Balconeando / Hijos incómodos

El “mirrey” se asume como un ser humano aparte del resto de los mortales

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En nuestro país existe un fenómeno que claramente marca el clasismo y la discriminación que se vive día a día. En los últimos años, la aparición de lo que antes conocíamos como los “Pirruris”, los niños bien que hablan como si tuvieran una papa caliente en la boca, ahora son conocidos como los “mirreyes”, por aquello de Luis Mirrey  –en clara referencia a Luis Miguel– y sus excesos.

El “mirrey” se asume como un ser humano aparte del resto de los mortales, o al menos dos fronteras lo distancian: Una que separa a la alta alcurnia de la baja, y otra que distingue entre las amantes, las novias y las “mirreynas”; el primer muro marca una distinción de clase, y el segundo de género.

El “mirrey” no sería lo que es si se abstuviera de desigualar en el trato que entrega a sus semejantes. «El iluminado», «el mamón con mucho orgullo», «el virrey» del siglo actual, puede ser porque hay otro que no es.

El “mirrey” no pertenece a una tribu urbana más, se pretende erigir como parte de la tribu elegida, la que se coloca por encima de todas las demás. Su estética y sus placeres, su ostentación a la hora de gastar, su exhibicionismo y su narcisismo suelen tener consecuencias.

Es un personaje que intenta volar sobre lo que percibe como un pantano, y en el intento por no manchar su plumaje despoja al otro de su dignidad.

Pues bien, recientemente “The Guardian” destapo a una nuevas “mirreynas”, jóvenes, ricas y prepotentes: Las hijas de Peña Nieto.

El diario inglés resaltó la indignación que ha provocado el contraste entre las hijas del mandatario mexicano Enrique Peña Nieto y Sasha Obama –hija del presidente de Estados Unidos, Barack Obama–  quien trabaja como cajera en un restaurante de mariscos.

Sin duda, esta reacción es detonada por la frustración social producida por el nepotismo, la falta de movilidad social y el mercado laboral que tiende a favorecer las relaciones de los aplicantes por encima de sus capacidades, señala el texto publicado en el sitio web del diario “The Guardian”.

La política en México es vista como un camino hacia el enriquecimiento para familias enteras, y los medios de comunicación constantemente reportan la acumulación de riqueza inexplicable de los funcionarios de gobierno.

El artículo de “The Guardian”, titulado “Jóvenes, ricas y prepotentes”, cita al politólogo de la Universidad Iberoamericana, Ilán Semo, quien afirma que ser político en México es el equivalente a ganarse la lotería en el imaginario colectivo de los mexicanos.

Mientras en otros países las élites procuran legitimarse a través del trabajo o la educación, en México el hecho de trabajar manda mensajes equivocados entre los miembros de la alta sociedad, donde el amiguismo es considerado más importante que el mérito.

Y para muestra un botón, recordemos que Paulina Peña Pretelini, la hija mayor de Enrique Peña Nieto, quien causó polémica en la red social Twitter al aludir a los que critican a su padre como “pendejos” y “parte de la prole”.

Pero aún hay más, como dijera Raúl Velasco, durante una entrevista en el canal de televisión por cable “Farándula Caliente”, donde la conductora le preguntó cuál era su mayor pecado, Paulina Peña Pretelini respondió que su mayor pecado es ser mexicana, y su mayor virtud es saber escoger la ropa con la que se viste.

Además se ha dado a conocer que en algunas ocasiones la hija de Peña Nieto ha tenido la desfachatez de llegar a la universidad donde “estudia” en helicóptero, aunque lo traten de negar desde la oficina de prensa de Los Pinos.

Y hay otra más, mientras miles de mexicanos exigían justicia por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, la hija de “La Gaviota”, Sofía Castro, realizó su fiesta de cumpleaños en la Residencia Oficial de Los Pinos.

Si, la misma noche que miembros del gabinete del Presidente se reunieron con algunos padres de los normalistas desaparecidos, Sofía Castro se vistió de hada para la fiesta de disfraces. Pero la fiesta no paró ahí, ese 1 de noviembre del que hablamos, la hija de Angélica Rivera y José Alberto Castro lució un traje de “La Catrina”.

Así es como se las gastan los hijos de los prepotentes políticos, recordemos como en una ocasión el hijo de López Obrador destrozó una camioneta en una de sus borracheras y no fue ni siquiera detenido, o el caso del hijo de Videgaray que también se les puso al brinco a unos policías que los detuvieron en estado de ebriedad en un alcoholímetro.

O el caso de la famosa Lady Profeco, cuando en julio de 2013, la Secretaría de la Función Pública destituyó a cuatro funcionarios públicos y sancionó a tres inspectores de la Procuraduría Federal del Consumidor por las irregularidades que se cometieron durante la revisión en el Restaurante “Máximo Bistrot”, el cual fue cerrado por un escándalo que protagonizó Andrea Benítez, la hija del entonces titular de dicha dependencia, Humberto Benítez Treviño.

Tres meses antes, la joven ordenó el cierre del restaurante  por no darle una mesa inmediatamente. El eco de las protestas en redes sociales fue tal que, el presidente Enrique Peña Nieto terminó destituyendo a Benítez Treviño de la Profeco.

Y recordemos que casi al finalizar el 2014, Heliodoro Díaz Aguirre, ex subdirector Jurídico Corporativo de Liconsa, y su padre Heliodoro Díaz Escárraga, ex titular de la Subdirección General de Control Interno del Instituto del Fondo Nacional para los Trabajadores, o sea el Infonavit, renunciaron a sus cargos por el escándalo del Porsche Cayman color amarillo con un valor de más de un millón 440 mil pesos que habría recibido el primero como regalo de Navidad.

Y qué decir de la hija del  ex gobernador “panista” Marcos Covarrubias Villaseñor, quien con sólo 14 años de edad, desató en septiembre del 2012 una polémica en redes sociales al utilizar de manera peyorativa los términos indio e indígena, para referirse a quienes se emocionan por acudir a una plazas comerciales en los Estados Unidos.

“Es de indigenas emocionarse con ir a USA y poner mil estados y fotos de cada paso que das haya sin ir a fv jajajajajajaja ”; escribió Sofía Covarrubias en su cuenta personal de Twitter.

Tras la controversia, el jalisciense adoptado en Comondú excusó a su hija, argumentando su edad y reconoció que fue un comentario desafortunado por parte de Sofía y después de eso simplemente cerraron su cuenta en el microblogging.

Pues así las cosas, mientras millones de mexicanos viven en la pobreza extrema, la élite política no sólo despilfarra dinero sino además insulta a su propio pueblo. ¿Qué se puede hacer ante ello? No lo sé, mientras tanto mejor quien esto escribe seguirá Balconeando. . .


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Una Respuesta de Balconeando / Hijos incómodos

  1. Alejandro 02/11/2016 en 5:06 PM

    Esta legión de “Mirreyes”, “Junior’s” o como se les quiera denominar, han sido una constante en todos los Gobiernos.

    Acusaciones ván, disculpas vienen y la falta de seguimiento y de denuncia es la que provoca que edto nunca acabe, incluso por “guardar apariencias” pero esto no debe ser más.

    Un grave problema es que los medios de comunicación evaden hacer denuncia y sobre todo seguimiento de estos casos, por obvio temor de las represalias que suelen acompañar a estas menciones.

    Sabemos la nota y como “normal” nos quejamos para despues decir “siempre es igual” y no volver siquiera a pensar en ello, AH! eso si, despues solo pensar en el partido de futbol o en la novela.

    Es vergonzoso para nosotros mismos como sociedad, creer que es normal y no cambiará, parte de esa culpa la tenemos nosotros.

    Ahora, gracias a los medios de comunicación, acceso a las redes sociales y la facilidad de dar a conocer estos casos, la queja y molestia pueden y deben crecer, dejemos de temerle a los “Wikis”, “Anonymous” y ahora BALCONEANDO para hacer estas denuncias, apoyemoslos y difunda.os y no dejemos estas investigaciones.

    En horabuena y sigan con esta labor que es por el bien de todos y no de unos cuantos.

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