“Estero Paraje las Botellas”, un día histórico

Don Chuy Lucero, pescador de Puerto López Mateos (LM) y actual coordinador de campo del Grupo Tortuguero de las Californias trae su impermeable puesto, botas y sombrero vaquero. Hay mucho viento del norte y frío pero lo importante son las mareas y hoy están muertas.

Don Chuy Lucero, pescador de Puerto López Mateos (LM) y actual coordinador de campo del Grupo Tortuguero de las Californias trae su impermeable puesto, botas y sombrero vaquero. Hay mucho viento del norte y frío pero lo importante son las mareas y hoy están muertas.

Antonio Diego Fernández R, GTC.

Domingo 28 de noviembre 16° C. El viento sopla, oímos la balada de la banda “Los 2 Oros”, “Mejor que sea para ti”.

Don Chuy Lucero, pescador de Puerto López Mateos (LM) y actual coordinador de campo del Grupo Tortuguero de las Californias trae su impermeable puesto, botas y sombrero vaquero. Hay mucho viento del norte y frío pero lo importante son las mareas y hoy están muertas. Por primera vez realizaremos un monitoreo con red en la zona del estero “Las Botellas” en LM, con la idea de determinar la cantidad y estado de las tortugas prietas de esta zona norte de Bahía Magdalena.

Estamos en el carro esperando a los 2 pescadores que llegaron por agua al estero desde LM y que están tendiendo las redes, a partir de eso, las estaremos revisando cada 2 horas, esperando que caigan muchas prietas. Después de eso a medirlas, marcarlas y liberarlas.

Don Chuy menciona “estamos aquí porque el acceso a los canales es sencillo tanto por agua como por tierra (por la brecha de la Baja 1,000) y además porque las condiciones son aptas para que haya tortugas”.

Son las 7 p.m., estamos esperando ver un destello u oír el ruido del motor para saber que están aquí. Si para nosotros fue difícil llegar imaginen navegar por el laberíntico de canales con manglares, pero estos hombres “el Choro y el Boby”, son conocedores del sitio.

Cuando llegaron buscamos un lugar donde el fuerte viento no pegara e hicimos un fuego detrás de una pared de mangle. No traíamos talega, así que el café tuvo que ser chivato, y bien hervido.

Al fin salimos a checar las redes, que cuentan con un sistema de tirantes especiales diseñado por un miembro del GTC en Guerrero Negro, que permiten a las tortugas que quedan atrapadas salir a la superficie a respirar. La red se llenó de lama verde, parecía una gran ensalada, ni una tortuga.

Nos movimos de paraje, hicimos más café y vimos la luna anaranjada en cuarto menguante, salir del horizonte, eran las 2 a.m., y el viento pegaba tan duro que meneaba el carro.

Volvimos a la panga a enfrentar el viento, yo no puedo ni mantener los ojos abiertos, pero estos hombres de mar saben como manejarse en el estero, aún sin luz.

4:42 de la mañana, ni una hora de sueño, 15° C, el viento zarandea la panga de un lado a otro mientras el agua tibia de finales de año te enhiela los huesos.

0 TORTUGAS HASTA AHORA, A DORMIR, NOS VEMOS A LAS 7.

A las dos de la tarde, 19 horas después de haber tirado las 2 redes, de haber probado en 5 sitios distintos en el estero, de haber batallado contra el  viento frío, la lama y el zacate  que se aferraban a las redes,(esto fue interesante, ya que en medio de la oscuridad, los pescadores hallaron un lugar propicio para limpiar la red, un sitio donde hay zacate alto para pasar la red por encima de este y así irla limpiando). Después de toda esa batalla conseguimos algo histórico, una tortuga prieta de 42 kilos. Fue en “Matalara”, el último sitio donde pusimos la red, justo antes de irnos derrotados, esa tortuga fue medida, y marcada con placas metálicas en sus aletas para poderla identificar en el futuro, así fue liberada a su medio natural.

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