Estudian investigadores mortalidad en las poblaciones del “gusano de la nariz” en  ganado ovino y caprino
Abril García Álvarez, egresada de la carrera de Médico Veterinario Zootecnista de la UABCS, realizó  un estudio sobre la mortalidad en las poblaciones del parásito Oestrus ovis (“gusano de la nariz” o “mosca de la nariz”).
Abril García Álvarez, egresada de la carrera de Médico Veterinario Zootecnista de la UABCS, realizó un estudio sobre la mortalidad en las poblaciones del parásito Oestrus ovis (“gusano de la nariz” o “mosca de la nariz”).

Abril García Álvarez, egresada de la carrera de Médico Veterinario Zootecnista de la UABCS, realizó un estudio sobre la mortalidad en las poblaciones del parásito Oestrus ovis (“gusano de la nariz” o “mosca de la nariz”) como parte de su tesis de licenciatura, mismo que servirá como base para buscar alternativas que permitan mitigar el efecto infeccioso que provoca en el ganado ovino y caprino de BCS. La tesis estuvo dirigida por el Dr. Ramón Cepeda Palacios, profesor-investigador del Departamento Académico de Zootecnia. El objetivo del estudio fue estimar la mortalidad de este parásito bajo escenarios de baja, moderada e intensivas prácticas de desparasitación para conocer el comportamiento de las poblaciones e identificar las etapas vulnerables del ciclo de vida del parásito en BCS.

En su trabajo de tesis Abril García Álvarez menciona que el número de larvas es mayor en ovejas que en cabras. “Las pérdidas que se producen en las ovejas afectadas, están relacionadas con la intranquilidad que produce el ataque de las moscas en el rebaño, la cual impide a los animales pastar normalmente, por lo que el animal adelgaza progresivamente, se retrasa su crecimiento y reduce su rendimiento de carne, lana y un porcentaje de animales en el rebaño puede llegar a morir”.  

García Álvarez señala que las ovejas y las cabras reaccionan vigorosamente ante la presencia de moscas hembras grávidas. “Sus reacciones son: sacuden la cabeza, colocan la nariz contra el suelo, tratan de esconder la cabeza entre las patas, estornudan y escapan corriendo, ente otras. Estas reacciones interrumpen el pastoreo normal y dificultan considerablemente el manejo del rebaño”. Las larvas migratorias causan irritación e inflamación de la mucosa donde se forma una secreción espesa que obstruye las fosas nasales, obligando al hospedero a respirar por la boca y a reducir el tiempo estimado en el consumo de alimentos. Las larvas ya establecidas provocan tos y estornudos que también afectan el tiempo de consumo. Las infestaciones masivas pueden causar la muerte de animales débiles o viejos, sobre todo durante la primavera, cuando se intensifican las tasas de infección.

Como indicadores de referencia, se tiene que en BCS el muestreo de rebaños ovinos y caprinos de 7 zonas ubicadas en el sur, centro y norte del estado indica que las poblaciones larvarias más altas se registran en los meses de diciembre, febrero y abril, con una mayor carga larvaria en ovinos que en caprinos.

Finalmente, Abril García Álvarez destaca que las más altas tasas de mortalidad ocurren en los estadios larvarios parásitos, sobre todos los más tempranos, además de la etapa adulta, por lo que estos periodos deben ser explorados como puntos vulnerables en el ciclo de vida de este organismo. “Cuando ninguna medida de manejo de las parasitosis es aplicada, las poblaciones de este parásito se incrementan rápidamente bajo condiciones ideales, duplicando la cantidad de reemplazo de hembras larvipositantes en pocos años. Bajo condiciones de manejo moderado pero sostenido de la parasitosis, a través de fármacos efectivos, las poblaciones pueden ser sostenidas a niveles mínimos después de dos años de aplicación de los tratamientos”.

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