Presentaron la obra teatral De acá de este lado

La puesta en escena ofrece un complejo drama familiar con un mensaje de fe que termina ante la realidad

En plena acción, justo cuando sueñan tanto la madre como la hija en tener un cura en casa quien las confiesa para perdonarles los pecados que han cometido durante un largo encierro.

En plena acción, justo cuando sueñan tanto la madre como la hija en tener un cura en casa quien las confiesa para perdonarles los pecados que han cometido durante un largo encierro.

Para darle al visitante, nacional, local y extranjero una variedad en las alternativas de diversión, el profesor Ricardo Pinzón Gil, presentará este sábado una comedia teatral llamada, De acá de este lado, del autor Guillermo Sergio Alanís Ocaña, en cuyo elenco, participan Lizzie Morán y de Manny Maceiras, además de Cristina Medina quien hizo su debut como actriz cómica y dramática.

 El maestro Ricardo Pinzón Gil y Alan Castro Ruíz, hicieron la presentación de la obra este 22 de abril ante la prensa local, y destacaron por su actuación Lupita Magaña que hace el papel de madre y sus hijos que en este caso fueron Lizzie Morán y de Manny Maceiras, sin faltar la vecina metiche que preocupada por la familia, los visita en los momentos menos oportunos.

 La puesta en escena inició a las ocho de la noche y de inmediato arrancó el espectáculo en el que se cuenta la historia de una mujer que tiene sueños de millonaria, es decir, siente aires de grandeza y en su delirio de lograr la riqueza que la hará diferente entre los pobres que la rodean, no le importa sacrificar la vida de sus hijos a quienes guarda en un encierro esperando el momento en que la fortuna les sonría y tengan dinero a manos llenas.

 La familia disfuncional relata que el hijo mayor, fue enviado por la madre a los Estados Unidos para lograr el sueño americano, y en su partida les hizo la promesa de que se haría millonario y que a la madre le daría el estatus de alta élite que siempre ha soñado, sin embargo, el tiempo pasa y el hijo jamás regresó al hogar y mientras tanto, la madre con sus dos hijos, se debatían entre la ambición, la miseria y el hambre.

 Durante el tiempo que duró el encierro, la madre tenía la esperanza de ser ricos sin trabajar, sin hacer nada por sus vidas, los hijos no tenían permitido acudir a las fiestas tradicionales, o al templo para visitar a la virgen, esperaban ansiosos la llegada del hijo que los sacaría de la pobreza y así, comprar restaurantes y muchas comodidades.

 Para suponer que estaban en las fiestas de independencia, hicieron un teatro en el que el hijo era el presidente, mientras que la madre y la hija eran el pueblo, distrayendo de esta forma el hambre y anidando un mayor orgullo interno, así llegó el Día de las Madres y en su debilidad por la falta de alimento, alucinaban los más exquisitos manjares.

 Desesperados los hijos por el encierro, cuando llegó el Día de la Virgen, se rebelaron y pedían a la madre los dejara visitar el templo, pero le vino la idea de hacer que el hijo fuera un sacerdote y de esta forma, hicieron el teatro de la confesión en la que participó primero la madre que expresó las razones de su soledad.

 Tocó el turno a la hija quien con singular picardía confesó sus pecados al hermano hasta revelarle que lo deseaba como un efecto del abandono, el orgullo y la soberbia de la madre que culminó con el incesto, y al final, ambos deciden ahorcar a la madre que como colofón de la obra, la vecina entró cual metiche preocupada por los demás y la descubrió dormida, al despertar, le reveló que tuvo un sueño, dramático al fin pero educativo, reflexionado que enviaría a su hijo mayor a Estados Unidos y que Dios bendiga a los De acá de este lado.


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