No todo resfriado es influenza advierte especialista

Una vez más nos atacan los rumores, las alarmas en casa ante cualquier estornudo, y toda fiebre alta nos parece Influenza AH1N1 advirtió el médico pediatra Dr. José Luis Ortega González.
Una vez más nos atacan los rumores, las alarmas en casa ante cualquier estornudo, y toda fiebre alta nos parece Influenza AH1N1 advirtió el médico pediatra Dr. José Luis Ortega González.

Especialista comparte 8 puntos a considerar ante la epidemia de influencia y desinformación que vive el estado

Una vez más nos atacan los rumores, las alarmas en casa ante cualquier estornudo, y toda fiebre alta nos parece Influenza AH1N1 advirtió el médico pediatra Dr. José Luis Ortega González quien expresó que para evitar un evento de Juanito y el Lobo es mejor “no espantarse con el lobo” y contar con la información necesaria para discernir entre un cuadro de influenza y uno de gripe común que también está a la orden del día en esta temporada.

El doctor Ortega compartió 8 puntos importantes para que no lleguemos corriendo al hospital con el cuento de “la influenza y el lobo”:

1. No necesariamente todos los casos serían de AH1N1, o sea la influenza pandémica que nos azotó por primera vez hace dos años, muchos casos pueden corresponder a influenza estacional común y corriente, que si bien produce síntomas severos, la posibilidad de complicaciones graves es reducida.

2. Ahora buena parte de la población tiene protección al menos parcial contra influenza AH1N1, ya sea por haber contraído la infección en los dos años previos o por haber recibido la vacuna previamente. No es la misma situación que cuando el virus era completamente nuevo para todos nosotros y nadie tenía inmunidad, o sea, nadie tenía protección natural contra el mismo, que es cuando las manifestaciones pueden ser más graves, tanto respiratorias, como a nivel sistémico debido a la intensidad de la respuesta inmune contra la presencia de un virus nuevo, lo cual hace que síntomas como dolor de cabeza, ocular, dolores musculares, y otros, sean mucho más intensos.

3. No todo catarro con fiebre es influenza. Es muy difícil distinguir en base sólo a las manifestaciones clínicas, cuando tenemos sólo un cuadro gripal común y cuándo influenza. No obstante, las bases del tratamiento y control son las mismas en ambos casos: Cubrir boca y nariz al toser o estornudar, lavar con mucha frecuencia las manos, controlar la fiebre con medicamentos como paracetamol y líquidos tomados abundantes.

4. En el renglón de los medicamentos, vale recordar que medicamentos como la aspirina o ácido acetil salicílico NO DEBE tomarse en presencia de virus de influenza en el ambiente por el riesgo de tener complicaciones que afectan hígado y sistema nervioso central en lo que llamamos síndrome de Reye. Ante la desesperación por normalizar la temperatura en los niños, hemos notado recientemente, el abuso en el uso de medicamentos antiinflamatorios como la Nimesulida, cuyo uso se prohibió en Europa desde hace 3 años, por causar daño hepático severo, que en ocasiones ameritó inclusive llegar al trasplante hepático.

5. La vacuna ha demostrado ya su efectividad con mínimos efectos colaterales. La presencia de dolor leve en el sitio de aplicación de la vacuna es la queja más común. Es lugar común escuchar decir “me vacunaron y me dio gripa por la vacuna”…en realidad, lo más seguro es que ya se estuviera incubando dicha gripa en el momento en que se aplicó la vacuna, que por su contenido en la única vacuna disponible en nuestro país, no tiene como desencadenar síntomas gripales. Si bien la vacuna no puede garantizar protección 100% contra la cepa o cepas de virus de influenza circulantes, si sabemos bien, que los síntomas generales en caso de presentarse la enfermedad, serán más leves en las personas vacunadas, que en las no vacunadas.

6. En caso de influenza comprobada, está probada la eficacia de medicamento antiviral, sobre todo si se inicia el tratamiento en los primeros dos días de la enfermedad. Sabemos que existen personas con riesgo mayor de complicaciones y todo el personal de salud está alerta ante manifestaciones de influenza en personas mayores de 65 años, embarazadas, niños menores de 6 meses y personas con enfermedades crónicas y debilitantes del sistema inmune, quienes también tratadas oportunamente, no deberían complicarse.

7. Una vez más, vale insistir: lavarnos las manos previene efectivamente la transmisión de cualquier virus respiratorio, influenza o no, que esté presente en nuestra casa o lugar de trabajo. Hay que hacerlo correctamente, varias veces al día, con agua y jabón abundantes que cubran la totalidad de nuestras manos e invitar a todos los que nos rodean a imitar nuestro ejemplo de lavado.

8. No nos espante el lobo, no importa quien pretenda asustarnos con el mismo. Sigue estando buena parte de la solución al alcance de nuestras manos.

“Que no nos espanten con el lobo…La solución principal está en nuestras manos” expresó tras recordar que si esto no exime a las personas consideradas de riesgo menores de 5 años, mayores de 65 y “personas con enfermedades crónicas de recibir una vacuna la cual ya debería haber sido administrada con anticipación.

El médico pediatra recordó que también es importante que si un niño tiene fiebre, es recomendable que no asista a la escuela hasta completar un periodo de 24 horas sin fiebre, independientemente de que la cause.

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