Balconeando / La “doñita suertuda”. . .

Tan es aborrecida por el pueblo

En su reciente visita a Baja California Sur, la ex alcaldesa de La Paz y ahora diputada federal, Esthela de Jesús Ponce Beltrán, sentenció públicamente que está muy segura de haber realizado una excelente gestión municipal hasta el día que se la entregó a su sucesor, Francisco Javier Monroy Sánchez; y además sostuvo que se debe de trabajar por La Paz y no culpar a otros de lo que no se puede hacer.

Hasta ahí pareciera que la “doñita” buscaba lavarse la cara ante un pueblo que la repudia, aborrece y tristemente se acuerda de ella por el pésimo gobierno que ejerció, esto por la clara falta de atención a los trabajadores y a la ciudadanía, y por desgracia es tal su cinismo que cree que la gente no tiene memoria, pues una característica muy suya fue y sigue siendo nunca atender a quien la busca, ello por andar en campaña siempre, pero en una campaña mal hecha, porque cuando uno anda en campaña lo primero que hace es atender a las personas y a sus trabajadores, ya que ellos son la carta de presentación y Esthela de Jesús Ponce Beltrán hace todo lo contrario.

Tan es aborrecida por el pueblo, que solo hay que recordar que en el Carnaval de este año, “Musas de la Alegría”, inició con la ya tradicional quema del mal humor y a quien se representó en dicha quema fue a la “doñita” mediante una piñata.

Sin embargo, tiene algo que podría definirla también como “la suertuda”, pues de todas las broncas en las que ha estado inmersa, y que conste que no son pocas, sale bien librada por obra y gracia de su ángel de la guarda o porque no quieren llegar hasta sus últimas consecuencias en contra de la “doñita”.

¿Qué porque lo digo? Hay les va. Recordemos el 11 de abril de 2014, justo cuando en una sesión privada de Cabildo y de carácter extraordinario, Esthela de Jesús Ponce Beltrán solicitó un punto de acuerdo para cambiar la condición jurídica de 78 bienes inmuebles, propiedades todas ellas del gobierno municipal paceño, las cuales con esta jugada de la “doñita suertuda” pudieran pasar de dominio público a dominio privado, a fin de ser vendidos y obtener recursos –según dijo la ahora diputada federal priista- para sanear las finanzas públicas del XIV Ayuntamiento de La Paz.

Los bienes inmuebles, y parte del patrimonio del gobierno paceño, habían sido obtenidos de la donación de los desarrolladores de fraccionamientos, obligados a entregar el 10 por ciento del área lotificable vendible  –según la Fracción III Artículo 27 de la Reglamento de Fraccionamientos del Estado- y cuyas propiedades debían ser destinadas para equipamiento urbano de la capital.

En ese entonces la justificación de Esthela de Jesús Ponce Beltrán fue que ocupaban brindar una mejor prestación de los servicios públicos, tales como seguridad, recolección de basura, pavimentación, mantenimiento de parques y suministro de agua.

Sobre esta aprobación todo pareciera estar bien, de no ser porque =a la vuelta de dos años= algunos de los terrenos aparecieron registrados a nombre de ex funcionarios, amigos y prestanombres de los ex alcaldes de La Paz, Esthela de Jesús Ponce Beltrán y de Francisco Javier Monroy Sánchez.

¿Qué es mentira lo antes escrito? Bueno entonces porque Silvia Aguilar Baltazar, prestanombres del ex alcalde de La Paz, Francisco Javier Monroy Sánchez, se le adjudicó un terreno de 7 mil 798 metros 77 centímetros cuadrados de un predio en la colonia Villas del Encanto, por una supuesta deuda de 2 millones 505 mil pesos 866 mil 34 centavos a la compañía Autoservicios Aguilar.

Entonces porque a Antonio Alejandro Manríquez Bancalari,  ex director de Fomento Económico en la pasada administración, o sea la de Esthela de Jesús Ponce Beltrán, obtuvo dos predios: Uno de 934 y otro de 933 metros cuadrados en la comunidad de El Pescadero.

Entonces porque a Moisés Pérez Correa, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, se le adjudicó un terreno de 663 metros cuadrados en la colonia Paraíso del Sol II,  registrado como una operación de compraventa.

Entonces porque a Elías Higuera Amador, secretario general del entonces Partido Progresista, obtuvo tres terrenos: uno de 6 mil 670 metros cuadrados, otro de 5 mil 121 metros cuadrados y uno más de 5 mil 11 metros cuadrados sobre la carretera a Los Planes.

Entonces porque a José Gildardo Osuna Santos se le adjudicó un terreno de 14 mil 726 metros cuadrados en la carretera a Los Planes.

Y entonces porque a otros más como Juan Trinidad Ugalde Cortés y Manuela Victoria Amao Cota, así como las compañías MC KENTON, S. A de C.V. Proyecto y Desarrollo Punta Cortés, S.A de C.V.; Proyecto Inmobiliario de Culiacán, S.A de C.V.; y Comercializadora y Desarrolladora de Proyectos, S.A de C.V. también resultaron agraciados con lotes que en su momento fueron predios propiedad del gobierno municipal de La Paz, o más bien, patrimonio del pueblo paceño.

¿Qué sucedió con este asunto? Nada, absolutamente nada; entonces se pregunta uno: ¿Es o no entonces una “doñita suertuda”?

Otro caso más donde se vio involucrada en problemas Esthela de Jesús Ponce Beltrán fue con el artero asesinato de Juan Antonio Salgado Burgoín, ex comandante de la Policía Municipal, quien fue acribillado frente a su hija de 11 años en una emboscada y que murió mientras recibía atención médica.

El ex oficial, que localmente había acaparado fuertemente la atención mediática debido a sus continúas manifestaciones, se caracterizaba por sus denuncias públicas a los supuestos atropellos laborales y patronales que padecen los elementos policiacos de la capital sudcaliforniana, y nunca dejo fuera de sus acusaciones a la “doñita suertuda”.

Las críticas que parecían no tener fin, pues el fallecido Juan Antonio Salgado Burgoín, quien en vida fue un férreo crítico del gobierno de Esthela de Jesús Ponce Beltrán, se las arregló para heredarle un problema mayúsculo. Pues nada más la señaló a través de un video como la principal culpable en caso de alguna agresión. ¿Pero qué sucedió? Pues nada, otra vez la “doñita suertuda” la libró y hoy en día ni quien se acuerde del asunto de Comandante Salgado Burgoín.

Thomas B. Macaulay dijo en una frase que quedó para la posteridad: “Mal gobernante es el que exprime al pueblo dándole poco a cambio”, pero en el caso de la “doñita suertuda” nos quedó a deber.

¿Algún día habrá alguien que haga pagar las muchas cuentas que debe Esthela de Jesús Ponce Beltrán? No lo sé, mientras tanto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .

Desde este espacio deseo que la Navidad sea un buen presagio para que la paz llegue y nos ilumine hacia un nuevo camino. . .  ¡Felices fiestas!


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