Con ese título he escrito algunas colaboraciones periodísticas y un folleto de 112 páginas.

Santa Rosalía y su tiempo

Con ese título he escrito algunas colaboraciones periodísticas y un folleto de 112 páginas.

Del municipio he escrito infinidad de temas desde relatos, cuentos, poesía, cuatro novelas y un premio estatal en crónica con el libro: Ojos de madera cuchillos de vidrio.

Hace unos días leí la crónica del Capitán Morales, escrita por el compañero Álvaro Cota.

Y me remití a mi archivo:

El 28 de julio del año en curso, se instaló El Consejo de la Crónica y la Historia. De los 7 consejeros llevo muy buena relación con cuatro: Beto Angulo, Álvaro Cota, el señor Quiñonez y Alma Colorado Betanzos. De esa muy buena relación puede surgir el proyecto de editar alguno de mis libros no publicados.

Recién iniciado el gobierno de Felipe Prado Bautista entregué al compañero Pipi Zúñiga mi novela La Marcelina y el Granadito, para que la leyera y me hiciera el favor de entregarla al alcalde con la intención de que la editaran. No tengo información al respecto.

Ojalá alguno de los miembros del Consejo lea esta colaboración y cuando menos solicite al alcalde la novela para que la lean. Es una novela difícil a la que se le tiene que dedicar algún tiempo; se refiere a los ranchos de la sierra de Guadalupe, entrando por San José de Magdalena, pasando por la Marcelina hasta llegar al rancho San Dieguito de don Carpóforo López. Luego la novela transita por el espinazo de la sierra entrando por San Ignacio, pasar por San Zacarías, San Joaquín, el Álamo y varios ranchos más hasta llegar a Las Higueritas, rancho del ilustre Mayelito Rojas, recién fallecido.

Independiente de cualquier otra opinión valdría la pena que el Consejo de la Crónica la rescatara e iniciara los trámites para su publicación. Creo que sería una buena obra para que estuviera en la biblioteca del Consejo. No tengo idea cual sea la estrategia que piensen seguir; si será dar a conocer crónica y datos históricos sin llegar al proyecto de publicar algunos libros, tarea que daría categoría al Consejo y al Ayuntamiento. Mi correo: raudel_trtaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: La primera novela que escribí del terruño fue: Caídos del cielo del infierno, en 1989, novela maldita que nunca debió publicarse por dos razones fundamentales: una, porque tiene muchísimas faltas ortográficas ya que por la premura para llevarla a Mulegé a las fiestas tradicionales, no la revisé. Hay que recordar que en aquella época los libros se armaban en galeras con letras de plomo. Era una chulada y una gran dificultad. En segundo lugar porque pinta personajes que en aquella época eran identificables en su mayoría: un ejemplo, a Alberto Alvarado, lo llamo gobernador de las cuatro “A” que cuando se empedaba parecía aguilón apaleado. A 30 años de distancia pido disculpas, así como por los demás personajes que traté crudamente.

Sobre Guerrero Negro escribí la novela La ciudad del canal, que en su segunda edición es una obra muy bien presentada. Hace como dos años en una estancia de dos meses recorrí los escenarios de la Ciudad del Canal y después de varios intentos surgió la idea de escribir un poemario en haiku, que es un tipo de poesía japonesa consistente en un poema breve de 17 sílabas, escrito en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas. La poética del Haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza. Ese es el haiku perfecto aunque con el tiempo se ha alterado la conformación siendo los tres versos de distintas sílabas, pero sin perder la estructura original del número de sílabas, ejemplos:

TARDE   

Me fui derritiendo

En la lluvia marrón

De esa tarde

  LLUVIA

Se descolgó del cielo

Corrió entre los dedos

De las piedras

PIEDRAS

Abrieron sus piernas

Para que la lluvia

Las tatuara

 

                                      MAR

Está tan lejos

Que por todos lados

Me asalta con barcos

COSTA

Nacieron por el dedo de Dios

Para que el mar

No encallara

Pero también hay en el poemario haikus no apegados a la naturaleza:

LAGARDE

Una cruz rota

                                      Me dijo que Lagarde

Se hizo silencio

 Cantó a la vida

                                       Y desde el lecho-muerte

 Se hizo silencio

En el olvido negro

Que te circunda

Eres silencio

                                      Tu canto a la sal

Para que no te olviden

                                      En tus olvidos

                                     Yo te canto sal

Escribiste

Con tu pluma dolorida

                                      Una cruz rota

Me dijo que Lagarde

Se hizo silencio

Y así en un poemario de 36 páginas le canto a la naturaleza y la vida.

Ojalá el gobierno municipal de Mulegé se interese en la Marcelina y el Granadito y en Voces y Desiertos, poemario en Haiku. El Consejo de la Crónica adquiriría una dimensión de renombre estatal. Alea Jacta Est.- 12-06-19- Miembro de ESAC-

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