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Balconeando / Insensibilidad Política

Habrá que descifrar cuáles son la prioridades que tienen las autoridades para con la sociedad, pues tal parece que el paseo de viandantes en el malecón de La Paz es una obsesión en cada administración estatal, pues a todas les ha atacado el síndrome de su remodelación; y esto los hace olvidar que en Baja California Sur aún hay colonias sin pavimento, sin servicios básicos, escuelas con piso de tierra y muchas necesidades más.

Al menos los dos últimos gobiernos de Baja California Sur, han demostrado y reafirmado más su vocación empresarial y su muy escaso compromiso social, pues desde hace tiempo en este espacio hemos dado seguimiento a varios asuntos que afectan directamente al pueblo sudcaliforniano.

Uno de ellos y que sigue tensando la relación de la sociedad de la media península con el gobierno estatal involucra directamente a la Secretaría de Educación Pública, cuyo accionar pudo llevar a cabo la demolición de una de las primarias más antiguas del puerto de La Paz, la cual estuvo erigida en el corazón del centro histórico y a unos cuantos pasos del kiosco del malecón, esto en una de las zonas de mayor plusvalía del centro y que ahora aumentará más su valor con el nuevo remozamiento que el gobierno del “Mejor Futuro” realiza en esa parte de la ciudad capital.

Y aunque se destruyó la escuela primaria 18 de Marzo, en el mismo frente educativo que las autoridades han abierto en contra la sociedad, el Gobierno del Estado no ha podido clausurar la Casa del Estudiante Sudcaliforniano con sede en la Ciudad de México, pero no quita el dedo del renglón y aún se empeña en ello.

Así lo ha reiterado una y otra vez el titular de Educación Pública, el nepotista de Héctor Jiménez Márquez, quien sigue aseverando que el inmueble es inseguro a pesar del dictamen de Protección Civil de la Ciudad de México solicitado por la administración del gobernador anterior Marcos Covarrubias Villaseñor, en el que sólo se advierten recomendaciones de corrección y prevención; mismas que los integrantes de la Casa del Estudiante Sudcaliforniano solicitaron a la administración de Covarrubias Villaseñor y han requerido a la actual de Carlos Mendoza Davis, sin obtener respuestas positivas en ambos casos.

Pero como el dictamen de las autoridades de la capital del país no le pareció acertado al Gobierno del Estado ni a la SEP, desde el año pasado solicitaron la intervención de una empresa particular, con cuyo veredicto sobre el edificio curiosamente sí estuvieron de acuerdo.

Otro punto nebuloso es donde Héctor Jiménez Márquez asegura que el costo anual del albergue estudiantil es de 2 y medio millones de pesos y que esa cantidad no es viable para el Gobierno de Mendoza Davis, aunque en el nuevo proyecto de remodelación del malecón de La Paz si se ha hablado de cientos de millones de pesos; así que habrá que descifrar entonces cuáles son la prioridades de las autoridades para con la sociedad. ¿O no?

Y es que pareciera que el paseo de viandantes por el malecón de La Paz es una obsesión en cada administración estatal, pues a todas les ha atacado el síndrome de su remodelación; y esto los hace olvidarse de que en Baja California Sur aún hay colonias sin pavimento, sin servicios básicos, escuelas con piso de tierra y muchas necesidades más.

Por eso digo que habrá que descifrar las prioridades de la autoridad, pues mientras derrumban escuelas e intentan clausurar espacios académicos, a los políticos les parece que la creación de playas artificiales en La Paz es toda la panacea.

Es tanta la insensibilidad política que se tiene por parte de quienes gobiernan, que el mismo nepotista de Héctor Jiménez Márquez se ha atrevido a decir que lo que se vive en la Casa del Estudiante es un asunto que ha rebasado a las autoridades, en el que estudiantes de muy bajos promedios y que reprueban materias -o sea que los tilda como una especie de vividores que habitan la casa por años beneficiándose de los alimentos- han tomado el control de ésta, mientras ellos -las inmaculadas autoridades- no saben el destino de los recursos económicos asignados para el inmueble. ¡Por favor!

¿Entonces qué esperanza puede tener la sociedad sudcaliforniana de que las autoridades pongan orden en la entidad en cuanto a violencia, corrupción y despojo, cuando no pueden atender las necesidades de una casa, darle mantenimiento preventivo y correctivo y transparentar los recursos destinados a ésta?

Es muy triste el panorama político y social para los que vivimos en Baja California Sur, aunque bueno,  “gozaremos” de las playas más artificiales del planeta, así que ni para que quejarnos, por lo que quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .


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