En mi pliego navideño pediré que se despierte la paz y la hermandad, con la sola idea de que se puedan arreglar todos los problemas que estamos viviendo en Baja California Sur

Balconeando / Carta de Navidad

Estamos a un paso de la celebración de la Navidad, una época que se supone es de fiesta, quizá para reflexionar sobre el año que termina, estar con la familia y los amigos, comer y beber.

Pero si hoy tuviera que escribir una carta de Navidad como lo hacía de niño: ¿Qué pediría? Sencillamente que volvería a ser Baja California Sur lo era antes: Pacifica, sublime, sosegada, llena de luz, despreocupada y en total paz.

Y lo digo porque no hay día que no tengamos una nota roja, o que se sepa de comentarios sobre desaparecidos o muertos en tal o cual municipio o comunidad apartada, donde es claro que la inseguridad priva y, por supuesto que en ello está involucrado el crimen organizado o bandas de violentos, como coloquialmente son definidas por las autoridades del Gobierno del Estado.

Y también lo digo porque la corrupción en los cuerpos policiacos se acrecienta, y en ocasiones son cómplices de las fechorías, crímenes o secuestros. Cualquiera que se atreva a denunciar o por lo menos a señalar esos agravios, inmediatamente es “levantado” o su familia recibe intimidaciones, amenazas o agresiones directas, así el miedo nutre el ambiente tenso en vastas regiones de la media península y se vuelve imposible vivir, pues se piensa inmediatamente en la familia y los amigos.

Y  lo digo porque diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos o asociaciones civiles se han atrevido a alzar la voz y a exigir a quienes ostentan el poder que cumplan con su obligación de proteger a la sociedad, aunque pareciera que el problema es que a quienes se les demanda son parte de una corrupción institucionalizada.

Y lo digo porque aquí en Baja California Sur se ha reivindicado la “alerta de género” ante la creciente ola de feminicidios y ataques a mujeres, pero no hay respuesta, porque se niegan a aceptar su negligencia, incapacidad y desgobierno a pesar de que  mujeres, hombres, jóvenes, padres de familia o profesores de escuelas han dado cuenta del modus operandi de quienes en un tiempo corto atentan contra la vida o la integridad de ellos, situación que ya es insoportable.

Y lo digo porque se dice que ya hay “cobro de piso” en pequeños negocios y en alguna empresa mediana, y eso se está volviendo algo cotidiano, donde las carreteras comienzan a ser inseguras y de nada sirven los famosos “retenes” o “los arcos de seguridad”.

Y lo digo porque el PRI y el PAN, así como Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, junto con sus aliados los ex gobernadores como Ángel Aguirre Rivero; Rafael Moreno Valle; César Duarte; Fidel Herrera; Humberto Moreira; Andrés Granier; Guillermo Padrés; Javier Reyna; Tomás Yarrington y Javier Duarte, entre otros, son los responsables del desastre y de la verdadera mafia corrupta que ha hundido en la miseria y en el miedo absoluto a muchos de nosotros.

Por eso es ya una obligación que se transformen y se reconstruyan las instituciones para iniciar un nuevo rumbo. No se deje para mañana, pues es necesario comenzar los trabajos en todos lados y en todo momento. Los ciudadanos debemos unir fuerzas para erradicar la corrupción y la violencia en nuestra querida Sudcalifornia.

Y que conste que no di lo nombres de los gobernadores actuales ya que también andan muchos de ellos coludidos con la mafia y la corrupción, y en donde en esa lista se podría incluir fácilmente a fiscales, integrantes del Poder Judicial, diputados y porque no, hasta senadores.

Pero ya habrá tiempo y espacio para seguir tratando este lacerante tema, por lo que me voy hacer mi lista de peticiones de Navidad, y regresaré a inicios del 2018 para seguir BALCONEANDO. . . ¡Felices Fiestas!

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