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Balconeando /“El apestado”

Como panista Ernesto Ibarra tiene pocos argumentos para disputar un espacio de elección popular, pues se ha convertido en algo así como el enemigo dentro de casa, alimentado esto por su tórrida alianza mediática que sostiene con Narciso Agúndez Montaño. . .

Tal vez a estas alturas del juego, el diputado federal Víctor Ernesto Ibarra Montoya es considerado por muchos como el “apestado” del Partido Acción Nacional, pues comienza a comulgar con un proyecto distinto al de sus orígenes, ya que solo ha mantenido pleitos con otros “cuadros” internos albicelestes además de convertirse en amigo de los enemigos jurados por parte de los que ostentan el poder.

Por eso, Víctor Ernesto Ibarra Montoya como panista tiene pocos argumentos -por no decir que nulos- para disputar espacios de elección en un futuro con el PAN, pues es considerado por muchos como el enemigo dentro de casa, alimentado sobre todo por su tórrida alianza mediática que sostiene con Narciso Agúndez Montaño.

Para muchos no es un secreto que justo días antes del famoso “atentado” contra el colaborador de Víctor Ernesto Ibarra Montoya, y que a final de cuentas la Procuraduría General de Justicia del Estado desmintió de manera oficial el fallido intento de homicidio y en cambio anunció que se trató de un mero intento de robo con violencia, el legislador federal fue sorprendido en una reunión degustando burritos de machaca y empanadas de frijol dulce en la cafetería denominada “Ruta 23” que se ubica en la calle Miguel Hidalgo del puerto de  Cabo San Lucas.

Así, acompañado de varios personajes como el ex gobernador Narciso Agúndez Montaño, el hijo de éste y dirigente municipal del Partido Verde Ecologista de México en Los Cabos, Christian Agúndez Gómez y de Alejandro Tirado Martínez, cabecilla estatal del partido del Tucán en Baja California Sur y también regidor en La Paz, fue sorprendido por los “paparazzi” compartiendo la sal y la pimienta y obvio, negociando en lo oscurito una posición con miras al 2018.

Y se le ha adjudicado el mote de “el apestado” dentro de Acción Nacional, pues no es bien visto que se reúna con Narciso Agúndez Montaño, el ex gobernador que fue acusado por su sucesor Marcos Covarrubias Villaseñor por los delitos de peculado, enriquecimiento ilícito y otras monerías más, y que lo llevaron a portar el riguroso y característico uniforme en color amarillo que se utiliza en el interior del Centro Penitenciario de La Paz.

El otro comensal, Christian Agúndez Gómez, por muchos fue reconocido en la administración de su tío, el ex alcalde perredista de Los Cabos, Antonio Agúndez Montaño, como quien se enriqueció a través de constructoras que prestaban servicios al mismísimo Ayuntamiento, aprovechando claramente el lazo consanguíneo e incurriendo en un nepotismo que nunca fue castigado.

Y el tercero de los convidados a degustar los suculentos platillos regionales, también tiene lo suyo, pues Alejandro Tirado Martínez, dirigente del PVEM en Baja California Sur y regidor en La Paz, ha sido denunciado en múltiples ocasiones por apoderarse de recursos tanto de la Federación de Cooperativas Pesqueras como del partido verde en periodos electorales, para así para satisfacer sus más estrictas necesidades, aunado a que se dice que se apropió además de un predio para prestar servicios a sus compañeros cooperativistas.

Estos son los personajes con los que se rodea “el apestado” de Víctor Ernesto Ibarra Montoya,  quien al parecer ha decidido ya tomar un rumbo diferente al del partido que le permitió crecer en lo político.

Y es que pareciera que el diputado “panista” tiene claras aspiraciones u otros intereses ambiciosos para formar parte de un proyecto en pos del 2018, y claro está que no busca la candidatura con los de su partido, sino dar un golpe artero y por la puerta trasera a su fracción, a esa gente que confió en él y llevándose de paso a los ciudadanos que lo eligieron para defenderlos desde la máxima tribuna de la Cámara Baja del Congreso de la Unión.

Con esto queda demostrado que Víctor Ernesto Ibarra Montoya es una persona desleal y desagradecida. La pregunta sería: ¿Cómo cree el diputado federal que se sienten aquellos que creyeron en su persona cuando se le apreciaba y respetaba? Pues seguramente, heridos y humillados.

Alguna vez escuche decir que la traición es lo contrario a la lealtad y a la sinceridad, y que el traidor siempre tiene la opción de comportarse de otra forma, pero elige la más sencilla; la que más daño hace a los demás, y de esto sabe mucho Víctor Ernesto Ibarra Montoya. ¿Cambiará su forma de ser? Seguramente no, por lo que quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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