Borrachines que se violan y se matan

Iván Gaxiola 

En el lugar se pueden ver aún manchas de sangre que nadie se ha dispuesto a limpiar, así como el colchón donde el sexo y el asesinato ocurrieron.
En el lugar se pueden ver aún manchas de sangre que nadie se ha dispuesto a limpiar, así como el colchón donde el sexo y el asesinato ocurrieron.

Testigos directos de la escena del crimen acontecido el pasado 21 de abril, nos platican cómo fue que encontraron el cuerpo del joven de 24 años de edad, llamado Galindo González García. Los testigos son trabajadores de una marisquería que se encuentra sobre el boulevard Agustín Olachea, justo en frente del lugar de los hechos.

Carlos y Eric, despachadores del restaurante, nos llevaron a donde el occiso fue encontrado. Carlos nos dijo, ya en el terreno baldío donde  Galindo González murió: Eran como las seis de la tarde, yo vine a mear, muy campante, y me encontré a un borracho, se me paró a un lado y me dijo: “qué onda compa?” Cuando volteé, vi también la cabeza del otro, tirado en el suelo. Y ese? Le dije. “Anda bien crudo”, me dijo. Me acerqué y lo pateé y le salió un mosquero por la boca, me arrepiento de haberlo pateado. Está crudo madres!, le dije y antes de echarme a correr, vi a la vieja que estaba detrás de una barda, tallándose las manos con tierra.

En reportes oficiales se lee que Galindo González forzó a Eulalia Díaz Martínez, de 41 años de edad, a tener relaciones sexuales con él, en el lote baldío donde fuera encontrado, mientras tomaban alcohol. Según Eulalia, después de lo sucedido, después de la violación, tomó un garrote y lo golpeó en repetidas ocasiones. En el lugar estaban Víctor Molina Reyes y Antonio Matías Lázaro, quienes ayudaron a Eulalia a golpearlo por lo ocurrido.

Carlos, el despachador de la marisquería: le dije a mis compas lo que vi y ya venía la vieja para acá.

Eric, el otro despachador: la vieja estaba echando picos: “no saben con quién se meten” decía. Pinche vieja loca, le dije yo.

 Carlos: y se agarró caminando para allá, con rumbo a Wal-Mart. La chota llegó luego, luego, le dijimos que había un compa muerto y a dónde se había ido la vieja. Luego vimos cómo la trajeron de vuelta al lugar y un policía nos dijo: sí, está muerto”.

A Víctor Molina Reyes y a Antonio Matías Lázaro los encontraron en los alrededores del lugar. Las tres personas fueron remitidas a  las oficinas de la Policía Ministerial del Estado y tanto Víctor como Antonio, corroboraron lo dicho por Eulalia para después ser ingresados al Centro de Readaptación Social de esta ciudad.

Entre comentarios de los despachadores, nos dijeron que los que se juntan en ese lote baldío, son una banda de borrachines que se congregan con regularidad, se agarran a pedradas y a palazos. Según los testigos, Eulalia se la pasaba con esa banda y ese día tenían pisteando desde temprano. Es la vieja de todos, dicen. Lo cierto es que en el lugar se pueden ver aún manchas de sangre que nadie se ha dispuesto a limpiar, así como el colchón donde el sexo y el asesinato ocurrieron.

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