Se llama Sánchez-Navarro

¡Ya apareció el peine!

Los Cabos, Baja California Sur.- El 29 de septiembre del presente año, en una notaría de Cabo San Lucas, dos terrenos con varios kilómetros de playa y más de 27 millones de metros cuadrados, valuados en 400 millones de dólares, y que eran propiedad de Bankia y Caixa Bank, dos bancos españoles, fueron vendidos a dos empresas recién constituidas en la ciudad de México, con domicilio en las oficinas del Grupo Questro, propiedad del Sr. Eduardo Sánchez-Navarro Redo. El precio de venta que aparece en las escrituras es de menos de diez pesos el metro cuadrado. Lo anterior defrauda al municipio de Los Cabos en el cobro del ISABI, les cambia el valor catastral para un menor pago futuro de predial y hace perder a la Tesorería Municipal no menos de cien millones de pesos en este ejercicio 2017. A la Hacienda Federal le impacta en no menos dos mil millones de pesos, de acuerdo a la diferencia de los precios de adquisición y los valores de mercado actuales de los terrenos.

¿Quién ordenó que en Bankia-CaixaBank perdieran más de cuatrocientos millones de dólares, afectando, de paso, al municipio de Los Cabos en más de cuatro millones de dólares y al Sistema de Administración Tributaria (S.A.T.) en otros cien millones de dólares?

Ricky Fuster
Ricky Fuster.

Solo hay dos explicaciones posibles: o una colusión de funcionarios corruptos en ambas instituciones bancarias, que robaron al patrimonio del banco los cuatrocientos millones a cambio de jugosas comisiones, o la mano del Rey Felipe VI de España premiando, mediante tráfico de influencias, a su círculo íntimo: a Ricky Fuster y a su suegro, el conocido promotor de “negocios cercanos al poder”, Eduardo Sánchez-Navarro Redo. Que se ahorren la tercera, que era la coartada de “precio de mercado”, no pueden ni la podrán sostener.

Por la forma de operar, la primera explicación no parece muy lógica, pues la actuación es infantil y no parece pensada por funcionarios experimentados, puestos a ocultar un expolio doble (a México en impuestos y a España en el patrimonio de bancos rescatados con recursos impositivos). La actuación no resiste un análisis: compañías improvisadas y constituidas al vapor, en la Ciudad de México, un mes antes de la firma de las compraventas, usando el mismo notario, el mismo día y con números consecutivos en los protocolos; aportes de capitales irrisorios (50,000 pesos, 2,500 dólares cada una) para los millonarios negocios a realizar; representantes legales con sueldos modestos que viven en un barrio de clase media-baja (colonia del Obrero) y que viajan el mismo día a firmar juntos las compraventas; avalúos de venta desquiciados, con valores inferiores a los valores catastrales de los predios, ya de por sí castigados; negativa de la supuesta “empresa comercializadora” a recibir ofertas de terceros. Podría ser una colusión de funcionarios despojando a una empresa de propiedad nacional, al más puro estilo salvaje de las mafias rusas de Yeltsin en la caída de la Unión Soviética… ¡Alto! ¿Eduardo Sánchez-Navarro, mexicano de pro, fachada de grandes fortunas, yendo a Madrid a negociar con funcionarios españoles en España el asalto de Bankia-CaixaBank? Posible, pero muy poco probable.

Eduardo Sánchez-Navarro Redo
Eduardo Sánchez-Navarro Redo.

Otra vertiente, Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (él lo resume en “Grecia”, Felipe de Borbón y Grecia) es el rey de España y está casado con Letizia Ortiz. Ambos son visitantes frecuentes en México. Ella, de hecho, trabajó en nuestro país como periodista y también como modelo de portadas de disco. Ambos hablan maravillas de México y de su hospitalidad. Su anfitrión en México es ¡el conocido empresario en Los Cabos!, “Don” Eduardo Sánchez Navarro y Redo, que aquí ha sido fachada de los negocios de otra familia real, la del presidente Miguel Alemán, en el desarrollo “Cabo Real”. Se nota que la realeza es vocación en su léxico, pues, aunque los intereses familiares de los Sánchez-Navarro en la cerveza Corona nunca fueron superiores al 1% y su padre solo era la fachada de la cervecera, el nombrecito “Corona” en la marca de una de las cervezas vuelve a retratarlos. “Don” Eduardo es el suegro de Ricky Fuster, el “amiguísimo” del rey y de Javier López Madrid, otro español y experimentado lobbista en México y ex presidente de la empresa OHL, enredada aquí en múltiples comisiones y mordidas que tocan hasta la Presidencia de la República. Parece más cercana una negociación suegro-yerno-amiguísimo, presionando al banco.

Lo de España que lo resuelvan los españoles. Nosotros nos dedicaremos al tema que corresponde a nuestro país y a nuestro municipio. Analizaremos, en el “Manual para defraudar al SAT impunemente”, cómo no pagar impuestos federales si eres poderoso y tienes buen lobby; también analizaremos, en “Cría cuervos y te sacarán los ojos”, cómo un director de Catastro puede empobrecer un municipio trampeando el precio de las propiedades.

La verdad es que “Don” Eduardo Sánchez-Navarro y Redo no necesita ese regalo de cuatrocientos millones, ya FONATUR lo premió “cediéndole” sus reservas de Puerto Los Cabos. Ese regalo parece para otra persona. ¿Será él solo la fachada, otro “Cabo Real”, pero esta vez con un rey de verdad?

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