Todos a votar, este domingo 7 de noviembre

Los habitantes de la ZPN, Guerrero Negro y Vizcaíno decidirán el destino de la creación del  6to. Municipio

Este domingo es el plebiscito para que los habitantes de la Zona Pacífico Norte, de Guerrero Negro y de Vizcaíno, tengan la oportunidad de elegir la creación del sexto municipio.

Corresponderá al Instituto Estatal Electoral organizar este plebiscito donde los habitantes de las comunidades antes mencionadas tendrán la oportunidad de decidir mediante el sufragio el destino de la creación del sexto municipio que abarcará las delegaciones de Vizcaíno, Bahía Asunción, Bahía Tortugas y Guerrero Negro.

Al menos dos terceras partes de los habitantes deben de externar su opinión de forma favorable para la creación de este municipio, de ser así el IEE turnará esta solicitud ante el Congreso del Estado para que en una primera parte sea aprobado la conformación de un consejo municipal que iniciará a partir del mes de mayo del próximo año, y también mediante decreto se  exprese cuando se conformará el sexto municipio.

Actualmente existe la controversia sobre la instalación de la cabecera municipal, una parte de la población defiende la postura de que se defina en Guerrero Negro por contar con la infraestructura y los servicios adecuados que se requiere, además de ser la puerta de entrada al estado y otra parte busca que e instale en Vizcaíno partiendo de que se encuentra en la parte central, en caso de ser aprobada la creación del sexto municipio.

Hay muchos intereses atrás de todo, primero una demanda sentida de la población, la falta de cumplimiento a la palabra empeñada por el gobernador del estado a los pobladores de crearles el sexto municipio, el presupuesto municipal bajo el cual se regirán, lo que si se requiere es la asistencia o que salgan votar el 67 por ciento de la población, de no ser así se declarará nulo la elección o el plebiscito y con ello la posibilidad de crear el sexto municipio.


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113 Responses to Todos a votar, este domingo 7 de noviembre

  1. K-SHANO 05/11/2010 en 7:58 PM

    QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE EL PORQUE EL CANDIDATO DEL PRI (FELIPE PRADO) QUERÍA PRIMERO DIVIDIR NUESTRO MUNICIPIO Y AHORA QUE NO LE CONVIENE (POR LA CANDIDATURA) ESTA EN CONTRA. YO Y MI FAMILIA NO VAMOS A VOTAR POR EL PRI Y MUCHO MENOS POR UN TRAIDOR DE ESA CALAÑA

    • LEE 06/11/2010 en 11:45 PM

      VI CONFERENCIA
      NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
      69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
      Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
      70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
      Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
      Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
      71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
      72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
      73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
      ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
      La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
      74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
      A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
      75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
      Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
      Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.
      76. ¿De dónde proviene esta desdicha sino de nuestra falta de caridad? Si tuviéramos caridad acompañada de compasión y pena, no prestaríamos atención a los defectos del prójimo según la palabra: La caridad cubre una multitud de defectos (I Pe 4, y La caridad no se detiene ante el mal, disculpa todo, etc. (I Co 13, 5-6).
      Luego, si tuviéramos caridad, ella misma cubriría cualquier falta y seriamos como los santos cuando ven los defectos de los hombres. Los santos ¿acaso son ciegos por no ver los pecados? ¿Quién detesta más el pecado que los santos? Sin embargo no odian al pecador, no lo juzgan, no le rehuyen. Por el contrario, lo compadecen, lo exhortan, lo consuelan, lo cuidan como a un miembro enfermo: hacen todo para salvarlo. Vean a los pescadores: con su anzuelo echado al mar, han atrapado un gran pez y sienten que se agita y se debate, pero no lo sacan enseguida con gran esfuerzo, porque la línea se rompería y todo estaría perdido, sino que diestramente le aflojan el hilo y lo dejan ir por donde quiere. Cuando perciben que está agotado y que su afán mengua, comienzan a tirar poco a poco de la línea. De la misma manera los santos por la paciencia y la caridad atraen al hermano en lugar de rechazarlo lejos de sí con repugnancia. Cuando una madre tiene un hijo deforme no lo abandona horrorizada; sino que se afana en adornarlo y hacer todo lo posible para que sea agradable.
      Es así como los santos protegen siempre al pecador, lo preparan, y lo toman a su cargo para corregirlo en el momento oportuno, para impedirle dañar a otro y también para que ellos mismos progresen más en la caridad de Cristo.
      ¿Qué hizo San Ammonas cuando los hermanos alterados fueron a decirle: “Ven a ver, abba, hay una mujer en la celda de tal hermano”? ¡Qué misericordia, qué caridad testimonió esa santa alma! Sabiendo que el hermano había escondido a la mujer bajo el tonel, se sentó arriba y ordenó a los otros buscar en toda la celda. Como no la encontraran les dijo: ” ¡Dios los perdone!”. Y haciéndoles sentir vergüenza, les ayudó a no creer más, con facilidad, en el mal del prójimo. En cuanto al culpable lo curó no solamente protegiéndolo ante Dios, sino corrigiéndolo cuando encontró el momento favorable. Porque luego de haber despedido a todo el mundo, lo tomó de la mano y le dijo: “Preocúpate de ti mismo, hermano”. Enseguida el hermano fue penetrado de dolor y compunción y obraron en su alma la bondad y la compasión del anciano.
      77. Adquiramos nosotros también la caridad. Adquiramos la misericordia respecto del prójimo para evitar la terrible maledicencia, el juzgar y el despreciar. Ayudémonos los unos a los otros como a nuestros propios miembros. Si alguien tiene una herida en la mano, en el pie o en otra parte, ¿siente acaso asco de sí mismo? ¿Se corta el miembro enfermo aunque se esté pudriendo? Mas bien ¿no lo lavar , limpiar , le pondrá emplastos y vendajes, lo untar con óleo santo, rogar y hará rogar a los santos por él, como dice Abba Zósimo? . En resumen no abandona su miembro, no le asquea su fetidez, hace todo por curarlo. Así debemos compadecernos unos de otros, ayudarnos mutuamente, o valiéndonos de otros más capaces, hacer todo con el pensamiento y con las obras para socorrernos a nosotros mismos y los unos a los otros. Porque somos miembros los unos de los otros, dice el Apóstol (Rm 12, 5). Luego, si formamos un solo cuerpo y si somos cada uno por nuestra parte miembros los unos de los otros (Rm 12, 5), cuando un miembro sufre todos los miembros sufren con él (I Co 12, 26). A su entender, ¿qué son los monasterios? ¿No son como un solo cuerpo con sus miembros? Los que gobiernan son la cabeza, los que cuidan y corrigen son los ojos, los que sirven por la palabra son la boca, las orejas son los que obedecen, las manos los que trabajan, los pies los que hacen los encargos y aseguran los servicios. ¿Eres la cabeza? Gobierna. ¿Eres los ojos? Sé atento y observa. ¿Eres la boca? Habla para provecho. ¿Eres la oreja? Obedece; ¿la mano? Trabaja; ¿el pie? Cumple tu servicio. Que cada uno, como pueda, trabaje por el cuerpo. Sean siempre solícitos en ayudarse los unos a los otros, ya sea instruyendo y sembrando la Palabra de Dios en el corazón de su hermano, ya sea consolándolo en el momento de prueba o prestándole asistencia y ayudándolo en su trabajo. En una palabra, cuide cada uno, como pueda, según ya les he dicho, de que permanezcan unidos los unos a los otros. Ya que cuanto más unido se está al prójimo, más unido se está a Dios.
      78. Para que comprendan el sentido de esta palabra voy a darles una imagen sacada de los Padres: Supongan un círculo trazado sobre la tierra, es decir una circunferencia hecha con un compás y un centro. Se llama precisamente centro al centro del círculo. Presten atención a lo que les digo. Imaginen que ese círculo es el mundo, el centro, Dios, y sus radios, las diferentes maneras o formas de vivir los hombres. Cuando los santos deseosos de acercarse a Dios caminan hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior se van acercando uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se aproximan los unos a los otros; y cuanto más se aproximan los unos a los otros, más se aproximan a Dios. Y comprender n que lo mismo sucede en sentido inverso, cuando dando la espalda a Dios nos retiramos hacia lo exterior, es evidente entonces que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos alejamos los unos de los otros y cuanto más nos alejamos los unos de los otros más nos alejamos también de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. Cuando estamos en el exterior y no amamos a Dios, en la misma medida estamos alejados con respecto al prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos a Dios por la caridad tanto más estaremos unidos en caridad al prójimo, y cuanto estemos unidos al prójimo tanto lo estaremos a Dios.
      ¡Que Dios nos haga dignos de comprender aquello que nos es provechoso y realizarlo! Porque cuanto más nos preocupemos por cumplir diligentemente lo que entendemos, más nos dar Dios su luz y nos enseñar su voluntad

    • CHANGO LEON 08/11/2010 en 12:42 AM

      ARRRIBA FELIPE PRADO… EL ES EL BUENO

    • neto la neta 09/11/2010 en 11:03 AM

      ARRIBA LA PROFE NORMA POR EL XV DISTRITO!!!!!!!!! ISLA NATIVIDAD Y BAHIA TORTUGAS POR COVARRUBIAS Y MAYORAL ARRIBA EL PAN!!!

  2. CON RAZON 05/11/2010 en 10:27 PM

    NO SEAS BRUTO K SHANO, FELIPE PRADO NUNCA HA QUERIDO DIVIDIR MULEGE, ES SOLO QUE EL COMO REPRESENTANTE POPULAR DEL DISTRITO XIV, HA INTERPETADO LO QUE LA GENTE DE SU ZONA QUIERE Y POR ELLO PRESENTO AL CONGRESO LA POSIBILIDAD DE QUE SE CONSTRUYERA EL 6 MUNICIPIO, TODO ELLO ATENDIENDO A SU GENTE, QUE PARA ESO LO PUSIERAN Y REPRESENTE DIGNAMENTE DICHA ZONA. FELIPE ES UN BUEN HOMBRE QUE A APRENDIDO MUCHO EN POLITICA Y POR SUPUESTO QUE SERIA UN EXCELENTE PRESIDNTE SI LAS COSAS SE LE DAN,

    • K-SHANO 05/11/2010 en 11:16 PM

      -CON RAZÓN- AUN ASÍ NO ME LO EXPLICAS, NO SEAS BRUTO Y DA UNA EXPLICACION SIN SALIRTE POR LA TANGENTE

      • LEE 06/11/2010 en 11:47 PM

        JUZGAR
        Introducción: A. ¿Una contradicción?
        1. Lucas 6:37 :”No juzguéis y no seréis juzgados”
        2. Juan 7:24, “No juzgad según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”
        B. Un texto dice, “no juzgués” el otro dice “juzgad”
        C. Hay diferentes clases de juicio: Mal Juicio, buen juicio
        D. Definición de la palabra “juzgar”: Separar, elegir, escoger
        1. Muchas formas de separar, elegir, escoger
        2. Podemos separar, elegir, escoger en una forma mala, o buena
        E. Muchos comprenden mal:
        1. No quieren ninguna clase de juicio, ni el bueno que Dios manda
        F. Vamos a hacer una analisis de mal juicio, luego buen juicio.
        I. Malos Juicios
        A. Juzgar el destino final de otros: Vamos a analizar algunos textos
        1. Romanos 14 (Diferencias entre cristianos sobre carne, fiestas, vino)
        a. Romanos 14:10-12 Es para Dios la determinación de nuestro destino final
        2. Objección: “La Biblia les juzga” 2 puntos que debemos tener en mente
        a. Es bueno leer el texto bíblico que condene la práctica con amor (por ej. Marcos 16:16) pero cuidado al agregar opinión suya
        b. No se olvide de la misericordia: Aunque uno esté mal, a veces se extiende piedad. Por tanto, no pronuncie usted sentencia
        i. Vamos a dejar él juicio del destino final de otros en manos de Dios.
        3. Judas 9: Falsos maestros no tienen discreción
        a. ¿El diablo será condenado? ¡Por supuesto!
        b. Aun así no fue el lugar del archangel pronunciar sentencia. “Yo digo que vas al infierno.”
        c. Si el arcángel Miguel tuvo reserva, discreción frente al diablo, ¡cuánto más nosotros debemos tener discreción frente a amigos y hermanos que no estén de acuerdo con nosotos”.
        5. ¿Leerles el texto bíblico? sí, decir con amor, ¿tu estás en peligro? sí: ¿Pronunciar sentencia en cuanto al destino final? Decir, “Tu vas al infierno”. NO
        OTRA FORMA PARA JUZGAR EL DESTINO FINAL: JUZGAR QUE LOS ERRADOS VAN AL CIELO
        1. Los que se quejan (y a veces con razón) de los que pronuncian sentencia de “infierno”, a veces juzgan que otros van al cielo, no importe la falta de respeto que demuestren hacia la palabra, no importe su actitud.
        a. Jesús dice “el que creyere y fuere bautizado será salvo”. El amigo dice, “el que levante la mano y repita oración será salvo”. “Ne es necesario bautizarse”. ¡Contradicen a Jesús!
        b. Aún así algunos hermanos “juzgan.” Dicen, “Está bien, van al cielo de todos modos.”
        c. ¿Qué ha hecho? ¡Ha juzgado!
        2. ¡Esta clase de juicio en cuanto al destino final es aun más peligroso! Causa a la gente a ser perdida.
        a. Hermana Aida: Mujer sospechaba cancer del pecho: El médico le dijo, “está bien no se preocupe.”
        i. Un año luego murió. Si el médico hubiera dado aviso antes del peligro se habría salvado.
        b. ¿Cómo tratar a un individuo, sincero pero equivocado? Piensa que se salva al levantar la mano.
        un individuo que habla de Jesús pero no estudia mucho acerca de Jesús, sino da fidelidad a su secta
        i. ¿Debemosdecirle que va al infierno? No me toca pronunciar esta sentencia, sí me toca mostrarle los textos bíblicos.
        ii. ¿Debo decirle que está bien? Portarme delante de él como si todo estuviera bien? ¿cantar”dame la mano y mi hermano será”?
        iii. Así nunca deja su error, su tradición humana, está en peligro
        3. No Nos toca pronunciar sentencia en cuanto a su destino final: Ni infierno, ni el cielo
        B. Juzgar los motivos de otros: “Lo hace por dinero, solamente quiere poder.” etc.
        1. Aunque sospecho malos motivos debo tener cuidado al juzgar sus motivos.
        2. Algunos juzgaron los motivos de Pablo y los otros apóstoles, Pablo dijo que Dios era Juez. (I Cor. 4:4,5)
        3. Podemos juzgar hechos peligrosos con amor, pero cuidado con el juzgar motivos.
        4. Dios el único que sabe la mente de la gente.
        C. Declarar faltas de otros con orgullo (y sin considerar nuestros propios defectos).
        1. El gran error de los fariseos (Muchas veces tenían razón al criticar a otros. Pero ellos lo hacían no con amor, sino con orgullo y sin considerar sus propios defectos.)
        2. Mateo 23:23
        a. Hermanos hoy dicen con razón, “cuidado con la cena, la música instrumental,” etc., pero pelean, insultan
        b. esto debías haber hecho sin haber dejado el otro
        3. Gal. 6:1
        4. Abusos
        a. Un jóven criticando a otros que no estaban de acuerdo con él en cuanto a 1 Corintios 11:2-16, al mismo tiempo estaba visitando rameras
        b. Criticar a sectas cuando hay poco amor en la iglesia local.
        c. Esta actitud ha hecho mucho daño en la iglesia del Señor ( (Santiago 4:11,12)
        5. Es el gran error del chisme: el motivo es herir, lastimar, empequeñecer
        E. Juzgar en base del partidismo (Lucas 9:49,50)
        1. ¿Quiénes eran? ¿de los 70?
        2. ¿Estaban enseñando falsas doctrinas? ¿Engañaba a la gente?
        3. ¿En base de qué fueron condenados?
        4. El hecho que no conozcamos a alguien, o que no se encuentre su dirección en alguna lista o directorio, no significa que no sea de Cristo. Analicemos las escrituras con ellos. No les juzguemos en base de no ser de algun partido.
        II. ¿BUENOS JUICIOS?
        A. Juzgar para ver la verdad: I Cor. 10:15,16. Terminología parecida en I Cor. 11:13.
        1 Tenemos que interpretar la Biblia. Verla, analizarla y juzgar cuál va a ser nuestro camino.
        a. Si amamos la verdad de todo corazón, podemos entender bien la voluntad de Dios para con nosotros.
        b. Si queremos agradar al hermano, religión de mis padres, tradición, no.
        B. Juzgar para ayudar a hermanos a reconciliarse ( I Cor. 6:1-6) (Explique contexto, lea 5)
        1. Cuando hay diferencias en cuanto al dinero, malos entendidos, es bueno que hay un hermano sabio que oiga r los dos lados
        2. Así puede ayudar a los hermanos a llegar a tener paz.
        C. Juzgar a miembros rebeldes (I Cor. 5, II Tes. 3:6,14,15)
        1. Corinto: hubo allí un fornicario, pero ellos no estaban haciendo nada (I Cor. 5:12,13)
        2. II Tes. 3:6,14,15
        3. Estos textos no tratan de los débiles que quieran crecer
        4. Tratan de rebeldes: I Cor. 5:11
        a. Con amor, debemos hablarles primero en privado (una carta caliente no basta)
        b.como último remedio, hay que juzgarles: ¡No podemos tener comunión con ellos!
        5. ¿Juzgar el destino final? no, este es para Dios
        6. ¿Juzgar que es una levadura no sana, contanima la congregación? Sí Hay que hacerlo por amor de él y de la salud de la congregación.
        7. Siempre hay quiénes se quejan “me está juzgando” pero si está hecho con amor, mansedumbre y misericordia, es juicio que Dios nos manda.
        a. Si no cumplimos estamos mal
        D. Juzgar para advertir de peligros espirituales
        1. Ejemplos:
        a. Fil. 3:18,19
        b. II Tim. 3:14,15 ¿Pablo está juzgando? sí,m pero es buen juicio
        c. Capítulos y libros enteros donde se encuentran advertencias: I Tim. 4 II Timoteo 3,4; Galatas, II Corintios, Hebreos
        2. ¿Pablo estaba juzgando? Sí, es buen juicio. ¡Hubo peligro!
        3. Hermanos problemáticos: Alejando el Calderero: ¿Pablo estaba “chismeando” acerca de él?
        a. Alejandro hubiese dicho, “me está juzgando, soy víctima del chisme.”
        b. I Cor. 1:11 ¿Los de la casa de Cloé eran chismeadores?
        OJO c. No es chisme advertir con amor acerca del peligro de falsos maestros, hermanos problemáticos. Si el motivo es amor, no hay chisme.
        4. Apostasía de hermanos: La palabra significa apartarse gradualmente de Dios
        a. Siempre ha habido apostasía (1er siglo, siglo pasado, este siglo)
        b. Gradualmente los hermanos comienzan a dejarse llevar por los conceptos de los hombres
        c. Algunos juzgan en estas situaciones en base del partidismo, ¡están mal!
        d. Pero el amor exige que se señale características de la apostasía y como se ha dejado la autoridad de Dios.
        e. ¿Dar advertencia de apostasía es juzgar el destino final? Dios tuvo paciencia antes de quitar los candeleros de iglesias en Asia.
        f. ¿Es juzgar mal dar advertencias amorosas de peligro? Sí, es juzgar, pero es buen juicio.
        5. Error religioso
        a. Una hermana dijo : Siempre predican en contra a las sectas
        i. Muchas veces se hace sin amor, sin tomar en cuenta sus propios defectos, No justificamos esta actitud. pero….
        b. El sectarismo es peligroso: Implica que hay que servir a Dios por medio de una secta
        i. Enseñan que hay que llegar a Dios a través de su tradición,
        ii. Enseñan que uno no tiene que cumplir con las condiciones dadas por Cristo para ser salvo: Marcos 16:16; Hechos 2:38
        iii. Ellos dicen, no es necesario, levanta la mano y ya es salvo.
        c. Ilustración: Plaga matando a la gente. Descubren un remedio, un medico suave dice, “no necesita el remedio,” solamente tome mis pastillas. ¿Podríamos quedarnos callados frente a este error?
        d. ¡El pecado mata! La solución es Cristo. El da condiciones: Marcos 16:16, Los sectarios dicen no. ¿Qué hacemos?
        e. No debemos juzgar en forma mala: insultos, orgullo, santurrones
        f. Sí debemos advertir en contra al gran peligro: Seguir al hombre y no a Dios
        g. Es verdadero amor, salva almas
        Concl. Que Dios nos ayude a juzgar bien y no mal. La madurez nos ayuda a poder distinguir entre los dos.
        A. Usted va al cielo o al infierno: Cosa entre usted y Dios
        1. Jesús ha muerto en la cruz. ¿Que va a hacer para responder a este amor?
        2. Jesús dice, Marcos 16:16 ¿Que va a hacer?

        Responder
        sandi
        06/11/2010 – 6:15 PM
        NO MANCHES ESTOS ES LECTURA
        TE PASAS NO TIENES CON QUIEN PLATICAR O QUÉ???
        ME DIO WEVA LEER EL SERMON QUE PUSISTE

        DE QUE ERA LA NOTICIA????

        Responder
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        Nombre (requerido)

        JUZGAR
        Introducción: A. ¿Una contradicción?
        1. Lucas 6:37 :”No juzguéis y no seréis juzgados”
        2. Juan 7:24, “No juzgad según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”
        B. Un texto dice, “no juzgués” el otro dice “juzgad”
        C. Hay diferentes clases de juicio: Mal Juicio, buen juicio
        D. Definición de la palabra “juzgar”: Separar, elegir, escoger
        1. Muchas formas de separar, elegir, escoger
        2. Podemos separar, elegir, escoger en una forma mala, o buena
        E. Muchos comprenden mal:
        1. No quieren ninguna clase de juicio, ni el bueno que Dios manda
        F. Vamos a hacer una analisis de mal juicio, luego buen juicio.
        I. Malos Juicios
        A. Juzgar el destino final de otros: Vamos a analizar algunos textos
        1. Romanos 14 (Diferencias entre cristianos sobre carne, fiestas, vino)
        a. Romanos 14:10-12 Es para Dios la determinación de nuestro destino final
        2. Objección: “La Biblia les juzga” 2 puntos que debemos tener en mente
        a. Es bueno leer el texto bíblico que condene la práctica con amor (por ej. Marcos 16:16) pero cuidado al agregar opinión suya
        b. No se olvide de la misericordia: Aunque uno esté mal, a veces se extiende piedad. Por tanto, no pronuncie usted sentencia
        i. Vamos a dejar él juicio del destino final de otros en manos de Dios.
        3. Judas 9: Falsos maestros no tienen discreción
        a. ¿El diablo será condenado? ¡Por supuesto!
        b. Aun así no fue el lugar del archangel pronunciar sentencia. “Yo digo que vas al infierno.”
        c. Si el arcángel Miguel tuvo reserva, discreción frente al diablo, ¡cuánto más nosotros debemos tener discreción frente a amigos y hermanos que no estén de acuerdo con nosotos”.
        5. ¿Leerles el texto bíblico? sí, decir con amor, ¿tu estás en peligro? sí: ¿Pronunciar sentencia en cuanto al destino final? Decir, “Tu vas al infierno”. NO
        OTRA FORMA PARA JUZGAR EL DESTINO FINAL: JUZGAR QUE LOS ERRADOS VAN AL CIELO
        1. Los que se quejan (y a veces con razón) de los que pronuncian sentencia de “infierno”, a veces juzgan que otros van al cielo, no importe la falta de respeto que demuestren hacia la palabra, no importe su actitud.
        a. Jesús dice “el que creyere y fuere bautizado será salvo”. El amigo dice, “el que levante la mano y repita oración será salvo”. “Ne es necesario bautizarse”. ¡Contradicen a Jesús!
        b. Aún así algunos hermanos “juzgan.” Dicen, “Está bien, van al cielo de todos modos.”
        c. ¿Qué ha hecho? ¡Ha juzgado!
        2. ¡Esta clase de juicio en cuanto al destino final es aun más peligroso! Causa a la gente a ser perdida.
        a. Hermana Aida: Mujer sospechaba cancer del pecho: El médico le dijo, “está bien no se preocupe.”
        i. Un año luego murió. Si el médico hubiera dado aviso antes del peligro se habría salvado.
        b. ¿Cómo tratar a un individuo, sincero pero equivocado? Piensa que se salva al levantar la mano.
        un individuo que habla de Jesús pero no estudia mucho acerca de Jesús, sino da fidelidad a su secta
        i. ¿Debemosdecirle que va al infierno? No me toca pronunciar esta sentencia, sí me toca mostrarle los textos bíblicos.
        ii. ¿Debo decirle que está bien? Portarme delante de él como si todo estuviera bien? ¿cantar”dame la mano y mi hermano será”?
        iii. Así nunca deja su error, su tradición humana, está en peligro
        3. No Nos toca pronunciar sentencia en cuanto a su destino final: Ni infierno, ni el cielo
        B. Juzgar los motivos de otros: “Lo hace por dinero, solamente quiere poder.” etc.
        1. Aunque sospecho malos motivos debo tener cuidado al juzgar sus motivos.
        2. Algunos juzgaron los motivos de Pablo y los otros apóstoles, Pablo dijo que Dios era Juez. (I Cor. 4:4,5)
        3. Podemos juzgar hechos peligrosos con amor, pero cuidado con el juzgar motivos.
        4. Dios el único que sabe la mente de la gente.
        C. Declarar faltas de otros con orgullo (y sin considerar nuestros propios defectos).
        1. El gran error de los fariseos (Muchas veces tenían razón al criticar a otros. Pero ellos lo hacían no con amor, sino con orgullo y sin considerar sus propios defectos.)
        2. Mateo 23:23
        a. Hermanos hoy dicen con razón, “cuidado con la cena, la música instrumental,” etc., pero pelean, insultan
        b. esto debías haber hecho sin haber dejado el otro
        3. Gal. 6:1
        4. Abusos
        a. Un jóven criticando a otros que no estaban de acuerdo con él en cuanto a 1 Corintios 11:2-16, al mismo tiempo estaba visitando rameras
        b. Criticar a sectas cuando hay poco amor en la iglesia local.
        c. Esta actitud ha hecho mucho daño en la iglesia del Señor ( (Santiago 4:11,12)
        5. Es el gran error del chisme: el motivo es herir, lastimar, empequeñecer
        E. Juzgar en base del partidismo (Lucas 9:49,50)
        1. ¿Quiénes eran? ¿de los 70?
        2. ¿Estaban enseñando falsas doctrinas? ¿Engañaba a la gente?
        3. ¿En base de qué fueron condenados?
        4. El hecho que no conozcamos a alguien, o que no se encuentre su dirección en alguna lista o directorio, no significa que no sea de Cristo. Analicemos las escrituras con ellos. No les juzguemos en base de no ser de algun partido.
        II. ¿BUENOS JUICIOS?
        A. Juzgar para ver la verdad: I Cor. 10:15,16. Terminología parecida en I Cor. 11:13.
        1 Tenemos que interpretar la Biblia. Verla, analizarla y juzgar cuál va a ser nuestro camino.
        a. Si amamos la verdad de todo corazón, podemos entender bien la voluntad de Dios para con nosotros.
        b. Si queremos agradar al hermano, religión de mis padres, tradición, no.
        B. Juzgar para ayudar a hermanos a reconciliarse ( I Cor. 6:1-6) (Explique contexto, lea 5)
        1. Cuando hay diferencias en cuanto al dinero, malos entendidos, es bueno que hay un hermano sabio que oiga r los dos lados
        2. Así puede ayudar a los hermanos a llegar a tener paz.
        C. Juzgar a miembros rebeldes (I Cor. 5, II Tes. 3:6,14,15)
        1. Corinto: hubo allí un fornicario, pero ellos no estaban haciendo nada (I Cor. 5:12,13)
        2. II Tes. 3:6,14,15
        3. Estos textos no tratan de los débiles que quieran crecer
        4. Tratan de rebeldes: I Cor. 5:11
        a. Con amor, debemos hablarles primero en privado (una carta caliente no basta)
        b.como último remedio, hay que juzgarles: ¡No podemos tener comunión con ellos!
        5. ¿Juzgar el destino final? no, este es para Dios
        6. ¿Juzgar que es una levadura no sana, contanima la congregación? Sí Hay que hacerlo por amor de él y de la salud de la congregación.
        7. Siempre hay quiénes se quejan “me está juzgando” pero si está hecho con amor, mansedumbre y misericordia, es juicio que Dios nos manda.
        a. Si no cumplimos estamos mal
        D. Juzgar para advertir de peligros espirituales
        1. Ejemplos:
        a. Fil. 3:18,19
        b. II Tim. 3:14,15 ¿Pablo está juzgando? sí,m pero es buen juicio
        c. Capítulos y libros enteros donde se encuentran advertencias: I Tim. 4 II Timoteo 3,4; Galatas, II Corintios, Hebreos
        2. ¿Pablo estaba juzgando? Sí, es buen juicio. ¡Hubo peligro!
        3. Hermanos problemáticos: Alejando el Calderero: ¿Pablo estaba “chismeando” acerca de él?
        a. Alejandro hubiese dicho, “me está juzgando, soy víctima del chisme.”
        b. I Cor. 1:11 ¿Los de la casa de Cloé eran chismeadores?
        OJO c. No es chisme advertir con amor acerca del peligro de falsos maestros, hermanos problemáticos. Si el motivo es amor, no hay chisme.
        4. Apostasía de hermanos: La palabra significa apartarse gradualmente de Dios
        a. Siempre ha habido apostasía (1er siglo, siglo pasado, este siglo)
        b. Gradualmente los hermanos comienzan a dejarse llevar por los conceptos de los hombres
        c. Algunos juzgan en estas situaciones en base del partidismo, ¡están mal!
        d. Pero el amor exige que se señale características de la apostasía y como se ha dejado la autoridad de Dios.
        e. ¿Dar advertencia de apostasía es juzgar el destino final? Dios tuvo paciencia antes de quitar los candeleros de iglesias en Asia.
        f. ¿Es juzgar mal dar advertencias amorosas de peligro? Sí, es juzgar, pero es buen juicio.
        5. Error religioso
        a. Una hermana dijo : Siempre predican en contra a las sectas
        i. Muchas veces se hace sin amor, sin tomar en cuenta sus propios defectos, No justificamos esta actitud. pero….
        b. El sectarismo es peligroso: Implica que hay que servir a Dios por medio de una secta
        i. Enseñan que hay que llegar a Dios a través de su tradición,
        ii. Enseñan que uno no tiene que cumplir con las condiciones dadas por Cristo para ser salvo: Marcos 16:16; Hechos 2:38
        iii. Ellos dicen, no es necesario, levanta la mano y ya es salvo.
        c. Ilustración: Plaga matando a la gente. Descubren un remedio, un medico suave dice, “no necesita el remedio,” solamente tome mis pastillas. ¿Podríamos quedarnos callados frente a este error?
        d. ¡El pecado mata! La solución es Cristo. El da condiciones: Marcos 16:16, Los sectarios dicen no. ¿Qué hacemos?
        e. No debemos juzgar en forma mala: insultos, orgullo, santurrones
        f. Sí debemos advertir en contra al gran peligro: Seguir al hombre y no a Dios
        g. Es verdadero amor, salva almas
        Concl. Que Dios nos ayude a juzgar bien y no mal. La madurez nos ayuda a poder distinguir entre los dos.
        A. Usted va al cielo o al infierno: Cosa entre usted y Dios
        1. Jesús ha muerto en la cruz. ¿Que va a hacer para responder a este amor?
        2. Jesús dice, Marcos 16:16 ¿Que va a hacer?

        Responder
        sandi
        06/11/2010 – 6:15 PM
        NO MANCHES ESTOS ES LECTURA
        TE PASAS NO TIENES CON QUIEN PLATICAR O QUÉ???
        ME DIO WEVA LEER EL SERMON QUE PUSISTE

        DE QUE ERA LA NOTICIA????

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      • SIGUELE 06/11/2010 en 11:50 PM

        JUZGAR
        Introducción: A. ¿Una contradicción?
        1. Lucas 6:37 :”No juzguéis y no seréis juzgados”
        2. Juan 7:24, “No juzgad según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”
        B. Un texto dice, “no juzgués” el otro dice “juzgad”
        C. Hay diferentes clases de juicio: Mal Juicio, buen juicio
        D. Definición de la palabra “juzgar”: Separar, elegir, escoger
        1. Muchas formas de separar, elegir, escoger
        2. Podemos separar, elegir, escoger en una forma mala, o buena
        E. Muchos comprenden mal:
        1. No quieren ninguna clase de juicio, ni el bueno que Dios manda
        F. Vamos a hacer una analisis de mal juicio, luego buen juicio.
        I. Malos Juicios
        A. Juzgar el destino final de otros: Vamos a analizar algunos textos
        1. Romanos 14 (Diferencias entre cristianos sobre carne, fiestas, vino)
        a. Romanos 14:10-12 Es para Dios la determinación de nuestro destino final
        2. Objección: “La Biblia les juzga” 2 puntos que debemos tener en mente
        a. Es bueno leer el texto bíblico que condene la práctica con amor (por ej. Marcos 16:16) pero cuidado al agregar opinión suya
        b. No se olvide de la misericordia: Aunque uno esté mal, a veces se extiende piedad. Por tanto, no pronuncie usted sentencia
        i. Vamos a dejar él juicio del destino final de otros en manos de Dios.
        3. Judas 9: Falsos maestros no tienen discreción
        a. ¿El diablo será condenado? ¡Por supuesto!
        b. Aun así no fue el lugar del archangel pronunciar sentencia. “Yo digo que vas al infierno.”
        c. Si el arcángel Miguel tuvo reserva, discreción frente al diablo, ¡cuánto más nosotros debemos tener discreción frente a amigos y hermanos que no estén de acuerdo con nosotos”.
        5. ¿Leerles el texto bíblico? sí, decir con amor, ¿tu estás en peligro? sí: ¿Pronunciar sentencia en cuanto al destino final? Decir, “Tu vas al infierno”. NO
        OTRA FORMA PARA JUZGAR EL DESTINO FINAL: JUZGAR QUE LOS ERRADOS VAN AL CIELO
        1. Los que se quejan (y a veces con razón) de los que pronuncian sentencia de “infierno”, a veces juzgan que otros van al cielo, no importe la falta de respeto que demuestren hacia la palabra, no importe su actitud.
        a. Jesús dice “el que creyere y fuere bautizado será salvo”. El amigo dice, “el que levante la mano y repita oración será salvo”. “Ne es necesario bautizarse”. ¡Contradicen a Jesús!
        b. Aún así algunos hermanos “juzgan.” Dicen, “Está bien, van al cielo de todos modos.”
        c. ¿Qué ha hecho? ¡Ha juzgado!
        2. ¡Esta clase de juicio en cuanto al destino final es aun más peligroso! Causa a la gente a ser perdida.
        a. Hermana Aida: Mujer sospechaba cancer del pecho: El médico le dijo, “está bien no se preocupe.”
        i. Un año luego murió. Si el médico hubiera dado aviso antes del peligro se habría salvado.
        b. ¿Cómo tratar a un individuo, sincero pero equivocado? Piensa que se salva al levantar la mano.
        un individuo que habla de Jesús pero no estudia mucho acerca de Jesús, sino da fidelidad a su secta
        i. ¿Debemosdecirle que va al infierno? No me toca pronunciar esta sentencia, sí me toca mostrarle los textos bíblicos.
        ii. ¿Debo decirle que está bien? Portarme delante de él como si todo estuviera bien? ¿cantar”dame la mano y mi hermano será”?
        iii. Así nunca deja su error, su tradición humana, está en peligro
        3. No Nos toca pronunciar sentencia en cuanto a su destino final: Ni infierno, ni el cielo
        B. Juzgar los motivos de otros: “Lo hace por dinero, solamente quiere poder.” etc.
        1. Aunque sospecho malos motivos debo tener cuidado al juzgar sus motivos.
        2. Algunos juzgaron los motivos de Pablo y los otros apóstoles, Pablo dijo que Dios era Juez. (I Cor. 4:4,5)
        3. Podemos juzgar hechos peligrosos con amor, pero cuidado con el juzgar motivos.
        4. Dios el único que sabe la mente de la gente.
        C. Declarar faltas de otros con orgullo (y sin considerar nuestros propios defectos).
        1. El gran error de los fariseos (Muchas veces tenían razón al criticar a otros. Pero ellos lo hacían no con amor, sino con orgullo y sin considerar sus propios defectos.)
        2. Mateo 23:23
        a. Hermanos hoy dicen con razón, “cuidado con la cena, la música instrumental,” etc., pero pelean, insultan
        b. esto debías haber hecho sin haber dejado el otro
        3. Gal. 6:1
        4. Abusos
        a. Un jóven criticando a otros que no estaban de acuerdo con él en cuanto a 1 Corintios 11:2-16, al mismo tiempo estaba visitando rameras
        b. Criticar a sectas cuando hay poco amor en la iglesia local.
        c. Esta actitud ha hecho mucho daño en la iglesia del Señor ( (Santiago 4:11,12)
        5. Es el gran error del chisme: el motivo es herir, lastimar, empequeñecer
        E. Juzgar en base del partidismo (Lucas 9:49,50)
        1. ¿Quiénes eran? ¿de los 70?
        2. ¿Estaban enseñando falsas doctrinas? ¿Engañaba a la gente?
        3. ¿En base de qué fueron condenados?
        4. El hecho que no conozcamos a alguien, o que no se encuentre su dirección en alguna lista o directorio, no significa que no sea de Cristo. Analicemos las escrituras con ellos. No les juzguemos en base de no ser de algun partido.
        II. ¿BUENOS JUICIOS?
        A. Juzgar para ver la verdad: I Cor. 10:15,16. Terminología parecida en I Cor. 11:13.
        1 Tenemos que interpretar la Biblia. Verla, analizarla y juzgar cuál va a ser nuestro camino.
        a. Si amamos la verdad de todo corazón, podemos entender bien la voluntad de Dios para con nosotros.
        b. Si queremos agradar al hermano, religión de mis padres, tradición, no.
        B. Juzgar para ayudar a hermanos a reconciliarse ( I Cor. 6:1-6) (Explique contexto, lea 5)
        1. Cuando hay diferencias en cuanto al dinero, malos entendidos, es bueno que hay un hermano sabio que oiga r los dos lados
        2. Así puede ayudar a los hermanos a llegar a tener paz.
        C. Juzgar a miembros rebeldes (I Cor. 5, II Tes. 3:6,14,15)
        1. Corinto: hubo allí un fornicario, pero ellos no estaban haciendo nada (I Cor. 5:12,13)
        2. II Tes. 3:6,14,15
        3. Estos textos no tratan de los débiles que quieran crecer
        4. Tratan de rebeldes: I Cor. 5:11
        a. Con amor, debemos hablarles primero en privado (una carta caliente no basta)
        b.como último remedio, hay que juzgarles: ¡No podemos tener comunión con ellos!
        5. ¿Juzgar el destino final? no, este es para Dios
        6. ¿Juzgar que es una levadura no sana, contanima la congregación? Sí Hay que hacerlo por amor de él y de la salud de la congregación.
        7. Siempre hay quiénes se quejan “me está juzgando” pero si está hecho con amor, mansedumbre y misericordia, es juicio que Dios nos manda.
        a. Si no cumplimos estamos mal
        D. Juzgar para advertir de peligros espirituales
        1. Ejemplos:
        a. Fil. 3:18,19
        b. II Tim. 3:14,15 ¿Pablo está juzgando? sí,m pero es buen juicio
        c. Capítulos y libros enteros donde se encuentran advertencias: I Tim. 4 II Timoteo 3,4; Galatas, II Corintios, Hebreos
        2. ¿Pablo estaba juzgando? Sí, es buen juicio. ¡Hubo peligro!
        3. Hermanos problemáticos: Alejando el Calderero: ¿Pablo estaba “chismeando” acerca de él?
        a. Alejandro hubiese dicho, “me está juzgando, soy víctima del chisme.”
        b. I Cor. 1:11 ¿Los de la casa de Cloé eran chismeadores?
        OJO c. No es chisme advertir con amor acerca del peligro de falsos maestros, hermanos problemáticos. Si el motivo es amor, no hay chisme.
        4. Apostasía de hermanos: La palabra significa apartarse gradualmente de Dios
        a. Siempre ha habido apostasía (1er siglo, siglo pasado, este siglo)
        b. Gradualmente los hermanos comienzan a dejarse llevar por los conceptos de los hombres
        c. Algunos juzgan en estas situaciones en base del partidismo, ¡están mal!
        d. Pero el amor exige que se señale características de la apostasía y como se ha dejado la autoridad de Dios.
        e. ¿Dar advertencia de apostasía es juzgar el destino final? Dios tuvo paciencia antes de quitar los candeleros de iglesias en Asia.
        f. ¿Es juzgar mal dar advertencias amorosas de peligro? Sí, es juzgar, pero es buen juicio.
        5. Error religioso
        a. Una hermana dijo : Siempre predican en contra a las sectas
        i. Muchas veces se hace sin amor, sin tomar en cuenta sus propios defectos, No justificamos esta actitud. pero….
        b. El sectarismo es peligroso: Implica que hay que servir a Dios por medio de una secta
        i. Enseñan que hay que llegar a Dios a través de su tradición,
        ii. Enseñan que uno no tiene que cumplir con las condiciones dadas por Cristo para ser salvo: Marcos 16:16; Hechos 2:38
        iii. Ellos dicen, no es necesario, levanta la mano y ya es salvo.
        c. Ilustración: Plaga matando a la gente. Descubren un remedio, un medico suave dice, “no necesita el remedio,” solamente tome mis pastillas. ¿Podríamos quedarnos callados frente a este error?
        d. ¡El pecado mata! La solución es Cristo. El da condiciones: Marcos 16:16, Los sectarios dicen no. ¿Qué hacemos?
        e. No debemos juzgar en forma mala: insultos, orgullo, santurrones
        f. Sí debemos advertir en contra al gran peligro: Seguir al hombre y no a Dios
        g. Es verdadero amor, salva almas
        Concl. Que Dios nos ayude a juzgar bien y no mal. La madurez nos ayuda a poder distinguir entre los dos.
        A. Usted va al cielo o al infierno: Cosa entre usted y Dios
        1. Jesús ha muerto en la cruz. ¿Que va a hacer para responder a este amor?
        2. Jesús dice, Marcos 16:16 ¿Que va a hacer?

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        sandi
        06/11/2010 – 6:15 PM
        NO MANCHES ESTOS ES LECTURA
        TE PASAS NO TIENES CON QUIEN PLATICAR O QUÉ???
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        Nombre (requerido)

        JUZGAR
        Introducción: A. ¿Una contradicción?
        1. Lucas 6:37 :”No juzguéis y no seréis juzgados”
        2. Juan 7:24, “No juzgad según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”
        B. Un texto dice, “no juzgués” el otro dice “juzgad”
        C. Hay diferentes clases de juicio: Mal Juicio, buen juicio
        D. Definición de la palabra “juzgar”: Separar, elegir, escoger
        1. Muchas formas de separar, elegir, escoger
        2. Podemos separar, elegir, escoger en una forma mala, o buena
        E. Muchos comprenden mal:
        1. No quieren ninguna clase de juicio, ni el bueno que Dios manda
        F. Vamos a hacer una analisis de mal juicio, luego buen juicio.
        I. Malos Juicios
        A. Juzgar el destino final de otros: Vamos a analizar algunos textos
        1. Romanos 14 (Diferencias entre cristianos sobre carne, fiestas, vino)
        a. Romanos 14:10-12 Es para Dios la determinación de nuestro destino final
        2. Objección: “La Biblia les juzga” 2 puntos que debemos tener en mente
        a. Es bueno leer el texto bíblico que condene la práctica con amor (por ej. Marcos 16:16) pero cuidado al agregar opinión suya
        b. No se olvide de la misericordia: Aunque uno esté mal, a veces se extiende piedad. Por tanto, no pronuncie usted sentencia
        i. Vamos a dejar él juicio del destino final de otros en manos de Dios.
        3. Judas 9: Falsos maestros no tienen discreción
        a. ¿El diablo será condenado? ¡Por supuesto!
        b. Aun así no fue el lugar del archangel pronunciar sentencia. “Yo digo que vas al infierno.”
        c. Si el arcángel Miguel tuvo reserva, discreción frente al diablo, ¡cuánto más nosotros debemos tener discreción frente a amigos y hermanos que no estén de acuerdo con nosotos”.
        5. ¿Leerles el texto bíblico? sí, decir con amor, ¿tu estás en peligro? sí: ¿Pronunciar sentencia en cuanto al destino final? Decir, “Tu vas al infierno”. NO
        OTRA FORMA PARA JUZGAR EL DESTINO FINAL: JUZGAR QUE LOS ERRADOS VAN AL CIELO
        1. Los que se quejan (y a veces con razón) de los que pronuncian sentencia de “infierno”, a veces juzgan que otros van al cielo, no importe la falta de respeto que demuestren hacia la palabra, no importe su actitud.
        a. Jesús dice “el que creyere y fuere bautizado será salvo”. El amigo dice, “el que levante la mano y repita oración será salvo”. “Ne es necesario bautizarse”. ¡Contradicen a Jesús!
        b. Aún así algunos hermanos “juzgan.” Dicen, “Está bien, van al cielo de todos modos.”
        c. ¿Qué ha hecho? ¡Ha juzgado!
        2. ¡Esta clase de juicio en cuanto al destino final es aun más peligroso! Causa a la gente a ser perdida.
        a. Hermana Aida: Mujer sospechaba cancer del pecho: El médico le dijo, “está bien no se preocupe.”
        i. Un año luego murió. Si el médico hubiera dado aviso antes del peligro se habría salvado.
        b. ¿Cómo tratar a un individuo, sincero pero equivocado? Piensa que se salva al levantar la mano.
        un individuo que habla de Jesús pero no estudia mucho acerca de Jesús, sino da fidelidad a su secta
        i. ¿Debemosdecirle que va al infierno? No me toca pronunciar esta sentencia, sí me toca mostrarle los textos bíblicos.
        ii. ¿Debo decirle que está bien? Portarme delante de él como si todo estuviera bien? ¿cantar”dame la mano y mi hermano será”?
        iii. Así nunca deja su error, su tradición humana, está en peligro
        3. No Nos toca pronunciar sentencia en cuanto a su destino final: Ni infierno, ni el cielo
        B. Juzgar los motivos de otros: “Lo hace por dinero, solamente quiere poder.” etc.
        1. Aunque sospecho malos motivos debo tener cuidado al juzgar sus motivos.
        2. Algunos juzgaron los motivos de Pablo y los otros apóstoles, Pablo dijo que Dios era Juez. (I Cor. 4:4,5)
        3. Podemos juzgar hechos peligrosos con amor, pero cuidado con el juzgar motivos.
        4. Dios el único que sabe la mente de la gente.
        C. Declarar faltas de otros con orgullo (y sin considerar nuestros propios defectos).
        1. El gran error de los fariseos (Muchas veces tenían razón al criticar a otros. Pero ellos lo hacían no con amor, sino con orgullo y sin considerar sus propios defectos.)
        2. Mateo 23:23
        a. Hermanos hoy dicen con razón, “cuidado con la cena, la música instrumental,” etc., pero pelean, insultan
        b. esto debías haber hecho sin haber dejado el otro
        3. Gal. 6:1
        4. Abusos
        a. Un jóven criticando a otros que no estaban de acuerdo con él en cuanto a 1 Corintios 11:2-16, al mismo tiempo estaba visitando rameras
        b. Criticar a sectas cuando hay poco amor en la iglesia local.
        c. Esta actitud ha hecho mucho daño en la iglesia del Señor ( (Santiago 4:11,12)
        5. Es el gran error del chisme: el motivo es herir, lastimar, empequeñecer
        E. Juzgar en base del partidismo (Lucas 9:49,50)
        1. ¿Quiénes eran? ¿de los 70?
        2. ¿Estaban enseñando falsas doctrinas? ¿Engañaba a la gente?
        3. ¿En base de qué fueron condenados?
        4. El hecho que no conozcamos a alguien, o que no se encuentre su dirección en alguna lista o directorio, no significa que no sea de Cristo. Analicemos las escrituras con ellos. No les juzguemos en base de no ser de algun partido.
        II. ¿BUENOS JUICIOS?
        A. Juzgar para ver la verdad: I Cor. 10:15,16. Terminología parecida en I Cor. 11:13.
        1 Tenemos que interpretar la Biblia. Verla, analizarla y juzgar cuál va a ser nuestro camino.
        a. Si amamos la verdad de todo corazón, podemos entender bien la voluntad de Dios para con nosotros.
        b. Si queremos agradar al hermano, religión de mis padres, tradición, no.
        B. Juzgar para ayudar a hermanos a reconciliarse ( I Cor. 6:1-6) (Explique contexto, lea 5)
        1. Cuando hay diferencias en cuanto al dinero, malos entendidos, es bueno que hay un hermano sabio que oiga r los dos lados
        2. Así puede ayudar a los hermanos a llegar a tener paz.
        C. Juzgar a miembros rebeldes (I Cor. 5, II Tes. 3:6,14,15)
        1. Corinto: hubo allí un fornicario, pero ellos no estaban haciendo nada (I Cor. 5:12,13)
        2. II Tes. 3:6,14,15
        3. Estos textos no tratan de los débiles que quieran crecer
        4. Tratan de rebeldes: I Cor. 5:11
        a. Con amor, debemos hablarles primero en privado (una carta caliente no basta)
        b.como último remedio, hay que juzgarles: ¡No podemos tener comunión con ellos!
        5. ¿Juzgar el destino final? no, este es para Dios
        6. ¿Juzgar que es una levadura no sana, contanima la congregación? Sí Hay que hacerlo por amor de él y de la salud de la congregación.
        7. Siempre hay quiénes se quejan “me está juzgando” pero si está hecho con amor, mansedumbre y misericordia, es juicio que Dios nos manda.
        a. Si no cumplimos estamos mal
        D. Juzgar para advertir de peligros espirituales
        1. Ejemplos:
        a. Fil. 3:18,19
        b. II Tim. 3:14,15 ¿Pablo está juzgando? sí,m pero es buen juicio
        c. Capítulos y libros enteros donde se encuentran advertencias: I Tim. 4 II Timoteo 3,4; Galatas, II Corintios, Hebreos
        2. ¿Pablo estaba juzgando? Sí, es buen juicio. ¡Hubo peligro!
        3. Hermanos problemáticos: Alejando el Calderero: ¿Pablo estaba “chismeando” acerca de él?
        a. Alejandro hubiese dicho, “me está juzgando, soy víctima del chisme.”
        b. I Cor. 1:11 ¿Los de la casa de Cloé eran chismeadores?
        OJO c. No es chisme advertir con amor acerca del peligro de falsos maestros, hermanos problemáticos. Si el motivo es amor, no hay chisme.
        4. Apostasía de hermanos: La palabra significa apartarse gradualmente de Dios
        a. Siempre ha habido apostasía (1er siglo, siglo pasado, este siglo)
        b. Gradualmente los hermanos comienzan a dejarse llevar por los conceptos de los hombres
        c. Algunos juzgan en estas situaciones en base del partidismo, ¡están mal!
        d. Pero el amor exige que se señale características de la apostasía y como se ha dejado la autoridad de Dios.
        e. ¿Dar advertencia de apostasía es juzgar el destino final? Dios tuvo paciencia antes de quitar los candeleros de iglesias en Asia.
        f. ¿Es juzgar mal dar advertencias amorosas de peligro? Sí, es juzgar, pero es buen juicio.
        5. Error religioso
        a. Una hermana dijo : Siempre predican en contra a las sectas
        i. Muchas veces se hace sin amor, sin tomar en cuenta sus propios defectos, No justificamos esta actitud. pero….
        b. El sectarismo es peligroso: Implica que hay que servir a Dios por medio de una secta
        i. Enseñan que hay que llegar a Dios a través de su tradición,
        ii. Enseñan que uno no tiene que cumplir con las condiciones dadas por Cristo para ser salvo: Marcos 16:16; Hechos 2:38
        iii. Ellos dicen, no es necesario, levanta la mano y ya es salvo.
        c. Ilustración: Plaga matando a la gente. Descubren un remedio, un medico suave dice, “no necesita el remedio,” solamente tome mis pastillas. ¿Podríamos quedarnos callados frente a este error?
        d. ¡El pecado mata! La solución es Cristo. El da condiciones: Marcos 16:16, Los sectarios dicen no. ¿Qué hacemos?
        e. No debemos juzgar en forma mala: insultos, orgullo, santurrones
        f. Sí debemos advertir en contra al gran peligro: Seguir al hombre y no a Dios
        g. Es verdadero amor, salva almas
        Concl. Que Dios nos ayude a juzgar bien y no mal. La madurez nos ayuda a poder distinguir entre los dos.
        A. Usted va al cielo o al infierno: Cosa entre usted y Dios
        1. Jesús ha muerto en la cruz. ¿Que va a hacer para responder a este amor?
        2. Jesús dice, Marcos 16:16 ¿Que va a hacer?

        Responder
        sandi
        06/11/2010 – 6:15 PM
        NO MANCHES ESTOS ES LECTURA
        TE PASAS NO TIENES CON QUIEN PLATICAR O QUÉ???
        ME DIO WEVA LEER EL SERMON QUE PUSISTE

        DE QUE ERA LA NOTICIA????

        Responder
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      • marco antonio vazq2uez f 08/11/2010 en 2:16 PM

        K ,SHANO NO SEAS BRUTO SHANITO,FELIPE PRADO NO TRAGA PASTURA COMO TU.

        • K-SHANO 08/11/2010 en 6:22 PM

          -MARCO ANTONIO VAZQUEZ- ¿A POCO FELIPE PRADO SOLO COME CEBADA Y AVENA? DE TODOS MODOS ES UN ANIMAL, ASÍ PUEDES ALIMENTAR A LOS BURROS Y CON TODO GUSTO LO COME, ES CUESTIÓN DE DINERO NO DE PEDIGREE

        • ELECCIONES 2011 08/11/2010 en 9:43 PM

          UZGAR
          Introducción: A. ¿Una contradicción?
          1. Lucas 6:37 :”No juzguéis y no seréis juzgados”
          2. Juan 7:24, “No juzgad según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”
          B. Un texto dice, “no juzgués” el otro dice “juzgad”
          C. Hay diferentes clases de juicio: Mal Juicio, buen juicio
          D. Definición de la palabra “juzgar”: Separar, elegir, escoger
          1. Muchas formas de separar, elegir, escoger
          2. Podemos separar, elegir, escoger en una forma mala, o buena
          E. Muchos comprenden mal:
          1. No quieren ninguna clase de juicio, ni el bueno que Dios manda
          F. Vamos a hacer una analisis de mal juicio, luego buen juicio.
          I. Malos Juicios
          A. Juzgar el destino final de otros: Vamos a analizar algunos textos
          1. Romanos 14 (Diferencias entre cristianos sobre carne, fiestas, vino)
          a. Romanos 14:10-12 Es para Dios la determinación de nuestro destino final
          2. Objección: “La Biblia les juzga” 2 puntos que debemos tener en mente
          a. Es bueno leer el texto bíblico que condene la práctica con amor (por ej. Marcos 16:16) pero cuidado al agregar opinión suya
          b. No se olvide de la misericordia: Aunque uno esté mal, a veces se extiende piedad. Por tanto, no pronuncie usted sentencia
          i. Vamos a dejar él juicio del destino final de otros en manos de Dios.
          3. Judas 9: Falsos maestros no tienen discreción
          a. ¿El diablo será condenado? ¡Por supuesto!
          b. Aun así no fue el lugar del archangel pronunciar sentencia. “Yo digo que vas al infierno.”
          c. Si el arcángel Miguel tuvo reserva, discreción frente al diablo, ¡cuánto más nosotros debemos tener discreción frente a amigos y hermanos que no estén de acuerdo con nosotos”.
          5. ¿Leerles el texto bíblico? sí, decir con amor, ¿tu estás en peligro? sí: ¿Pronunciar sentencia en cuanto al destino final? Decir, “Tu vas al infierno”. NO
          OTRA FORMA PARA JUZGAR EL DESTINO FINAL: JUZGAR QUE LOS ERRADOS VAN AL CIELO
          1. Los que se quejan (y a veces con razón) de los que pronuncian sentencia de “infierno”, a veces juzgan que otros van al cielo, no importe la falta de respeto que demuestren hacia la palabra, no importe su actitud.
          a. Jesús dice “el que creyere y fuere bautizado será salvo”. El amigo dice, “el que levante la mano y repita oración será salvo”. “Ne es necesario bautizarse”. ¡Contradicen a Jesús!
          b. Aún así algunos hermanos “juzgan.” Dicen, “Está bien, van al cielo de todos modos.”
          c. ¿Qué ha hecho? ¡Ha juzgado!
          2. ¡Esta clase de juicio en cuanto al destino final es aun más peligroso! Causa a la gente a ser perdida.
          a. Hermana Aida: Mujer sospechaba cancer del pecho: El médico le dijo, “está bien no se preocupe.”
          i. Un año luego murió. Si el médico hubiera dado aviso antes del peligro se habría salvado.
          b. ¿Cómo tratar a un individuo, sincero pero equivocado? Piensa que se salva al levantar la mano.
          un individuo que habla de Jesús pero no estudia mucho acerca de Jesús, sino da fidelidad a su secta
          i. ¿Debemosdecirle que va al infierno? No me toca pronunciar esta sentencia, sí me toca mostrarle los textos bíblicos.
          ii. ¿Debo decirle que está bien? Portarme delante de él como si todo estuviera bien? ¿cantar”dame la mano y mi hermano será”?
          iii. Así nunca deja su error, su tradición humana, está en peligro
          3. No Nos toca pronunciar sentencia en cuanto a su destino final: Ni infierno, ni el cielo
          B. Juzgar los motivos de otros: “Lo hace por dinero, solamente quiere poder.” etc.
          1. Aunque sospecho malos motivos debo tener cuidado al juzgar sus motivos.
          2. Algunos juzgaron los motivos de Pablo y los otros apóstoles, Pablo dijo que Dios era Juez. (I Cor. 4:4,5)
          3. Podemos juzgar hechos peligrosos con amor, pero cuidado con el juzgar motivos.
          4. Dios el único que sabe la mente de la gente.
          C. Declarar faltas de otros con orgullo (y sin considerar nuestros propios defectos).
          1. El gran error de los fariseos (Muchas veces tenían razón al criticar a otros. Pero ellos lo hacían no con amor, sino con orgullo y sin considerar sus propios defectos.)
          2. Mateo 23:23
          a. Hermanos hoy dicen con razón, “cuidado con la cena, la música instrumental,” etc., pero pelean, insultan
          b. esto debías haber hecho sin haber dejado el otro
          3. Gal. 6:1
          4. Abusos
          a. Un jóven criticando a otros que no estaban de acuerdo con él en cuanto a 1 Corintios 11:2-16, al mismo tiempo estaba visitando rameras
          b. Criticar a sectas cuando hay poco amor en la iglesia local.
          c. Esta actitud ha hecho mucho daño en la iglesia del Señor ( (Santiago 4:11,12)
          5. Es el gran error del chisme: el motivo es herir, lastimar, empequeñecer
          E. Juzgar en base del partidismo (Lucas 9:49,50)
          1. ¿Quiénes eran? ¿de los 70?
          2. ¿Estaban enseñando falsas doctrinas? ¿Engañaba a la gente?
          3. ¿En base de qué fueron condenados?
          4. El hecho que no conozcamos a alguien, o que no se encuentre su dirección en alguna lista o directorio, no significa que no sea de Cristo. Analicemos las escrituras con ellos. No les juzguemos en base de no ser de algun partido.
          II. ¿BUENOS JUICIOS?
          A. Juzgar para ver la verdad: I Cor. 10:15,16. Terminología parecida en I Cor. 11:13.
          1 Tenemos que interpretar la Biblia. Verla, analizarla y juzgar cuál va a ser nuestro camino.
          a. Si amamos la verdad de todo corazón, podemos entender bien la voluntad de Dios para con nosotros.
          b. Si queremos agradar al hermano, religión de mis padres, tradición, no.
          B. Juzgar para ayudar a hermanos a reconciliarse ( I Cor. 6:1-6) (Explique contexto, lea 5)
          1. Cuando hay diferencias en cuanto al dinero, malos entendidos, es bueno que hay un hermano sabio que oiga r los dos lados
          2. Así puede ayudar a los hermanos a llegar a tener paz.
          C. Juzgar a miembros rebeldes (I Cor. 5, II Tes. 3:6,14,15)
          1. Corinto: hubo allí un fornicario, pero ellos no estaban haciendo nada (I Cor. 5:12,13)
          2. II Tes. 3:6,14,15
          3. Estos textos no tratan de los débiles que quieran crecer
          4. Tratan de rebeldes: I Cor. 5:11
          a. Con amor, debemos hablarles primero en privado (una carta caliente no basta)
          b.como último remedio, hay que juzgarles: ¡No podemos tener comunión con ellos!
          5. ¿Juzgar el destino final? no, este es para Dios
          6. ¿Juzgar que es una levadura no sana, contanima la congregación? Sí Hay que hacerlo por amor de él y de la salud de la congregación.
          7. Siempre hay quiénes se quejan “me está juzgando” pero si está hecho con amor, mansedumbre y misericordia, es juicio que Dios nos manda.
          a. Si no cumplimos estamos mal
          D. Juzgar para advertir de peligros espirituales
          1. Ejemplos:
          a. Fil. 3:18,19
          b. II Tim. 3:14,15 ¿Pablo está juzgando? sí,m pero es buen juicio
          c. Capítulos y libros enteros donde se encuentran advertencias: I Tim. 4 II Timoteo 3,4; Galatas, II Corintios, Hebreos
          2. ¿Pablo estaba juzgando? Sí, es buen juicio. ¡Hubo peligro!
          3. Hermanos problemáticos: Alejando el Calderero: ¿Pablo estaba “chismeando” acerca de él?
          a. Alejandro hubiese dicho, “me está juzgando, soy víctima del chisme.”
          b. I Cor. 1:11 ¿Los de la casa de Cloé eran chismeadores?
          OJO c. No es chisme advertir con amor acerca del peligro de falsos maestros, hermanos problemáticos. Si el motivo es amor, no hay chisme.
          4. Apostasía de hermanos: La palabra significa apartarse gradualmente de Dios
          a. Siempre ha habido apostasía (1er siglo, siglo pasado, este siglo)
          b. Gradualmente los hermanos comienzan a dejarse llevar por los conceptos de los hombres
          c. Algunos juzgan en estas situaciones en base del partidismo, ¡están mal!
          d. Pero el amor exige que se señale características de la apostasía y como se ha dejado la autoridad de Dios.
          e. ¿Dar advertencia de apostasía es juzgar el destino final? Dios tuvo paciencia antes de quitar los candeleros de iglesias en Asia.
          f. ¿Es juzgar mal dar advertencias amorosas de peligro? Sí, es juzgar, pero es buen juicio.
          5. Error religioso
          a. Una hermana dijo : Siempre predican en contra a las sectas
          i. Muchas veces se hace sin amor, sin tomar en cuenta sus propios defectos, No justificamos esta actitud. pero….
          b. El sectarismo es peligroso: Implica que hay que servir a Dios por medio de una secta
          i. Enseñan que hay que llegar a Dios a través de su tradición,
          ii. Enseñan que uno no tiene que cumplir con las condiciones dadas por Cristo para ser salvo: Marcos 16:16; Hechos 2:38
          iii. Ellos dicen, no es necesario, levanta la mano y ya es salvo.
          c. Ilustración: Plaga matando a la gente. Descubren un remedio, un medico suave dice, “no necesita el remedio,” solamente tome mis pastillas. ¿Podríamos quedarnos callados frente a este error?
          d. ¡El pecado mata! La solución es Cristo. El da condiciones: Marcos 16:16, Los sectarios dicen no. ¿Qué hacemos?
          e. No debemos juzgar en forma mala: insultos, orgullo, santurrones
          f. Sí debemos advertir en contra al gran peligro: Seguir al hombre y no a Dios
          g. Es verdadero amor, salva almas
          Concl. Que Dios nos ayude a juzgar bien y no mal. La madurez nos ayuda a poder distinguir entre los dos.
          A. Usted va al cielo o al infierno: Cosa entre usted y Dios
          1. Jesús ha muerto en la cruz. ¿Que va a hacer para responder a este amor?
          2. Jesús dice, Marcos 16:16 ¿Que va a hacer?
          Responder
          sandi
          06/11/2010 – 6:15 PM
          NO MANCHES ESTOS ES LECTURA
          TE PASAS NO TIENES CON QUIEN PLATICAR O QUÉ???
          ME DIO WEVA LEER EL SERMON QUE PUSISTE
          DE QUE ERA LA NOTICIA????

    • LEE 06/11/2010 en 11:48 PM

      VI CONFERENCIA
      NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
      69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
      Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
      70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
      Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
      Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
      71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
      72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
      73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
      ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
      La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
      74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
      A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
      75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
      Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
      Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.
      76. ¿De dónde proviene esta desdicha sino de nuestra falta de caridad? Si tuviéramos caridad acompañada de compasión y pena, no prestaríamos atención a los defectos del prójimo según la palabra: La caridad cubre una multitud de defectos (I Pe 4, y La caridad no se detiene ante el mal, disculpa todo, etc. (I Co 13, 5-6).
      Luego, si tuviéramos caridad, ella misma cubriría cualquier falta y seriamos como los santos cuando ven los defectos de los hombres. Los santos ¿acaso son ciegos por no ver los pecados? ¿Quién detesta más el pecado que los santos? Sin embargo no odian al pecador, no lo juzgan, no le rehuyen. Por el contrario, lo compadecen, lo exhortan, lo consuelan, lo cuidan como a un miembro enfermo: hacen todo para salvarlo. Vean a los pescadores: con su anzuelo echado al mar, han atrapado un gran pez y sienten que se agita y se debate, pero no lo sacan enseguida con gran esfuerzo, porque la línea se rompería y todo estaría perdido, sino que diestramente le aflojan el hilo y lo dejan ir por donde quiere. Cuando perciben que está agotado y que su afán mengua, comienzan a tirar poco a poco de la línea. De la misma manera los santos por la paciencia y la caridad atraen al hermano en lugar de rechazarlo lejos de sí con repugnancia. Cuando una madre tiene un hijo deforme no lo abandona horrorizada; sino que se afana en adornarlo y hacer todo lo posible para que sea agradable.
      Es así como los santos protegen siempre al pecador, lo preparan, y lo toman a su cargo para corregirlo en el momento oportuno, para impedirle dañar a otro y también para que ellos mismos progresen más en la caridad de Cristo.
      ¿Qué hizo San Ammonas cuando los hermanos alterados fueron a decirle: “Ven a ver, abba, hay una mujer en la celda de tal hermano”? ¡Qué misericordia, qué caridad testimonió esa santa alma! Sabiendo que el hermano había escondido a la mujer bajo el tonel, se sentó arriba y ordenó a los otros buscar en toda la celda. Como no la encontraran les dijo: ” ¡Dios los perdone!”. Y haciéndoles sentir vergüenza, les ayudó a no creer más, con facilidad, en el mal del prójimo. En cuanto al culpable lo curó no solamente protegiéndolo ante Dios, sino corrigiéndolo cuando encontró el momento favorable. Porque luego de haber despedido a todo el mundo, lo tomó de la mano y le dijo: “Preocúpate de ti mismo, hermano”. Enseguida el hermano fue penetrado de dolor y compunción y obraron en su alma la bondad y la compasión del anciano.
      77. Adquiramos nosotros también la caridad. Adquiramos la misericordia respecto del prójimo para evitar la terrible maledicencia, el juzgar y el despreciar. Ayudémonos los unos a los otros como a nuestros propios miembros. Si alguien tiene una herida en la mano, en el pie o en otra parte, ¿siente acaso asco de sí mismo? ¿Se corta el miembro enfermo aunque se esté pudriendo? Mas bien ¿no lo lavar , limpiar , le pondrá emplastos y vendajes, lo untar con óleo santo, rogar y hará rogar a los santos por él, como dice Abba Zósimo? . En resumen no abandona su miembro, no le asquea su fetidez, hace todo por curarlo. Así debemos compadecernos unos de otros, ayudarnos mutuamente, o valiéndonos de otros más capaces, hacer todo con el pensamiento y con las obras para socorrernos a nosotros mismos y los unos a los otros. Porque somos miembros los unos de los otros, dice el Apóstol (Rm 12, 5). Luego, si formamos un solo cuerpo y si somos cada uno por nuestra parte miembros los unos de los otros (Rm 12, 5), cuando un miembro sufre todos los miembros sufren con él (I Co 12, 26). A su entender, ¿qué son los monasterios? ¿No son como un solo cuerpo con sus miembros? Los que gobiernan son la cabeza, los que cuidan y corrigen son los ojos, los que sirven por la palabra son la boca, las orejas son los que obedecen, las manos los que trabajan, los pies los que hacen los encargos y aseguran los servicios. ¿Eres la cabeza? Gobierna. ¿Eres los ojos? Sé atento y observa. ¿Eres la boca? Habla para provecho. ¿Eres la oreja? Obedece; ¿la mano? Trabaja; ¿el pie? Cumple tu servicio. Que cada uno, como pueda, trabaje por el cuerpo. Sean siempre solícitos en ayudarse los unos a los otros, ya sea instruyendo y sembrando la Palabra de Dios en el corazón de su hermano, ya sea consolándolo en el momento de prueba o prestándole asistencia y ayudándolo en su trabajo. En una palabra, cuide cada uno, como pueda, según ya les he dicho, de que permanezcan unidos los unos a los otros. Ya que cuanto más unido se está al prójimo, más unido se está a Dios.
      78. Para que comprendan el sentido de esta palabra voy a darles una imagen sacada de los Padres: Supongan un círculo trazado sobre la tierra, es decir una circunferencia hecha con un compás y un centro. Se llama precisamente centro al centro del círculo. Presten atención a lo que les digo. Imaginen que ese círculo es el mundo, el centro, Dios, y sus radios, las diferentes maneras o formas de vivir los hombres. Cuando los santos deseosos de acercarse a Dios caminan hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior se van acercando uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se aproximan los unos a los otros; y cuanto más se aproximan los unos a los otros, más se aproximan a Dios. Y comprender n que lo mismo sucede en sentido inverso, cuando dando la espalda a Dios nos retiramos hacia lo exterior, es evidente entonces que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos alejamos los unos de los otros y cuanto más nos alejamos los unos de los otros más nos alejamos también de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. Cuando estamos en el exterior y no amamos a Dios, en la misma medida estamos alejados con respecto al prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos a Dios por la caridad tanto más estaremos unidos en caridad al prójimo, y cuanto estemos unidos al prójimo tanto lo estaremos a Dios.
      ¡Que Dios nos haga dignos de comprender aquello que nos es provechoso y realizarlo! Porque cuanto más nos preocupemos por cumplir diligentemente lo que entendemos, más nos dar Dios su luz y nos enseñar su voluntad

  3. otro k.shano 05/11/2010 en 10:31 PM

    YA SE HA EXPLICADO EN VARIAS OCASIONES Y NO HAS PODIDO ENTENDER QUE BRUTO ERES K-SHANO Y LA VERDAD NO VALE LA PENA EXPLICARTELO POR QUE NO VOLVERIAS A ENTENDER TIENES MUY CHITO EL CEREBRO Y LA NETA……….. NI CON MANZANITA VAS A LOGRAR COMPRENDER ALGO DE LO QUE AQUI SE EXPLICA O SE EXPLICO EN ANTERIORES COMENTARIOS ASI QUE MEJOR QUE DATE COMO ESTAS …………. BIEN JODIDO. ………. NO ESPERAS MAS EXPLICACION ES MAS POR FAVOR SIGUE ESCRIBIENDO TUS COMENTARIOS Y MEJOR PREGUNTAS COMO SE DEBE VOTAR POR QUE MI IMAGINO QUE NI ESO HAS DE SABER HASTA NUNCA AMIGO……

    • K-SHANO 05/11/2010 en 11:25 PM

      -OTRO K. SHANO- CUANDO ME DEN UNA EXPLICAION COHERENTE VOY A DEJAR DE CUESTIONAR, CON ESE LEXICO QUE TIENES DEMUESTRAS LA CLASE DE EDUCACIÓN QUE TUVISTE; ESPERO QUE NO ESTES EN EL EQUIPO DE TU CANDIDATO PORQUE SI GANA VA A SER IGUAL O PEOR QUE LA ACTUAL ADMINISTRACIÓN; NO ME BASTA CONQUE DIGAN QUE FELIPE PRADO ES BUENA GENTE, EXPLIQUENME QUE HIZO POR LOS MULEGINOS A PARTE DE TRATAR DE DIVIDOR (A SU CONVENIENCIA) EL TERRITORIO

    • SIGUELE 06/11/2010 en 11:52 PM

      VI CONFERENCIA
      NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
      69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
      Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
      70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
      Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
      Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
      71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
      72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
      73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
      ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
      La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
      74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
      A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
      75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
      Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
      Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.
      76. ¿De dónde proviene esta desdicha sino de nuestra falta de caridad? Si tuviéramos caridad acompañada de compasión y pena, no prestaríamos atención a los defectos del prójimo según la palabra: La caridad cubre una multitud de defectos (I Pe 4, y La caridad no se detiene ante el mal, disculpa todo, etc. (I Co 13, 5-6).
      Luego, si tuviéramos caridad, ella misma cubriría cualquier falta y seriamos como los santos cuando ven los defectos de los hombres. Los santos ¿acaso son ciegos por no ver los pecados? ¿Quién detesta más el pecado que los santos? Sin embargo no odian al pecador, no lo juzgan, no le rehuyen. Por el contrario, lo compadecen, lo exhortan, lo consuelan, lo cuidan como a un miembro enfermo: hacen todo para salvarlo. Vean a los pescadores: con su anzuelo echado al mar, han atrapado un gran pez y sienten que se agita y se debate, pero no lo sacan enseguida con gran esfuerzo, porque la línea se rompería y todo estaría perdido, sino que diestramente le aflojan el hilo y lo dejan ir por donde quiere. Cuando perciben que está agotado y que su afán mengua, comienzan a tirar poco a poco de la línea. De la misma manera los santos por la paciencia y la caridad atraen al hermano en lugar de rechazarlo lejos de sí con repugnancia. Cuando una madre tiene un hijo deforme no lo abandona horrorizada; sino que se afana en adornarlo y hacer todo lo posible para que sea agradable.
      Es así como los santos protegen siempre al pecador, lo preparan, y lo toman a su cargo para corregirlo en el momento oportuno, para impedirle dañar a otro y también para que ellos mismos progresen más en la caridad de Cristo.
      ¿Qué hizo San Ammonas cuando los hermanos alterados fueron a decirle: “Ven a ver, abba, hay una mujer en la celda de tal hermano”? ¡Qué misericordia, qué caridad testimonió esa santa alma! Sabiendo que el hermano había escondido a la mujer bajo el tonel, se sentó arriba y ordenó a los otros buscar en toda la celda. Como no la encontraran les dijo: ” ¡Dios los perdone!”. Y haciéndoles sentir vergüenza, les ayudó a no creer más, con facilidad, en el mal del prójimo. En cuanto al culpable lo curó no solamente protegiéndolo ante Dios, sino corrigiéndolo cuando encontró el momento favorable. Porque luego de haber despedido a todo el mundo, lo tomó de la mano y le dijo: “Preocúpate de ti mismo, hermano”. Enseguida el hermano fue penetrado de dolor y compunción y obraron en su alma la bondad y la compasión del anciano.
      77. Adquiramos nosotros también la caridad. Adquiramos la misericordia respecto del prójimo para evitar la terrible maledicencia, el juzgar y el despreciar. Ayudémonos los unos a los otros como a nuestros propios miembros. Si alguien tiene una herida en la mano, en el pie o en otra parte, ¿siente acaso asco de sí mismo? ¿Se corta el miembro enfermo aunque se esté pudriendo? Mas bien ¿no lo lavar , limpiar , le pondrá emplastos y vendajes, lo untar con óleo santo, rogar y hará rogar a los santos por él, como dice Abba Zósimo? . En resumen no abandona su miembro, no le asquea su fetidez, hace todo por curarlo. Así debemos compadecernos unos de otros, ayudarnos mutuamente, o valiéndonos de otros más capaces, hacer todo con el pensamiento y con las obras para socorrernos a nosotros mismos y los unos a los otros. Porque somos miembros los unos de los otros, dice el Apóstol (Rm 12, 5). Luego, si formamos un solo cuerpo y si somos cada uno por nuestra parte miembros los unos de los otros (Rm 12, 5), cuando un miembro sufre todos los miembros sufren con él (I Co 12, 26). A su entender, ¿qué son los monasterios? ¿No son como un solo cuerpo con sus miembros? Los que gobiernan son la cabeza, los que cuidan y corrigen son los ojos, los que sirven por la palabra son la boca, las orejas son los que obedecen, las manos los que trabajan, los pies los que hacen los encargos y aseguran los servicios. ¿Eres la cabeza? Gobierna. ¿Eres los ojos? Sé atento y observa. ¿Eres la boca? Habla para provecho. ¿Eres la oreja? Obedece; ¿la mano? Trabaja; ¿el pie? Cumple tu servicio. Que cada uno, como pueda, trabaje por el cuerpo. Sean siempre solícitos en ayudarse los unos a los otros, ya sea instruyendo y sembrando la Palabra de Dios en el corazón de su hermano, ya sea consolándolo en el momento de prueba o prestándole asistencia y ayudándolo en su trabajo. En una palabra, cuide cada uno, como pueda, según ya les he dicho, de que permanezcan unidos los unos a los otros. Ya que cuanto más unido se está al prójimo, más unido se está a Dios.
      78. Para que comprendan el sentido de esta palabra voy a darles una imagen sacada de los Padres: Supongan un círculo trazado sobre la tierra, es decir una circunferencia hecha con un compás y un centro. Se llama precisamente centro al centro del círculo. Presten atención a lo que les digo. Imaginen que ese círculo es el mundo, el centro, Dios, y sus radios, las diferentes maneras o formas de vivir los hombres. Cuando los santos deseosos de acercarse a Dios caminan hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior se van acercando uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se aproximan los unos a los otros; y cuanto más se aproximan los unos a los otros, más se aproximan a Dios. Y comprender n que lo mismo sucede en sentido inverso, cuando dando la espalda a Dios nos retiramos hacia lo exterior, es evidente entonces que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos alejamos los unos de los otros y cuanto más nos alejamos los unos de los otros más nos alejamos también de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. Cuando estamos en el exterior y no amamos a Dios, en la misma medida estamos alejados con respecto al prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos a Dios por la caridad tanto más estaremos unidos en caridad al prójimo, y cuanto estemos unidos al prójimo tanto lo estaremos a Dios.
      ¡Que Dios nos haga dignos de comprender aquello que nos es provechoso y realizarlo! Porque cuanto más nos preocupemos por cumplir diligentemente lo que entendemos, más nos dar Dios su luz y nos enseñar su voluntad

      Responder
      otro k.shano
      05/11/2010 – 10:31 PM
      YA SE HA EXPLICADO EN VARIAS OCASIONES Y NO HAS PODIDO ENTENDER QUE BRUTO ERES K-SHANO Y LA VERDAD NO VALE LA PENA EXPLICARTELO POR QUE NO VOLVERIAS A ENTENDER TIENES MUY CHITO EL CEREBRO Y LA NETA……….. NI CON MANZANITA VAS A LOGRAR COMPRENDER ALGO DE LO QUE AQUI SE EXPLICA O SE EXPLICO EN ANTERIORES COMENTARIOS ASI QUE MEJOR QUE DATE COMO ESTAS …………. BIEN JODIDO. ………. NO ESPERAS MAS EXPLICACION ES MAS POR FAVOR SIGUE ESCRIBIENDO TUS COMENTARIOS Y MEJOR PREGUNTAS COMO SE DEBE VOTAR POR QUE MI IMAGINO QUE NI ESO HAS DE SABER HASTA NUNCA AMIGO……

      Responder
      K-SHANO
      05/11/2010 – 11:25 PM
      -OTRO K. SHANO- CUANDO ME DEN UNA EXPLICAION COHERENTE VOY A DEJAR DE CUESTIONAR, CON ESE LEXICO QUE TIENES DEMUESTRAS LA CLASE DE EDUCACIÓN QUE TUVISTE; ESPERO QUE NO ESTES EN EL EQUIPO DE TU CANDIDATO PORQUE SI GANA VA A SER IGUAL O PEOR QUE LA ACTUAL ADMINISTRACIÓN; NO ME BASTA CONQUE DIGAN QUE FELIPE PRADO ES BUENA GENTE, EXPLIQUENME QUE HIZO POR LOS MULEGINOS A PARTE DE TRATAR DE DIVIDOR (A SU CONVENIENCIA) EL TERRITORIO

      Responder
      un mulegino
      05/11/2010 – 10:35 PM
      SEÑOR CON RAZON NO GASTES TU TIEMPO DANDOLE ESPLICACIONES A ESTE INDIVIDUO POR QUE LA VERDAD NO VALE LA PENA YA SE LE HA EXPLICADO VARIAS VECES LO MISMO Y NO ENTIENDE ASI QUE LE ACONSEJO SEÑOR CON TODOS MIS REPETOS NO GASTE SU HABILIDAD EN EXPLICACIONES MEJOR DEJELO COMO ESTA …….

      Responder
      K-SHANO
      05/11/2010 – 11:21 PM
      -UN MULEGINO- ¿CUALES EXPLICACIONES? HAY QUE RAZONAR EL VOTO CON LA INFORMACIÓN ADECUADA

      Responder
      ANALISTA
      06/11/2010 – 10:06 PM
      MIRA K-SHANO, SI RAZONAMOS EL VOTO, ENTONCES SERA PARA COVARRUBIAS, H. MAYORAL Y EL PROFE JUAN VILLAVICENCIO ELLOS GANARAN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS LE FAVORECEN A ELLOS, YA VERAS.

      Responder
      donjuan
      05/11/2010 – 10:37 PM
      con razon asi es el dip. felipe es buen hombre ademas tiene buenas intenciones como hombre y como politico asi que toda mi familia votaresmos el asi sera…….

      Responder
      mulegino
      05/11/2010 – 10:45 PM
      ASI ES COMO DICES DON JUAN ES UN GRAN HOMBRE Y TODA NUESTRA FAMILIA TAMBIEN LE DAREMOS TODO NUESTRO APOYO

      Responder
      mulegino
      05/11/2010 – 10:46 PM
      ARRIBA FELIPE PRADO

      Responder
      JUSTO
      06/11/2010 – 10:04 PM
      VIVA COVARRUBIAS, HUMBERTO MAYORAL Y EL PROFE JUAN GANARA EL PAN-PRS SI SEÑORES

      Responder
      AMIGO
      06/11/2010 – 10:23 PM
      EL PROFE JUAN VILLAVICENCIO ES EL CANDIDATO MAS FUERTE GANARA LA ELLECCION

      Responder
      K-SHANO
      05/11/2010 – 11:22 PM
      ESTO ES UN FORO PRIISTA, NO ME QUEDA LA MENOR DUDA; YO NO TENGO PARTIDO SOLO QUE NO SE PORQUE VOTAR POR FELIPE PRADO ¿SOLO POR PERTENECER AL PRI?

      Responder
      Periodista
      06/11/2010 – 10:25 PM
      el PAN va a ganar contundentemente en todo el Estado, y en Mulege no se diga, los candidatos estan muy fuertes, marcos, mayoral y el maestro villavicencio van arrasar en la eleccion, muy buena formula, aramron los panistas.

      Responder
      LAIRA
      05/11/2010 – 11:49 PM
      HHHHHH

      Responder
      LAIRA
      05/11/2010 – 11:51 PM
      ESE FELIÉ NO VA HACER NADA POR MULEGE..OJO NO SE VAYAN CON LA FINTA… BETO ANGULO,,LUIS SANDEZ…QUE HORROOOOOOOOOOOOR

      Responder
      MAX
      05/11/2010 – 11:54 PM
      DONJUAN BUENO…PARA PARA TENER VARIAS MULERES..COMO LA QUE TIENE EN SU NEGOCIO EN SAN UGNACIO..EN VIZCAINO..Y SU SECRETARIA QUE TIENE EN EL CONGRESO….ESTE SALIO IGUAL QUE EL GUILLE

      Responder
      MAESTRO
      06/11/2010 – 10:14 PM
      ARRIBA MARCOS , MAYORAL Y EL PROFE JUAN

      Responder
      TRABAJADOR SSA
      06/11/2010 – 1:58 AM
      ayer se presento el gobernador en la radio, dijo que todo cumplio, pero hace 6 años que dijo que iva a ser otro hospital, aqui no se puede pero no cumplio y el director no ace nada y el doctor pepe y el brunno nomas se hacen, tienen 6 años en el sindicato pero lo unico que quieren es no trabajar, no los queriamos pero los de mulege les dieron el triunfo

      Responder
      joven
      06/11/2010 – 8:54 AM
      Otra vez, vamos a volver a caer en lo mismo, un Presidente Municipal sin preparación, este señor Felipe Prado a lo mejor tiene buenas ideas, pero me queda la duda………….. otra vez dejamos las manos en gente que no esta preparada profesionalmente, claro el ser profesionista no es garantia pero cuando menos poner gente que haya tenido estudios……….. otra vez volvemos a cometer los mismos errores…………….. otra vez otro candidato con la mas minima idea de lo que es la administarción publica, ————–…….. solo por hecho de que es popular en las delegaciones ya se creen que tiene la capacidad de llevar las riendas de un municipio, para eso debe de tener muchas cosas las cuales no veo en este señor, por ejemplo, generar un dialogo directo con la ciudadania, apertura politca, apertuta comercial, promover el empleo, promover el municipio turisticamente, armar estrategias para la seguridad, gestión social etc etc etc. Si no a podido establecer un dialogo directo en el interior de su partido, como va a poder llevar las riendas municipales, ……… que tristeza nuevamente una persona que no cumple con el minimo perfil para ser aspirar a un puesto de elección popular…

      Responder
      donjuan
      06/11/2010 – 11:20 AM
      en eso tienes toda la razon pero el no ser profesionista no significa nada por que ya vez el gober es ing. y que ha hecho mas que dividir el prd. y dejar unidido el estado en ingobernabilidad, corrupcion, y toda clase barbarie que yo he observado …… yo pienso que para poder llevar las riendas de un municipio es DE SENTIDO COMUN BUENA VOLUNTAD DE HACER BIEN LAS COSAS Y DE NO QUERER ROBARLE AL PUEBLO como lo han hechos tantos y tantos lic. ing. doc. y todosl profesionistas que han ocupado un puesto de eleccion pupular.

      Responder
      otro mulegino
      06/11/2010 – 11:27 AM
      K-SHANO TU HABLANDO DE LEXICO Y DE EDUCACION COMO SE VE QUE NO TE MIRAS LA COLOTA QUE TE CARGAS AMIGO ….. QUE TRISTEZA QUE TE FIJES EN LOS DEMAS Y TE DESCUENTA QUE COMO HABLAS TE RESPONDE ASI QUE SI NO TE GUSTO MI COMENTARIO LO SIENTO MUCHO ASI EMPEZASTES A FALTANDOLE EL RESPETO A UNA PERSONA COMO TU Y COMO YO …. QUE QUERIAS QUE TE HECHARAN FLORES

      ESTAS COSECHANDO LO QUE SEMBRASTES AMIGO BAYYYYYYY

      P. D. NO TENGO EL HONOR DE PERTENECER AL GRUPO DEL DIP. FELIPE, PERO TE LO JURO QUE SI VIVIERA ALLA EN STA. ROSALIA , ESTARIA MUY ORGULLOSO DE ESTAR EN SU GRUPO. SALUD AMIGO.

      Responder
      pedro
      06/11/2010 – 2:13 PM
      Hitler se entera del mal Gobierno del Che Murillo en Mulege BCS

      ajjajajajajajajjaajajajajjjajajj

      http://www.youtube.com/watch?v=O_umuSNBWQE

      Responder
      KSHANNO
      06/11/2010 – 3:57 PM
      HOY SABADO PRESENTARON A LOS FLAMANTES CANDIDATOS DEL PARTIDO ACCIOON NACCIONAL, SE VEIAN PATETICOS, NETA QUE RIDICULOS PORQUE NI EL GUERO CORONEL FUE Y ESO QUE VIVE ENFRENTE, QUIEN VA A SER 1er. REGIDOR EN LA PLANILLA? LA ANGELES, (OTRA VEZ) NADA PENNDEJA VERDAD?

      Responder
      POLITICO
      06/11/2010 – 10:18 PM
      Yo opino que la decisión del pan de abrir candidatos, para fortalecer una buena alianza ciudadano que llevara al triunfo del pan en b.c.s., estoy seguro que esta formula ganara la elección los tres candidatos son muy conocidos y bien aceptados en términos generales por la sociedad, mi familia que es muy numerosa votara por el pan esta vez, Covarrubias, Mayoral y Villavicencio

      Responder
      COMITE DIRECTIVO DEL PAN
      06/11/2010 – 10:39 PM
      Inoformamos a la ciudadania que hoy presentamos y les dimos una cordial bienvenida a nuestros candidatos, y por ellos estamos muy contentos todos los panistas porque sabemos que son personas bien aceptadas por la sociedad y contribuiran a fortalecer al partido. vamos a ganar el 6 de febrero 2011 con marcos covarrubias, humberto mayoral y juan antonio villavicencio.

      Responder
      KSHANNO
      06/11/2010 – 3:58 PM
      A VOTAR POR RL PRIIIIIII

      Responder
      mayra
      06/11/2010 – 10:28 PM
      Noooo, horror, hay que darle el voto de confianza al PAN, tiene buenos candidatos, me gusta, covarrubias, humberto y el profe juan villavicencio, los 3 tienen buena carrera politica y creemos en que haran un buen papel cuando ganen porque asi va ser ganaran muy bien.

      Responder
      MARCOS
      06/11/2010 – 5:06 PM
      DICEN QUE EL PROFE JUAN ANDA BUSCANDO PINTURA AZUL, PUES TENIA PINTADA SU ESCUELA DE AMARILLO, ORALE.

      Responder
      EL TAMARINDO
      06/11/2010 – 5:12 PM
      ESTE BUEY DEL JUAN ” JUDAS” VILLAVICENCIO ES UN PERSONAJE NEFACTO PARA EL PARTIDO QUE SE VAYA PERO EN EL PAN TAMBIEN SE COSEN HABAS VERDAD DOCTORA ANGELES .”EX TETANI” UNA PERSONA DE LAS MAS FLOJAS DEL ISSSTE DENTRO DEL PAN LA MAS ASTUTA

      Responder
      EL GUERO CORONEL
      06/11/2010 – 5:17 PM
      FELICIDADES A LA DOCTORA ANGELES ” EX TETANI2 POR SACARSE LA LOTERIA SIN COMBRAR LOTERIA UNA ARRIBISTA DE PRIMERA

      Responder
      maestra
      06/11/2010 – 10:21 PM
      te equivocas tu que criticas al profe Juan, el es una buena persona y amigo, ha trabajado muy bien en la politica y al Pan le va a ir bien con el, porque ganara con la ayuda de todos sus amigos que lo conocemos.

      Responder
      aprende a no juzgar
      06/11/2010 – 6:02 PM
      VI CONFERENCIA
      NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
      69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
      Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
      70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
      Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
      Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
      71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
      72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
      73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
      ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
      La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
      74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
      A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
      75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
      Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
      Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.
      76. ¿De dónde proviene esta desdicha sino de nuestra falta de caridad? Si tuviéramos caridad acompañada de compasión y pena, no prestaríamos atención a los defectos del prójimo según la palabra: La caridad cubre una multitud de defectos (I Pe 4, y La caridad no se detiene ante el mal, disculpa todo, etc. (I Co 13, 5-6).
      Luego, si tuviéramos caridad, ella misma cubriría cualquier falta y seriamos como los santos cuando ven los defectos de los hombres. Los santos ¿acaso son ciegos por no ver los pecados? ¿Quién detesta más el pecado que los santos? Sin embargo no odian al pecador, no lo juzgan, no le rehuyen. Por el contrario, lo compadecen, lo exhortan, lo consuelan, lo cuidan como a un miembro enfermo: hacen todo para salvarlo. Vean a los pescadores: con su anzuelo echado al mar, han atrapado un gran pez y sienten que se agita y se debate, pero no lo sacan enseguida con gran esfuerzo, porque la línea se rompería y todo estaría perdido, sino que diestramente le aflojan el hilo y lo dejan ir por donde quiere. Cuando perciben que está agotado y que su afán mengua, comienzan a tirar poco a poco de la línea. De la misma manera los santos por la paciencia y la caridad atraen al hermano en lugar de rechazarlo lejos de sí con repugnancia. Cuando una madre tiene un hijo deforme no lo abandona horrorizada; sino que se afana en adornarlo y hacer todo lo posible para que sea agradable.
      Es así como los santos protegen siempre al pecador, lo preparan, y lo toman a su cargo para corregirlo en el momento oportuno, para impedirle dañar a otro y también para que ellos mismos progresen más en la caridad de Cristo.
      ¿Qué hizo San Ammonas cuando los hermanos alterados fueron a decirle: “Ven a ver, abba, hay una mujer en la celda de tal hermano”? ¡Qué misericordia, qué caridad testimonió esa santa alma! Sabiendo que el hermano había escondido a la mujer bajo el tonel, se sentó arriba y ordenó a los otros buscar en toda la celda. Como no la encontraran les dijo: ” ¡Dios los perdone!”. Y haciéndoles sentir vergüenza, les ayudó a no creer más, con facilidad, en el mal del prójimo. En cuanto al culpable lo curó no solamente protegiéndolo ante Dios, sino corrigiéndolo cuando encontró el momento favorable. Porque luego de haber despedido a todo el mundo, lo tomó de la mano y le dijo: “Preocúpate de ti mismo, hermano”. Enseguida el hermano fue penetrado de dolor y compunción y obraron en su alma la bondad y la compasión del anciano.
      77. Adquiramos nosotros también la caridad. Adquiramos la misericordia respecto del prójimo para evitar la terrible maledicencia, el juzgar y el despreciar. Ayudémonos los unos a los otros como a nuestros propios miembros. Si alguien tiene una herida en la mano, en el pie o en otra parte, ¿siente acaso asco de sí mismo? ¿Se corta el miembro enfermo aunque se esté pudriendo? Mas bien ¿no lo lavar , limpiar , le pondrá emplastos y vendajes, lo untar con óleo santo, rogar y hará rogar a los santos por él, como dice Abba Zósimo? . En resumen no abandona su miembro, no le asquea su fetidez, hace todo por curarlo. Así debemos compadecernos unos de otros, ayudarnos mutuamente, o valiéndonos de otros más capaces, hacer todo con el pensamiento y con las obras para socorrernos a nosotros mismos y los unos a los otros. Porque somos miembros los unos de los otros, dice el Apóstol (Rm 12, 5). Luego, si formamos un solo cuerpo y si somos cada uno por nuestra parte miembros los unos de los otros (Rm 12, 5), cuando un miembro sufre todos los miembros sufren con él (I Co 12, 26). A su entender, ¿qué son los monasterios? ¿No son como un solo cuerpo con sus miembros? Los que gobiernan son la cabeza, los que cuidan y corrigen son los ojos, los que sirven por la palabra son la boca, las orejas son los que obedecen, las manos los que trabajan, los pies los que hacen los encargos y aseguran los servicios. ¿Eres la cabeza? Gobierna. ¿Eres los ojos? Sé atento y observa. ¿Eres la boca? Habla para provecho. ¿Eres la oreja? Obedece; ¿la mano? Trabaja; ¿el pie? Cumple tu servicio. Que cada uno, como pueda, trabaje por el cuerpo. Sean siempre solícitos en ayudarse los unos a los otros, ya sea instruyendo y sembrando la Palabra de Dios en el corazón de su hermano, ya sea consolándolo en el momento de prueba o prestándole asistencia y ayudándolo en su trabajo. En una palabra, cuide cada uno, como pueda, según ya les he dicho, de que permanezcan unidos los unos a los otros. Ya que cuanto más unido se está al prójimo, más unido se está a Dios.
      78. Para que comprendan el sentido de esta palabra voy a darles una imagen sacada de los Padres: Supongan un círculo trazado sobre la tierra, es decir una circunferencia hecha con un compás y un centro. Se llama precisamente centro al centro del círculo. Presten atención a lo que les digo. Imaginen que ese círculo es el mundo, el centro, Dios, y sus radios, las diferentes maneras o formas de vivir los hombres. Cuando los santos deseosos de acercarse a Dios caminan hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior se van acercando uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se aproximan los unos a los otros; y cuanto más se aproximan los unos a los otros, más se aproximan a Dios. Y comprender n que lo mismo sucede en sentido inverso, cuando dando la espalda a Dios nos retiramos hacia lo exterior, es evidente entonces que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos alejamos los unos de los otros y cuanto más nos alejamos los unos de los otros más nos alejamos también de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. Cuando estamos en el exterior y no amamos a Dios, en la misma medida estamos alejados con respecto al prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos a Dios por la caridad tanto más estaremos unidos en caridad al prójimo, y cuanto estemos unidos al prójimo tanto lo estaremos a Dios.
      ¡Que Dios nos haga dignos de comprender aquello que nos es provechoso y realizarlo! Porque cuanto más nos preocupemos por cumplir diligentemente lo que entendemos, más nos dar Dios su luz y nos enseñar su voluntad.

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      HUMILDAD
      06/11/2010 – 6:16 PM
      HUMILDAD
      Etim.: del latín humilitas, abajarse; de humus (tierra)

      Humildad: La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.
      La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.
      “La humildad es la verdad” -Santa Teresa de Avila.
      El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.

      “El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas.” -San Francisco de Sales, 1567
      Humildad
      Tomado de numerosas fuentes

      La humildad perfecta es Jesús.
      Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre la voluntad de su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre si mismo sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: “Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”.

      Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.
      Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?

      Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos – para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros -Cf. Jn 13, 15. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.

      El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos -Cf Mt 7, 12. La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o evitar en el trato con los demás.
      Lo que todos deseamos:
      Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien,
      y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar;
      y que se fijen en lo positivo más que en los defectos;
      y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa;
      y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras;
      y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos;
      y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros;
      y que recen por nosotros
      y…
      Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Discite benefacere. Si nos comportamos así, entonces: Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán como la blanca lana. Is 1,18.
      Lo que todos debemos cambiar: la soberbia
      Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás.
      La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. -Santo Tomás.
      La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo.
      El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar , o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
      La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja… Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad… Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma.

      “El primero entre vosotros sea vuestro servidor” -Mt 23, 11. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles.

      El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente. La caridad cala, como el agua en la grieta de la piedra, y acaba por romper la resistencia más dura. “Amor saca amor” -SANTA TERESA, Vida, 22, 14. San Juan de la Cruz aconsejaba: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor” -SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M.0 de la Encarnación, en Vida, BAC, Madrid 1950, p. 1322.
      ________________________________________
      Los grados de la humildad:
      1 conocerse, 2 aceptarse, 3 olvido de si, 4 darse.

      1 Conocerse. Primer paso: conocer la verdad de uno mismo.
      Ya los griegos antiguos ponían como una gran meta el aforismo: “Conócete a ti mismo”. La Biblia dice a este respecto que es necesaria la humildad para ser sabios: Donde hay humildad hay sabiduría . Sin humildad no hay conocimiento de sí mismo y, por tanto, falta la sabiduría.
      Es difícil conocerse. La soberbia, que siempre está presente dentro del hombre, ensombrece la conciencia, embellece los defectos propios, busca justificaciones a los fallos y a los pecados. No es infrecuente que, ante un hecho, claramente malo, el orgullo se niegue a aceptar que aquella acción haya sido real, y se llega a pensar: “no puedo haberlo hecho”, o bien “no es malo lo que hice”, o incluso “la culpa es de los demás”.
      Para superar: examen de conciencia honesto. Para ello: primero pedir luz al Espíritu Santo, y después mirar ordenadamente los hechos vividos, los hábitos o costumbres que se han enraizado más en la propia vida – pereza o laboriosidad, sensualidad o sobriedad, envidia…
      2 Aceptarse. Una vez se ha conseguido un conocimiento propio más o menos profundo viene el segundo escalón de la humildad: aceptar la propia realidad. Resulta difícil porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o defectuosa.

      Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, error, limitación, o pecado, se sabe contra qué luchar y se hace posible la victoria. Ya no se camina a ciegas sino que se conoce al enemigo. Pero si no se acepta la realidad, ocurre como en el caso del enfermo que no quiere reconocer su enfermedad: no podrá curarse. Pero si se sabe que hay cura, se puede cooperar con los médicos para mejorar. Hay defectos que podemos superar y hay límites naturales que debemos saber aceptar.
      Dentro de los hábitos o costumbres, a los buenos se les llama virtudes por la fuerza que dan a los buenos deseos; a los malos los llamamos vicios, e inclinan al mal con más o menos fuerza según la profundidad de sus raíces en el actuar humano. Es útil buscar el defecto dominante para poder evitar las peores inclinaciones con más eficacia. También conviene conocer las cualidades mejores que se poseen, no para envanecerse, sino para dar gracias a Dios, ser optimista y desarrollar las buenas tendencias y virtudes.

      Es distinto un pecado, de un error o una limitación, y conviene distinguirlos. Un pecado es un acto libre contra la ley de Dios. Si es habitual se convierte en vicio, requiriendo su desarraigo, un tratamiento fuerte y constante. Para borrar un pecado basta con el arrepiento y el propósito de enmienda unidos a la absolución sacramental si es un pecado mortal y con acto de contrición si es venial. El vicio en cambio necesita mucha constancia en aplicar el remedio pues tiende a reproducir nuevos pecados.
      Los errores son más fáciles de superar porque suelen ser involuntarios. Una vez descubiertos se pone el remedio y las cosas vuelven al cauce de la verdad. Si el defecto es una limitación, no es pecado, como no lo es ser poco inteligente o poco dotado para el arte. Pero sin humildad no se aceptan las propias limitaciones. El que no acepta las propias limitaciones se expone a hacer el ridículo, por ejemplo, hablando de lo que no sabe o alardeando de lo que no tiene.

      Vive según tu conciencia o acabarás pensando como vives. Es decir, si tu vida no es fiel a tu propia conciencia, acabarás cegando tu conciencia con teorías justificadoras.

      3 Olvido de sí. El orgullo y la soberbia llevan a que el pensamiento y la imaginación giren en torno al propio yo. Muy pocos llegan a este nivel. La mayoría de la gente vive pensando en si mismo, “dándole vuelta” a sus problemas. El pensar demasiado en uno mismo es compatible con saberse poca cosa, ya que el problema consiste en que se encuentra un cierto gusto incluso en la lamentación de los propios problemas. Parece imposible pero se puede dar un goce en estar tristes, pero no es por la tristeza misma sino por pensar en sí mismo, en llamar la atención.

      El olvido de sí no es lo mismo que indiferencia ante los problemas. Se trata más bien de superar el pensar demasiado en uno mismo. En la medida en que se consigue el olvido de sí, se consigue también la paz y alegría. Es lógico que sea así, pues la mayoría de las preocupaciones provienen de conceder demasiada importancia a los problemas, tanto cuando son reales como cuando son imaginarios. El que consigue el olvido de sí está en el polo opuesto del egoísta, que continuamente esta pendiente de lo que le gusta o le disgusta. Se puede decir que ha conseguido un grado aceptable de humildad. El olvido de sí conduce a un santo abandono que consiste en una despreocupación responsable. Las cosas que ocurren -tristes o alegres- ya no preocupan, solo ocupan.

      4 -Darse. Este es el grado más alto de la humildad, porque más que superar cosas malas se trata de vivir la caridad, es decir, vivir de amor. Si se han ido subiendo los escalones anteriores, ha mejorado el conocimiento propio, la aceptación de la realidad y la superación del yo como eje de todos los pensamientos e imaginaciones. Si se mata el egoísmo se puede vivir el amor, porque o el amor mata al egoísmo o el egoísmo mata al amor.

      En este nivel la humildad y la caridad llevan una a la otra. Una persona humilde al librarse de las alucinaciones de la soberbia ya es capaz de querer a los demás por sí mismos, y no sólo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos.
      Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras de Nuestro Señor del Evangelio en los Hechos de los Apóstoles dice que se es mas feliz en dar que en recibir . La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso.

      La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas.
      Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina.

      La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oirse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir, Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca.

      -Que me conozca; que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada”. Solo así podré seguirte como Tú quieres y como yo quiero: con una fe grande, con un amor hondo, sin condición alguna.

      Se cuenta en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de los lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres. El santo, después de esta visión, quedó lleno de espanto, y preguntó: “Señor, ¿Quién podrá escapar de tantos lazos?”. Y oyó una voz que le contestaba: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria, mientras los soberbios van cayendo en todas las trampas que el demonio les tiende”

      Nos ayudará a desearla de verdad el tener siempre presente que el pecado capital opuesto, la soberbia, es lo más contrario a la vocación que hemos recibido del Señor, lo que más daño hace a la vida familiar, a la amistad, lo que más se opone a la verdadera felicidad… Es el principal apoyo con que cuenta el demonio en nuestra alma para intentar destruir la obra que el Espíritu Santo trata incesantemente de edificar.

      Con todo, la virtud de la humildad no consiste sólo en rechazar los movimientos de la soberbia, del egoísmo y del orgullo. De hecho, ni Jesús ni su Santísima Madre experimentaron movimiento alguno de soberbia y, sin embargo, tuvieron la virtud de la humildad en grado sumo. La palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas (6). En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira.

      ¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas…

      Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida esta en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.

      Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”.
      Visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que vayamos a verle y hablarle,
      Meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer mas humilde y por eso también la escogida de Dios, la mas grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad de Dios.
      También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado.
      ________________________________________
      EL BIEN DEL HOMBRE ES LA VIDA HUMILDE Y FIEL;
      NO LA VIDA FACIL.
      Dios nos creó para vivir plenamente en El. Esta es la santidad de vida que nos enseña el Evangelio.
      El Papa Juan Pablo II (2 sept. 2001) enseñó que «la superficialidad, el arribismo, aunque obtengan algún éxito inmediato, no constituyen sin embargo el auténtico bien del hombre y de la sociedad».
      El mismo Papa reconoció que esta verdad del Evangelio es «claramente contra corriente». Citando palabras de san Pablo, añadió que, por el contrario, «el Reino de Dios ha sido preparado eficazmente por las personas que desempeñan seria y honestamente su actividad, que no aspiran a cosas demasiado elevadas, sino que se pliegan con fidelidad cotidiana en las humildes».
      «La mentalidad del mundo, de hecho –continuó diciendo el Papa–, lleva a emerger, a abrirse camino quizá con picardía y sin escrúpulos, afirmándose a sí mismos y los propios intereses. Las consecuencias están ante los ojos de todos: rivalidades, abusos, frustraciones». Por el contrario, «En el Reino de Dios se premia la modestia y la humildad».

      El Papa aconsejó a los cristianos iluminar su vida con la Palabra de Dios, que «ayuda a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad». Jesús «recorrió con coherencia el camino de la humildad, transcurriendo la mayor parte de su existencia terrena en el escondrijo de Nazaret, junto a la Virgen María y san José, realizando el trabajo de carpintero». Ahí está el secreto, concluyó el Papa, «para que toda actividad profesional o en el hogar pueda desempeñarse en un clima de auténtica humanidad, gracias a la humilde y concreta contribución de cada uno».
      ________________________________________
      HUMILDAD Y ESPIRITU DE SERVICIO
      Adaptado de IESVS.ORG

      Los escribas y fariseos se buscaban ellos mismos en todo lo que hacían. Cfr. Mt 9, 36; Mt 23, 1-12
      Cristo advierte a sus discípulos: Vosotros, en cambio, no queráis que os llamen maestros: … el mayor entre vosotros sea vuestro servidor Cfr. Mt 23, 8-11. Él es el ejemplo perfecto. Porque ¿quién es el mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve Lc 22, 27

      Sin humildad y espíritu de servicio no es posible la caridad ni la santidad.
      “los instrumentos de Dios son siempre los humildes” -SAN JUAN CRISOSTOMO, Homilías sobre San Mateo, 15.

      En el apostolado y en los pequeños servicios que prestamos a los demás no hay motivo de complacencia ni de altanería, ya que es el Señor quien hace verdaderamente las cosas.
      -Cuando servimos, nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia, de nada servirían los mayores esfuerzos: nadie, si no es por el Espíritu Santo, puede decir Señor Jesús -1 Cor 12, 3.
      -La gracia es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para realizar obras que están por encima de nuestras posibilidades. Y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes Sant 4, 6.

      Cuando luchamos por alcanzar la humildad somos eficaces y fuertes.
      “La humildad nos empujará a que llevemos a cabo grandes labores; pero a condición de que no perdamos de vista la conciencia de nuestra poquedad, con un convencimiento de nuestra pobre indigencia que crezca cada día” -J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 106. “Arremete (la soberbia) por todos los flancos y su vencedor la encuentra en todo cuanto le circunda” -CASIANO, Instituciones, 11, 3.

      Servir como una madre
      “Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas” -1 Tes 2, 7-8.

      De modo particular hemos de vivir este espíritu del Señor con los más próximos, en la propia familia: “el marido no busque únicamente sus intereses, sino también los de su mujer, y ésta los de su marido; los padres busquen los intereses de sus hijos y éstos a su vez busquen los intereses de sus padres.

      “El respeto de esta norma fundamental explica, como enseña el mismo Apóstol, que no se haga nada por espíritu de rivalidad o por vanagloria, sino con humildad, por amor. Y este amor, que se abre a los demás, hace que los miembros de la familia sean auténticos servidores de la “iglesia doméstica”, donde todos desean el bien y la felicidad a cada uno; donde todos y cada uno dan vida a ese amor con la premurosa búsqueda de tal bien y tal felicidad” -JUAN PABLO II, Homilía en la Misa para las familias, Madrid 2-XI-1982.

      Si actuamos así no veremos, como en tantas ocasiones sucede, la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio -Cf. Mt 7, 3-5.3. Las faltas más pequeñas del otro se ven aumentadas, las mayores faltas propias tienden a disminuirse ya justificarse.
      Por el contrario, la humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias.

      La Virgen, Nuestra Señora, Esclava del Señor, nos enseñará a entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida y uno de los caminos más cortos para encontrar a Jesús. Para eso hemos de pedirle que nos haga verdaderamente humildes.

      Responder
      PERDERE
      06/11/2010 – 6:23 PM
      NOS GUSTARIA TAMBIEN QUE SE LLAVARAN A LOS MEDICOS SINALOENSES RATEROS DEL ISLAS “PIRRURIS ” AL ROMO EL RATON GRISPIN” A LA RATONERA AZUL DEL,PAN

      Responder
      EL CAPO
      06/11/2010 – 6:28 PM
      PARA TI HUMBERTO “CHUPARROSA DORMILONA” MAYORAL Y AL JJUAN ” JUDAS” VILLAVICENCIO QUE ANDAN DE PARTIDO EN PART

      • HERMANO 07/11/2010 en 12:07 AM

        NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
        69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
        Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
        70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
        Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
        Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar

        Responder
        donjuan
        05/11/2010 – 10:37 PM
        con razon asi es el dip. felipe es buen hombre ademas tiene buenas intenciones como hombre y como politico asi que toda mi familia votaresmos el asi sera…….

        Responder
        mulegino
        05/11/2010 – 10:45 PM
        ASI ES COMO DICES DON JUAN ES UN GRAN HOMBRE Y TODA NUESTRA FAMILIA TAMBIEN LE DAREMOS TODO NUESTRO APOYO

        Responder
        mulegino
        05/11/2010 – 10:46 PM
        ARRIBA FELIPE PRADO

        Responder
        JUSTO
        06/11/2010 – 10:04 PM
        VIVA COVARRUBIAS, HUMBERTO MAYORAL Y EL PROFE JUAN GANARA EL PAN-PRS SI SEÑORES

        Responder
        AMIGO
        06/11/2010 – 10:23 PM
        EL PROFE JUAN VILLAVICENCIO ES EL CANDIDATO MAS FUERTE GANARA LA ELLECCION

        Responder
        K-SHANO
        05/11/2010 – 11:22 PM
        ESTO ES UN FORO PRIISTA, NO ME QUEDA LA MENOR DUDA; YO NO TENGO PARTIDO SOLO QUE NO SE PORQUE VOTAR POR FELIPE PRADO ¿SOLO POR PERTENECER AL PRI?

        Responder
        Periodista
        06/11/2010 – 10:25 PM
        el PAN va a ganar contundentemente en todo el Estado, y en Mulege no se diga, los candidatos estan muy fuertes, marcos, mayoral y el maestro villavicencio van arrasar en la eleccion, muy buena formula, aramron los panistas.

        Responder
        HERMANO
        07/11/2010 – 12:04 AM
        HUMILDAD
        06/11/2010 – 6:16 PM
        HUMILDAD
        Etim.: del latín humilitas, abajarse; de humus (tierra)

        Humildad: La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.
        La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.
        “La humildad es la verdad” -Santa Teresa de Avila.
        El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.

        “El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas.” -San Francisco de Sales, 1567
        Humildad
        Tomado de numerosas fuentes

        La humildad perfecta es Jesús.
        Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre la voluntad de su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre si mismo sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: “Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”.

        Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.
        Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?

        Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos – para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros -Cf. Jn 13, 15. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.

        El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos -Cf Mt 7, 12. La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o evitar en el trato con los demás.
        Lo que todos deseamos:
        Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien,
        y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar;
        y que se fijen en lo positivo más que en los defectos;
        y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa;
        y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras;
        y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos;
        y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros;
        y que recen por nosotros
        y…
        Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Discite benefacere. Si nos comportamos así, entonces: Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán como la blanca lana. Is 1,18.
        Lo que todos debemos cambiar: la soberbia
        Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás.
        La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. -Santo Tomás.
        La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo.
        El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar , o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
        La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja… Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad… Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma.

        “El primero entre vosotros sea vuestro servidor” -Mt 23, 11. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles.

        El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente. La caridad cala, como el agua en la grieta de la piedra, y acaba por romper la resistencia más dura. “Amor saca amor” -SANTA TERESA, Vida, 22, 14. San Juan de la Cruz aconsejaba: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor” -SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M.0 de la Encarnación, en Vida, BAC, Madrid 1950, p. 1322.
        ________________________________________
        Los grados de la humildad:
        1 conocerse, 2 aceptarse, 3 olvido de si, 4 darse.

        1 Conocerse. Primer paso: conocer la verdad de uno mismo.
        Ya los griegos antiguos ponían como una gran meta el aforismo: “Conócete a ti mismo”. La Biblia dice a este respecto que es necesaria la humildad para ser sabios: Donde hay humildad hay sabiduría . Sin humildad no hay conocimiento de sí mismo y, por tanto, falta la sabiduría.
        Es difícil conocerse. La soberbia, que siempre está presente dentro del hombre, ensombrece la conciencia, embellece los defectos propios, busca justificaciones a los fallos y a los pecados. No es infrecuente que, ante un hecho, claramente malo, el orgullo se niegue a aceptar que aquella acción haya sido real, y se llega a pensar: “no puedo haberlo hecho”, o bien “no es malo lo que hice”, o incluso “la culpa es de los demás”.
        Para superar: examen de conciencia honesto. Para ello: primero pedir luz al Espíritu Santo, y después mirar ordenadamente los hechos vividos, los hábitos o costumbres que se han enraizado más en la propia vida – pereza o laboriosidad, sensualidad o sobriedad, envidia…
        2 Aceptarse. Una vez se ha conseguido un conocimiento propio más o menos profundo viene el segundo escalón de la humildad: aceptar la propia realidad. Resulta difícil porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o defectuosa.

        Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, error, limitación, o pecado, se sabe contra qué luchar y se hace posible la victoria. Ya no se camina a ciegas sino que se conoce al enemigo. Pero si no se acepta la realidad, ocurre como en el caso del enfermo que no quiere reconocer su enfermedad: no podrá curarse. Pero si se sabe que hay cura, se puede cooperar con los médicos para mejorar. Hay defectos que podemos superar y hay límites naturales que debemos saber aceptar.
        Dentro de los hábitos o costumbres, a los buenos se les llama virtudes por la fuerza que dan a los buenos deseos; a los malos los llamamos vicios, e inclinan al mal con más o menos fuerza según la profundidad de sus raíces en el actuar humano. Es útil buscar el defecto dominante para poder evitar las peores inclinaciones con más eficacia. También conviene conocer las cualidades mejores que se poseen, no para envanecerse, sino para dar gracias a Dios, ser optimista y desarrollar las buenas tendencias y virtudes.

        Es distinto un pecado, de un error o una limitación, y conviene distinguirlos. Un pecado es un acto libre contra la ley de Dios. Si es habitual se convierte en vicio, requiriendo su desarraigo, un tratamiento fuerte y constante. Para borrar un pecado basta con el arrepiento y el propósito de enmienda unidos a la absolución sacramental si es un pecado mortal y con acto de contrición si es venial. El vicio en cambio necesita mucha constancia en aplicar el remedio pues tiende a reproducir nuevos pecados.
        Los errores son más fáciles de superar porque suelen ser involuntarios. Una vez descubiertos se pone el remedio y las cosas vuelven al cauce de la verdad. Si el defecto es una limitación, no es pecado, como no lo es ser poco inteligente o poco dotado para el arte. Pero sin humildad no se aceptan las propias limitaciones. El que no acepta las propias limitaciones se expone a hacer el ridículo, por ejemplo, hablando de lo que no sabe o alardeando de lo que no tiene.

        Vive según tu conciencia o acabarás pensando como vives. Es decir, si tu vida no es fiel a tu propia conciencia, acabarás cegando tu conciencia con teorías justificadoras.

        3 Olvido de sí. El orgullo y la soberbia llevan a que el pensamiento y la imaginación giren en torno al propio yo. Muy pocos llegan a este nivel. La mayoría de la gente vive pensando en si mismo, “dándole vuelta” a sus problemas. El pensar demasiado en uno mismo es compatible con saberse poca cosa, ya que el problema consiste en que se encuentra un cierto gusto incluso en la lamentación de los propios problemas. Parece imposible pero se puede dar un goce en estar tristes, pero no es por la tristeza misma sino por pensar en sí mismo, en llamar la atención.

        El olvido de sí no es lo mismo que indiferencia ante los problemas. Se trata más bien de superar el pensar demasiado en uno mismo. En la medida en que se consigue el olvido de sí, se consigue también la paz y alegría. Es lógico que sea así, pues la mayoría de las preocupaciones provienen de conceder demasiada importancia a los problemas, tanto cuando son reales como cuando son imaginarios. El que consigue el olvido de sí está en el polo opuesto del egoísta, que continuamente esta pendiente de lo que le gusta o le disgusta. Se puede decir que ha conseguido un grado aceptable de humildad. El olvido de sí conduce a un santo abandono que consiste en una despreocupación responsable. Las cosas que ocurren -tristes o alegres- ya no preocupan, solo ocupan.

        4 -Darse. Este es el grado más alto de la humildad, porque más que superar cosas malas se trata de vivir la caridad, es decir, vivir de amor. Si se han ido subiendo los escalones anteriores, ha mejorado el conocimiento propio, la aceptación de la realidad y la superación del yo como eje de todos los pensamientos e imaginaciones. Si se mata el egoísmo se puede vivir el amor, porque o el amor mata al egoísmo o el egoísmo mata al amor.

        En este nivel la humildad y la caridad llevan una a la otra. Una persona humilde al librarse de las alucinaciones de la soberbia ya es capaz de querer a los demás por sí mismos, y no sólo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos.
        Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras de Nuestro Señor del Evangelio en los Hechos de los Apóstoles dice que se es mas feliz en dar que en recibir . La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso.

        La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas.
        Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina.

        La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oirse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir, Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca.

        -Que me conozca; que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada”. Solo así podré seguirte como Tú quieres y como yo quiero: con una fe grande, con un amor hondo, sin condición alguna.

        Se cuenta en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de los lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres. El santo, después de esta visión, quedó lleno de espanto, y preguntó: “Señor, ¿Quién podrá escapar de tantos lazos?”. Y oyó una voz que le contestaba: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria, mientras los soberbios van cayendo en todas las trampas que el demonio les tiende”

        Nos ayudará a desearla de verdad el tener siempre presente que el pecado capital opuesto, la soberbia, es lo más contrario a la vocación que hemos recibido del Señor, lo que más daño hace a la vida familiar, a la amistad, lo que más se opone a la verdadera felicidad… Es el principal apoyo con que cuenta el demonio en nuestra alma para intentar destruir la obra que el Espíritu Santo trata incesantemente de edificar.

        Con todo, la virtud de la humildad no consiste sólo en rechazar los movimientos de la soberbia, del egoísmo y del orgullo. De hecho, ni Jesús ni su Santísima Madre experimentaron movimiento alguno de soberbia y, sin embargo, tuvieron la virtud de la humildad en grado sumo. La palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas (6). En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira.

        ¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas…

        Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida esta en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.

        Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”.
        Visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que vayamos a verle y hablarle,
        Meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer mas humilde y por eso también la escogida de Dios, la mas grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad de Dios.
        También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado.
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        EL BIEN DEL HOMBRE ES LA VIDA HUMILDE Y FIEL;
        NO LA VIDA FACIL.
        Dios nos creó para vivir plenamente en El. Esta es la santidad de vida que nos enseña el Evangelio.
        El Papa Juan Pablo II (2 sept. 2001) enseñó que «la superficialidad, el arribismo, aunque obtengan algún éxito inmediato, no constituyen sin embargo el auténtico bien del hombre y de la sociedad».
        El mismo Papa reconoció que esta verdad del Evangelio es «claramente contra corriente». Citando palabras de san Pablo, añadió que, por el contrario, «el Reino de Dios ha sido preparado eficazmente por las personas que desempeñan seria y honestamente su actividad, que no aspiran a cosas demasiado elevadas, sino que se pliegan con fidelidad cotidiana en las humildes».
        «La mentalidad del mundo, de hecho –continuó diciendo el Papa–, lleva a emerger, a abrirse camino quizá con picardía y sin escrúpulos, afirmándose a sí mismos y los propios intereses. Las consecuencias están ante los ojos de todos: rivalidades, abusos, frustraciones». Por el contrario, «En el Reino de Dios se premia la modestia y la humildad».

        El Papa aconsejó a los cristianos iluminar su vida con la Palabra de Dios, que «ayuda a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad». Jesús «recorrió con coherencia el camino de la humildad, transcurriendo la mayor parte de su existencia terrena en el escondrijo de Nazaret, junto a la Virgen María y san José, realizando el trabajo de carpintero». Ahí está el secreto, concluyó el Papa, «para que toda actividad profesional o en el hogar pueda desempeñarse en un clima de auténtica humanidad, gracias a la humilde y concreta contribución de cada uno».
        ________________________________________
        HUMILDAD Y ESPIRITU DE SERVICIO
        Adaptado de IESVS.ORG

        Los escribas y fariseos se buscaban ellos mismos en todo lo que hacían. Cfr. Mt 9, 36; Mt 23, 1-12
        Cristo advierte a sus discípulos: Vosotros, en cambio, no queráis que os llamen maestros: … el mayor entre vosotros sea vuestro servidor Cfr. Mt 23, 8-11. Él es el ejemplo perfecto. Porque ¿quién es el mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve Lc 22, 27

        Sin humildad y espíritu de servicio no es posible la caridad ni la santidad.
        “los instrumentos de Dios son siempre los humildes” -SAN JUAN CRISOSTOMO, Homilías sobre San Mateo, 15.

        En el apostolado y en los pequeños servicios que prestamos a los demás no hay motivo de complacencia ni de altanería, ya que es el Señor quien hace verdaderamente las cosas.
        -Cuando servimos, nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia, de nada servirían los mayores esfuerzos: nadie, si no es por el Espíritu Santo, puede decir Señor Jesús -1 Cor 12, 3.
        -La gracia es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para realizar obras que están por encima de nuestras posibilidades. Y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes Sant 4, 6.

        Cuando luchamos por alcanzar la humildad somos eficaces y fuertes.
        “La humildad nos empujará a que llevemos a cabo grandes labores; pero a condición de que no perdamos de vista la conciencia de nuestra poquedad, con un convencimiento de nuestra pobre indigencia que crezca cada día” -J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 106. “Arremete (la soberbia) por todos los flancos y su vencedor la encuentra en todo cuanto le circunda” -CASIANO, Instituciones, 11, 3.

        Servir como una madre
        “Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas” -1 Tes 2, 7-8.

        De modo particular hemos de vivir este espíritu del Señor con los más próximos, en la propia familia: “el marido no busque únicamente sus intereses, sino también los de su mujer, y ésta los de su marido; los padres busquen los intereses de sus hijos y éstos a su vez busquen los intereses de sus padres.

        “El respeto de esta norma fundamental explica, como enseña el mismo Apóstol, que no se haga nada por espíritu de rivalidad o por vanagloria, sino con humildad, por amor. Y este amor, que se abre a los demás, hace que los miembros de la familia sean auténticos servidores de la “iglesia doméstica”, donde todos desean el bien y la felicidad a cada uno; donde todos y cada uno dan vida a ese amor con la premurosa búsqueda de tal bien y tal felicidad” -JUAN PABLO II, Homilía en la Misa para las familias, Madrid 2-XI-1982.

        Si actuamos así no veremos, como en tantas ocasiones sucede, la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio -Cf. Mt 7, 3-5.3. Las faltas más pequeñas del otro se ven aumentadas, las mayores faltas propias tienden a disminuirse ya justificarse.
        Por el contrario, la humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias.

        La Virgen, Nuestra Señora, Esclava del Señor, nos enseñará a entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida y uno de los caminos más cortos para encontrar a Jesús. Para eso hemos de pedirle que nos haga verdaderamente humi

        Responder
        LAIRA
        05/11/2010 – 11:49 PM
        HHHHHH

        Responder
        LAIRA
        05/11/2010 – 11:51 PM
        ESE FELIÉ NO VA HACER NADA POR MULEGE..OJO NO SE VAYAN CON LA FINTA… BETO ANGULO,,LUIS SANDEZ…QUE HORROOOOOOOOOOOOR

        Responder
        MAX
        05/11/2010 – 11:54 PM
        DONJUAN BUENO…PARA PARA TENER VARIAS MULERES..COMO LA QUE TIENE EN SU NEGOCIO EN SAN UGNACIO..EN VIZCAINO..Y SU SECRETARIA QUE TIENE EN EL CONGRESO….ESTE SALIO IGUAL QUE EL GUILLE

        Responder
        SIGUELE
        07/11/2010 – 12:02 AM
        VI CONFERENCIA
        NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
        69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
        Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
        70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
        Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
        Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
        71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
        72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
        73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
        ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
        La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
        74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
        A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
        75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
        Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
        Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.

        Responder
        MAESTRO
        06/11/2010 – 10:14 PM
        ARRIBA MARCOS , MAYORAL Y EL PROFE JUAN

        Responder
        TRABAJADOR SSA
        06/11/2010 – 1:58 AM
        ayer se presento el gobernador en la radio, dijo que todo cumplio, pero hace 6 años que dijo que iva a ser otro hospital, aqui no se puede pero no cumplio y el director no ace nada y el doctor pepe y el brunno nomas se hacen, tienen 6 años en el sindicato pero lo unico que quieren es no trabajar, no los queriamos pero los de mulege les dieron el triunfo

        Responder
        joven
        06/11/2010 – 8:54 AM
        Otra vez, vamos a volver a caer en lo mismo, un Presidente Municipal sin preparación, este señor Felipe Prado a lo mejor tiene buenas ideas, pero me queda la duda………….. otra vez dejamos las manos en gente que no esta preparada profesionalmente, claro el ser profesionista no es garantia pero cuando menos poner gente que haya tenido estudios……….. otra vez volvemos a cometer los mismos errores…………….. otra vez otro candidato con la mas minima idea de lo que es la administarción publica, ————–…….. solo por hecho de que es popular en las delegaciones ya se creen que tiene la capacidad de llevar las riendas de un municipio, para eso debe de tener muchas cosas las cuales no veo en este señor, por ejemplo, generar un dialogo directo con la ciudadania, apertura politca, apertuta comercial, promover el empleo, promover el municipio turisticamente, armar estrategias para la seguridad, gestión social etc etc etc. Si no a podido establecer un dialogo directo en el interior de su partido, como va a poder llevar las riendas municipales, ……… que tristeza nuevamente una persona que no cumple con el minimo perfil para ser aspirar a un puesto de elección popular…

        Responder
        donjuan
        06/11/2010 – 11:20 AM
        en eso tienes toda la razon pero el no ser profesionista no significa nada por que ya vez el gober es ing. y que ha hecho mas que dividir el prd. y dejar unidido el estado en ingobernabilidad, corrupcion, y toda clase barbarie que yo he observado …… yo pienso que para poder llevar las riendas de un municipio es DE SENTIDO COMUN BUENA VOLUNTAD DE HACER BIEN LAS COSAS Y DE NO QUERER ROBARLE AL PUEBLO como lo han hechos tantos y tantos lic. ing. doc. y todosl profesionistas que han ocupado un puesto de eleccion pupular.

        Responder
        otro mulegino
        06/11/2010 – 11:27 AM
        K-SHANO TU HABLANDO DE LEXICO Y DE EDUCACION COMO SE VE QUE NO TE MIRAS LA COLOTA QUE TE CARGAS AMIGO ….. QUE TRISTEZA QUE TE FIJES EN LOS DEMAS Y TE DESCUENTA QUE COMO HABLAS TE RESPONDE ASI QUE SI NO TE GUSTO MI COMENTARIO LO SIENTO MUCHO ASI EMPEZASTES A FALTANDOLE EL RESPETO A UNA PERSONA COMO TU Y COMO YO …. QUE QUERIAS QUE TE HECHARAN FLORES

        ESTAS COSECHANDO LO QUE SEMBRASTES AMIGO BAYYYYYYY

        P. D. NO TENGO EL HONOR DE PERTENECER AL GRUPO DEL DIP. FELIPE, PERO TE LO JURO QUE SI VIVIERA ALLA EN STA. ROSALIA , ESTARIA MUY ORGULLOSO DE ESTAR EN SU GRUPO. SALUD AMIGO.

        Responder
        pedro
        06/11/2010 – 2:13 PM
        Hitler se entera del mal Gobierno del Che Murillo en Mulege BCS

        ajjajajajajajajjaajajajajjjajajj

        http://www.youtube.com/watch?v=O_umuSNBWQE

        Responder
        KSHANNO
        06/11/2010 – 3:57 PM
        HOY SABADO PRESENTARON A LOS FLAMANTES CANDIDATOS DEL PARTIDO ACCIOON NACCIONAL, SE VEIAN PATETICOS, NETA QUE RIDICULOS PORQUE NI EL GUERO CORONEL FUE Y ESO QUE VIVE ENFRENTE, QUIEN VA A SER 1er. REGIDOR EN LA PLANILLA? LA ANGELES, (OTRA VEZ) NADA PENNDEJA VERDAD?

        Responder
        POLITICO
        06/11/2010 – 10:18 PM
        Yo opino que la decisión del pan de abrir candidatos, para fortalecer una buena alianza ciudadano que llevara al triunfo del pan en b.c.s., estoy seguro que esta formula ganara la elección los tres candidatos son muy conocidos y bien aceptados en términos generales por la sociedad, mi familia que es muy numerosa votara por el pan esta vez, Covarrubias, Mayoral y Villavicencio

        Responder
        COMITE DIRECTIVO DEL PAN
        06/11/2010 – 10:39 PM
        Inoformamos a la ciudadania que hoy presentamos y les dimos una cordial bienvenida a nuestros candidatos, y por ellos estamos muy contentos todos los panistas porque sabemos que son personas bien aceptadas por la sociedad y contribuiran a fortalecer al partido. vamos a ganar el 6 de febrero 2011 con marcos covarrubias, humberto mayoral y juan antonio villavicencio.

        Responder
        KSHANNO
        06/11/2010 – 3:58 PM
        A VOTAR POR RL PRIIIIIII

        Responder
        mayra
        06/11/2010 – 10:28 PM
        Noooo, horror, hay que darle el voto de confianza al PAN, tiene buenos candidatos, me gusta, covarrubias, humberto y el profe juan villavicencio, los 3 tienen buena carrera politica y creemos en que haran un buen papel cuando ganen porque asi va ser ganaran muy bien.

        Responder
        MARCOS
        06/11/2010 – 5:06 PM
        DICEN QUE EL PROFE JUAN ANDA BUSCANDO PINTURA AZUL, PUES TENIA PINTADA SU ESCUELA DE AMARILLO, ORALE.

        Responder
        EL TAMARINDO
        06/11/2010 – 5:12 PM
        ESTE BUEY DEL JUAN ” JUDAS” VILLAVICENCIO ES UN PERSONAJE NEFACTO PARA EL PARTIDO QUE SE VAYA PERO EN EL PAN TAMBIEN SE COSEN HABAS VERDAD DOCTORA ANGELES .”EX TETANI” UNA PERSONA DE LAS MAS FLOJAS DEL ISSSTE DENTRO DEL PAN LA MAS ASTUTA

        Responder
        EL GUERO CORONEL
        06/11/2010 – 5:17 PM
        FELICIDADES A LA DOCTORA ANGELES ” EX TETANI2 POR SACARSE LA LOTERIA SIN COMBRAR LOTERIA UNA ARRIBISTA DE PRIMERA

        Responder
        maestra
        06/11/2010 – 10:21 PM
        te equivocas tu que criticas al profe Juan, el es una buena persona y amigo, ha trabajado muy bien en la politica y al Pan le va a ir bien con el, porque ganara con la ayuda de todos sus amigos que lo conocemos.

        Responder
        aprende a no juzgar
        06/11/2010 – 6:02 PM
        VI CONFERENCIA
        NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
        69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
        Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
        70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
        Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
        Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
        71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
        72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
        73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
        ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
        La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
        74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
        A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
        75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
        Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
        Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.
        76. ¿De dónde proviene esta desdicha sino de nuestra falta de caridad? Si tuviéramos caridad acompañada de compasión y pena, no prestaríamos atención a los defectos del prójimo según la palabra: La caridad cubre una multitud de defectos (I Pe 4, y La caridad no se detiene ante el mal, disculpa todo, etc. (I Co 13, 5-6).
        Luego, si tuviéramos caridad, ella misma cubriría cualquier falta y seriamos como los santos cuando ven los defectos de los hombres. Los santos ¿acaso son ciegos por no ver los pecados? ¿Quién detesta más el pecado que los santos? Sin embargo no odian al pecador, no lo juzgan, no le rehuyen. Por el contrario, lo compadecen, lo exhortan, lo consuelan, lo cuidan como a un miembro enfermo: hacen todo para salvarlo. Vean a los pescadores: con su anzuelo echado al mar, han atrapado un gran pez y sienten que se agita y se debate, pero no lo sacan enseguida con gran esfuerzo, porque la línea se rompería y todo estaría perdido, sino que diestramente le aflojan el hilo y lo dejan ir por donde quiere. Cuando perciben que está agotado y que su afán mengua, comienzan a tirar poco a poco de la línea. De la misma manera los santos por la paciencia y la caridad atraen al hermano en lugar de rechazarlo lejos de sí con repugnancia. Cuando una madre tiene un hijo deforme no lo abandona horrorizada; sino que se afana en adornarlo y hacer todo lo posible para que sea agradable.
        Es así como los santos protegen siempre al pecador, lo preparan, y lo toman a su cargo para corregirlo en el momento oportuno, para impedirle dañar a otro y también para que ellos mismos progresen más en la caridad de Cristo.
        ¿Qué hizo San Ammonas cuando los hermanos alterados fueron a decirle: “Ven a ver, abba, hay una mujer en la celda de tal hermano”? ¡Qué misericordia, qué caridad testimonió esa santa alma! Sabiendo que el hermano había escondido a la mujer bajo el tonel, se sentó arriba y ordenó a los otros buscar en toda la celda. Como no la encontraran les dijo: ” ¡Dios los perdone!”. Y haciéndoles sentir vergüenza, les ayudó a no creer más, con facilidad, en el mal del prójimo. En cuanto al culpable lo curó no solamente protegiéndolo ante Dios, sino corrigiéndolo cuando encontró el momento favorable. Porque luego de haber despedido a todo el mundo, lo tomó de la mano y le dijo: “Preocúpate de ti mismo, hermano”. Enseguida el hermano fue penetrado de dolor y compunción y obraron en su alma la bondad y la compasión del anciano.
        77. Adquiramos nosotros también la caridad. Adquiramos la misericordia respecto del prójimo para evitar la terrible maledicencia, el juzgar y el despreciar. Ayudémonos los unos a los otros como a nuestros propios miembros. Si alguien tiene una herida en la mano, en el pie o en otra parte, ¿siente acaso asco de sí mismo? ¿Se corta el miembro enfermo aunque se esté pudriendo? Mas bien ¿no lo lavar , limpiar , le pondrá emplastos y vendajes, lo untar con óleo santo, rogar y hará rogar a los santos por él, como dice Abba Zósimo? . En resumen no abandona su miembro, no le asquea su fetidez, hace todo por curarlo. Así debemos compadecernos unos de otros, ayudarnos mutuamente, o valiéndonos de otros más capaces, hacer todo con el pensamiento y con las obras para socorrernos a nosotros mismos y los unos a los otros. Porque somos miembros los unos de los otros, dice el Apóstol (Rm 12, 5). Luego, si formamos un solo cuerpo y si somos cada uno por nuestra parte miembros los unos de los otros (Rm 12, 5), cuando un miembro sufre todos los miembros sufren con él (I Co 12, 26). A su entender, ¿qué son los monasterios? ¿No son como un solo cuerpo con sus miembros? Los que gobiernan son la cabeza, los que cuidan y corrigen son los ojos, los que sirven por la palabra son la boca, las orejas son los que obedecen, las manos los que trabajan, los pies los que hacen los encargos y aseguran los servicios. ¿Eres la cabeza? Gobierna. ¿Eres los ojos? Sé atento y observa. ¿Eres la boca? Habla para provecho. ¿Eres la oreja? Obedece; ¿la mano? Trabaja; ¿el pie? Cumple tu servicio. Que cada uno, como pueda, trabaje por el cuerpo. Sean siempre solícitos en ayudarse los unos a los otros, ya sea instruyendo y sembrando la Palabra de Dios en el corazón de su hermano, ya sea consolándolo en el momento de prueba o prestándole asistencia y ayudándolo en su trabajo. En una palabra, cuide cada uno, como pueda, según ya les he dicho, de que permanezcan unidos los unos a los otros. Ya que cuanto más unido se está al prójimo, más unido se está a Dios.
        78. Para que comprendan el sentido de esta palabra voy a darles una imagen sacada de los Padres: Supongan un círculo trazado sobre la tierra, es decir una circunferencia hecha con un compás y un centro. Se llama precisamente centro al centro del círculo. Presten atención a lo que les digo. Imaginen que ese círculo es el mundo, el centro, Dios, y sus radios, las diferentes maneras o formas de vivir los hombres. Cuando los santos deseosos de acercarse a Dios caminan hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior se van acercando uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se aproximan los unos a los otros; y cuanto más se aproximan los unos a los otros, más se aproximan a Dios. Y comprender n que lo mismo sucede en sentido inverso, cuando dando la espalda a Dios nos retiramos hacia lo exterior, es evidente entonces que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos alejamos los unos de los otros y cuanto más nos alejamos los unos de los otros más nos alejamos también de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. Cuando estamos en el exterior y no amamos a Dios, en la misma medida estamos alejados con respecto al prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos a Dios por la caridad tanto más estaremos unidos en caridad al prójimo, y cuanto estemos unidos al prójimo tanto lo estaremos a Dios.
        ¡Que Dios nos haga dignos de comprender aquello que nos es provechoso y realizarlo! Porque cuanto más nos preocupemos por cumplir diligentemente lo que entendemos, más nos dar Dios su luz y nos enseñar su voluntad.

        Responder
        HUMILDAD
        06/11/2010 – 6:16 PM
        HUMILDAD
        Etim.: del latín humilitas, abajarse; de humus (tierra)

        Humildad: La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.
        La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.
        “La humildad es la verdad” -Santa Teresa de Avila.
        El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.

        “El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas.” -San Francisco de Sales, 1567
        Humildad
        Tomado de numerosas fuentes

        La humildad perfecta es Jesús.
        Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre la voluntad de su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre si mismo sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: “Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”.

        Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.
        Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?

        Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos – para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros -Cf. Jn 13, 15. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.

        El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos -Cf Mt 7, 12. La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o evitar en el trato con los demás.
        Lo que todos deseamos:
        Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien,
        y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar;
        y que se fijen en lo positivo más que en los defectos;
        y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa;
        y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras;
        y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos;
        y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros;
        y que recen por nosotros
        y…
        Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Discite benefacere. Si nos comportamos así, entonces: Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán como la blanca lana. Is 1,18.
        Lo que todos debemos cambiar: la soberbia
        Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás.
        La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. -Santo Tomás.
        La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo.
        El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar , o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
        La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja… Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad… Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma.

        “El primero entre vosotros sea vuestro servidor” -Mt 23, 11. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cu

  4. un mulegino 05/11/2010 en 10:35 PM

    SEÑOR CON RAZON NO GASTES TU TIEMPO DANDOLE ESPLICACIONES A ESTE INDIVIDUO POR QUE LA VERDAD NO VALE LA PENA YA SE LE HA EXPLICADO VARIAS VECES LO MISMO Y NO ENTIENDE ASI QUE LE ACONSEJO SEÑOR CON TODOS MIS REPETOS NO GASTE SU HABILIDAD EN EXPLICACIONES MEJOR DEJELO COMO ESTA …….

    • K-SHANO 05/11/2010 en 11:21 PM

      -UN MULEGINO- ¿CUALES EXPLICACIONES? HAY QUE RAZONAR EL VOTO CON LA INFORMACIÓN ADECUADA

      • ANALISTA 06/11/2010 en 10:06 PM

        MIRA K-SHANO, SI RAZONAMOS EL VOTO, ENTONCES SERA PARA COVARRUBIAS, H. MAYORAL Y EL PROFE JUAN VILLAVICENCIO ELLOS GANARAN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS LE FAVORECEN A ELLOS, YA VERAS.

    • que wey 06/11/2010 en 11:58 PM

      eRES MEDIO PENDE…JO

      • leee 07/11/2010 en 12:01 AM

        VI CONFERENCIA
        NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
        69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
        Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
        70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
        Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
        Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar

      • K-SHANO 07/11/2010 en 10:45 AM

        IGUALMENTE PARA TÍ -QUE WEY- , HASTA TU IDENTIFICACIÓN TE QUEDA AD-HOC. CUANDO UN TONTO SE IDENTIFICA COMO TAL NO HAY QUE CONTRADECIRLO PORQUE A LO MEJOR DESPIERTA Y SE VUELVE CANDIDATO DEL PRI

  5. donjuan 05/11/2010 en 10:37 PM

    con razon asi es el dip. felipe es buen hombre ademas tiene buenas intenciones como hombre y como politico asi que toda mi familia votaresmos el asi sera…….

    • LEEE HERMANO 07/11/2010 en 12:08 AM

      NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
      69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.

  6. mulegino 05/11/2010 en 10:45 PM

    ASI ES COMO DICES DON JUAN ES UN GRAN HOMBRE Y TODA NUESTRA FAMILIA TAMBIEN LE DAREMOS TODO NUESTRO APOYO

  7. mulegino 05/11/2010 en 10:46 PM

    ARRIBA FELIPE PRADO

    • JUSTO 06/11/2010 en 10:04 PM

      VIVA COVARRUBIAS, HUMBERTO MAYORAL Y EL PROFE JUAN GANARA EL PAN-PRS SI SEÑORES

    • AMIGO 06/11/2010 en 10:23 PM

      EL PROFE JUAN VILLAVICENCIO ES EL CANDIDATO MAS FUERTE GANARA LA ELLECCION

    • K-SHANO 07/11/2010 en 10:47 AM

      -mulegino- COMO DICES ARRIBA FELIPE PARDO PERO DEL PATIBULO PARA QUE PAGUE EL QUERER DIVIDIR NUESTRO MUNICIPIO

  8. K-SHANO 05/11/2010 en 11:22 PM

    ESTO ES UN FORO PRIISTA, NO ME QUEDA LA MENOR DUDA; YO NO TENGO PARTIDO SOLO QUE NO SE PORQUE VOTAR POR FELIPE PRADO ¿SOLO POR PERTENECER AL PRI?

    • Periodista 06/11/2010 en 10:25 PM

      el PAN va a ganar contundentemente en todo el Estado, y en Mulege no se diga, los candidatos estan muy fuertes, marcos, mayoral y el maestro villavicencio van arrasar en la eleccion, muy buena formula, aramron los panistas.

    • HERMANO 07/11/2010 en 12:04 AM

      HUMILDAD
      06/11/2010 – 6:16 PM
      HUMILDAD
      Etim.: del latín humilitas, abajarse; de humus (tierra)

      Humildad: La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.
      La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.
      “La humildad es la verdad” -Santa Teresa de Avila.
      El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.

      “El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas.” -San Francisco de Sales, 1567
      Humildad
      Tomado de numerosas fuentes

      La humildad perfecta es Jesús.
      Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre la voluntad de su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre si mismo sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: “Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”.

      Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.
      Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?

      Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos – para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros -Cf. Jn 13, 15. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.

      El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos -Cf Mt 7, 12. La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o evitar en el trato con los demás.
      Lo que todos deseamos:
      Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien,
      y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar;
      y que se fijen en lo positivo más que en los defectos;
      y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa;
      y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras;
      y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos;
      y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros;
      y que recen por nosotros
      y…
      Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Discite benefacere. Si nos comportamos así, entonces: Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán como la blanca lana. Is 1,18.
      Lo que todos debemos cambiar: la soberbia
      Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás.
      La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. -Santo Tomás.
      La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo.
      El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar , o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
      La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja… Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad… Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma.

      “El primero entre vosotros sea vuestro servidor” -Mt 23, 11. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles.

      El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente. La caridad cala, como el agua en la grieta de la piedra, y acaba por romper la resistencia más dura. “Amor saca amor” -SANTA TERESA, Vida, 22, 14. San Juan de la Cruz aconsejaba: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor” -SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M.0 de la Encarnación, en Vida, BAC, Madrid 1950, p. 1322.
      ________________________________________
      Los grados de la humildad:
      1 conocerse, 2 aceptarse, 3 olvido de si, 4 darse.

      1 Conocerse. Primer paso: conocer la verdad de uno mismo.
      Ya los griegos antiguos ponían como una gran meta el aforismo: “Conócete a ti mismo”. La Biblia dice a este respecto que es necesaria la humildad para ser sabios: Donde hay humildad hay sabiduría . Sin humildad no hay conocimiento de sí mismo y, por tanto, falta la sabiduría.
      Es difícil conocerse. La soberbia, que siempre está presente dentro del hombre, ensombrece la conciencia, embellece los defectos propios, busca justificaciones a los fallos y a los pecados. No es infrecuente que, ante un hecho, claramente malo, el orgullo se niegue a aceptar que aquella acción haya sido real, y se llega a pensar: “no puedo haberlo hecho”, o bien “no es malo lo que hice”, o incluso “la culpa es de los demás”.
      Para superar: examen de conciencia honesto. Para ello: primero pedir luz al Espíritu Santo, y después mirar ordenadamente los hechos vividos, los hábitos o costumbres que se han enraizado más en la propia vida – pereza o laboriosidad, sensualidad o sobriedad, envidia…
      2 Aceptarse. Una vez se ha conseguido un conocimiento propio más o menos profundo viene el segundo escalón de la humildad: aceptar la propia realidad. Resulta difícil porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o defectuosa.

      Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, error, limitación, o pecado, se sabe contra qué luchar y se hace posible la victoria. Ya no se camina a ciegas sino que se conoce al enemigo. Pero si no se acepta la realidad, ocurre como en el caso del enfermo que no quiere reconocer su enfermedad: no podrá curarse. Pero si se sabe que hay cura, se puede cooperar con los médicos para mejorar. Hay defectos que podemos superar y hay límites naturales que debemos saber aceptar.
      Dentro de los hábitos o costumbres, a los buenos se les llama virtudes por la fuerza que dan a los buenos deseos; a los malos los llamamos vicios, e inclinan al mal con más o menos fuerza según la profundidad de sus raíces en el actuar humano. Es útil buscar el defecto dominante para poder evitar las peores inclinaciones con más eficacia. También conviene conocer las cualidades mejores que se poseen, no para envanecerse, sino para dar gracias a Dios, ser optimista y desarrollar las buenas tendencias y virtudes.

      Es distinto un pecado, de un error o una limitación, y conviene distinguirlos. Un pecado es un acto libre contra la ley de Dios. Si es habitual se convierte en vicio, requiriendo su desarraigo, un tratamiento fuerte y constante. Para borrar un pecado basta con el arrepiento y el propósito de enmienda unidos a la absolución sacramental si es un pecado mortal y con acto de contrición si es venial. El vicio en cambio necesita mucha constancia en aplicar el remedio pues tiende a reproducir nuevos pecados.
      Los errores son más fáciles de superar porque suelen ser involuntarios. Una vez descubiertos se pone el remedio y las cosas vuelven al cauce de la verdad. Si el defecto es una limitación, no es pecado, como no lo es ser poco inteligente o poco dotado para el arte. Pero sin humildad no se aceptan las propias limitaciones. El que no acepta las propias limitaciones se expone a hacer el ridículo, por ejemplo, hablando de lo que no sabe o alardeando de lo que no tiene.

      Vive según tu conciencia o acabarás pensando como vives. Es decir, si tu vida no es fiel a tu propia conciencia, acabarás cegando tu conciencia con teorías justificadoras.

      3 Olvido de sí. El orgullo y la soberbia llevan a que el pensamiento y la imaginación giren en torno al propio yo. Muy pocos llegan a este nivel. La mayoría de la gente vive pensando en si mismo, “dándole vuelta” a sus problemas. El pensar demasiado en uno mismo es compatible con saberse poca cosa, ya que el problema consiste en que se encuentra un cierto gusto incluso en la lamentación de los propios problemas. Parece imposible pero se puede dar un goce en estar tristes, pero no es por la tristeza misma sino por pensar en sí mismo, en llamar la atención.

      El olvido de sí no es lo mismo que indiferencia ante los problemas. Se trata más bien de superar el pensar demasiado en uno mismo. En la medida en que se consigue el olvido de sí, se consigue también la paz y alegría. Es lógico que sea así, pues la mayoría de las preocupaciones provienen de conceder demasiada importancia a los problemas, tanto cuando son reales como cuando son imaginarios. El que consigue el olvido de sí está en el polo opuesto del egoísta, que continuamente esta pendiente de lo que le gusta o le disgusta. Se puede decir que ha conseguido un grado aceptable de humildad. El olvido de sí conduce a un santo abandono que consiste en una despreocupación responsable. Las cosas que ocurren -tristes o alegres- ya no preocupan, solo ocupan.

      4 -Darse. Este es el grado más alto de la humildad, porque más que superar cosas malas se trata de vivir la caridad, es decir, vivir de amor. Si se han ido subiendo los escalones anteriores, ha mejorado el conocimiento propio, la aceptación de la realidad y la superación del yo como eje de todos los pensamientos e imaginaciones. Si se mata el egoísmo se puede vivir el amor, porque o el amor mata al egoísmo o el egoísmo mata al amor.

      En este nivel la humildad y la caridad llevan una a la otra. Una persona humilde al librarse de las alucinaciones de la soberbia ya es capaz de querer a los demás por sí mismos, y no sólo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos.
      Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras de Nuestro Señor del Evangelio en los Hechos de los Apóstoles dice que se es mas feliz en dar que en recibir . La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso.

      La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas.
      Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina.

      La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oirse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir, Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca.

      -Que me conozca; que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada”. Solo así podré seguirte como Tú quieres y como yo quiero: con una fe grande, con un amor hondo, sin condición alguna.

      Se cuenta en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de los lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres. El santo, después de esta visión, quedó lleno de espanto, y preguntó: “Señor, ¿Quién podrá escapar de tantos lazos?”. Y oyó una voz que le contestaba: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria, mientras los soberbios van cayendo en todas las trampas que el demonio les tiende”

      Nos ayudará a desearla de verdad el tener siempre presente que el pecado capital opuesto, la soberbia, es lo más contrario a la vocación que hemos recibido del Señor, lo que más daño hace a la vida familiar, a la amistad, lo que más se opone a la verdadera felicidad… Es el principal apoyo con que cuenta el demonio en nuestra alma para intentar destruir la obra que el Espíritu Santo trata incesantemente de edificar.

      Con todo, la virtud de la humildad no consiste sólo en rechazar los movimientos de la soberbia, del egoísmo y del orgullo. De hecho, ni Jesús ni su Santísima Madre experimentaron movimiento alguno de soberbia y, sin embargo, tuvieron la virtud de la humildad en grado sumo. La palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas (6). En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira.

      ¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas…

      Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida esta en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.

      Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”.
      Visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que vayamos a verle y hablarle,
      Meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer mas humilde y por eso también la escogida de Dios, la mas grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad de Dios.
      También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado.
      ________________________________________
      EL BIEN DEL HOMBRE ES LA VIDA HUMILDE Y FIEL;
      NO LA VIDA FACIL.
      Dios nos creó para vivir plenamente en El. Esta es la santidad de vida que nos enseña el Evangelio.
      El Papa Juan Pablo II (2 sept. 2001) enseñó que «la superficialidad, el arribismo, aunque obtengan algún éxito inmediato, no constituyen sin embargo el auténtico bien del hombre y de la sociedad».
      El mismo Papa reconoció que esta verdad del Evangelio es «claramente contra corriente». Citando palabras de san Pablo, añadió que, por el contrario, «el Reino de Dios ha sido preparado eficazmente por las personas que desempeñan seria y honestamente su actividad, que no aspiran a cosas demasiado elevadas, sino que se pliegan con fidelidad cotidiana en las humildes».
      «La mentalidad del mundo, de hecho –continuó diciendo el Papa–, lleva a emerger, a abrirse camino quizá con picardía y sin escrúpulos, afirmándose a sí mismos y los propios intereses. Las consecuencias están ante los ojos de todos: rivalidades, abusos, frustraciones». Por el contrario, «En el Reino de Dios se premia la modestia y la humildad».

      El Papa aconsejó a los cristianos iluminar su vida con la Palabra de Dios, que «ayuda a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad». Jesús «recorrió con coherencia el camino de la humildad, transcurriendo la mayor parte de su existencia terrena en el escondrijo de Nazaret, junto a la Virgen María y san José, realizando el trabajo de carpintero». Ahí está el secreto, concluyó el Papa, «para que toda actividad profesional o en el hogar pueda desempeñarse en un clima de auténtica humanidad, gracias a la humilde y concreta contribución de cada uno».
      ________________________________________
      HUMILDAD Y ESPIRITU DE SERVICIO
      Adaptado de IESVS.ORG

      Los escribas y fariseos se buscaban ellos mismos en todo lo que hacían. Cfr. Mt 9, 36; Mt 23, 1-12
      Cristo advierte a sus discípulos: Vosotros, en cambio, no queráis que os llamen maestros: … el mayor entre vosotros sea vuestro servidor Cfr. Mt 23, 8-11. Él es el ejemplo perfecto. Porque ¿quién es el mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve Lc 22, 27

      Sin humildad y espíritu de servicio no es posible la caridad ni la santidad.
      “los instrumentos de Dios son siempre los humildes” -SAN JUAN CRISOSTOMO, Homilías sobre San Mateo, 15.

      En el apostolado y en los pequeños servicios que prestamos a los demás no hay motivo de complacencia ni de altanería, ya que es el Señor quien hace verdaderamente las cosas.
      -Cuando servimos, nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia, de nada servirían los mayores esfuerzos: nadie, si no es por el Espíritu Santo, puede decir Señor Jesús -1 Cor 12, 3.
      -La gracia es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para realizar obras que están por encima de nuestras posibilidades. Y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes Sant 4, 6.

      Cuando luchamos por alcanzar la humildad somos eficaces y fuertes.
      “La humildad nos empujará a que llevemos a cabo grandes labores; pero a condición de que no perdamos de vista la conciencia de nuestra poquedad, con un convencimiento de nuestra pobre indigencia que crezca cada día” -J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 106. “Arremete (la soberbia) por todos los flancos y su vencedor la encuentra en todo cuanto le circunda” -CASIANO, Instituciones, 11, 3.

      Servir como una madre
      “Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas” -1 Tes 2, 7-8.

      De modo particular hemos de vivir este espíritu del Señor con los más próximos, en la propia familia: “el marido no busque únicamente sus intereses, sino también los de su mujer, y ésta los de su marido; los padres busquen los intereses de sus hijos y éstos a su vez busquen los intereses de sus padres.

      “El respeto de esta norma fundamental explica, como enseña el mismo Apóstol, que no se haga nada por espíritu de rivalidad o por vanagloria, sino con humildad, por amor. Y este amor, que se abre a los demás, hace que los miembros de la familia sean auténticos servidores de la “iglesia doméstica”, donde todos desean el bien y la felicidad a cada uno; donde todos y cada uno dan vida a ese amor con la premurosa búsqueda de tal bien y tal felicidad” -JUAN PABLO II, Homilía en la Misa para las familias, Madrid 2-XI-1982.

      Si actuamos así no veremos, como en tantas ocasiones sucede, la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio -Cf. Mt 7, 3-5.3. Las faltas más pequeñas del otro se ven aumentadas, las mayores faltas propias tienden a disminuirse ya justificarse.
      Por el contrario, la humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias.

      La Virgen, Nuestra Señora, Esclava del Señor, nos enseñará a entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida y uno de los caminos más cortos para encontrar a Jesús. Para eso hemos de pedirle que nos haga verdaderamente humi

    • K-SHANO 07/11/2010 en 10:48 AM

      COMO ESTAN LAS COSAS PREFIERO VOTAR POR EL PAN AUNQUE SU CANDIDATO TODAVÍA HUELA A PRI

  9. LAIRA 05/11/2010 en 11:49 PM

    HHHHHH

    • JOSE RENZO 07/11/2010 en 3:46 PM

      quien nos quiere evangelizar? bajate del avion brother

  10. LAIRA 05/11/2010 en 11:51 PM

    ESE FELIÉ NO VA HACER NADA POR MULEGE..OJO NO SE VAYAN CON LA FINTA… BETO ANGULO,,LUIS SANDEZ…QUE HORROOOOOOOOOOOOR

    • MAX 05/11/2010 en 11:54 PM

      DONJUAN BUENO…PARA PARA TENER VARIAS MULERES..COMO LA QUE TIENE EN SU NEGOCIO EN SAN UGNACIO..EN VIZCAINO..Y SU SECRETARIA QUE TIENE EN EL CONGRESO….ESTE SALIO IGUAL QUE EL GUILLE

      • SIGUELE 07/11/2010 en 12:02 AM

        VI CONFERENCIA
        NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
        69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
        Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
        70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
        Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
        Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
        71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
        72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
        73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
        ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
        La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
        74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
        A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
        75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
        Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
        Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.

    • MAESTRO 06/11/2010 en 10:14 PM

      ARRIBA MARCOS , MAYORAL Y EL PROFE JUAN

    • MANUELILLO 08/11/2010 en 12:05 AM

      JAJAJAJAJAJAJA LAIRA NO ERES MAS QUE UNA PERSONA FRUSTRADA POR QUENO TE QUEDO TU CANDIDATO (MAYORAL) AL QUE TANTO LE SACASTE DINERO Y AHORA TE QUEJAS DE FELIPE PRADO. QUE PENA QUE SEAS ASI, OJALA QUE EN EL PAN DONDE ACABAS DE IRTE CON HUMBERTO MAYORAL TE DEN LO QUE EN EL PRI NO PUDISTE CONSEGUIR POR SER TAN PROBLEMATICA., ATIENDE A TUS HIJOS ANTES DE ANDAR DE MITOTERA

    • CHULON 08/11/2010 en 12:45 AM

      JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA PONTE A TRABAJAR EN CABILDO EN VES DE ANDAR CON MITOTES. QUE VERGUENZA PARA TUS HIJOS. L.M.G.

  11. TRABAJADOR SSA 06/11/2010 en 1:58 AM

    ayer se presento el gobernador en la radio, dijo que todo cumplio, pero hace 6 años que dijo que iva a ser otro hospital, aqui no se puede pero no cumplio y el director no ace nada y el doctor pepe y el brunno nomas se hacen, tienen 6 años en el sindicato pero lo unico que quieren es no trabajar, no los queriamos pero los de mulege les dieron el triunfo

  12. joven 06/11/2010 en 8:54 AM

    Otra vez, vamos a volver a caer en lo mismo, un Presidente Municipal sin preparación, este señor Felipe Prado a lo mejor tiene buenas ideas, pero me queda la duda………….. otra vez dejamos las manos en gente que no esta preparada profesionalmente, claro el ser profesionista no es garantia pero cuando menos poner gente que haya tenido estudios……….. otra vez volvemos a cometer los mismos errores…………….. otra vez otro candidato con la mas minima idea de lo que es la administarción publica, ————–…….. solo por hecho de que es popular en las delegaciones ya se creen que tiene la capacidad de llevar las riendas de un municipio, para eso debe de tener muchas cosas las cuales no veo en este señor, por ejemplo, generar un dialogo directo con la ciudadania, apertura politca, apertuta comercial, promover el empleo, promover el municipio turisticamente, armar estrategias para la seguridad, gestión social etc etc etc. Si no a podido establecer un dialogo directo en el interior de su partido, como va a poder llevar las riendas municipales, ……… que tristeza nuevamente una persona que no cumple con el minimo perfil para ser aspirar a un puesto de elección popular…

    • CHALITO 08/11/2010 en 12:14 AM

      que pena joven… no sabes lo que escribes, el sr. felipe prado tiene mas preparacion que tu, eso te lo aseguro…….ademas es una persona que ha forjado un capital importante el cual le respalda y con el cual trabaja diario, no es comparable con mucho profesionista mediocre que anda por la calle presumiendo su licenciatura o ingenieria cuando no tiene idea de lo que es trabajar y ganarse el sustento diario……….. seguramente eres un profesionista mediocre que se cre la gran cosa y que con el hecho de salir del tec de mulege (escuela mediocre donde los profesores estan frustrados) te convertiste en el calificador y seleccionador de los que pueden o no ser presidentes municipal. jajajajajajaja que risa me das.

  13. donjuan 06/11/2010 en 11:20 AM

    en eso tienes toda la razon pero el no ser profesionista no significa nada por que ya vez el gober es ing. y que ha hecho mas que dividir el prd. y dejar unidido el estado en ingobernabilidad, corrupcion, y toda clase barbarie que yo he observado …… yo pienso que para poder llevar las riendas de un municipio es DE SENTIDO COMUN BUENA VOLUNTAD DE HACER BIEN LAS COSAS Y DE NO QUERER ROBARLE AL PUEBLO como lo han hechos tantos y tantos lic. ing. doc. y todosl profesionistas que han ocupado un puesto de eleccion pupular.

  14. otro mulegino 06/11/2010 en 11:27 AM

    K-SHANO TU HABLANDO DE LEXICO Y DE EDUCACION COMO SE VE QUE NO TE MIRAS LA COLOTA QUE TE CARGAS AMIGO ….. QUE TRISTEZA QUE TE FIJES EN LOS DEMAS Y TE DESCUENTA QUE COMO HABLAS TE RESPONDE ASI QUE SI NO TE GUSTO MI COMENTARIO LO SIENTO MUCHO ASI EMPEZASTES A FALTANDOLE EL RESPETO A UNA PERSONA COMO TU Y COMO YO …. QUE QUERIAS QUE TE HECHARAN FLORES

    ESTAS COSECHANDO LO QUE SEMBRASTES AMIGO BAYYYYYYY

    P. D. NO TENGO EL HONOR DE PERTENECER AL GRUPO DEL DIP. FELIPE, PERO TE LO JURO QUE SI VIVIERA ALLA EN STA. ROSALIA , ESTARIA MUY ORGULLOSO DE ESTAR EN SU GRUPO. SALUD AMIGO.

  15. pedro 06/11/2010 en 2:13 PM

    Hitler se entera del mal Gobierno del Che Murillo en Mulege BCS

    ajjajajajajajajjaajajajajjjajajj

    http://www.youtube.com/watch?v=O_umuSNBWQE

  16. KSHANNO 06/11/2010 en 3:57 PM

    HOY SABADO PRESENTARON A LOS FLAMANTES CANDIDATOS DEL PARTIDO ACCIOON NACCIONAL, SE VEIAN PATETICOS, NETA QUE RIDICULOS PORQUE NI EL GUERO CORONEL FUE Y ESO QUE VIVE ENFRENTE, QUIEN VA A SER 1er. REGIDOR EN LA PLANILLA? LA ANGELES, (OTRA VEZ) NADA PENNDEJA VERDAD?

    • POLITICO 06/11/2010 en 10:18 PM

      Yo opino que la decisión del pan de abrir candidatos, para fortalecer una buena alianza ciudadano que llevara al triunfo del pan en b.c.s., estoy seguro que esta formula ganara la elección los tres candidatos son muy conocidos y bien aceptados en términos generales por la sociedad, mi familia que es muy numerosa votara por el pan esta vez, Covarrubias, Mayoral y Villavicencio

    • COMITE DIRECTIVO DEL PAN 06/11/2010 en 10:39 PM

      Inoformamos a la ciudadania que hoy presentamos y les dimos una cordial bienvenida a nuestros candidatos, y por ellos estamos muy contentos todos los panistas porque sabemos que son personas bien aceptadas por la sociedad y contribuiran a fortalecer al partido. vamos a ganar el 6 de febrero 2011 con marcos covarrubias, humberto mayoral y juan antonio villavicencio.

  17. KSHANNO 06/11/2010 en 3:58 PM

    A VOTAR POR RL PRIIIIIII

    • mayra 06/11/2010 en 10:28 PM

      Noooo, horror, hay que darle el voto de confianza al PAN, tiene buenos candidatos, me gusta, covarrubias, humberto y el profe juan villavicencio, los 3 tienen buena carrera politica y creemos en que haran un buen papel cuando ganen porque asi va ser ganaran muy bien.

  18. MARCOS 06/11/2010 en 5:06 PM

    DICEN QUE EL PROFE JUAN ANDA BUSCANDO PINTURA AZUL, PUES TENIA PINTADA SU ESCUELA DE AMARILLO, ORALE.

    • EL TAMARINDO 06/11/2010 en 5:12 PM

      ESTE BUEY DEL JUAN ” JUDAS” VILLAVICENCIO ES UN PERSONAJE NEFACTO PARA EL PARTIDO QUE SE VAYA PERO EN EL PAN TAMBIEN SE COSEN HABAS VERDAD DOCTORA ANGELES .”EX TETANI” UNA PERSONA DE LAS MAS FLOJAS DEL ISSSTE DENTRO DEL PAN LA MAS ASTUTA

      • EL GUERO CORONEL 06/11/2010 en 5:17 PM

        FELICIDADES A LA DOCTORA ANGELES ” EX TETANI2 POR SACARSE LA LOTERIA SIN COMBRAR LOTERIA UNA ARRIBISTA DE PRIMERA

      • maestra 06/11/2010 en 10:21 PM

        te equivocas tu que criticas al profe Juan, el es una buena persona y amigo, ha trabajado muy bien en la politica y al Pan le va a ir bien con el, porque ganara con la ayuda de todos sus amigos que lo conocemos.

        • chalito cota 08/11/2010 en 3:13 PM

          es profesor, mala seña

  19. aprende a no juzgar 06/11/2010 en 6:02 PM

    VI CONFERENCIA
    NO DEBEMOS JUZGAR AL PROJIMO
    69. Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?. Los Padres han dicho: “No existe nada peor que el juzgar” . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: ” ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? “. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.
    Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.
    70. Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.
    Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, s cate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).
    Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.
    71. No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: ” ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!”? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: “Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?” ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: “Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?” Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: “Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más”, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.
    72. ¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos. Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce. Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?
    73. Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: “La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo”. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.
    ¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.
    La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo? Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibir n el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.
    74. En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.
    A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.
    75. Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: “¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!” ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: “¡Seguramente seré yo mañana!”, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: “El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia”.
    Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.
    Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: “Ha pasado esto y esto otro”, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.
    76. ¿De dónde proviene esta desdicha sino de nuestra falta de caridad? Si tuviéramos caridad acompañada de compasión y pena, no prestaríamos atención a los defectos del prójimo según la palabra: La caridad cubre una multitud de defectos (I Pe 4, 8) y La caridad no se detiene ante el mal, disculpa todo, etc. (I Co 13, 5-6).
    Luego, si tuviéramos caridad, ella misma cubriría cualquier falta y seriamos como los santos cuando ven los defectos de los hombres. Los santos ¿acaso son ciegos por no ver los pecados? ¿Quién detesta más el pecado que los santos? Sin embargo no odian al pecador, no lo juzgan, no le rehuyen. Por el contrario, lo compadecen, lo exhortan, lo consuelan, lo cuidan como a un miembro enfermo: hacen todo para salvarlo. Vean a los pescadores: con su anzuelo echado al mar, han atrapado un gran pez y sienten que se agita y se debate, pero no lo sacan enseguida con gran esfuerzo, porque la línea se rompería y todo estaría perdido, sino que diestramente le aflojan el hilo y lo dejan ir por donde quiere. Cuando perciben que está agotado y que su afán mengua, comienzan a tirar poco a poco de la línea. De la misma manera los santos por la paciencia y la caridad atraen al hermano en lugar de rechazarlo lejos de sí con repugnancia. Cuando una madre tiene un hijo deforme no lo abandona horrorizada; sino que se afana en adornarlo y hacer todo lo posible para que sea agradable.
    Es así como los santos protegen siempre al pecador, lo preparan, y lo toman a su cargo para corregirlo en el momento oportuno, para impedirle dañar a otro y también para que ellos mismos progresen más en la caridad de Cristo.
    ¿Qué hizo San Ammonas cuando los hermanos alterados fueron a decirle: “Ven a ver, abba, hay una mujer en la celda de tal hermano”? ¡Qué misericordia, qué caridad testimonió esa santa alma! Sabiendo que el hermano había escondido a la mujer bajo el tonel, se sentó arriba y ordenó a los otros buscar en toda la celda. Como no la encontraran les dijo: ” ¡Dios los perdone!”. Y haciéndoles sentir vergüenza, les ayudó a no creer más, con facilidad, en el mal del prójimo. En cuanto al culpable lo curó no solamente protegiéndolo ante Dios, sino corrigiéndolo cuando encontró el momento favorable. Porque luego de haber despedido a todo el mundo, lo tomó de la mano y le dijo: “Preocúpate de ti mismo, hermano”. Enseguida el hermano fue penetrado de dolor y compunción y obraron en su alma la bondad y la compasión del anciano.
    77. Adquiramos nosotros también la caridad. Adquiramos la misericordia respecto del prójimo para evitar la terrible maledicencia, el juzgar y el despreciar. Ayudémonos los unos a los otros como a nuestros propios miembros. Si alguien tiene una herida en la mano, en el pie o en otra parte, ¿siente acaso asco de sí mismo? ¿Se corta el miembro enfermo aunque se esté pudriendo? Mas bien ¿no lo lavar , limpiar , le pondrá emplastos y vendajes, lo untar con óleo santo, rogar y hará rogar a los santos por él, como dice Abba Zósimo? . En resumen no abandona su miembro, no le asquea su fetidez, hace todo por curarlo. Así debemos compadecernos unos de otros, ayudarnos mutuamente, o valiéndonos de otros más capaces, hacer todo con el pensamiento y con las obras para socorrernos a nosotros mismos y los unos a los otros. Porque somos miembros los unos de los otros, dice el Apóstol (Rm 12, 5). Luego, si formamos un solo cuerpo y si somos cada uno por nuestra parte miembros los unos de los otros (Rm 12, 5), cuando un miembro sufre todos los miembros sufren con él (I Co 12, 26). A su entender, ¿qué son los monasterios? ¿No son como un solo cuerpo con sus miembros? Los que gobiernan son la cabeza, los que cuidan y corrigen son los ojos, los que sirven por la palabra son la boca, las orejas son los que obedecen, las manos los que trabajan, los pies los que hacen los encargos y aseguran los servicios. ¿Eres la cabeza? Gobierna. ¿Eres los ojos? Sé atento y observa. ¿Eres la boca? Habla para provecho. ¿Eres la oreja? Obedece; ¿la mano? Trabaja; ¿el pie? Cumple tu servicio. Que cada uno, como pueda, trabaje por el cuerpo. Sean siempre solícitos en ayudarse los unos a los otros, ya sea instruyendo y sembrando la Palabra de Dios en el corazón de su hermano, ya sea consolándolo en el momento de prueba o prestándole asistencia y ayudándolo en su trabajo. En una palabra, cuide cada uno, como pueda, según ya les he dicho, de que permanezcan unidos los unos a los otros. Ya que cuanto más unido se está al prójimo, más unido se está a Dios.
    78. Para que comprendan el sentido de esta palabra voy a darles una imagen sacada de los Padres: Supongan un círculo trazado sobre la tierra, es decir una circunferencia hecha con un compás y un centro. Se llama precisamente centro al centro del círculo. Presten atención a lo que les digo. Imaginen que ese círculo es el mundo, el centro, Dios, y sus radios, las diferentes maneras o formas de vivir los hombres. Cuando los santos deseosos de acercarse a Dios caminan hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior se van acercando uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se aproximan los unos a los otros; y cuanto más se aproximan los unos a los otros, más se aproximan a Dios. Y comprender n que lo mismo sucede en sentido inverso, cuando dando la espalda a Dios nos retiramos hacia lo exterior, es evidente entonces que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos alejamos los unos de los otros y cuanto más nos alejamos los unos de los otros más nos alejamos también de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. Cuando estamos en el exterior y no amamos a Dios, en la misma medida estamos alejados con respecto al prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos a Dios por la caridad tanto más estaremos unidos en caridad al prójimo, y cuanto estemos unidos al prójimo tanto lo estaremos a Dios.
    ¡Que Dios nos haga dignos de comprender aquello que nos es provechoso y realizarlo! Porque cuanto más nos preocupemos por cumplir diligentemente lo que entendemos, más nos dar Dios su luz y nos enseñar su voluntad.

  20. HUMILDAD 06/11/2010 en 6:16 PM

    HUMILDAD
    Etim.: del latín humilitas, abajarse; de humus (tierra)

    Humildad: La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.
    La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.
    “La humildad es la verdad” -Santa Teresa de Avila.
    El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad.

    “El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas.” -San Francisco de Sales, 1567
    Humildad
    Tomado de numerosas fuentes

    La humildad perfecta es Jesús.
    Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre la voluntad de su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre si mismo sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: “Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”.

    Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.
    Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?

    Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos – para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros -Cf. Jn 13, 15. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.

    El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos -Cf Mt 7, 12. La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o evitar en el trato con los demás.
    Lo que todos deseamos:
    Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien,
    y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar;
    y que se fijen en lo positivo más que en los defectos;
    y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa;
    y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras;
    y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos;
    y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros;
    y que recen por nosotros
    y…
    Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Discite benefacere. Si nos comportamos así, entonces: Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán como la blanca lana. Is 1,18.
    Lo que todos debemos cambiar: la soberbia
    Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás.
    La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. -Santo Tomás.
    La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo.
    El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar , o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
    La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja… Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad… Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma.

    “El primero entre vosotros sea vuestro servidor” -Mt 23, 11. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles.

    El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente. La caridad cala, como el agua en la grieta de la piedra, y acaba por romper la resistencia más dura. “Amor saca amor” -SANTA TERESA, Vida, 22, 14. San Juan de la Cruz aconsejaba: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor” -SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M.0 de la Encarnación, en Vida, BAC, Madrid 1950, p. 1322.
    ________________________________________
    Los grados de la humildad:
    1 conocerse, 2 aceptarse, 3 olvido de si, 4 darse.

    1 Conocerse. Primer paso: conocer la verdad de uno mismo.
    Ya los griegos antiguos ponían como una gran meta el aforismo: “Conócete a ti mismo”. La Biblia dice a este respecto que es necesaria la humildad para ser sabios: Donde hay humildad hay sabiduría . Sin humildad no hay conocimiento de sí mismo y, por tanto, falta la sabiduría.
    Es difícil conocerse. La soberbia, que siempre está presente dentro del hombre, ensombrece la conciencia, embellece los defectos propios, busca justificaciones a los fallos y a los pecados. No es infrecuente que, ante un hecho, claramente malo, el orgullo se niegue a aceptar que aquella acción haya sido real, y se llega a pensar: “no puedo haberlo hecho”, o bien “no es malo lo que hice”, o incluso “la culpa es de los demás”.
    Para superar: examen de conciencia honesto. Para ello: primero pedir luz al Espíritu Santo, y después mirar ordenadamente los hechos vividos, los hábitos o costumbres que se han enraizado más en la propia vida – pereza o laboriosidad, sensualidad o sobriedad, envidia…
    2 Aceptarse. Una vez se ha conseguido un conocimiento propio más o menos profundo viene el segundo escalón de la humildad: aceptar la propia realidad. Resulta difícil porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o defectuosa.

    Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, error, limitación, o pecado, se sabe contra qué luchar y se hace posible la victoria. Ya no se camina a ciegas sino que se conoce al enemigo. Pero si no se acepta la realidad, ocurre como en el caso del enfermo que no quiere reconocer su enfermedad: no podrá curarse. Pero si se sabe que hay cura, se puede cooperar con los médicos para mejorar. Hay defectos que podemos superar y hay límites naturales que debemos saber aceptar.
    Dentro de los hábitos o costumbres, a los buenos se les llama virtudes por la fuerza que dan a los buenos deseos; a los malos los llamamos vicios, e inclinan al mal con más o menos fuerza según la profundidad de sus raíces en el actuar humano. Es útil buscar el defecto dominante para poder evitar las peores inclinaciones con más eficacia. También conviene conocer las cualidades mejores que se poseen, no para envanecerse, sino para dar gracias a Dios, ser optimista y desarrollar las buenas tendencias y virtudes.

    Es distinto un pecado, de un error o una limitación, y conviene distinguirlos. Un pecado es un acto libre contra la ley de Dios. Si es habitual se convierte en vicio, requiriendo su desarraigo, un tratamiento fuerte y constante. Para borrar un pecado basta con el arrepiento y el propósito de enmienda unidos a la absolución sacramental si es un pecado mortal y con acto de contrición si es venial. El vicio en cambio necesita mucha constancia en aplicar el remedio pues tiende a reproducir nuevos pecados.
    Los errores son más fáciles de superar porque suelen ser involuntarios. Una vez descubiertos se pone el remedio y las cosas vuelven al cauce de la verdad. Si el defecto es una limitación, no es pecado, como no lo es ser poco inteligente o poco dotado para el arte. Pero sin humildad no se aceptan las propias limitaciones. El que no acepta las propias limitaciones se expone a hacer el ridículo, por ejemplo, hablando de lo que no sabe o alardeando de lo que no tiene.

    Vive según tu conciencia o acabarás pensando como vives. Es decir, si tu vida no es fiel a tu propia conciencia, acabarás cegando tu conciencia con teorías justificadoras.

    3 Olvido de sí. El orgullo y la soberbia llevan a que el pensamiento y la imaginación giren en torno al propio yo. Muy pocos llegan a este nivel. La mayoría de la gente vive pensando en si mismo, “dándole vuelta” a sus problemas. El pensar demasiado en uno mismo es compatible con saberse poca cosa, ya que el problema consiste en que se encuentra un cierto gusto incluso en la lamentación de los propios problemas. Parece imposible pero se puede dar un goce en estar tristes, pero no es por la tristeza misma sino por pensar en sí mismo, en llamar la atención.

    El olvido de sí no es lo mismo que indiferencia ante los problemas. Se trata más bien de superar el pensar demasiado en uno mismo. En la medida en que se consigue el olvido de sí, se consigue también la paz y alegría. Es lógico que sea así, pues la mayoría de las preocupaciones provienen de conceder demasiada importancia a los problemas, tanto cuando son reales como cuando son imaginarios. El que consigue el olvido de sí está en el polo opuesto del egoísta, que continuamente esta pendiente de lo que le gusta o le disgusta. Se puede decir que ha conseguido un grado aceptable de humildad. El olvido de sí conduce a un santo abandono que consiste en una despreocupación responsable. Las cosas que ocurren -tristes o alegres- ya no preocupan, solo ocupan.

    4 -Darse. Este es el grado más alto de la humildad, porque más que superar cosas malas se trata de vivir la caridad, es decir, vivir de amor. Si se han ido subiendo los escalones anteriores, ha mejorado el conocimiento propio, la aceptación de la realidad y la superación del yo como eje de todos los pensamientos e imaginaciones. Si se mata el egoísmo se puede vivir el amor, porque o el amor mata al egoísmo o el egoísmo mata al amor.

    En este nivel la humildad y la caridad llevan una a la otra. Una persona humilde al librarse de las alucinaciones de la soberbia ya es capaz de querer a los demás por sí mismos, y no sólo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos.
    Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras de Nuestro Señor del Evangelio en los Hechos de los Apóstoles dice que se es mas feliz en dar que en recibir . La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso.

    La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas.
    Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina.

    La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oirse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir, Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca.

    -Que me conozca; que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada”. Solo así podré seguirte como Tú quieres y como yo quiero: con una fe grande, con un amor hondo, sin condición alguna.

    Se cuenta en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de los lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres. El santo, después de esta visión, quedó lleno de espanto, y preguntó: “Señor, ¿Quién podrá escapar de tantos lazos?”. Y oyó una voz que le contestaba: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria, mientras los soberbios van cayendo en todas las trampas que el demonio les tiende”

    Nos ayudará a desearla de verdad el tener siempre presente que el pecado capital opuesto, la soberbia, es lo más contrario a la vocación que hemos recibido del Señor, lo que más daño hace a la vida familiar, a la amistad, lo que más se opone a la verdadera felicidad… Es el principal apoyo con que cuenta el demonio en nuestra alma para intentar destruir la obra que el Espíritu Santo trata incesantemente de edificar.

    Con todo, la virtud de la humildad no consiste sólo en rechazar los movimientos de la soberbia, del egoísmo y del orgullo. De hecho, ni Jesús ni su Santísima Madre experimentaron movimiento alguno de soberbia y, sin embargo, tuvieron la virtud de la humildad en grado sumo. La palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas (6). En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira.

    ¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas…

    Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida esta en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.

    Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”.
    Visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que vayamos a verle y hablarle,
    Meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer mas humilde y por eso también la escogida de Dios, la mas grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad de Dios.
    También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado.
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    EL BIEN DEL HOMBRE ES LA VIDA HUMILDE Y FIEL;
    NO LA VIDA FACIL.
    Dios nos creó para vivir plenamente en El. Esta es la santidad de vida que nos enseña el Evangelio.
    El Papa Juan Pablo II (2 sept. 2001) enseñó que «la superficialidad, el arribismo, aunque obtengan algún éxito inmediato, no constituyen sin embargo el auténtico bien del hombre y de la sociedad».
    El mismo Papa reconoció que esta verdad del Evangelio es «claramente contra corriente». Citando palabras de san Pablo, añadió que, por el contrario, «el Reino de Dios ha sido preparado eficazmente por las personas que desempeñan seria y honestamente su actividad, que no aspiran a cosas demasiado elevadas, sino que se pliegan con fidelidad cotidiana en las humildes».
    «La mentalidad del mundo, de hecho –continuó diciendo el Papa–, lleva a emerger, a abrirse camino quizá con picardía y sin escrúpulos, afirmándose a sí mismos y los propios intereses. Las consecuencias están ante los ojos de todos: rivalidades, abusos, frustraciones». Por el contrario, «En el Reino de Dios se premia la modestia y la humildad».

    El Papa aconsejó a los cristianos iluminar su vida con la Palabra de Dios, que «ayuda a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad». Jesús «recorrió con coherencia el camino de la humildad, transcurriendo la mayor parte de su existencia terrena en el escondrijo de Nazaret, junto a la Virgen María y san José, realizando el trabajo de carpintero». Ahí está el secreto, concluyó el Papa, «para que toda actividad profesional o en el hogar pueda desempeñarse en un clima de auténtica humanidad, gracias a la humilde y concreta contribución de cada uno».
    ________________________________________
    HUMILDAD Y ESPIRITU DE SERVICIO
    Adaptado de IESVS.ORG

    Los escribas y fariseos se buscaban ellos mismos en todo lo que hacían. Cfr. Mt 9, 36; Mt 23, 1-12
    Cristo advierte a sus discípulos: Vosotros, en cambio, no queráis que os llamen maestros: … el mayor entre vosotros sea vuestro servidor Cfr. Mt 23, 8-11. Él es el ejemplo perfecto. Porque ¿quién es el mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve Lc 22, 27

    Sin humildad y espíritu de servicio no es posible la caridad ni la santidad.
    “los instrumentos de Dios son siempre los humildes” -SAN JUAN CRISOSTOMO, Homilías sobre San Mateo, 15.

    En el apostolado y en los pequeños servicios que prestamos a los demás no hay motivo de complacencia ni de altanería, ya que es el Señor quien hace verdaderamente las cosas.
    -Cuando servimos, nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia, de nada servirían los mayores esfuerzos: nadie, si no es por el Espíritu Santo, puede decir Señor Jesús -1 Cor 12, 3.
    -La gracia es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para realizar obras que están por encima de nuestras posibilidades. Y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes Sant 4, 6.

    Cuando luchamos por alcanzar la humildad somos eficaces y fuertes.
    “La humildad nos empujará a que llevemos a cabo grandes labores; pero a condición de que no perdamos de vista la conciencia de nuestra poquedad, con un convencimiento de nuestra pobre indigencia que crezca cada día” -J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 106. “Arremete (la soberbia) por todos los flancos y su vencedor la encuentra en todo cuanto le circunda” -CASIANO, Instituciones, 11, 3.

    Servir como una madre
    “Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas” -1 Tes 2, 7-8.

    De modo particular hemos de vivir este espíritu del Señor con los más próximos, en la propia familia: “el marido no busque únicamente sus intereses, sino también los de su mujer, y ésta los de su marido; los padres busquen los intereses de sus hijos y éstos a su vez busquen los intereses de sus padres.

    “El respeto de esta norma fundamental explica, como enseña el mismo Apóstol, que no se haga nada por espíritu de rivalidad o por vanagloria, sino con humildad, por amor. Y este amor, que se abre a los demás, hace que los miembros de la familia sean auténticos servidores de la “iglesia doméstica”, donde todos desean el bien y la felicidad a cada uno; donde todos y cada uno dan vida a ese amor con la premurosa búsqueda de tal bien y tal felicidad” -JUAN PABLO II, Homilía en la Misa para las familias, Madrid 2-XI-1982.

    Si actuamos así no veremos, como en tantas ocasiones sucede, la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio -Cf. Mt 7, 3-5.3. Las faltas más pequeñas del otro se ven aumentadas, las mayores faltas propias tienden a disminuirse ya justificarse.
    Por el contrario, la humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias.

    La Virgen, Nuestra Señora, Esclava del Señor, nos enseñará a entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida y uno de los caminos más cortos para encontrar a Jesús. Para eso hemos de pedirle que nos haga verdaderamente humildes.

  21. PERDERE 06/11/2010 en 6:23 PM

    NOS GUSTARIA TAMBIEN QUE SE LLAVARAN A LOS MEDICOS SINALOENSES RATEROS DEL ISLAS “PIRRURIS ” AL ROMO EL RATON GRISPIN” A LA RATONERA AZUL DEL,PAN

  22. EL CAPO 06/11/2010 en 6:28 PM

    PARA TI HUMBERTO “CHUPARROSA DORMILONA” MAYORAL Y AL JJUAN ” JUDAS” VILLAVICENCIO QUE ANDAN DE PARTIDO EN PARTIDO Y TU CONVICCION QUE DESIAS TENER

    • democratico 06/11/2010 en 9:55 PM

      la politica es de momentos tu que te escondes que derecho tienes de opinar, los dos son buenos candidatos y ganaran ya veran

  23. MARTINA VILLAVICENCIO 06/11/2010 en 6:29 PM

    YO VOY A VOTAR POR EL GUILLE POR QUE ES EL MEJOR CANDIDATO MAS PREPARADO ADELANRTE LICENCIASO

    • CIUDADANO 06/11/2010 en 9:41 PM

      callate potita va a ganar humberto mayoral

    • rober 06/11/2010 en 10:42 PM

      la ignorante eres tu martina das asco pottita

  24. MULEGINO 06/11/2010 en 6:34 PM

    HUMBERTO TE PREGUNTAMOS QUE OTRO PARTIDO TE FALTA JUEGA DERECHO COMPA TU SABES EL VIEJO REFRAN ” DIVIDES Y VENCERAS” DE CUANTO FUE EL BILLETE ASI COMO TE VENDISTE PARA QUE CORRIERAN A LOS MINISTERIALES ESO NO SEA HACE DE CUANTO FUE EL BILLETITO

    • CIUDADANO 06/11/2010 en 9:42 PM

      va a ganar humberto mayoral covarrubias y el profe juan villavicencio

    • observador 06/11/2010 en 9:59 PM

      Humberto es bueno y honesto y ganara en el pan

  25. FRANCES 06/11/2010 en 6:40 PM

    YO SE LO QUE VAN A HACER EL CHUPARROSA MAYORAL Y EL JUDAS VILLAVICENCCIO MAÑANA SE IRAN A LA OIFICINA DEL ALCOHOLICO DEL NICO CHAIREZ PARA DAR UNA NOTA PERO YA LO CONOCEMOS DE DONDE COJEAN ESTOS DOS ESCORIAS DE LA POLITICA MULEGINA

    • panista 06/11/2010 en 9:52 PM

      hemos recibido con gusto a los candidatos no sean envidiosos

    • observador 06/11/2010 en 9:58 PM

      no los critiquen los dos son buenas personas y van a ganar tiene mucha gente y estan preparados

    • JUSTO 06/11/2010 en 10:01 PM

      Cual escoria no sean injustos y calumniadores, Mayoral y el profe son personas positivas

  26. Suazo 06/11/2010 en 8:15 PM

    El sexto municipio es una falacia
    El sexto municipio es una falacia
    El sexto municipio es una falacia
    El sexto municipio es una falacia
    El sexto municipio es una falacia
    El sexto municipio es una falacia
    El sexto municipio es una falacia
    El sexto municipio es una falacia

  27. estructura 06/11/2010 en 10:44 PM

    nosotros daremos el voto y trabajaremos para los candidatos del pan, son los mejores, marcos-humberto y el juan, definitivamente no hay otros ellos son los mas fuertes candidatos

  28. LEE 06/11/2010 en 11:43 PM

    . Introducción
    A partir de 1914 se abre el periodo de 30 años de guerra. Las guerras de este siglo fueron las mas crueles de la historia.
    Los muertos eran una suma de cantidad de 10.000.000 personas esto ocurre en la primera guerra mundial y se dice que en la segunda guerra hubo una cantidad de 40.000.000.
    En estos hechos se modifica la distribuciónde estados. EEUU ocupa entonces el primer lugar en la economía mundial.
    Alemania declara la guerra y empieza a mostrarse con mucho poder, invade Bélgica neutral.
    Alemania queda con el poder por su demostración en la guerra.
    Las tácticas de la guerra: RevoluciónIndustrial con esta revolución empieza los avances tecnológicos. El 11 de noviembre de 1918 finaliza la 1º Guerra.
    Objetivo
    Que la humanidad se de cuenta de los actos irracionales que puede tener el hombre por el poder.
    Hipótesis
    Se cree que las guerras surgieron por una cuestión políticaesto transformo el mapa de Europa; también existían deseos incontrolables de dominar el mundo por parte de algunos dirigentes que se hacían llamar “Raza Superior”.
    Las Nueve Causas De La Guerra
    Nueve fueron las causas que determinaron el inicio del primer gran conflicto del siglo XX:
    1. Rivalidad entre los estados europeos por sus ambiciones imperialistas.
    2. Carrera armamentista entre las grandes potencias.
    3. Rivalidad entre ingleses y alemanes por el dominiodel mar.
    4. Grandes problemas internos en el imperio Austrohúngaro, por la gran cantidad de gruposétnicos, (disparados) dispares unidos por la fuerza.
    5. Perdida del carácterdefensivo de las alianzas europeas.
    6. Politos rusos en los Balcanes.
    7. Movilización de tropas y ultimátum irreflexivos.
    8. Nacionalismo francés (deseoso de revancha por la derrota en la guerra Franco-prusiana) Nacionalismo alemán.
    9. Rivalidad económica entre los países de capitalismomás avanzado, que competían para conquistar nuevos mercados mundiales.
    2. La primera guerra mundial
    Los grupos aliados
    Las relaciones políticasde las grandes naciones europeas, a principios del siglo XX, no eran sinceramente cordiales sino el resultado de convenciones y tratados. Reposaban en un equilibrio bastante inestable.
    A pesar de la política de conciliación, guardaban entre ellas recelos y desconfianzas, agrupadas por la competencia comercial.
    En la 1ª Década del siglo XX, las principales naciones europeas formaban distintos grupos aliados.
    Por una parte Francia, Rusia e Inglaterra formaban al triple entente y por la otra: Alemania, Austria e Italiaconstituían la triple alianza.
    Paz Armada
    Desde la guerra Francoprusiana (1870), las rivalidades entre las naciones europeas fueron en aumento, más motivadas por adquisiciones de territorios, y otras por expansión comercial; pero se conformaban con armarse, sin llegar a la acciónde guerra. A tal situación internacional se le llamó “PAZ ARMADA”.
    Estallido Y Desarrollo De La Guerra
    El 28 de junio de 1914 fueron asesinados en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del trono, y su esposa. A raíz de este suceso, Austria-Hungría declaro la guerra a Servia el 28 de Julio, en los 1º días de agosto entraban también en la guerra Alemania a favor de Austria y Rusia, Francia e Inglaterra que apoyaba a Servia.
    Alemania invadió a Bélgica, atropello al que a aquella pequeña nación contestó, defendiéndose y combatiendo durante toda la contienda.
    Turquía y Bulgaria se aliaron con los imperios centrales (Alemania-Austria-Hungría), en tanto que Italia y Portugal y Rumania se unieron a la triple alianza en 1915 y declaro la guerra a Alemania en 1914.
    Algunas naciones americanas se aliaron con la triple alianza entente, o rompieron relaciones con Alemania, como Uruguay y Bolivia.
    Igualmente intervinieron los EEUU en forma decisiva. Brasil, Perú, Ecuador, Centroamérica (menos el Salvador, Cuba y Panamá).
    La guerra se extendió por todo el mundo, pero el principal campo de operaciones fue Europa.
    Cuatro años de guerra de trincheras agotaron a los combatientes, hubo grandes combates navales.
    La aviación comenzó entonces a utilizarse como arma de combate.
    El Armisticio De 1918
    La arma de EEUU precipitó la paz, sin esa ayuda los aliados no habrían triunfado, o la guerra se habría prolongado.
    En el mes de octubre de 1918, el gobierno alemán propuso la paz.
    La abdicación del Kaiser y el emperador de Austria-Hungría indicaban que la guerra había terminado. El 11 de noviembre de 1918, se firmo un armisticio precursor de la paz, entre le generalísimo Fach (francés) y los representantes alemanes.
    Los vencedores exigieron a Alemania la rendición incondicional, la entrega de enormes cantidades de armamento, miles de millones de marcos, como indemnización de guerra y le prohibieron mantenerse al pie de guerra.
    3. El fin de la guerra
    Tanto Austria-Hungría como Rusia (donde estallo la revolución que acabo con el zarismo), se produjeron graves situaciones sociales. En Alemania los grupos socialistas presionaban para la finalización de las luchas. El presidente WILSON de EEUU (que había entrado en la guerra en 1917) propuso un plan de Paz, que fue aceptado por todos los beligerantes, en 1918. El 28 de Junio de 1919. La paz definitiva fue firmada en Versalles.
    La consecuencias mas importantes Austro-Húngaro, Alemán y Ruso.
    La Paz De Versalles
    El 28 de Junio de 1919, en el palacio de Versalles (Francia), firmaron la paz definitiva. Esta tarea fue confiada a una comisión formada por Wilson, presidente de los Estados Unidos de América, y Lloyd George, Orlando y Clemen Ceau, 1º Ministros de Inglaterra, Italia y Francia, respectivamente, quienes actuaba como representantes de sus estados.
    Transformación política de Europa después de la guerra
    La guerra transformo políticamente a Europa, se crearon muchas naciones, algunos estados recuperaron territorios; otros cambiaron la forma de gobierno.
    Checoslovaquia y Yugoslavia, desprendidas de Hungría y Austria, respectivamente, surgieron como naciones independientes.
    Polonia estaba repartida entre Rusia, Alemania y Austria desde 1975, se reconstruyo como republica.
    De Rusia se desmembraron algunas provincias, formando varios estados independientes, también republicanos, como, por ejemplo, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania.
    Otras naciones recuperaron territorios: Francia obtuvo Alsacia y Lorena, provincias que perdió en 1870, Servia recibió territorios de Bulgaria; Italia obtuvo Trento y Trieste, algunas islas del Adriático; a Greciase le dio la Tracia y algunas islas próximas y Datzing fue declarada ciudad libre; a Rumania le fue cedida la Transilvania.
    En pleno desarrollo de la guerra, a fines de 1917, estalla en Rusia la revolución bolchevique, que la transformo en la actual
    República de los Soviets imponiéndose en ella el régimen comunista.
    El Imperio alemán se convirtió en una republica socialista, y lo que quedó del austro-húngaro, en dos republicas independientes: Austria y Hungría.
    El secular imperio de los turcos también paso a ser una republica y Grecia, monarquía hasta 1924, fue republica durante un periodo de 11 años, retornando a su anterior forma de gobierno.
    La Liga De Las Naciones
    A fines del siglo pasado, por iniciativa del Zar de Rusia: (Nicolás II, se celebró en la haya una reunión a la que concurrieron 26 naciones, con el fin de reglamentar la solución amistosa de los conflictos internacionales).
    Queda constituida entonces el tribunal permanente de arbitraje, que intervino en muchos casos pero no pudo evitar los conflictos armados.
    Con el fin, al finalizar la Gran Guerra del 1914-18, el presidente de los Estados Unidos, W. Wilson, propuso la creación de una sociedad de naciones. Se constituyo la liga de las naciones, con sede en Ginebra (Suiza), formada por los estados que combatieron a Alemania y por las naciones neutrales. Exigida en supremo Tribunal de Justicia Internacional, debía intervenir como árbitro en los conflictos entre naciones, las cuales acabarían sus fallos.
    Esta entidad fracaso también en sus planes pacifistas.
    Se Inicia La Guerra
    El 1º de septiembre de 1935 se inicio la guerra, que finaliza recién en 1945.
    Los ejércitos alemanes emplearon una táctica desconocida hasta entonces: la Alitzkrieg o “guerra relámpago” que consistía en la utilización de medios blindados (tanques) y bombarderos en picada.
    Estos aviones, los famosos Stukas, arrojaban sus bombas y ametrallaban a la poblacióncivil al tiempoque hacían sonar una sirena lo que provocaba el lógico pánico.
    En 1940 se firma el pacto tripartito entre las potencias del “Eje de Acero”(Italia, Alemania y Japón).
    En 1942 Wano adherir Hungria, Rumania, Checoslovaquia, Dinamarca, Finlandia, China Nacionalista, Bulgaria y Croacia.
    Francia e Inglaterra, en su primer momento enfrentaban la agresión.
    Mas tarde, se unían a Australia, Canadá, Brasil, EEUU, India, Nueva Zelanda, Argel y otras tropas coloniales.
    Este sector será conocido como el de los “aliados”.
    4. La segunda guerra mundial
    Antecedentes:
    Mientras dos grandes potencias discutían la aplicación del tratado de Versalles de 1919, había estallado en Rusia, dos años antes la revolución que puso fin al régimen Zarista que gobernaba aquella nación e implanto el comunismo, régimen en que el estadoes el único dueño de todos los bienes, desapareciendo por lo tanto la propiedad privada. En Italia se sucedieron olas de agitaciones, huelgas y atentados, que terminaron en Anarquía.
    El pueblo se quejaba del resultado de la guerra.
    Surgió entonces la figura de Benito Mussolini, quien formo parte el partido fascista, al frente del cual marchó sobre Roma en 1922.
    Mussolini estableció en Italia un régimen de dictadura que aseguro el orden, y promovió el trabajo y el progreso; paralelamente fue inculcando a su pueblo ideas de conquista que lo llevaron a apoderarse de Albania en los Balcanes y de Etiopía en África.
    Alemania, las principal afectada por la guerra de 1914-18, no tardó en reaccionar contra las imposiciones de sus vencedores. Después de un periodo de crisis y desordenes, llego el gobierno de 1933, Adolfo Hitler, fundador del partido nacional Socialista o Nazi, erigiéndose en dictador.
    De inmediato inicio la persecución contra los judíos y se fue anexando, una a una, mediante audaces y hábiles medidas, las partes del territorio alemán perdidas por el tratado de Versalles.
    Al mismo tiempo incremento el Periodo Militar Alemán y se anexo Austria y Checoslovaquia. Hitler contó siempre con la adhesión de Mussolini, que llevo a Italia al desastre.
    Inglaterra y Francia no tenían capacidad para reprimir los avances de las naciones llamadas del eje (Alemania e Italia), hasta que Hitler ordeno la invasión de Polonia el 1º de septiembre de 1939.
    Tres días después, Gran Bretaña y Francia declaraban la guerra a Alemania.
    5. La causa de la segunda guerra mundial
    El gobierno nacional socialista alemán, impulsado por las presiones de quienes lo sostenían económicamente, emprendió un política de reivindicaciones territoriales, aluciendo la necesidad de “Espacio Vital” para la expansión de su industria.
    Por otra parte, las potencias occidentales en su deseo de aislar a Rusia que encarnaba el peligro de expansión del comunismo, apoyaban complacientemente a los alemanes. Una serie de acuerdos diplomáticos y exigencias territoriales preparo el conflicto.
    • 21 de marzo de 1939: absurdas exigencias territoriales de Hitler a Polonia. Este país los rechaza. Inglaterra y Francia se compromete a ayudar a Polonia ante cualquier agresión.
    • 22 de mayo de 1939: pacto de alianza entre Alemania e Italia.
    • 27 de agosto de 1939: pacto de no agresión germano-soviético (Hitler, que estaba preparado para iniciar la guerra se “se cuida las espaldas” para evitar que los rusos intervengan en las primeras etapas de la guerra)
    Una Experiencia De Vida
    Victoria Kucan viuda Wentel. Llego a la argentina con 24 años ya casada y con un hijo.
    La guerra comenzó en agosto de 1938, la misma tenia 14 años y 21 cuando termina la guerra, termino en abril de 1945.
    Vivian en cuarteles, por falta de viviendas, bombardeados. Victoria vivió en Munich.
    En Norteamérica no había inmigración, entonces tuvo que venir a la Argentina.
    Llegaron a Buenos Airesy partieron para ver quienes querían ir a Apóstoles, u a otros lugares, y ambos decidieron ir a Apóstoles porque si había polacos, ucranianos, etc. Porque no sabían hablar español.
    En la guerra conoció a un hombrecon el cual se caso y compartieron muchas cosas con él, tenían 4 hijos (2 mujeres y 2 varones).
    Para llegar a la Argentina, pagó 780 dólares por personas. Viajaron por mar Atlántico.
    Cuando tenia 20 años lo balearon, entonces un alemán que no quería seguir con la guerra lo socorrió, estaban tan llenos los hospitales, la gente se moría sin ser atendidos.
    Cuando estaban en la Argentina querían volver a Alemania y no había como, no había medios.
    En su país cuando estaba en el secundario empezó los bombardeos y por caso del mismo tuvo que dejar. Los alemanes ganaban siempre y los rusos eran potentes.
    Su marido tenia que usar marcapaso, lo uso 12 años, vivió gracias a eso 8 más después de los 12 años dejo de funcionar y lo internaron en Corrientes allí le transplantaron otro marcapaso, el mismo vivió 4 años. Lo ocurrido sucedió hace 10 años que falleció.
    Unos años antes, antes de fallecer trabajo en Las Marías (Rincón Viola) 14 años como mecánico.
    La señora Victoria Kucan viuda de Wentel (con tan solo 75 años). Vivió en Alemania y nació en Polonia en 1923.
    Desarrollo de los acontecimientos…
    Alemania, con los elementos bélicos mas modernos y una gran eficienciatécnica, lanzo una poderosa y fulminante ofensiva. Ocupo rápidamente a Polonia, Noruega, Dinamarca, Holanda y Bélgica. El 14 de junio de 1940, a menos de una año del comienzo de las operaciones, caía Paris, el día 10, Italia había declarado la guerra a Francia. Esta nación firmo un armisticio, quedando casi todo su territorio bajo dominio alemán.
    Inglaterra fue el siguiente objetivode Hitler. Londres sufrió durante 6 meses terribles bombardeos y algunas ciudades fueron arrasadas. Parte de los habitantes, especialmente mujeres y niños, fueron llevados a Canadá.
    Ante la imposibilidad de tomar las áreas británicas, Hitler llevo su ofensiva al frente oriental. Ataco a Rusia a pesar de haber concertado con esta nación, dos años antes, un pacto de neutralidad.
    Japón, que hasta entonces, había permanecido neutral, entro arteramente en la guerra, junto a Alemania, pues el día 7 de diciembre de 1941, sus aviones bombardearon inesperadamente la base norteamericana de Pearl Harbour, en las islas Hawai.
    Estados Unidos entro en la guerra que ya se había extendido por casi todo el mundo.
    Los principales frentes de lucha se concentraron en Europa, Norte de África y en el Pacifico.
    La intervención de EEUU con sus fuerzas navales y aéreas y su ilimitada capacidad de producción, cambio radicalmente la suerte de la guerra.
    Después de largas operaciones arriesgadas militares, con grandes desplazamientos de tropas de un continente a otro, los aliados obligaron a Alemania a capitular, el 7 de mayo de 1945. Algo antes, Italia se había convertido de enemiga en aliada de los vencedores.
    La guerra continuo en Oriente contra Japón. El 6 de agosto de 1945 los norteamericanos arrojaron sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la primera bomba atómica, y el 9, la segunda sobre Nagasaki, cuyos terribles efectos destructivos inclinaron a Japón a rendirse de inmediato. La capitulación fue el 2 de septiembre de 1945, poniendo así fin a la guerra, a los 6 años de la invasión de Polonia por Alemania

  29. juzgar 07/11/2010 en 8:00 AM

    Antes de juzgar pide sabiduría a Dios
    Hubo una vez un hombre que John Wesley calificó de miserable, por lo que profesaba poco respeto hacia él. Se sentía superior a este hombre y en una ocasión, en la que aportó muy poco a una respetable organización de caridad, Wesley lo criticó abiertamente.
    No mucho tiempo después, el caballero visitó a Wesley. Este último quedó sorprendido al escuchar a aquel hombre, a quien había catalogado como tacaño, y que ya por varias semanas venía subsistiendo con lo imprescindible.
    Le contó que tiempo atrás, contrajo grandes deudas, pero desde su conversión, decidió pagar hasta el último céntimo a sus acreedores. También le explicó que por ello, no compraba nada para su satisfacción personal y gastaba sólo en lo más elemental.
    Cristo me ha convertido en un hombre honesto, dijo y por tener que enfrentar tantos compromisos, puedo dar muy pocas ofrendas adicionales a diezmo. Tengo que saldar toda responsabilidad con mis vecinos seculares. y mostrarles que la gracia de Dios puede obrar en el corazón de un hombre que una vez fue deshonesto.
    Entonces Wesley ofreció disculpas a aquel hombre y le pidió perdón.
    Es fácil encontrar faltas en otros, cuando no conocemos las circunstancias o motivos que fomentaron sus actos. También es impresionante cómo escasos sucesos, puedan alterar para siempre nuestra percepción de una situación. Cuando nos sintamos inclinados a juzgar, será un buen momento para suplicar a Dios la sabiduría y paciencia para entender las acciones.
    Proverbios 11:12
    El que menosprecia a su prójimo carece de entendimiento, pero el hombre prudente guarda silencio.
    Fuente: Amanecer con Dios, Editorial UNILIT

  30. agrego mi escrito 07/11/2010 en 2:17 PM

    Una nueva forma de rezar
    2 Septiembre 2010

    Desde hace un par de meses estoy implementando una nueva manera de rezar durante la comunión en la misa…
    Habitualmente la gente suele levantarse inmediatamente de sus asientos en cuanto el sacerdote se dirige al lugar destinado para impartir la comunión y una vez que la han recibido se dirigen de nueva cuenta a su lugar y empiezan a rezar. Así suele ser normalmente.
    Lo que yo he empezado a hacer es lo siguiente…. en cuanto el sacerdote empieza a impartir la comunión, yo me pongo de rodillas y empiezo a rezar inmediatamente, aún sin haber comulgado. Durante este momento aprovecho para yo dialogar con Dios. Normalmente le agradezco las bendiciones de la semana y le pido ayuda por las necesidades que Él mismo ya conoce en mi corazón.
    Tengo el tiempo suficiente pues la fila de la gente que está por recibir la comunión suele tardarse algunos minutos en fluir.
    Una vez que he terminado de dialogar con Jesús, entonces si, me levanto y me dirijo a comulgar…
    ¿Dejo de rezar después de comulgar? Desde luego que no. Pero ahora, con Dios en mi interior lo que hago es callar. Ya no soy yo el que hablo. Mi rezo, para después de haber recibido la eucaristía, es en completo silencio. Ahora se trata de que sea el Maestro quien hable, ya no el alumno.
    Este nuevo sistema de dividir mi oración antes y después de la comunión me ha resultado gratificante pues, además de que puedo dedicar más tiempo a la acción de la dialogar con Dios, también he encontrado que con el silencio Dios puede actuar mejor en mi durante esos momentos de reflexión.
    En fin… espero que este tip les pueda ayudar a incrementar y mejorar su comunicación con el mejor amigo del alma: Jesús.
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    Escrito por joseluisdamian
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    Mi misal mensual
    9 Agosto 2010

    Ayer me llegó vía correo postal mi primer misal mensual de parte de la editorial Buena Prensa. Recién descubrí que uno se puede suscribir vía internet al envío postal del mismo.
    Así que ayer me dispuse a estrenarlo por primera vez en misa, pero tuve un inconveniente. El misal que me llegó corresponde al del próximo mes (septiembre) y no al actual (agosto), por lo que tendré que esperar para estrenarlo hasta dentro de un par de semanas.
    Si alguien en la República Mexicana está interesado en que le llegue a su casa este misal mensual lo puede hacer siguiendo el link siguiente de la editorial Buena Prensa. El costo de suscripción anual (12 ejemplares) es de 142 pesos (mexicanos) o $11.50 dólares.
    ¿Que para que sirve un misal mensual?
    Pues entre muchas otras cosas, permite seguir las lecturas de todas las misas diarias que se llevan a cabo en un mes en particular. Si se tiene la costumbre de asistir a misa de una forma periódica (no solo las dominicales y las festivas), el misal ayuda a saber qué lecturas y reflexiones corresponden a la misa de cada día.
    Ahora bien, dado que no todos vamos a misa todos los días, si que podemos utilizar el misal para por lo menos conocer el evangelio que corresponde a cada día y así por lo menos hacer la reflexión evangélica correspondiente.
    Además, con el misal puede uno conocer el santoral y el color correspondiente de la liturgia en turno, así como tener acceso a pequeñas reflexiones que nos ayudan a acompañar mejor la misa de todos los días.
    Yo lo pienso utilizar para leer las lecturas y el evangelio antes de ir a misa, así cuando esté presente en la ceremonia pueda concentrarme en poner más atención a los detalles de cada lectura que llevaré previamente leída. Además, también me servirá para mis reflexiones evangélicas diarias.
    Lo bueno es que no pesa casi nada y lo puedo llevar sin problema en la mochila.
    3 comentarios | Uncategorized | Etiquetado: evangelio, misa, misal, prensa | Permalink
    Escrito por luisdamian
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  31. para ustedes hermanos 07/11/2010 en 2:18 PM

    ¿Quién es Jesús?
    23 Julio 2010

    Muy bien… ha llegado la hora de preguntarnos seriamente ¿Quien es para nosotros verdaderamente ese tal Jesús de Nazaret?
    Este reflexión la hago derivada de mi encuentro hace uno par de semanas con una de esas hojitas maravillosas que llevan como título “El día del Señor” y que se reparten los domingos en misa par poder seguir con ella las lecturas de la liturgia. Quienes las han tenido en sus manos, seguramente habrán notado que en la parte de atrás de estos pequeños dípticos, viene impresa siempre una reflexión sobre el evangelio dominical en turno.
    Pues bien, hace un par de domingos me ha gustado tanto esta reflexión, que decidí que me permitiría llevar a casa dicha hojita para poder transmitir dicho texto por esta vía a todos los lectores que no lo hubieran notado en misa.
    Esta hoja me acompañó durante varios días en la bolsa de mi camisa, hasta que por fin el día de hoy cumplo con esta tarea de transcribir dicho mensaje…
    “Para ti, ¿quien soy yo?
    “Ya se que para muchos hombres y mujeres, yo soy… mejor dicho, no soy, no existo o, al menos, ellos y ellas actúan como si yo no existiera…”
    ” Ya se que para el teatro y la televisión soy una -Superestrella-”
    “Ya se que en muchos lugares soy un solemne desconocido”
    “Ya se que, según la Constitución, en México no tengo ni acta de nacimiento, ni credencial de elector… ni vela en ningún entierro”
    “Ya se que para algunos soy un poquito más que Pancho Villa, que Emiliano Zapata o el Che Guevara”
    “Pero lo que este domingo importa mucho es saber… ¿Quién soy para ti?”
    “¿Un simple conocido de la infancia?”
    “¿Un clavo ardiendo del cual agarrarse cuando los problemas aprietan?”
    “¿Un verdadero amigo, en las buenas y en las malas?”
    “¿Una mera costumbre dominical?”
    “¿Alguien por el cual – y, claro, con el cual- vale la pena cambiar de vida?”
    “¿Alguien digno de imitación práctica: en la casa, en el trabajo, en la sociedad?”
    “¿Alguien que pueda darle un sentido a tu vida?”
    “Para ti, ¿Quien soy yo en la realidad cotidiana de tu vida?”
    Fuente: Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C (www.buenaprensa.com)
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    Escrito por joseluisdamian
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    En las buenas y en las malas
    28 Junio 2010

    ¿Se han puesto a pensar lo fácil que es tener a Dios presente cuando las cosas nos salen bien? Pero al mismo qué difícil es acordarse de Él cuando las cosas no son del todo acordes a nuestras expectativas ¿No es así?
    El ser humano es un enjambre de sentimientos y emociones. Algunas veces está arriba, con todo el ánimo a tope y otra veces puede estar en la parte más profunda de su pesimismo. Es difícil, lo se, pero así somos y no podemos hacer mucho por cambiarnos.
    Lo que si podemos hacer es aprender a entendernos. A identificar que nuestros momentos malos al igual que los momentos buenos son pasajeros y que con el tiempo cambiarán. Lo único constante en el ser humano es el cambio mismo.
    Ayer, por ejemplo, fui a misa y me costó mucho trabajo concentrarme en ella. Además de que el sacerdote no es precisamente un talentoso de la oratoria, tenía en mi cabeza un montón de asuntos que me distrajeron todo el tiempo. Era como si estuviera sentado en la banca de la iglesia y mi cuerpo me pesara cien veces más de lo que de por si ya me pesa.
    ¿Es normal sentirme así a veces? Desde luego. Como también es normal que en ocasiones ir a misa me produzca lágrimas de emoción por el encuentro espiritual que Jesús me permite sentir en su presencia (El momento en que todos los asistentes a la misa nos acercamos a recibir la comunión me produce especial emoción)
    El ser humano es así, voluble y complejo. Pero Dios no nos quiere por esto, sino por simplemente estar ahí, con Él, aunque no estemos teniendo un momento de euforia espiritual.
    Se cuenta que la misma madre Teresa tuvo un periodo de sequía espiritual de más de 10 años que la llevaron a cuestionarse severamente su fe. Al final de su vida, Dios, por medio de su asesor espiritual, le permitió entenderle el por qué de esta situación.
    La santidad de Teresa de Calcuta no era el reflejo de su gran experiencia sensorial con Dios, sino de su perseverancia infatigable.
    Eso es lo que Dios más admira de los santos, que a pesar de que no se encuentren en el mejor momento emocional de su vida, sean capaces de estar con Él, a su lado una y otra vez.
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    Escrito por joseluisdamian
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    • MARIA 07/11/2010 en 6:35 PM

      a ti JOVEN,,si estas indesiso en los candidatos te invito a que te unas al PROYECTO DE SR.,HUMBERTO MAYORAL..yo creo que vamaos bien .hacen buenas mancuerna COVARRUBIAS….HUMBERTO..PROFR. JUAN…y con gusto seras bien recibido,,,

      • activo del pan 08/11/2010 en 12:26 AM

        que verguenza me da que humberto maoral llegue al pan encabezando y que el juan villavicencio tenga la desverguenza de aceptar una candidatura de esta forma, son patrañas que lo hacen por el bienestar del pueblo. ellos son convenencieros que buscan su propia satisfaccion. brincar de un partido a otro sin mas solo por no salir nominados es la peor de las desfachatese. y que todavia hay gente estupida que los sigue .

  32. betito 07/11/2010 en 11:51 PM

    mayoral conque presidenta del dif te quedas en caso de tu respetable señora o la cusca de la olivia la que no le gusta el dinero es muy ambisiosa preguntale al victor villavicencio que fue su marido y todavia le quita el dinero pobre chivo

    • HUMBETO VA A LLORAR 08/11/2010 en 12:29 AM

      SI PUEDO CON ELLA O CON LA PATY O CON LA LORENA QUE ME HAN SALIDO MUY CARAS. PIDEN MUCHO DINERO Y YA NO ESTAN BUENAS COMO ANTES. PERO ASI AGUADAS TODABIA LES PONGO SU REGALITO

      • CHUY 08/11/2010 en 12:31 AM

        señores este es un espacio donde deben de opinar cosas serias y no ventilar asuntos que no sabemos si es verdad. propongo que lo aprovechemos para proponer cosas de interes no mitotes que afectan a las familias.

  33. chuleta 08/11/2010 en 12:34 AM

    que decepcion con el sr. mayoral. tanto que dijo que no se iva del pri y si se fue. eso muestra el poco interes de ser un servidor publico honesto, solo ventila la ambicion de seguir viviendo del pueblo.

  34. SALOMON 08/11/2010 en 1:05 AM

    NADIE ES CAPAZ DE COMPONER ESTE DESASTRE DE LA ADMINISTRACION. HAY QUE EMPEZAR DE NUEVO Y SOLO CON EL PRI PODREMOS CONFIAR EN QUE LAS COSAS VAN A SER MEJOR QUE HORA.

  35. reflexion 08/11/2010 en 7:12 AM

    Estas reflexiones han surgido en mi diario caminar por la vida. Para lograr ello he tenido que hacer, muchas veces, un alto en el camino para comprender lo maravilloso y limitado que es el ser humano como creación de Dios. Todas estas reflexiones las he puesto por escrito para ayudar a muchas personas que aún no saben el por qué están en el mundo, y al mismo tiempo, al leerlas, puedan creer y confiar en Jesucristo como el único Salvador. Es mi deseo que cada reflexión toque el corazón del más duro e indiferente ser. Finalmente, juntos podamos comprender que el ser humano es lo más valioso del universo y que sólo por la fe en Jesucristo se podrá vivir una vida en plenitud, aquí y en la vida eterna.
    • Muchas veces nuestras ilusiones salen veloces como el rayo, pero éstas pronto se convierten en tortugas al llegar a la meta. Debido a nuestra negligencia.
    • Yo reconozco que divertirse es lo más aconsejable en esta vida. Pero, ¿quién reconoce nuestros actos cuando estamos pendiendo de una rama del árbol del infortunio?
    • Lo que yo pienso nadie puede conocerlo, ni verlo, ni desaparecerlo. Excepto Dios. ¡Y esa es mi jactancia!
    • Llevad siempre el cuerpo, allí donde la mente quiere ir.
    • Gracias Padre, porque hasta aquí he sido un hombre puesto a cualquier tipo de pruebas y las he vencido. Ahora soy un verdadero hombre forjado en mil y un combate.
    • En esta época hay muchos hijos cuyo padre es Dios; sin embargo, ninguno es siervo de Él, más bien, quieren que Dios sea el siervo de ellos.
    • Muchos querrán que ponga palabras a mis actos, mas no será así, ya que ellos se forjaron en el silencio de la vida.
    • Más vale morir todos los días, que esperar morir al final.
    • ¿De qué valdrá vivir el futuro hoy, sin querer vivir el presente ahora?
    • Ya no hay tiempo para llorar ni reír, sino el tiempo que queda es para actuar pronto.
    • Si yo pudiera, quebraría todo aquello que hace imposible una disciplina y una seguridad en las cosas de Dios. Pero, hay tantas vallas que saltar para lograrlo. Sólo con la ayuda de Dios lo podré lograr.
    • Todos tenemos la potencia de ser líderes. Esto comienza a accionar en uno cuando se descubre un compromiso en medio de una realidad concreta.
    • Hoy, al hacer un alto en mi camino, comprobé que Dios existe en la mente del hombre, mas no en su corazón
    • Si se te ha presentado la oportunidad de afrontar responsabilidades mayores, no dudes y aprovéchala; porque ningún hombre con auténtico empuje y talento se siente verdaderamente satisfecho hasta que no haya puesto a prueba toda su capacidad soterrada en su ser.
    • Al final de todo, siempre tendremos que sacrificarnos para algo mejor.
    • Lo más importante de la vida es mantener viva y ardiente la esperanza de algo mejor, en el corazón y en la mente.
    • He descubierto como actúa el diablo: comienza por llevarnos a la mente una serie de dudas y conflictos; luego nos infunde una desesperación que no nos permite razonar, ni orar. Toda esta situación adversa nos lleva a una situación de crisis que nos automatiza y nos hace presa de él. ¡Sólo el poder de Dios nos podrá liberar de esa esclavitud!
    • Cuidemos siempre que nuestros errores no sean mayores que nuestras palabras; porque al final del camino, ellas mismas nos pueden traicionar.
    • ¿Cuánto tiempo he de durar yo? Quizás olvide contarlos cuando pase Abril y llegue Mayo.
    • El cristiano es la experiencia personal, viva, santa y solidaria de Cristo.
    • ¡Cuán grandes son nuestras palabras y cuán pocos nuestros hechos!
    • Una cosa es imaginarse que Dios no existe y otra cosa es imaginarse que Dios si existe. Pero, experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas, eso sí que es otra cosa.
    • Ver pasar las nubes es ver pasar nuestro tiempo.
    • El espíritu del hombre malo es como una fiera salvaje que sale de su guarida para devorar las más bellas flores del campo y todo lo que encuentre a su paso. Satisfecho luego, regresa a su guarida a descansar.
    • El amor es para compartirlo y no para obsequiarlo.
    • Nosotros solemos siempre pedir a Dios un sinnúmero de cosas en forma desesperada; pero, cuando llega el momento en que Dios nos da en abundancia no sabemos qué hacer. De ahí que será bueno, antes de pedir, dar una ojeada a nuestra canasta de la vida, para recibir sólo lo necesario.
    • Dios siempre se vale de un hecho histórico para acercarse a la humanidad y mostrar su amor, su poder y su gloria. Es la salvación a nuestro alcance.
    • Toda existencia tiene su razón de ser en la soledad o en la compañía; la elección de una de ellas, dejará su huella en la personalidad.
    • Vivir en soledad es una experiencia que necesita coraje; a veces, por cobardía optamos por cualquier compañía, que a la larga nos lleva a nuestra propia desgracia.
    • La causa principal de la soledad está en el completo abandono del yo espiritual, dando lugar al desarrollo incontrolado del yo material.
    • A veces, uno mismo se hace responsable de su propia soledad, ya sea por negligencia o por orgullo propio.
    • Jamás podré predicar, defender o difundir un evangelio alienante, opresor y egoísta; ni un evangelio materialista. El evangelio que he predicar y defender ha de ser el Evangelio de Jesucristo, que en su práctica se traduce en amor y perdón; sacrificio y acción; liberación y paz.
    • La fama del hombre es como la pompa de jabón, sube y sube hasta reventar.
    • En un hombre donde no hay verdad, honradez, ni amor; de nada valen sus palabras.
    • Cuando un rival nos enfrenta, intenta liquidarnos sin piedad; lo aconsejable en estos casos será neutralizar el ataque y desviarlo a otro campo que no conoce y humillarlo por su osadía.
    • La Iglesia en cada atardecer, deja su tarea inconclusa, como muestra de que no es una institución de superdotados.
    • La mirada fija es la acusación silenciosa y eterna.
    • Todas nuestras palabras deberán pasar por el fuego de la experiencia, para que así puedan darle el sabor a la vida.
    • Siempre a la mitad del camino nos acordamos de las cosas que olvidamos realizar a su tiempo y como locos queremos regresar, lo único que lograremos es que nos echen a patadas.
    • Si uno no quiere errar; mejor será atarse las manos, vendarse los ojos y taparse la boca. Sólo el que construye algo mejor tiene el derecho a errar.
    • Las grandes cosas, las grandes revoluciones y los héroes surgen en medio de la rutina. En la decadencia de las cosas y de los valores, está su fuente.
    • Al amar damos hermosas flores y ¿cuando odiamos, qué?.
    • Siempre nos preguntamos: ¿Quién soy yo y adónde voy?. Casi nunca nos preguntamos: ¿Qué puedo hacer a favor de otras personas?
    • La tentación es una prueba sobrehumana, más allá de nuestras fuerzas, difícil de resistir ante su poder. Nos acosa justo por nuestro flanco débil, la carne. En cada lucha templamos nuestro espíritu. Mas en cada victoria conseguida, parte de nuestra vida hemos dejado en el campo de batalla.
    • El cristianismo es amor, servicio, paz y esperanza; también es oración, ayuno, alegría y perdón. En esto se resume la presencia histórica del cristiano en el mundo.
    • El hombre que no perdona, no puede pedir perdón.
    • El que sabe caminar, en lo mejor del camino va recogiendo hermosas flores.
    • El que llora de amor, el jardín de sus ilusiones riega.
    • El servir a los demás es una vocación de por vida y no una hermosa conclusión mental. Se demuestra negándose uno mismo y rescatando al que está en desgracia.
    • Atrévete a amar y te perderás en la inmensidad del amor.
    • No importa si has caído, levántate y sigue caminando.
    • En el pueblo está mi complacencia y misión.
    • Señor, dame todas las riquezas del mundo, la fama, la gloria y el poder. No para mi beneficio personal, sino para ponerlos al servicio de los pobres.
    • El tiempo de Dios no se mide con relojes de arena, sino con el reloj del espíritu.
    • Señor, hoy no tengo palabras ni lágrimas para agradecerte por lo mucho que haz hecho por mí; pero sí tengo dos manos para servirte.
    • Señor, que mi vida entera sea una ofrenda viva a la humanidad.
    • El mejor recuerdo para un ser querido, es haberlo amado en vida.
    • La mejor tumba para un ser querido, es el recuerdo eterno en nuestro corazón.
    • Así como al científico le es necesario la experiencia para dar validez a una teoría o demostración de un hecho; de igual manera, el cristiano necesita tener experiencias de fe para dar validez a su testimonio, predicación o cualquier otra demostración de un hecho religioso. De lo contrario, un científico sin ese requisito experimental será un vulgar charlatán; lo mismo, para un cristiano sin experiencias de fe, no será más que un fanfarrón.
    • Entre la corrupción capitalista y el totalitarismo materialista, ¿cuál debería ser nuestra alternativa existencial? Si optara por la primera, me degradaría socialmente y si la segunda fuera la opción, sería un estúpido. Entonces, ¿cuál es la opción? Pienso que la mejor opción existencial para el hombre es la Ética Cristiana.
    • El secreto para una vida en paz, es saber hallar a Dios en medio de un mundo convulsionado.
    • La felicidad sólo puede ser sentida y entendida a partir de una experiencia existencial, fuera de ella es imposible sentir el gozo de disfrutarla.
    • La puntualidad es señal de respeto y cortesía para con el prójimo.
    • Muchas veces somos cobardes a tiempo y héroes a destiempo.
    • El único apoyo concreto que tienen los pobres y oprimidos del mundo, son los cristianos comprometidos con ellos.
    • Una cosa es la defensa asalariada del pobre y otra es la defensa del pobre por vocación.
    • De mi experiencia en la Iglesia Católica y en la Iglesia Protestante he podido realizar una síntesis, que es una nueva experiencia: ser un cristiano que sólo sigue a Cristo y sirve al prójimo en amor, sin estar sujeto a tradición, dogma o estructura alguna.
    • Una misma fe, una misma esperanza y un mismo Señor, nos unen en una misma lucha por la transformación de nuestra patria.
    • Renovaos siempre por medio de la palabra de Dios y en el servicio al prójimo.
    • Donde hay movimiento, hay vida; donde hay vida, hay esperanza; y donde hay esperanza, vale la pena vivir.
    • La esperanza es como la ola del mar que viene a nuestras playas, trayendo las buenas nuevas de un horizonte que aún no conocemos.
    • En lo fundamental, intransigente; en lo secundario, tolerante.
    • Nuestros sentimientos son como las estaciones del año: las lágrimas, son como las lluvias que riegan nuestro ser seco y atribulado. Es nuestro invierno. La tristeza, es como un día oscuro y gris, con un cielo lleno de nubarrones. Es nuestro otoño. La alegría, viene a ser como las aves que adornan y embellecen nuestra vida. Es nuestra primavera. La esperanza, es como la ola del mar, que nos trae las buenas nuevas de un horizonte no muy lejano. Es nuestro verano.
    • Todo acontecimiento en una realidad determinada, se convierte en el núcleo de la misma. De ahí que para su análisis y estudio no se puede estar en un punto equidistante del mismo, sino en su mismo centro.
    • Para iniciar una lucha contra la miseria, la explotación y la reconstrucción de nuestro pueblo, es necesario asirse del pasado, tener la mirada hacia delante y afirmar nuestros pies en la presente realidad.
    • La fe es un don de Dios que nos permite conocer a Jesucristo como Salvador, nos libera de toda esclavitud personal y social del pecado, y finalmente es un instrumento de transformación de la realidad a través de su praxis.
    • La realidad es el crisol de la fe y en ella se forjan la esperanza y la salvación.
    • Todo creyente no puede dejar de hablar de Dios sin mencionar las cosas que preocupan al hombre; ni tampoco se puede hablar de aquellas cosas sin dejar de mencionar a Dios.
    • El odio carcome el cerebro; la envidia corroe el alma; los celos aniquilan el corazón.
    • Donde no hay amor, las palabras sobran.
    • El amor de Dios hacia nosotros hace imperativo nuestro amor hacia los demás.
    • Abrid las válvulas de vuestro corazón para que salgan los odios, rencores y maldades acumuladas por tanto tiempo. ;Llenadlo de nuevo con el Gran Amor!
    • El éxito siempre exige de nosotros un mínimo de hipocresía.
    • Así como las gotas de agua perforan la roca, así también, los golpes de la vida calan en lo profundo del alma.
    • Hay hermosos recuerdos que guardamos como preciosos capullos en el corazón, pero siempre hay otros que quedan expuestos al asecho de los lobos.
    • La iglesia es un ejército de creyentes en Dios, cuya fuerza está en la fe y en su testimonio en el servicio amoroso por los demás.
    • La iglesia de hoy, es una comunidad de fe, organizada de tal manera que ningún error o indisciplina debe afectar el cumplimiento y desarrollo de su misión.
    • Cada uno se hace prisionero de sus propias especulaciones.
    • Muchas de las desgracias humanas se gestan en el seno del hogar.
    • Antes de intentar decir una mentira, mas vale morderse la lengua.
    • La conciencia es la voz de Dios que pone al descubierto nuestras faltas, provocando un arrepentimiento, para luego otorgarnos el perdón y la paz interior en nuestro ser.
    • Las palabras y las circunstancias adversas no deben destruir jamás nuestra paz interior.
    • Cada día es una nueva ola que viene a nuestras playas.
    • En el mundo caminamos por el desierto, entre oasis y arenales. Así de esa manera es nuestro caminar por la vida cristiana.
    • Quien ha optado por servir a los demás, es un verdadero discípulo de Cristo.
    • El núcleo de la teología metodista es la obra redentora de Cristo y la praxis de la fe.
    • La batalla contra el mal no es una batalla parcial, sino una guerra total. La victoria es de aquel que ha resistido el desgaste de la misma.
    • Ante la falta de provisiones para nuestras necesidades básicas, no debemos temer. Dios siempre proveerá lo necesario.
    • La Biblia es un libro tangible y su contenido la fe, es intangible, ella no tiene lugar en el espacio como otros elementos físicos.
    • Si el mundo es nuestra parroquia, esto implica que somos el ejemplo del mundo.
    • Si tu pareja ya no es la compañera idónea en tu vida, no té queda más que dos alternativas a elegir: aguantar hasta lo sumo todas sus locuras o esperar que las circunstancias te liberan de ella.
    • Los cristianos somos pequeños manantiales diseminados en el mundo, con el único propósito de regarlo con el agua viva que es Cristo.
    • La improvisación mata el futuro.
    • La felicidad no se encuentra en las grandes cosas, sino en las pequeñas cosas de la vida.
    • El mundo es el crisol de la fe.
    • Nunca debemos olvidar que detrás de los nubarrones siempre está el sol.
    • Los hijos son las mejores joyas que Dios nos pueda regalar.
    • El secreto de la paz interior está en hacer el bien. Sólo así estarás en paz con tu prójimo y con Dios.
    • La historia salvífica tiene dos dimensiones: la primera, en los proyectos del hombre no hay lugar para Dios; la segunda, en los proyectos de Dios siempre hay lugar para el hombre.
    • Cuando la serpiente lanza su veneno, sálvese quien pueda.
    • La vida es el gran teatro del mundo. Todos, sin excepción alguna, estamos obligados a ponernos la careta para actuar.
    • Para que la luna brille es necesario que el sol se oculte. De la misma manera, el mal brilla porque el bien se ha ocultado.
    • Cada criatura es ante Dios como un metal precioso, que por los avatares de la vida se va llenando de escoria hasta perder su brillo. Felizmente, por la gracia de Dios, esa escoria es quitada al pasar por el crisol de la fe. Mediante la purificación del amor de Cristo toda persona vuelve a recobrar su brillo.
    • Si la fe y la razón no nos llevan a tener paz con Dios y con nuestro prójimo, vana es su existencia.
    • La realidad es como un río caudaloso; quien no sabe nadar, en las profundidades de sus aguas se ahoga.
    • Si pude descubrir un nuevo horizonte y alcanzarlo en la vida, es porque fui capaz de sacar la cabeza de en medio de la mediocridad.
    • Nuestras ideas deben ser como las aguas del río, que siempre se renuevan.
    • Cuando uno toma conciencia de una realidad injusta y decide transformarla, se ha iniciado ya la revolución.
    • Un collar es hermoso y valioso por la calidad de las perlas que lo conforman. De igual manera, la amistad es hermosa y valiosa por la calidad de los amigos que la conforman.
    • El futuro de la Iglesia no depende de sus estructuras o doctrinas, depende de la misericordia de Dios y de la calidad de vida de cada uno de sus integrantes.
    • Las utopías son proyecciones de nuestras ilusiones o aspiraciones que se tiran al vacío. Hacerlas realidad, dependerá del puente que podamos construir con nuestras propias manos.
    • La envidia es el sabor amargo de la frustración.
    • La defensa de la dignidad humana es una alternativa solidaria ante la nueva propuesta de un sistema de vida digitada.
    • Dios es tan grande y sabio que ha dotado al ser humano la capacidad de desarrollar mecanismos de defensa para conservarlo y protegerlo ante cualquier adversidad.
    • No hay Navidad si Jesús no nace en nuestro corazón.
    • Si alguien me preguntara: ¿Quién soy yo?, respondería sin vacilar: ¡Yo soy obra de la misericordia de Dios!
    • Estar en la orilla del mar y ver el inmenso horizonte azul, significa que hay un camino largo que se ha recorrido y que ahora se presenta una nueva oportunidad de seguir caminando hacia un futuro nuevo.
    • Estoy convencido de que Dios me creó para hacer grandes cosas y trascendentes en este mundo. Los dones y talentos recibidos de Él, a su tiempo plasmarán dicha obra.
    • Toda persona ante Dios opta por una de estas actitudes: ser religioso, fanático, creyente o ateo. De la decisión que tome depende el grado de su espiritualidad y compromiso con Él.
    • El buen testimonio es inherente al ejercicio de la autoridad. Sin él se pierde toda autoridad.
    • La experiencia es el cincel que moldea nuestra vida.
    • La excelencia es un don que Dios nos ha dado para hacer más agradable y llevadera nuestra vida. No hacer uso de este don es vivir una vida de sufrimiento, de lágrimas y de dolor.
    • En mi experiencia con Dios surgieron estos poemas:
    ¡ABRID, PUERTAS DEL CIELO!
    Señor, Creador de los cielos y la tierra,
    Abrid las puertas de la bóveda celeste.
    Que lluvias de bendición caigan sin fin,
    A mis huesos que se secan día tras día.
    Como árbol plantado en el desierto gris,
    Aún estoy de pie esperando la lluvia,
    Que ha de refrescar mis sedientas raíces.
    Ya todo mi ser ansía beber de Tu pozo.
    Mira mis hojas, una a una, se secaron,
    Al pasar cada ventarrón con fuerza cruel,
    Sacudiendo toda mi vida y mis ilusiones.
    Sólo Tú, oh Dios, puedes hacerme retoñar.
    Abre ya, oh Señor, las puertas celestiales,
    Refresca mi sedienta alma de tu amor,
    Que al retoñar vuelva a dar bellos frutos,
    Como maná para todo el que no te conoce.

    ¡VENGAN TODOS!
    Vengan, vengan pronto todos, hoy
    A escuchar una noticia grata
    Que ocurrió en lo profundo de mi ser.
    Solo y desesperado me encontraba
    Perdido en el mundo y en tinieblas,
    Sin ninguna luz que guiara mis pasos.
    Fue un día, ese gran día en mi vida,
    Que mi mente y corazón cambiaron,
    Cuando conocí al Señor Todopoderoso.
    Hoy, que en mi vida hay paz y amor,
    Te puedo decir que Jesús es el Salvador,
    Nadie más te salvará, sólo Él lo hará.
    Mira mis heridas, cicatrices son ya,
    El amor de Dios restauró todo mi ser,
    Una vasija nueva soy en sus manos.
    Pon también tu confianza sólo en Él,
    Y verás que el Señor hará maravillas,
    En tu vida quebrada y atormentada.
    Recuerda, no hay vida plena sin Él,
    No hay justicia y paz sin Su amor,
    Acéptale ahora, no mañana, sólo hoy.
    AL BORDE DEL ABISMO
    ¡Me salvaste Señor, una vez más del abismo!
    Mi corazón se regocija y mi alma se alegra.
    Todo mi ser vibra de emoción por tu bondad,
    Nadie podrá callar mi canto y grito de alegría.
    Como antes en el pasado libraste a tu siervo Noé,
    De las frías y tormentosas aguas del diluvio.
    Con mano poderosa salvaste a tu hijo Moisés,
    Cuando al borde del abismo Faraón venía por él.
    El fuego y leones feroces amenazaban a Daniel,
    Tú viniste en su pronto auxilio para liberarlo.
    Tu siervo y rey David sufrió horrible persecución,
    Pero tú acudiste en su rescate con mano poderosa.
    Ahora yo soy uno más en esa lista de salvación,
    Muchos otros también tuvieron ese privilegio.
    Gracias Señor por concederme sentir tus brazos,
    Y saber que tu eres mi refugio y salvación eterna.

    • CHARLY RE 08/11/2010 en 8:57 AM

      NOSOTROS ESTAMOS CON GUILLE SANTILLAN Y NO NOS RAJAMOS
      ARRIBA EL GUILLE!

  36. rabinos 08/11/2010 en 8:58 AM

    mi familia y mis vecinos tambien lo apoyan a licenciado Santillan porque el si es una persona muy preparada y sencilla.Animo licenciado estamos con usted

  37. rabinos 08/11/2010 en 8:59 AM

    que bueno que el naranjo quedo por fuera no se merecia estar de candidato

    • AMERICA 08/11/2010 en 9:07 AM

      AMERICA
      08/11/2010 – 8:54 AM
      QUE OPINAN DEL DIRECTOR DE SER. PUB.
      RESPONDER

  38. COMENTARIO DE LA CUIDAD DE LA PAZ 08/11/2010 en 12:10 PM

    PERDONAR, LA GRAN PRUEBA DEL AMOR

    (Mateo 18:21-35)

    Esta parábola tiene su antecedente en la cita bíblica anterior (mateo 18:15-20), donde el perdón está en el contexto de la comunidad de fe, es decir la iglesia. Es la comunidad de fe quien tiene que practicar el perdón. Pero en este caso la parábola se refiere al perdón a nivel personal.

    El pasaje bíblico empieza con una inquietud del discípulo Pedro que simboliza también, de alguna manera, nuestra inquietud: ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano o hermana que peque contra mí? Esta inquietud la podemos disgregar de la siguiente manera:

    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que se burló de mí?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me insultó?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me ofendió?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me estafó?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me sacó la vuelta?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me tomó por tonto?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me lastimó?

    En otras palabras la pregunta es: ¿Tiene un límite nuestra capacidad de perdonar? La respuesta pareciera ser: Hasta siete, hasta ahí nomás, después de eso ya no. Aparentemente Pedro ha dejado sin salida a Jesús. Siete es el símbolo de la perfección ¿Qué más de esa cantidad? Sin embargo, Jesús le tiene reservada una sorpresa a Pedro y no demora en responderle: hasta siete no, sino hasta setenta veces siete. Es decir, siempre. La capacidad de perdonar no tiene límites.

    Sin duda que Pedro no se esperaba tal respuesta, se quedó atónito, no podía comprender cómo es eso de setenta veces siete. Jesús al ver que no puede entender lo que le ha dicho, le refiere la parábola del siervo que no quiso perdonar. Para ello, Jesús ha tomado un ejemplo de la vida cotidiana para realizar la reflexión acerca del perdón y sus dimensiones que conlleva. Dos enseñanzas que podríamos obtener de esta parábola serían las siguientes:

    a) El perdonar es requisito para pertenecer al reino de Dios.
    b) ¿Qué sucede con la persona que no perdona?

    Referente a la primera, el perdón es una doctrina distintiva del cristiano y expresión de una experiencia espiritual. El perdón hace posible que toda criatura humana se reconcilie y restablezca su amistad con Dios y con su prójimo. De ahí que el mensaje del perdón es una maravillosa esperanza de vida. Es la seguridad de que hemos sido liberados de una carga muy pesada, se nos cancela una deuda muy grande, imposible de pagar por nuestra propia cuenta. Nadie puede pertenecer al reino de Dios sino ha sido perdonado por Dios. Él es quien nos perdona, quien nos restituye, nos libera y nos devuelve la alegría de vivir la vida en plenitud. Todo esto gracias a su misericordia infinita. Bien sabemos que Cristo ya pagó, con su sacrificio en la cruz, nuestras faltas y pecados, así que ya no tenemos pretextos para seguir siendo esclavos del pecado, seguir angustiados, con sentimientos de culpa. ¡Es la hora de vivir en plena libertad! Esa es la gran novedad del reino de Dios, que podamos vivir con una paz interior, sin temor a nada ni a nadie.

    Con respecto a la segunda enseñanza, ésta se refiere a la actitud que uno debe tener frente a alguien que necesita de nuestro perdón, es decir, de nuestra misericordia. La parábola nos muestra una actitud, que también nosotros también tenemos ante nuestro prójimo. Cuando el prójimo somos nosotros, hacemos todo lo imposible para que se nos perdone o libere de toda carga. Sin embargo, cuando somos nosotros los que tenemos que perdonar o condonar una deuda, nuestra actitud es inmisericorde, como aquel siervo de la parábola en referencia. ¿Cuánto de eso no sucede con nosotros cada día, a cada instante, cuando nos relacionamos con otras personas, sea en la casa misma, en el barrio, en el colegio, en la oficina, en la fábrica o en la universidad? Pues nos olvidamos que por la misericordia de Dios, nuestras deudas fueron canceladas, nuestras cargas liberadas.

    Por eso es que todos los que nos llamamos cristianos o cristianas debemos imitar a Cristo el Señor, perdonándonos unos a otros (Efesios 4:32). De lo contrario no podemos pertenecer al reino de Dios. De ahí que no debemos cansarnos de perdonar a quien necesite de nuestro perdón. Perdonar es la gran prueba de nuestro amor. Quien no es capaz de perdonar vivirá su propio infierno.

    Finalmente, ¿cuál es nuestra experiencia al respecto? ¿Tiene algo que ver esta parábola con nosotros? Examinémonos delante del Señor nuestra actitud y pidamos perdón si no hemos sido fieles a sus enseñanzas, para poder una vida en paz y en plenitud. Amén.

    Rev. Lic. Jorge Bravo C.

    PERDONAR, LA GRAN PRUEBA DEL AMOR

    (Mateo 18:21-35)

    Esta parábola tiene su antecedente en la cita bíblica anterior (mateo 18:15-20), donde el perdón está en el contexto de la comunidad de fe, es decir la iglesia. Es la comunidad de fe quien tiene que practicar el perdón. Pero en este caso la parábola se refiere al perdón a nivel personal.

    El pasaje bíblico empieza con una inquietud del discípulo Pedro que simboliza también, de alguna manera, nuestra inquietud: ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano o hermana que peque contra mí? Esta inquietud la podemos disgregar de la siguiente manera:

    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que se burló de mí?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me insultó?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me ofendió?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me estafó?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me sacó la vuelta?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me tomó por tonto?
    • ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano(a) que me lastimó?

    En otras palabras la pregunta es: ¿Tiene un límite nuestra capacidad de perdonar? La respuesta pareciera ser: Hasta siete, hasta ahí nomás, después de eso ya no. Aparentemente Pedro ha dejado sin salida a Jesús. Siete es el símbolo de la perfección ¿Qué más de esa cantidad? Sin embargo, Jesús le tiene reservada una sorpresa a Pedro y no demora en responderle: hasta siete no, sino hasta setenta veces siete. Es decir, siempre. La capacidad de perdonar no tiene límites.

    Sin duda que Pedro no se esperaba tal respuesta, se quedó atónito, no podía comprender cómo es eso de setenta veces siete. Jesús al ver que no puede entender lo que le ha dicho, le refiere la parábola del siervo que no quiso perdonar. Para ello, Jesús ha tomado un ejemplo de la vida cotidiana para realizar la reflexión acerca del perdón y sus dimensiones que conlleva. Dos enseñanzas que podríamos obtener de esta parábola serían las siguientes:

    a) El perdonar es requisito para pertenecer al reino de Dios.
    b) ¿Qué sucede con la persona que no perdona?

    Referente a la primera, el perdón es una doctrina distintiva del cristiano y expresión de una experiencia espiritual. El perdón hace posible que toda criatura humana se reconcilie y restablezca su amistad con Dios y con su prójimo. De ahí que el mensaje del perdón es una maravillosa esperanza de vida. Es la seguridad de que hemos sido liberados de una carga muy pesada, se nos cancela una deuda muy grande, imposible de pagar por nuestra propia cuenta. Nadie puede pertenecer al reino de Dios sino ha sido perdonado por Dios. Él es quien nos perdona, quien nos restituye, nos libera y nos devuelve la alegría de vivir la vida en plenitud. Todo esto gracias a su misericordia infinita. Bien sabemos que Cristo ya pagó, con su sacrificio en la cruz, nuestras faltas y pecados, así que ya no tenemos pretextos para seguir siendo esclavos del pecado, seguir angustiados, con sentimientos de culpa. ¡Es la hora de vivir en plena libertad! Esa es la gran novedad del reino de Dios, que podamos vivir con una paz interior, sin temor a nada ni a nadie.

    Con respecto a la segunda enseñanza, ésta se refiere a la actitud que uno debe tener frente a alguien que necesita de nuestro perdón, es decir, de nuestra misericordia. La parábola nos muestra una actitud, que también nosotros también tenemos ante nuestro prójimo. Cuando el prójimo somos nosotros, hacemos todo lo imposible para que se nos perdone o libere de toda carga. Sin embargo, cuando somos nosotros los que tenemos que perdonar o condonar una deuda, nuestra actitud es inmisericorde, como aquel siervo de la parábola en referencia. ¿Cuánto de eso no sucede con nosotros cada día, a cada instante, cuando nos relacionamos con otras personas, sea en la casa misma, en el barrio, en el colegio, en la oficina, en la fábrica o en la universidad? Pues nos olvidamos que por la misericordia de Dios, nuestras deudas fueron canceladas, nuestras cargas liberadas.

    Por eso es que todos los que nos llamamos cristianos o cristianas debemos imitar a Cristo el Señor, perdonándonos unos a otros (Efesios 4:32). De lo contrario no podemos pertenecer al reino de Dios. De ahí que no debemos cansarnos de perdonar a quien necesite de nuestro perdón. Perdonar es la gran prueba de nuestro amor. Quien no es capaz de perdonar vivirá su propio infierno.

    Finalmente, ¿cuál es nuestra experiencia al respecto? ¿Tiene algo que ver esta parábola con nosotros? Examinémonos delante del Señor nuestra actitud y pidamos perdón si no hemos sido fieles a sus enseñanzas, para poder una vida en paz y en plenitud. Amén.

    Rev. Lic. Jorge Bravo C.

  39. AMERICA 08/11/2010 en 2:33 PM

    QUE OPINAN DEL DIRECTOR DE SER. PUB.

  40. AMERICA 08/11/2010 en 2:34 PM

    DONDE ANDARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

  41. NO JUZGAR 08/11/2010 en 5:50 PM

    Textos y videos cristianos para reflexionarCONSEJOS VIDACONSEJOS VIDA 1 ENTRE LA FUERZA Y EL CORAJE
    ENTRE LA FUERZA Y EL CORAJE
    Publicado por Anonymous el 2008/9/13 (6427 lecturas)
    Es necesario tener fuerza para ser firme, pero es necesario coraje para ser gentil.

    Es necesario tener fuerza para defenderse, pero es necesario coraje para batallar.
    Es necesario tener fuerza para ganar una guerra, pero es necesario coraje para rendirse.
    Es necesario tener fuerza para estar correcto, pero es necesario coraje para tener duda.
    Es necesario tener fuerza para superar los obstáculos, pero es necesario coraje para mantener el equilibrio.
    Es necesario tener fuerza para sentir el dolor de un amigo, pero es necesario coraje para reconocer las propias debilidades.
    Es necesario tener fuerza para esconder los propios males, pero es necesario coraje para demostrarlos.
    Es necesario tener fuerza para soportar el conflicto, pero es necesario coraje para hacerlo cesar.
    Es necesario tener fuerza para estar solo, pero es necesario coraje para pedir apoyo.
    Es necesario tener fuerza para amar, pero es necesario coraje para ser amado.
    Es necesario tener fuerza para sobrevivir, pero es necesario coraje para vivir.
    Si sientes que te faltan la fuerza y el coraje, ¡Quiera Dios que hoy el mundo pueda abrazarte con su calor y amor! Y que el viento pueda llevarte una voz que te dirá que hay un amigo, viviendo en algún lugar del mundo, deseando que estés bien.

    Con Cariño y Mucho Amor
    Jacob

    • LOPÉZ 08/11/2010 en 7:51 PM

      primero deben de informarse…..porke el sr. mayoral se salio de las filas del PRI…..y luego hacen comentarios que no vienen al caso….yo creo que es la persona indicada..para MULEGE…..peo los otros tienen cola que les. pisen FELIPE….ese no sabe ni donde esta parado….tiene como cinco viejas..y embarazada su secretaria del congreso……y el GUILLE….otro ese tiene mas de cinco……lupita garcia,,ruth aguilar…claudi la de la notario y las dos que tiene en la paz,,con hijos y aparte drogadicto…y cuando toma se le voltea…homosexual……

      • LAURA 08/11/2010 en 7:54 PM

        HABER FELIPE PRADO DA LA LISTA DE TU GABINETE…O TODAVIA NO LA ACOMPLETAS….BETO ANGULO LUIS SANDEZ FLACO REYNOSO..GLORIA CASTRO….PATY OCHO….Y PARA REMATAR EL MANTENIDO DE TARANTA….DE PERDIDA PON AL GAYBA

  42. BARROSO 09/11/2010 en 8:20 AM

    NO MANCHES FELIPE PRADO,OTRA VEZ EL TARANTA, NO LA CHI GUES, QUEREMOS SACAR A LOS CORRUPTOS Y TU METIENDO A LOS MAS CORRUPTOS DE TODOS LOS TIEMPOS, VAMOS A DARTE EL VOTO PERO SI PUBLICAS TU PLANILLA COMO EL GUILLLE QUE IBAMOS A VOTAR POR EL, PERO METIO AL JULIO ALVARADO Y VALIO MA DRE.

    • CHARLY RE 09/11/2010 en 8:30 AM

      NOSOTROS APOYAMOS AL GUILLE SANTILLAN VAMOS POR LA PERSONA NO POR EL PARTIDO.Y NOS SEGUIMOS SUMANDO MAS A SU PROYECTO.

    • SANDRAS 09/11/2010 en 8:53 AM

      asi es BARROSO,,,que publicque la planilla el sr. FELIPE PRADO..como lo hizo el sr. MAYORAL y el GUILLE,,,aunque el guille puso al fastidioso de l CHUKYNO,,como sindico,,,tengo la certeza que su suplente es la LIC, SANTA APODACA,,,tambien las suplencias deberian de poner,,para poder escojer ..no vayamos a caer en lo mismo como esta administracion que nos esta dando en toda la torre…pero en fin y ani llerar es bueno..ya les queda poco para que se retiren….MULEGINOS A REFLEXIONAR ,,para las votaciones..que tengan un buen dia

  43. rossy 09/11/2010 en 8:33 AM

    Ayer ya tuvimos una muuy buena reunion con el Lic Santillan y le dimos nuestro total respaldo es una persona muy bien preparada y sabe bien lo que
    esta haciendo y por lo que estaba leyendo arriba no es que el ponga a los que van en su planilla todo es por medio de partido en que este participando y nosotros tambien lo apoyamos y queremos sumarle mas y mas personas, nosotros preferimos que sea el y no Mayoral que no lo conocemos no tenemos el gusto ni al sr prado al que si conocemos es al sr Naranjo pero no lo apoyariamos sinceramente ahi le restariamos

  44. KSCHANO 09/11/2010 en 8:34 AM

    ESE QUE QUIERE EVANGELIZAR POR ESTE MEDIO, NO SEAS MAMMON, HAZ DE SER DE ESAS VIEJAS QUE SE LA LLEVAN EN LA IGLESIA (CURSILLISTAS) Y COORDINADORAS Y SALEN DE AHI A METERSE EN LA VIDA DE LAS DEMAS PERSONA COMO SI LA GENTE NO SE ACORDARA DE CUANDO ANDABAN DE DEPORTISTAS SEGUN ELLAS Y SE METIAN CON EL CUIMI E.P.D. Y SALEN TAMBIEN CON L A BIBLIA BAJO EL BRAZO Y LAS ESTAN ESPERANDO LOS SANCHOZ AFUERA DE LA IGLESIA.

    O NOOO?

  45. MULEGE 09/11/2010 en 8:34 AM

    NO SEAN GROSEROS

  46. MULEGE 09/11/2010 en 8:35 AM

    NO TODAS LAS SEÑORAS QUE VAN A LA IGLESIA SON ASI.

  47. MULEGE 09/11/2010 en 8:35 AM

    TODO MUNDO SABE QUIENES SON PERO DEJENLAS SER.
    MUY SU CUUUUU.

    • oscar 09/11/2010 en 9:01 AM

      bueno ustedes siempre se van por malos comentarios…que si quien se mete con quien.,,,,.este espacio es para poner las inconformidades,,no criticar a los demas……necesitamos levantar este pueblo que se esta viniendo a bajo,,,o es que no quieren a su pueblo ,,,QUE TAL SI HABLARAN DE SUS FAMILIAS,,,

  48. marcos 09/11/2010 en 3:31 PM

    CUANDO SANTA APODACA SE LE CONOCIO POR PRIMERA VEZ EN LA POLITICA SE CONFIABA EN ELLA, MIRE LAS PERSONAS QUE TIENE EL GUILLE Y LOS MIRO CON RESPETO Y CONFIANZA, ESPERO NO SE TRANSFORME EN APODACA ALGUNO DE ELLOS,LE LLEGUE LA MALA VIBRA, TAMBIEN ALGUNAS DE LAS MUJERES QUE CONFORMAN SU PLANILLA SEAN MAS SENCILLAS CON LA GENTE, ES MUY IMPORTANTE EL TRATO, PUES 2 DE ELLAS TIENE UN CARACTER PESIMO PARA CON LAS PERSONAS

  49. MARTIN LOPEZ 09/11/2010 en 3:38 PM

    PARA MI TODO ESTO ES UN ASCO, SE CAMBIAN DE PARTIDOS COMO SI SE CAMBIARAN DE CALCETINES, BUSCAN SERVIR AL PUEBLO, O POR GANAR MAS DINERO Y ALGO QUE SE ATRAVIESE O QUE, NO ES POSIBLE QUE EN LA CALLE PONIENDO CALCAMONIAS VITOREABAN SU PARTIDO, Y AHORA UNOS GRITAN PERO DE OTRO, LA VERDAD NO SE SI VOTAR, ANALICEN LOS CANDIDATOS DEL PAN, NO FRIEGUEN, LOS DEL PRD NO SE HAGAN CASI TODOS ERAN DEL PRI, TAMBIEN PT, Y PUES LOS DEL PRI LES FALTA CONOCERLOS MAS. VOY A VOTAR PONIENDO NO ESTACIONARSE.

    • puro parriba!! 09/11/2010 en 4:21 PM

      ya por fin podemos estar a guuuuuuuuuuuuuuusstooooooooooooo
      sabiendo que Naranjete no tendra hueso en esta administracion uuuuuyyuuyuuuuuuuuuyyyyyyyyy hhuuuuuuuuuuuuuuurrrrrrrrrraaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!

      • rabinos 09/11/2010 en 4:35 PM

        sera cierto ?? que naranjo ya no agarrara huesito??? estoy soñando’??

  50. polo 09/11/2010 en 4:42 PM

    hola

  51. ciudadanoconciente 09/11/2010 en 6:19 PM

    No canten victoria, en una de esas aparece como srio. gral ese tal Naranjo, claro si es que gana el prd

    • INCONFORME 09/11/2010 en 10:53 PM

      TODO ESTO ES POR CULPA DEL SR.FELIPE PRADO……PORKE A FUERZA QUERIA QUE VIZCAINO FUERA LA CABECERA…….,,NI PIENSES QUE VAS A GANAR…

  52. Sergio Mariscal 11/11/2010 en 8:48 PM

    Yo apoyo 100% al che, porque una persona honesta y responsables en sus actos. El problema no esta en el, si no en el recurso que no le mandan de la paz. En la oficina carecemos de herramientas y de muchas cosas.. yo hasta le he puesto de mi bolsa combustible a los camiones de la basura y no solo esoo, he comprado bolsas para la basura así como guantes para los muchachos…..

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