Balconeando / Ecocidio anunciado

¿Está el santuario ballenero en riesgo por la productora de sal?; pues se dice que los residuos de la empresa, mitad mexicana y mitad de Mitsubishi, hacen que las aguas del refugio de cetáceos sean más densas que las mismas del Mar Muerto. . .

En la laguna de Ojo de Liebre, que es parte de la Reserva de la Biósfera de El Vizcaíno, se teme que se esté cocinando un desastre ambiental por el vertido de residuos por la explotación de la salinera más grande del mundo.

Se comenta que Exportadora de Sal, propiedad en 51 por ciento del estatal Fideicomiso al Fomento Minero y el resto de la corporación japonesa Mitsubishi, lanza los desechos líquidos en un depósito en esa laguna, sitio de invernada y reproducción de las ballenas gris y azul, la foca del puerto, el león marino de California y cuatro especies de tortugas marinas en riesgo de extinción.

El Ejido Benito Juárez, un esquema de propiedad basado en la tenencia y explotación comunal de tierras públicas, es uno de los cuatro que arriendan terrenos a ESSA, fundada en 1954 y localizada en la costa del municipio de Guerrero Negro, y actualmente la empresa salinera ocupa 330 kilómetros cuadrados de todo el terreno arrendado. La compañía, una de las mayores empresas mundiales del sector, produce la sal marina obtenida mediante la evaporación solar del agua de mar.

Así, a lo largo de 281 kilómetros cuadrados de vasos de evaporación y 30 kilómetros cuadrados de vasos de cristalización, la compañía Exportadora de Sal concentra el agua marina a través de la acción de los rayos solares y el viento hasta obtener una salmuera llena de cloruro de sodio, que se cristaliza, se cosecha y se lava.

ESSA produce anualmente unos 8 millones de toneladas netas de sal destinados a la exportación, principalmente a Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, América Central, Nueva Zelanda, Canadá y Taiwán, en ese orden.

El área de operaciones de la compañía, incluyendo las pozas de desechos sólidos y líquidos, es uno de los cuatro sitios más contaminados de Baja California Sur, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Los depósitos poseen una concentración de 40 por ciento de cloruro de magnesio que convierte sus sales más densas que las del Mar Muerto, lago bajo el nivel del mar y altamente salado, situado entre Israel y Jordania y rico en minerales como calcio, magnesio, potasio y bromo.

Esa agua con gran concentración de sal, conocida como salmuera, es rica también en sulfato de magnesio y cloruro de potasio, con lucrativos usos industriales y comerciales.

Desde 1996, ESSA ha acumulado 300 millones de toneladas métricas de salmuera en una zona de 40 kilómetros cuadrados, a las que se suman los 10 millones anuales que genera su producción.

Pero existen documentos oficiales que reconocen que el volumen de cloruro de magnesio almacenado representa un riesgo de severo daño ambiental, incluyendo la destrucción del santuario ballenero en el caso de un derrame sobre la laguna a causa de un huracán u otro fenómeno meteorológico.

Antes de aquel año de 1996 ESSA lanzaba la salmuera al océano, pero ante posibles sanciones por violar las normas ambientales optó por guardarla en depósitos próximos a la laguna de Ojo de Liebre. La laguna como se sabe es una de las tres que forman parte de la Reserva de la Biósfera de El Vizcaíno, cuya superficie ronda los 25 mil kilómetros cuadrados y que también incluye un desierto, manglares y bosques.

El gobierno federal decretó en 1988 la reserva y desde 1993 el santuario ballenero forma parte de los sitios de México declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Ahora bien, la ballena gris se desplaza desde el Océano Ártico para arribar al Noroeste mexicano, en las costas del Océano Pacífico entre enero y abril de cada año para reproducirse, y siempre, aunque haya algunos que lo quieren negar, hay un riesgo pues sí las operaciones de ESSA no parece que afecten a las ballenas, el área también se ha convertido en área de descanso de aves migratorias.

El manejo de los residuos salinos hizo sonar las alarmas por vez primera en diciembre de 1997, cuando aparecieron 94 tortugas muertas dentro y fuera de Ojo de Liebre. Un comité científico designado para investigar sus causas concluyó en julio de 1998 que un derrame de salmuera provocó el deceso de los quelónidos. Luego de su propia investigación, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente optó por no perseguir penalmente a ESSA, pero no obstante eso el rechazo social activado por el deceso masivo de las tortugas y la posibilidad de amenazar a las ballenas grises desembocó en la cancelación del proyecto de expansión de sus operaciones en la laguna de San Ignacio.

El 13 de enero del año 2016 la PROFEPA informó del hallazgo de siete ballenas grises, seis ballenatos y un espécimen juvenil, varados muertos en diferentes puntos de Ojo de Liebre. El 31 de ese mes y año, el organismo federal reportó la localización de nueve ballenas grises muertas en esa misma laguna, de las que una era adulta y los demás ballenatos.

Luego entonces es necesario que haya un control de todo eso. Conviene que hagan las cosas bien y que resuelvan los problemas que son evidentes para que no suceda una tragedia ambiental.

Que quede claro, pues con mucha anticipación se dice que existen señales de alarmas que indican que podríamos estar frente aún ecocidio anunciado. ¿Qué conste! Pero mientras se ponen las pilas al respecto tanto las autoridades como los grupos ambientalista, quien esto escribe mejor seguirá Balconeando.


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