¡Qué suerte tengo de ser mujer!
Este jueves 18 de noviembre, en el Congreso del Estado, fue acreedora a la medalla María Dionisia Villarino Espinoza 2010, la licenciada María Teresa García Pelayo, por su lucha a favor de la equidad de género.
Este jueves 18 de noviembre, en el Congreso del Estado, fue acreedora a la medalla María Dionisia Villarino Espinoza 2010, la licenciada María Teresa García Pelayo, por su lucha a favor de la equidad de género.

Este jueves 18 de noviembre, en el Congreso del Estado, fue acreedora a la medalla María Dionisia Villarino Espinoza 2010, la licenciada María Teresa García Pelayo, por su lucha a favor de la equidad de género.

García Pelayo mencionó que recibe la medalla con humildad, “porque estoy segura que existen en nuestro estado, muchas sudcalifornianas que han hecho de sus vidas una constante entrega al servicio de los demás desde los diferentes espacios urbanos y rurales”.

La ceremonia fue precedida por los honores a la bandera y el himno nacional mexicano, igualmente, la diputada Ma. Concepción Magaña Martínez, presidenta de la Comisión de Equidad y Género del Congreso del Estado, tomó la palabra para elogiar a la galardonada García Pelayo.

El Dr. Doctor Miguel Mondragón, Secretario Técnico del Consejo Estatal para la Prevención de los Accidentes y esposo de la acreedora a la medalla María Dionisia Villarino Espinoza 2010, observó “merecidamente este reconocimiento se le da a una persona que ha luchado mucho en este aspecto de la equidad de género, no es que está a favor de las mujeres o de los hombres o cosas de ese tipo, no es eso lo que se persigue, sino la equidad en sí”.

García Pelayo mencionó que todavía queda por hacer para lograr equidad ante la ley, “que por principio constitucional debemos gozar tanto hombres como mujeres”.

Por último, después de citar algunos objetivos estratégicos contenidos en la Plataforma de Acciones a realizar, como promover la educación y capacitación permanentes de las niñas y mujeres; adoptar medidas integradas para prevenir, atender y eliminar la violencia contra las mujeres; facilitar el acceso de las mujeres, en condiciones de igualdad, a los recursos, el empleo, los mercados y el comercio; García Pelayo mencionó que sólo al cumplirlos se puede ser una mujer completa y “saber decir sí, pero también no. Yo quiero repetirme a diario ¡qué suerte he tenido de nacer!, ¡qué suerte tengo de estar aquí!, ¡qué suerte tengo de ser mujer!”

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