RIP Alonso Méndez Suriano

Balconeando / ¿Cuántos más?

Nada, nada cambia. Lo admito, nada va a cambiar. Pero hoy lo dejo por escrito al menos para que esto jamás se olvide.

Hoy lo voy a dejar por escrito sólo para que no se olvide, pues en lo personal no creo absolutamente en eso de “condenar enérgicamente”, “alzar fuerte la voz”, “denunciar la injusticia” y toda esa retahíla de frases simplonas, políticamente correctas pero huecas.

Definitivamente no creo en ello,  y hoy lo voy a dejar por escrito hasta que todos tomemos conciencia y que en una sola voz nos unamos con un común denominador: Exigir justicia. ¿Pero exigir justicia a quién? A las autoridades. ¡Por favor!

Vayamos por partes para ver si logramos entendernos, pues antes que nada hay que aclarar que un periodista no puede meter al “bote” a un político -que los ciudadanos lo piden y exigen- por un simple motivo: No somos jueces.

Dos: Un periodista no puede decretar la horca para los burócratas o banqueros de cuello blanco que roban a manos llenas por un simple motivo: No somos verdugos. Pero en una sociedad harta de tantas injusticas e impunidad, en los periodistas no pocas veces recae una petición; que seamos jueces, investigadores, magistrados y también, al final del día, verdugos también.

Y que caray, cómo no estar tentados a serlo cuando en los hechos, los infaustos y sanguinarios superan la ecuanimidad, la cordura y el asombro de todo mundo. Ahora sí, de todo el mundo.

Más en esta porción bárbara a la que llamamos América Latina, nadie está a salvo. Se asesinan periodistas como es el caso de México, se multa millonariamente a poetas e intelectuales críticos, como es el caso de Ernesto Cardenal en Nicaragua, se asesinan activistas del medio ambiente como sucedió en Honduras. O sea que nadie está a salvo.

Noticias aciagas que no tienen final feliz se han dado a conocer en lo que va del año en nuestro país, ya que en tan solo cinco meses seis periodistas han sido asesinados. Sí, así de dramática es la situación.

Fue asesinado a tiros el reportero Cecilio Pineda, colaborador del diario La Jornada Guerrero, esto por dos tipos que se transportaban en una motocicleta y con ello se registró el primer periodista acribillado en este 2017; aseguran los leguleyos que  ya se abrieron las indagatorias del caso, tanto por la Fiscalía de Guerrero como por la PGR. Ya también se manifestaron los compañeros reporteros de aquellos rumbos y se exclamaron las frases de siempre por todos los actores involucrados: “Alto a los asesinatos de periodistas” y un largo etcétera.

La Fiscalía dijo que abrió las investigaciones para “encontrar a los responsables de tan deleznable hecho y llevarlos ante la justicia”. ¿Lo ve? Lo de siempre. Hay una cosa terriblemente cierta: El compañero reportero Cecilio Pineda está muerto, fue asesinado a tiros.

El 19 de marzo pasado ocurrió la misma historia pero ahora en el literal territorio comanche, como lo es ya todo México, y vaya que sino. En el Estado de Veracruz murió también a balazos el compañero Ricardo Monlui.

Y cuatro días después la puntilla, en Chihuahua, feudo del ahora gobernador panista Javier Corral, a tiros, de ocho balazos para ser exactos, fue abatida al salir de su domicilio la reportera Miroslava Breach en su camioneta. La compañera era corresponsal del diario defeño La Jornada y una de las redactoras principales del Diario Norte de Ciudad Juárez. Ella se especializaba en temas de seguridad y política. Sin duda, un germen explosivo.

La Organización Internacional Artículo 19 de nueva cuenta ha informado y puesto al día lo que usted y yo sabemos: Durante el mandato de Enrique Peña Nieto suman una treintena de periodistas asesinados. Y no, no estamos en guerra como en Irak, Siria o Bangladesh.

Desde el año 2000 van 124 reporteros asesinados esto según datos proporcionados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Y lo políticamente correcto se ha hecho en la Ciudad de México, pues en el Senado y la Cámara de Diputados se guardó un minuto de silencio por el atroz asesinato de la periodista Miroslava. Con eso se limpiaron las vestiduras.

Las palabras y la letra no pueden parar tanta bala. Dos periodistas baleados más y otro muerto: Israel Hernández de Imagen del Golfo y Armando Arrieta, en Poza Rica, Veracruz. Lo impensable, cerró el Norte de Ciudad Juárez. Y aquí en La Paz, Baja California Sur nos mataron de 15 tiros al amigo y colega, Maximino “Max” Rodríguez.

Antier al mediodía fue asesinado el periodista y escritor Javier Valdez en el Centro de Culiacán, Sinaloa, quien dirigía el diario Ríodoce y era corresponsal del periódico La Jornada. Según autoridades caminaba por la calle cuando unas personas a bordo de un vehículo rojo le dispararon para arrancarle la vida y posteriormente darse a la fuga. Así de fácil. Fin del comunicado oficial.

Pero unas horas más tarde la directora del Semanario Regional Costeño que se publica en la región de Autlán de Navarro, Jalisco, habrían sido víctimas Sonia Córdova y su hijo Héctor de un atentado directo mientras viajaban en su automóvil. Ambos recibieron varios impactos de bala, ahí murió el joven, mientras que la mujer fue trasladada gravemente herida a Guadalajara para recibir atención médica con un pronóstico reservado.

Nada, nada cambia. Lo admito, nada va a cambiar. Pero hoy lo dejo por escrito al menos para que esto jamás se olvide. Mientras tanto, seguiré Balconeando. . .


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Una Respuesta de Balconeando / ¿Cuántos más?

  1. rafael w 17/05/2017 en 8:32 PM

    Es lamemtable que se pretenda callar laninvestigación y declaración de acciones y opiniones cortanto, amedrentando a quienes honestame te realizan esta labor.

    Es cierto que eisten quienes bajo una complicidad se ve den para justificar corruptelas de gobiernos o sus representantes, pero quienes ejercen eticame te esta lablr vean en México amenazada su labor.

    Como siempre una Felicitación por esta columna y sigan con ese ñu to de vidta objetivo y honesto que caracterizan esta columna.

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