Nadie. Ninguno de quienes ahora arengan un abuso de autoridad que no existe, jamás dijeron algo.

Licitaciones de obra…  20 años de privilegios perdidos

Santa Rosalía, Baja California Sur.- Después de veinte años de gozar privilegios en las licitaciones para las obras públicas o, en la ausencia de ellas (las licitaciones), hoy, constructores y fauna que los acompaña, se llaman desplazados en la última licitación que un Ayuntamiento de Mulegé hiciera después de tres años de adjudicárselas a compadres, concuños, parientes, amigos y testaferros.

La mecánica para no licitar o adjudicar esas obras eran de diferente manera, aunque todas dentro del matiz de la opacidad, de lo oscuro y de lo nada claro. Siempre, arropados de las múltiples lagunas que ofrece   la Ley de Obra Pública según en el nivel de gobierno que la califique.

Nadie. Ninguno de quienes ahora arengan un abuso de autoridad que no existe, jamás dijeron algo. Y no dijeron nada porque todos estaban en la nómina… eran funcionarios y constructores a la vez, salvo una no tan honrosa excepción quien ya tiene  -o tenía-, dos décadas de privilegios construyendo aquí y acullá, siendo su mejor carta de presentación, obras que no han cumplido ni la mitad de su ciclo de durabilidad (http://www.significado-diccionario.com/Durabilidad)  y que ya son obsoletas.

La estrategia de este tipo de mafia es “cotizar” muy por abajo del presupuesto que se le asigna a la obra, como gancho para después pedir extensiones –si se vale la palabra-, en el presupuesto alegando aumento del precio en materiales, mano de obra, inflación, etcétera… todo  para adjudicarse la obra.

Sin embargo sus argumentos en los expedientes técnicos son pobres y muy alejados a las especificaciones que, por ejemplo, tendrá la obra de Guerrero Negro, la cual tiene un costo de veintidós millones de pesos, ya que será construida con materiales de extrema durabilidad ante el agresivo intemperismo que se vive en esa salinera población, amén de la tecnología de punta que será utilizada en el alumbrado público, etcétera, etcétera… será pues, una obra de calidad y no una trampa para que ganen dinero los mismos de siempre.

Cabe señalar que la inversión programada originalmente para estas obras que son financiadas por el Fideicomiso Minero, donde dicho sea de paso, Felipe Prado Bautista, Alcalde de Mulegé, fue elegido como coordinador de los municipios mineros en esta media península, era de solo treinta millones, mientras que ahora y por gestión en la ciudad de México de Prado Bautista, estará en el orden de los ochenta millones de pesos donde el XVI Ayuntamiento de Mulegé ha programado diferentes obras en diferentes comunidades de la geografía municipal, y donde todas ellas estarán en el esquema de la licitación, algo que no se hizo en los últimos tres años donde, reiteramos, las obras se adjudicaron a parientes, amigos, compadres, concuños, funcionarios constructores y testaferros.

Importante también es comentar que,  que el aumento en la calidad y presupuesto de la obra de rehabilitación de la entrada a Guerrero Negro, BCS, fue posible, al suspender la pavimentación con concreto hidráulico –cotizada por el gobierno municipal  panista, que afortunadamente ya se fue, muy por encima que la obra de entrada a esa comunidad-,  que la administración panista  encabezada por Cecilia López Gonzáles programara, ya que ellos decidieron pavimentar la calle donde se ubican los terrenos que se agenciaron  funcionarios de esa –saqueadora- administración municipal, como Arturo Ávila, ex encargado del catastro en esa comunidad, el ex Delegado Doctor Chaparro y, la mismísima ex Alcaldesa y su cónyuge, entre otros.

No hay pues, la mano negra que los que perdieron los privilegios de veinte años quiere hacer ver a nuestra sociedad. Lo que hay es un barrido de toda esa corrupción que data de dos décadas y que pretende seguir exprimiendo a un pueblo que no han dejado crecer.

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