Impulsa Obama la regularización de millones de ‘sin papeles’

El presidente de EE UU viaja a la frontera con México para defender la reforma migratoria
“Nos definimos como una nación de inmigrantes”, subraya el mandatario
 

Pocas son las esperanzas de que Obama pueda sacar adelante esta reforma en lo que le queda de legislatura. Si no fue capaz de darle el empuje necesario cuando el Partido Demócrata controlaba la Cámara de Representantes, mucho menos ahora que los republicanos disponen de mayoría.

Pocas son las esperanzas de que Obama pueda sacar adelante esta reforma en lo que le queda de legislatura. Si no fue capaz de darle el empuje necesario cuando el Partido Demócrata controlaba la Cámara de Representantes, mucho menos ahora que los republicanos disponen de mayoría.

Con más de la mitad de su mandato consumido en la reforma sanitaria y la recuperación económica del país y ya con el enemigo público número uno abatido en Pakistán, Barack Obama ha dado este martes un impulso a la necesaria reforma migratoria. Para ello ha viajado hasta El Paso Texas, en la frontera con México. El presidente, que afronta un clima hostil en El Congreso, ha pedido mirando al Río Grande una reforma de la inmigración que responda a “las necesidades económicas y de seguridad del país en el siglo XXI”. “Nos definimos como una nación de inmigrantes. Una nación que da la bienvenida a todo aquel que adopte los ideales americanos”, ha declarado Obama en medio de vítores.

El argumento de Obama para acometer la reforma tiene dos vertientes y ambas están conectadas: el aumento de la seguridad en la frontera y un proyecto que permita otorgar la ciudadanía a inmigrantes indocumentados no sólo mejorará la seguridad sino que hará avanzar la economía del país. Repitiendo argumentos de su discurso del verano pasado en julio, el presidente ha recalcado que no deseaba que “el próximo Google sea inventado en China”. “Fíjense en Intel, en Google, en Yahoo y en eBay”, ha dicho Obama, “todas son grandes compañías y todas han sido fundadas por un inmigrante”. Obama ha citado entonces a Bill Gates cuando dice que si EEUU prescinde de la inmigración cada vez le va a costar más mantener su competitividad.

Pocas son las esperanzas de que Obama pueda sacar adelante esta reforma en lo que le queda de legislatura. Si no fue capaz de darle el empuje necesario cuando el Partido Demócrata controlaba la Cámara de Representantes, mucho menos ahora que los republicanos disponen de mayoría. Y sin embargo, el presidente sabe que tiene que hacer el movimiento para volver a conectar con la base hispana, grupo de población clave en su reelección en 2012. En el año 2008, Obama logró el voto de dos de cada tres hispanos.

La elección de El Paso no pudo ser más significativa. La ciudad se encuentra a orillas del Río Bravo, fronteriza con Ciudad Juárez, en Chihuahua (México), considerado uno de los lugares más peligrosos del mundo debido a la narcoviolencia. Según Obama, en estos momentos en la frontera “hay más botas que en ningún otro momento de la historia”, con más de 20.000 agentes de la Patrulla de Fronteras. En este punto, Obama ha resaltado el gran trabajo hecho por la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano.

El único gran abucheo que ha recibido el presidente durante su discurso ha sido con la mención del muro. “Querían un muro [los legisladores republicanos]. Ese muro está casi acabado”, ha informado Obama ante la protesta general. “Hemos hecho todo lo que los republicanos decían que hacía falta para que pudieran apoyar una reforma”, ha explicado. “Pero aún así sospecho que intentarán posponer el asunto una vez más”. “Dirán que necesitamos triplicar la seguridad, o cuatriplicarla, pueden incluso llegar a pedir un foso, un foso lleno de cocodrilos”. Según el presidente, nunca estarán satisfechos y lo entiende porque forma parte del juego de la política.

Pero ese tiempo ha pasado. EEUU necesita a los inmigrantes. “Los inmigrantes han hecho que América sea grande y líder en el sector de los negocios, en la ciencia en la educación y en la innovación”, ha declarado Obama haciendo notar que la frase no era suya si no de Rupert Murdoch, propietario de Fox y un inmigrante. “No se si están ustedes familiarizados con los puntos de vista de Murdoch”, ha bromeado el mandatario, “pero desde luego no creo que lleve una pegatina de Obama en su coche”

La Casa Blanca no quiere hacer este viaje sola y por eso insiste en que la reforma de la emigración ilegal requiere un consenso bipartidista en el Congreso. “Demócratas y republicanos como el ex senador Mel Martinez o el ex asesor de Bush Michael Chertoff o como el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg”, ha citado Obama. “Todos son conscientes de la imperiosa necesidad de revisar nuestras leyes”. La reforma “es lo más inteligente para nuestra economía”. EE UU podría recaudar 66.000 millones de dólares en impuestos tras la legalización.

En Estados Unidos residen unos 11 millones de inmigrantes sin papeles, la gran mayoría de origen latinoamericano. Obama prometió acometer la reforma migratoria en su primer año en la Casa Blanca pero no pudo ser. Ahora, Obama tiene de su lado las encuestas. Según un informe del Centro Pew de Investigación, el 72% de la población estadounidense se muestra favorable a la creación de un sistema que permita obtener la ciudadanía a los indocumentados. La palabra que teme el Partido Republicano es “amnistía” y sus líderes se oponen a cualquier opción que pase por ahí. Obama ha rechazado hoy de plano esa idea al asegurar que podría sortear al Congreso y cambiar él mismo las leyes actuales. “Pero así no es como funciona la democracia”, ha finalizado.


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