En medio de la crisis económica del Ayuntamiento paceño, el Alcalde “regaló” a 300 de sus trabajadores un curso de coaching de vida.

Un 4 para Rubén Muñoz

La Paz, Baja California Sur.- Decenas de empleados del Ayuntamiento de La Paz no recibieron esta quincena el pago de la “complementaria”  que se suma a su salario, pero si un super regalo del alcalde Rubén Muñoz Alvarez: un curso-taller de coaching  que con un costo de más de 5 mil pesos por persona tomaron unos 300 trabajadores municipales con la promesa de que la capacitación que recibirían durante tres días, “los convertiría en nuevas personas” o por lo menos les ayudaría a “recuperar las riendas de su vida”.

Así, unos 300 trabajadores de todos los niveles, fueron “invitados” de viva voz, sin que existiera oficio o circular de por medio, a tomar el taller de lo que algunos han calificado como “coaching coercitivo” ofrecido por la empresa Coaching2B México establecida en la capitalina colonia Polanco e impartido en dos sedes: el salón social de la zona naval y el Salón Madreperla de conocido hotel del malecón paceño.

Aunque los “coaches” Simón Libien y Maru Rossu, aseguraron a los trabajadores municipales que la asistencia al taller de superación personal, pleno de dinámicas y ejercicios, era totalmente voluntaria y que las puertas “estaban abiertas” para quien deseara irse, también advirtieron que la asistencia sería rigurosamente registrada y presentado un informe al Alcalde con los nombres de quienes abandonaran la capacitación.

Una vez aclaradas las condiciones y reafirmada la cláusula de secrecía, Simón, uno de los dos coaches, hizo hincapié en lo valioso del regalo que el alcalde Muñoz Alvarez hacía a sus empleados, pues el curso era “estúpidamente caro”, oneroso en un momento en que la administración municipal paceña tiene roces con el sindicato por falta de cumplimiento de prestaciones, impago de complementarias que no se vieron reflejadas en el depósito de esta quincena y la intención de contratar un crédito con la banca de desarrollo para enfrentar compromisos.

Poco a poco el salón se fue llenando de participantes, a quienes Maru con su acento porteño pedía dejar sus bolsos y celulares, mientras que Simón con monótono cántico los instaba “a ocupar las primeras filas”, aunque en los asientos del frente ya estuviesen tomados.

Luego de comprometerse a no revelar métodos ni contenidos del curso, los trabajadores municipales se aprestaron a comenzar su transformación, como en alguna ocasión lo hizo Rubén Muñoz quien gracias a este conocimiento, y a decir de los coaches, pudo llegar al nivel que ahora tiene y dirigir los destinos de la comuna paceña.

Conocido como couching de vida por sus promotores o couching coercitivo por sus detractores, esta modalidad de cursos de superación personal ha tomado poco a poco, carta de naturalización en México, ofreciendo cambiar la vida de millones de personas  que tienen un “si” como respuesta a preguntas cuidadosamente escogidas como ¿no te gustaría ser más feliz?, ¿no quisieras alcanzar tus sueños y desarrollar tu potencial al máximo? y quienes por unos miles de pesos toman la capacitación que los lleve a conseguirla.

Las experiencias y opiniones acerca del couching de vida son diametralmente opuestas, hay quienes aceptan que las dinámicas, métodos y vías para conseguir sus metas personales han funcionado, otros aseguran que tales logros son solo espejismos en un camino donde han tenido que sacrificar familia o amigos y literalmente deshacerse de bienes y propiedades para poder continuar tomando cursos y actualizaciones.

En términos generales el coaching de vida no se diferencia mucho de otros sistemas creados en los 70, 80 y 90 y que buscaban, principalmente en el ámbito deportivo y luego las ventas, dirigir a una persona para que cumpla con ciertas metas, pero es en la aplicación y enfoque donde se marca la diferencia que para sus detractores lo caracteriza por ser más “un modelo de negocios y no un sistema académico de desarrollo humano que requiere de muchas personas que paguen para enriquecer a los capacitadores”.

Aunque para algunos de los asistentes, el taller de coaching coercitivo fue una experiencia que los hizo encontrarse “con ellos mismos” y conocer sus debilidades y formas de superarlas, para otros se trató de una suerte de “lavado de cerebro” que sólo buscaba “quebrarlos emocionalmente” con dinámicas y ejercicios cuyo fin era el sometimiento de los participantes, métodos “característicos de las sectas”, dijeron.

Algunos, sobre todo funcionarios de primer nivel, osaron abandonar el curso en su primer día de actividades, pero pronto fueron reprendidos y devueltos al siguiente día  para continuar con su camino a la excelencia y el cambio de su “caja de creencias”.

Fueron, a decir de los participantes, tres extenuantes días de “desnudarse” emocional y físicamente, de ser llevados a extremos en donde ninguno de los resultados de las pruebas y dinámicas dejaba a los coaches satisfechos y de jornadas en las cuales, a pesar de estar las puertas abiertas “para quien deseara abandonar”, el miedo a ser reportado ante el Alcalde paceño era el grillete y la bola que los mantuvo cautivos entre cuatro paredes más de 24 horas repartidas entre la tarde del  lunes 26 de agosto y la noche de miércoles 28, y culminó generando en algunos, lo que la psicología ha calificado como el “Síndrome de Estocolmo”.

A pesar de lo duro de las sesiones, siempre con el tema musical “Sobreviviendo” del cantautor Víctor Heredia como fondo, muchos de los asistentes, luego de abrirse emocionalmente, llorar o hacer catarsis dijeron haber encontrado una respuesta y una forma de librarse de “chingaderas” que es como el sistema que ya se vende en toda Latinoamérica llama a todo aquello que impide al participante alcanzar su pleno potencial en la vida.

Otros optaron por “seguir el juego” que al fin y al cabo terminaría en tres días, algunos por resistirse a lo que calificaron como “reprogramación”, unos más a preguntarse, si además de tener unos “empleados de excelencia”, ¿cuál sería la ganancia del alcalde Rubén Muñoz en una capacitación que el Ayuntamiento paceño pagó para 300 de sus trabajadores y que con una simple operación aritmética, a razón de 5 mil pesos mínimo por participante, arroja una ganancia bruta de un millón y medio de pesos?, eso en un primer nivel, pues se sabe que este tipo de experiencias  se ofrecen en un paquete de tres fases.

¿Deseo de que sus empleados alcancen la excelencia?¿captación de incondicionales adeptos con miras al 2021? o simple y llanamente un interés financiero? cuestionaron algunos trabajadores molestos por haber sido obligados a aceptar el oneroso obsequio del Alcalde.

El final llegó. La totalidad de quienes voluntariamente tomaron el taller, se graduaron y, empoderados, sintiéndose algunos de ellos, nuevas personas, paradójicamente “más libres”, a pesar de que en tres días ninguno de sus actos estuvo bajo su albedrío y si bajo la supervisión y total control de Maru y Simón se dieron entre sí un “4”, que es como en la jerga del coaching de vida se denomina a un abrazo.

Pero, el camino a la excelencia de los burócratas paceños apenas empieza: la empresa ya los tiene en la mira para pulirlos aún más con dos cursos o niveles, aún más caros que los anteriores, y que como este primer peldaño, no serán gratis pues salieron de la generosidad del alcalde Muñoz Alvarez y obviamente de las magras arcas paceñas.

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