Al caer el mall

Sábato lo sabía, debajo de las ciudades, hay otros mundos

Ensayo socioescatológico: de la pelea de gallos al tiro derecho en la supercarretera de la evacuación.

La Paz, Baja California Sur.- Sábato lo sabía, debajo de las ciudades, hay otros mundos, otros seres, otras cosas que nos explican. Hoy que los malls han concentrado como un supositorio lo bonito de las urbes, donde no hay que caminar por la calle para ir de una tienda a otra soportando puestos ambulantes o gente naca, también se revela debajo del mall otra realidad que completa lo que vemos entre aparadores.

La arquitectura post industrial, apurada por alcanzar al futuro, toma su estética, no de las formas rígidas y estáticas de 2001 odisea del espacio, sino de los filmes apocalípticos donde la estructura ósea y el sistema nervioso de los edificios quedan al descubierto como en totall recall; oculto sólo en los lugares indispensables, como una ducati monster, podemos ver en el techo de los almacenes, o en el piso, desde el estacionamiento subterráneo lo que mueve y lo que oculta el mall.

Parado en el estacionamiento, bajo el piso de la comercial, veo los conductos, cada uno con su tamaño y su color especial. Unos llevan haces de luz, millonésimas de segundo para confirmar si la tarjeta tiene crédito, puntos intercambiables  para completar la despensa. Otros, los más grandes y menos vistosos, los blancos con codos menos angulados, transportan una carga más densa, y por lo tanto más lenta: toneladas de heces de quienes trabajan y visitan el centro comercial.

A pesar de lo aparatoso del flush de los sanitarios de uso industrial, todos trabajan con poca agua, solo la indispensable para que el mojón pueda deslizarse perezosamente por las vías que lo conducirán a la playa más cercana, al Comitán y luego gracias a las mareas irán a dar frente al Kiwi, fermentándose en un esponjoso soufflé de merde que reverbera frente a tu mesa mientras te comes unos huevos motuleños.

Como un temeroso manatí, la carga descargada avanza tímida por las redes del drenaje elevado, al lograr una recta toma velocidad, siempre con el riesgo del encontronazo mierdoliento con un topo más grande y más denso, que venga de un piso más arriba, a mucha mayor velocidad. Aunque a nadie le importe, este tipo de colisiones tiene resultados terribles, y bastante desagradables. Pensemos por un momento en un parque diversiones acuáticas, donde los toboganes tuvieran intersecciones y la gente pudiera chocar una con otra. Ahí no hay semáforos, topes o cuatro altos que resguarden la integridad física de los bólidos. Así pues, como en un accidente de seres humanos saldrían disparados miembros a diestra y siniestra,  en el tubo del drenaje, la vida es corta para esos pequeños excrementos que acaban de ver la luz.

La ciencia no ha resuelto si excretarlos en el baño sea un tipo de aborto infame, no se sabe cuándo se forma el bolo fecal, si es en el instante mismo de la concepción, es decir, cuando el don divino de la masticación y el embadurnamiento de saliva hacen solo uno la tripa, la tortilla y el guacamole, o es hasta que los jugos gástricos funden los cromosomas de las proteínas chicharronescas y los aminoácidos chamoyquéicos, que podemos hablar de un nuevo ente.

Indefensos, a veces con rabia, son lanzados a una vida fugaz, donde un choque con un semejante los condenará a fraccionarse en mil pedazos, en una rapsodia donde terminarán por perder la identidad que el grano de elote le daba. Se desdibujarán los arabescos del cilantro verdebandera adornando su cuerpo de anémona ocre. Imposible identificarlos en la morgue sin las incrustaciones de hollejos ni las estrías marcadas en su cuerpo por el hoyuelo. Cada espécimen al ser expulsado queda marcado por ciertas estrías que lo hacen único, como las balas que llevan marcadas de forma indeleble las muescas del cañón que las trajo al mundo. Todos deshechos, revueltos, disueltos, perdiendo su esencia, su aroma, a hundred pieces of shit in a mortal crush rhapsody…[1]

¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? Los semovientes más descoloridos, si acaso de un verde oliva muy tenue, provienen del área del sushi, esa comida de mierda que abarrota todos los centros comerciales, la comida favorita de los gays y anoréxicas en ciernes. A pesar de su apariencia indefensa, estos albinos logran prolongar su huída al mar, son sumamente compactos, pues el amasijo de arroz que son, se fortalece y amaciza con las algas, tomando una forma muy aerodinámica y estilizada en el intestino delgado, lo que les permite cierta ductilidad en las colisiones, se forjan muy bien compresionados por los gases que genera el wasabi.

No lo he comprobado, ni tengo un encuesta Gea-Isa que lo demuestre, tampoco me apoyo en la teoría de Geertz de la pelea de gallos, para llegar a eso estaríamos  de entrada más bien ante una deducción simploniana y mucho menos profunda de “Lo crudo y lo cocido” de Lévi- Strauss, donde no podemos saber ni imaginar lo que no hemos visto, pero creo que toda la gente que está en el centro comercial va al baño. Hasta los de Liverpool, incluso los paceños que sólo iban al baño en su casa, han cedido al encanto de los baños marmoleados y retumbantes de los centros comerciales. ¡Que cosa más horrible la sonoridad en los baños de los centros comerciales!, ese eco recriminatorio y delator. No sé como son lo ricos, nomás conozco uno y ni sabía que era rico, que comen o si en las escuelas jesuitas les enseñan a reprimir los gases; no se si los legionarios de cristo tan dados a las analidades tienen alguna técnica para impedir la flatulencia escandalosa y descarada.

A lo mejor saben que expulsar aire por el trasero, mediante diversas técnicas es igual a silbar: sacando el aire por la boca puedes hacer ruido o no. Puedes quizá ir de la dulzura de la kena a la potencia del trombón, imitar la sensualidad del saxofón si eres medio mañosón, pero eso de que cuando entras al baño esté un tipo esperando para darte una toalla para secarte las manos no me parece muy elegante, mas bien es un atentado y una profanación la intimidad de las personas. Yo solo una ocasión accedí a entrar a un baño con mayordomo, y tuve que matarlo. La gente importante siempre anda en la calle, en comidas y reuniones, así que no se hagan porque si hacen en los baños públicos y no comen puras pitufresas que digamos. La verdad creo que lo hacen para inhibir el desove plácido de los concurrentes, deberían de poner carteras de huevo en el techo que amortigüen el sonido. Es realmente incómodo, es como tirarte un pedo en un museo.

La popó de los empleados de las tiendas del mall tienen diferente consistencia por la mañana, en la tarde ya se unifica. Con media hora para comer, horario de 8 a 8 y un sueldo mínimo, no existen muchas opciones culinarias. La soda y las harinas son la dieta básica: lo más barato y más llenador. Sin embargo, sin querer queriendo, como una eyaculación precoz, esta alimentación genera heces voluminosas y compactas, los almidones contenidos en la harina y el azúcar, tras un proceso de fermentación tepachera, cobran mayor volumen al salir del cuerpo, se vuelven de igual manera más sólidos, prácticamente son unas bolas de engrudo difíciles de deshacer, son unos castores indestructibles, torpedos que van destrozando a su paso los mal amalgamados entes depositados por las muchachas de las estéticas y perfumería, constituidos básicamente por verduras y pechuga de pollo los cuales al menor contacto con un oponente van desgajándose, dejando guardafangos y defensas por doquier, mal armados, como un auto nacional.

Esos tubos blancos de pvc ocultan historias, si fueran transparentes dejarían ver las cosas que dejamos atrás, como los forenses, CSI Drenajes, si pudiéramos ver y disectar lo transcurre por esas tuberías nos veríamos de una manera muy distinta…o veríamos sólo una tubería manchada, con pringas multicolores como un lienzo de Pollock.

[1] aicaaavirrrrrr, y eso que soy de escuela pública putos!! Nada exateques ni mamaditas de esas.


* * *


Una Respuesta de Al caer el mall

  1. HOMOSAPIEN 02/12/2013 en 6:25 PM

    salud y buen provecho Simetrio, tu manera de ser te permite filosofar y con el hambre que sientes tu mente te permite saciarte de ese mall, tus ideas son el reflejo de lo que eres, rescatate y soluciona tu vida y la de los demas si teiene mejor manera de pensar el tiempo es valioso, mejora no empeores.

    lamento tu mall

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