Era un ejército de más de trescientos hombres.

La insoportable letanía de quien se hace la víctima.

Era un ejército de más de trescientos hombres donde destacaban en un número mayor las féminas. Su contratación nunca fue para que el aparato administrativo del XV Ayuntamiento de Mulegé tuviera una buena marcha. Y si hubieran partido por esta premisa, igual la hubieran errado, ya que si de algo sufre el Ayuntamiento mulegino es precisamente de su obesidad.

Su contrato -aunque no aparecía en el documento, pero que era una consigna personal-, era rendir culto a una sola persona y, luchar por él, y por sus intereses –estrictamente personales-, y por su familia, por su delfín y todo lo que a esa personalidad egocentrista se le pudiera –o no-, ocurrir para seguir –directa o indirectamente-, en el poder.

Así, reclutó abogados –con experiencia y sin ella. Ingenieros, también con experiencia – y algunos ya con el hábito de ser despedidos de muchos empleos-, o sin ella. Sobre todo reclutó profesionistas recién egresados del ITESME – unos recién expulsados de la minería y otros que prefirieron la comodidad de su abulia y huyeron de la mina, del trabajo-, y les invistió un orgullo quincenal que no tiene parangón… todo lo contrario a la cultura oriental –y adoptada en la actualidad por mucha gente joven y adulta, inclusive-, que exige al joven primero aprender y, luego emanciparse, no estrictamente al revés, para luego solo servir de esclavos – a un déspota-, como fue el caso.

Y, así, la siniestra figura –depredadora-, se hizo de los servicios también de arquitectos, contadores, comunicólogos y, hasta doctores, todos –absolutamente todos- , bajo su mando y bajo su voluntad… la mayoría en estricta clandestinidad (aviadores).

 Su radio de mala influencia no llegó hasta aquí, también contrató maestros y profesores -parafraseando a Silvio Rodríguez, “que no son la misma pero es igual”-, quienes increíblemente le rendían  pleitesía… y como no, si los jugosas quincenas –en casi todas las ocasiones-, sin hacer nada venían muy bien.

Y ese era su gancho… su principal golpe a la levedad de cada uno de esos seres que se rindieron –por dinero- a un aparato depredador que en lo largo y amplio de la vida política y de la administración pública en Mulegé no ha tenido igual.

Más de trescientos hombres y mujeres tomaron la calle para defender, no el ejercicio de un buen gobierno y su futuro, sino ya contaminados -hasta el tope del cinismo y la indignidad manifiesta-, lo hicieron para defender sus ingresos aunque estos no fueran justificables por no ser devengados en lo fundamental.

Pero sucedió que esos más de trescientos soldados fueron derrotados  por el pueblo, junto con su líder –de barro- y  junto también con quien –sin recato alguno-, ha sido la sombra de su rapiña y de su corrupción.

 Algo así como su “álter ego”.

Algunos  que fueron enganchados a ese frenético saqueo  de las propiedades públicas, se fueron sin chistar, sin atraer la atención. Prefirieron el anonimato a la vergüenza de ventilar el haber sido parte de esa oscuridad manifiesta, aunque estiraron la mano para recibir –todavía-, una generosa indemnización por los servicios prestados –no al pueblo de Mulegé-, sino a un semidiós.

Indemnización que hipócritamente llamaron renuncia. Pues como no iban a renunciar si habían perdido la elección.

¿Faltaba más más arrogancia que esta expresión?

Llama la atención el reclamo de justicia donde no hubo injusticia. Sobre todo, el insoportable  comentario cínico – y, hasta hipócrita-, en las redes sociales que tal parecen una  insoportable letanía.

 Llama pues nuestra  atención la hipocresía de hacerse la víctima -cuando la víctima fueron los ciudadanos muleginos, cuando la víctima fue el erario de los muleginos, su patrimonio y su historia.

Llama poderosamente la atención la hipócrita victimización de quienes cuelgan en sus paredes títulos y diplomas y que acusan –sin eco y sin sentido-, para desprestigiar, para socavar la voluntad de un gobierno y la de muchas personas que no son como ellos… que no han vivido como ellos en una eterna simbiosis donde el gobierno les resuelve todo.

 Mosaico Político

Pudimos ser testigos de cómo por desconocimiento o, por mala fe, en las redes sociales  fue sesgada (torcida) la información sobre los Comités de Transparencia en Mulegé –al equipararlos con los comités ciudadanos, vecinales o de obra-, y que son construidos (sic) por los “sujetos obligados” a la luz de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública (LGTyAIP)… a continuación un “copia y pega” del capítulo que trata sobre los “sujetos obligados” y los links para tener acceso a la LGTyIP y a los lineamientos para construir los comités de transparencia…

 Capítulo III.

De los Sujetos Obligados:

Artículo 23. Son sujetos obligados a transparentar y permitir el acceso a su información y proteger los datos personales que obren en su poder: cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, órganos autónomos, partidos políticos, fideicomisos y fondos públicos, así como cualquier persona física, moral o sindicato que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad en los ámbitos federal, de las Entidades Federativas y municipal.

Artículo 24. Para el cumplimiento de los objetivos de esta Ley, los sujetos obligados deberán cumplir con las siguientes obligaciones, según corresponda, de acuerdo a su naturaleza:

  1. Constituir el Comité de Transparencia, las Unidades de Transparencia y vigilar su correcto funcionamiento de acuerdo a su normatividad interna;
  2. Designar en las Unidades de Transparencia a los titulares que dependan directamente del titular del sujeto obligado y que preferentemente cuenten con experiencia en la materia;

III.       Proporcionar capacitación continua y especializada al personal que forme parte de los Comités y Unidades de Transparencia;

  1. Constituir y mantener actualizados sus sistemas de archivo y gestión documental, conforme a la normatividad aplicable;
  2. Promover la generación, documentación y publicación de la información en Formatos Abiertos y Accesibles;
  3. Proteger y resguardar la información clasificada como reservada o confidencial;

VII.     Reportar a los Organismos garantes competentes sobre las acciones de implementación de la normatividad en la materia, en los términos que éstos determinen;

VIII.    Atender los requerimientos, observaciones, recomendaciones y criterios que, en materia de transparencia y acceso a la información, realicen los Organismos garantes y el Sistema Nacional;

  1. Fomentar el uso de tecnologías de la información para garantizar la transparencia, el derecho de acceso a la información y la accesibilidad a éstos;
  2. Cumplir con las resoluciones emitidas por los Organismos garantes;
  3. Publicar y mantener actualizada la información relativa a las obligaciones de transparencia;

XII.      Difundir proactivamente información de interés público;

XIII.    Dar atención a las recomendaciones de los Organismos garantes, y

XIV.    Las demás que resulten de la normatividad aplicable… https://www.google.com/search?ei=aOQbXJXRCcrC0PEPr6yFiA8&q=ley+de+transparencia+y+acceso+ala+informacion+publica&oq=Ley+de+Trasn&gs_l=psy-ab.1.4.0i10l8j0i22i10i30l2.414783.420302..423611…0.0..0.181.3515.27j10……0….1..gws-wiz…..0..0j0i71j33i21j0i67j0i131j0i131i67.Qcb3XPS8xw0, http://www.gobernacion.gob.mx/work/models/SEGOB/Resource/2785/7/images/POLITICAS%20DE%20FUNCIONAMIENTO%20DEL%20COMIT%C3%83%C2%89%20TRANSPARENCIA.pdfLo peor de la ignorancia… es que… a medida que se prolonga, adquiere confianza. (Anónimo).

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