Balconeando / Alcalde embustero

Hay un viejo adagio que reza: “Quien quiere mentir, engaña, y quien quiere engañar, miente”

amvHay un viejo adagio que reza: “Quien quiere mentir, engaña, y quien quiere engañar, miente”; y este refrán cae como anillo al dedo para el pusilánime y retrógrada alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega.

Y es que a más de un año de haber iniciado la administración que el pueblo le confirió a través del sufragio, no ha ejecutado ninguna acción de gobierno que sea en beneficio social o que impacte positivamente al “Puerto de Ilusión”, simple y llanamente se la ha pasado cual chaperón del gobernador Carlos Mendoza Davis, y ante ello se cuelga de los eventos que realiza el Gobierno del Estado para que “Armandito” pueda tener agenda en algo, pues de otra manera más le valdría no salir de su casa, pues todo se le va en planear y planear y no realizar absolutamente nada.

Por ejemplo, en materia de Servicios Públicos anunció con bombo y platillo la adquisición de ocho camiones recolectores de basura que por supuesto no han llegado; también acotó como tema de campaña que la seguridad de la capital sería su prioridad, y sin embargo no ha adquirido una sola patrulla, pero habría que ver como sí pudo hacerse de una Suburban de lujo del año para su uso personal.

Cuando fungió como Secretario General en la gestión gubernamental del ahora mal recordado  Marcos Covarrubias Villaseñor, fue Secretario Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad y las consecuencias al final de la administración fueron latentes y lacerantes, ya todos sabemos la historia, ello al dejar enquistados a una serie de incondicionales que condujeron al recrudecimiento de la violencia. ¿O apoco lo podrá negar el magnánimo alcalde?

Hoy, cobrando bien y bonito como munícipe, llevó hasta su renuncia a un Almirante de la Marina incorruptible para dejar en el poder de la operación policiaca a su sobrino, un tal Cabanillas, mismo que ha sido señalado no de hoy sino de siempre, como vínculo con el crimen organizado y que a pesar de los señalamientos aportados en varios medios de comunicación lo mantiene en el cargo.

También a últimas fechas se incrementaron los costos en el impuesto predial con perjuicio directo a la ciudadanía, y que decir de las tarifas del agua potable, además se redujo la apertura de las garzas de llenado de pipas en perjuicio directo no solo de las colonias más necesitadas que no reciben el vital líquido por tal acción, sino del mismo gremio de transportistas.

No ha aplicado un solo peso en el mantenimiento de las maltrechas calles de La Paz, pues lo único que espera el malogrado edil paceño es que el gobernador le resuelva todo, tan así que ni siquiera de arena rellenan los baches que hay por doquier como antes se hacía.

Presuntamente tomó una decisión costosa pero necesaria, la de despedir a un número considerable de empleados buscando con ello reducir la nómina, o sea que aplico la guillotina en aras de generar ahorros pero los ahorros se tradujeron en incrementos a las canongías tanto en favor de Martínez Vega como de su séquito con que se hace acompañar a donde quiera que vaya; y que decir del jugoso incremento de sueldo que otorgó a directores generales y de área. ¿O también eso va a negarlo?

Pero lo verdaderamente preocupante es que La Paz ha entrado a la lista negra de los municipios más violentos en México, y en medio de la peor y más sangrienta batalla entre narcomenudistas, Armando Martínez Vega ha sido omiso, irresponsable y bastante complaciente con las células criminales antagónicas que disputan el dominio del territorio entre la Zona Sur y Zona Norte en la ciudad capital.

De acuerdo a un reporte de Metrópoli, el cual es dirigido por el colega Gerardo Zúñiga, ahora se sabe que el alcalde paceño no ha hecho absolutamente nada para salvaguardar la seguridad e integridad de la ciudadanía, tal y como es prevenir la comisión de delitos y desarrollar políticas criminales, como está obligado constitucionalmente.

Como si se tratara de un chiste de mal gusto, y por increíble que parezca, Armando Martínez Vega no había gastado un solo “centavo” hasta el pasado 17 de noviembre en el tema de seguridad de los mil 423 millones 728 mil 446 pesos presupuestados en el ejercicio fiscal de 2016. ¡Así como lo lee!

Lo anterior fue confirmado por el Oficial Mayor del XV Ayuntamiento de La Paz, Juan Carlos González Bareño, después de dar respuesta a una solicitud de información enviada por Metrópoli, y donde se pidió  “un informe general detallado sobre compra de uniformes, equipo táctico, armamento y patrullas de la dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de La Paz”.

La solicitud de información registrada bajo el número de folio 00297716 del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales de Baja California Sur, establece que “la información de los gastos, debía abarcar el periodo de octubre de 2015 =después de tomar protesta como alcalde paceño= a la fecha  =de la solicitud enviada el 8 de noviembre= y donde se especifican la cantidad y los conceptos, así como el nombre de los proveedores”.

La respuesta del titular de la Oficial Mayor fue remitida en primera instancia a la Contralora General Municipal de La Paz, Sara Beltrán Navarro, bajo el número de oficio OF.OM-893/2016, y después a la agencia freelance que fue consultada, o sea Metrópoli.

La respuesta de la Oficialía Mayor paceña fue con base en la contestación del director de Adquisiciones y Servicios Generales de la XV Ayuntamiento de La Paz, José Alonso Díaz Zúñiga, y quien textualmente expuso: “Esta dirección de Adquisiciones y Servicios Generales, realizó una búsqueda exhaustiva y minuciosa en todos y cada uno de sus archivos así como expedientes documentales y digitales correspondientes a la compra de uniformes, equipo táctico, armamento y patrullas de seguridad pública, policía preventiva y tránsito municipal, con recursos propios del H. XV Ayuntamiento de La Paz, Baja California Sur, de octubre de 2015 a la presente fecha, y al respecto le informo que no se encontró evidencia alguna de las adquisiciones señaladas”.

Así, y de esta manera, quedó evidenciado como un vulgar mentiroso el alcalde Armando Martínez Vega, el mismo que durante el pasado proceso electoral textualmente expuso una y otra vez: “La seguridad será un eje prioritario en mi Ayuntamiento, no como propuesta sino porque es una obligación, el fortalecimiento de equipo y capacitación a nuestros elementos policiacos, es un compromiso y doy mi palabra que las Subcomandancias volverán a funcionar y dar mayor seguridad a las colonias y a los parques a los que asisten nuestros hijos”.

Peor aún, el presidente municipal de La Paz todavía tratando de engañar a la sociedad, publicó en junio pasado una fotografía y un boletín de prensa donde informaba de una reunión con la directora general adjunta del programa de Fortalecimiento de Seguridad, Marina Rojo Aguilar, supuestamente gestionando recursos para la seguridad de los paceños.

“Existe disposición por parte del Gobierno Federal por mantener la comunicación con nuestra administración municipal en temas financieros, seguridad, desarrollo y bienestar social que permitan más acciones en beneficio de la ciudadanía de La Paz”, transcribe el comunicado oficial.

Tan preocupado está que =según datos recabados por Metrópoli= la Dirección de la Policía Municipal de La Paz permanece acéfala desde hace justamente un mes, después de que el 17 de octubre pasado, el vicealmirante Luis Arturo Torres Valverde, presentara su renuncia al cargo como director general.

Tan solo del primero de enero al 17 de noviembre, y durante el primer año de gobierno del alcalde Armando Martínez Vega, el número de personas asesinadas de manera violenta en La Paz es de 126, ocupando el primer lugar en la tabla de posición de asesinatos en el estado y estando dentro de la lista de los 50 municipios más violentos de todo México.

El mes más sangriento en La Paz, fue septiembre pasado con 32 personas ejecutadas, es decir, una persona asesinada diariamente, después agosto con 17, octubre con 14 y julio con 11.

En el mes de noviembre se han contabilizado 7 personas ejecutadas, una de las cuales fue justamente cuando un comando armado asesino a Blas Martín Salgado Graciano “El Pachuco”, y quien según el último mapa delictivo elaborado por autoridades federales y militares, era considerado el jefe de la plaza del narcomenudeo en el poblado El Pescadero.

Así que el viejo adagio popular que reza: “Quien quiere mentir, engaña, y quien quiere engañar, miente”, cae como anillo al dedo para definir la verdadera esencia de Armando Martínez Vega, esto tanto como persona y como gobernante. ¿Podrá quien esté o no de acuerdo con esto? No lo sé, mientras tanto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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