“Si algo hay que les moleste a nuestros ricos promotores turísticos es ver a sus empleados en sus playas”.

Trabajar en Mónaco, vivir en Somalia: ¿En Santa Anita?

“Si algo hay que les moleste a nuestros ricos promotores turísticos es ver a sus empleados en sus playas”, me dice un conocido agente de bienes raíces y comentarista de radio, “detestan ver los chuntaritos los domingos ocupando espacios en las playas, a los chinolas con su música de banda, a los choyeros echándose sus cervezas. Los necesitan, pero los quieren muy lejos fuera de las horas de trabajo”. Salvo los profesionales de verdad, que les hacían casas cerca para tenerlos a mano, nuestros promotores, uno en particular y chilango para más datos, los quiere lejos. Por eso abogan por desviar carreteras y cerrar playas. Ahora sueñan en crear guetos para empleados.

Ver en la misma foto al Excelentísimo Sánchez Navarro y Redo junto al pirrurris (perdón, “fifí” en el nuevo idioma oficial) hijo del ex-presidente Miguel de La Madrid, Federico de la Madrid, a un famoso promotor de La Paz, tocayo y amigo del Gobernador, remodelador (o amolador según otros) de espacios públicos, como lo son el Malecón de La Paz y la Amelia Wilkes de San Lucas (como se nota que no quiero decir el nombre de Carlos Estrada), decidiendo como resolver los problemas del INFONAVIT para hacer 10,000 viviendas, da miedo.

Y es que siguiendo los consejos y las búsquedas de terrenos realizadas por Roberto Salazar Castañeda, del INSUS, “descubrieron” un terreno de 70 hectáreas en Santa Anita ocupado por familias nativas, pero sin titular, y se lo quieren agandallar para mandar allá a los empleados hoteleros. Crear en una apacible población de 600 vecinos un núcleo poblacional de 40,000 personas alejado de las fuentes de trabajo a más de veinticinco kilómetros, solo se les puede ocurrir a “estos genios”, como diría José Antonio Meade. Vaya forma de integrar, de uniformar.

Bueno, pues ya INFONAVIT prepara sus planos, Carlos Estrada sus máquinas, Sánchez Navarro sus listas de empleados de los hoteles, y claro, los ocupantes del terreno sus amparos. El tema dará para muchas notas mucho tiempo

Qué lejos los tiempos donde en Cabo San Lucas vivían juntos ricos y amolados, empleadores y empleados. Cuando todos mandaban a sus hijos a las mismas escuelas, inclusive a las de pago.

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