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Ni Seguro ni Popular

En San Lucas, el Seguro Popular vale cacahuate

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Mayra Mendoza acudió la tarde del domingo al Hospital General de Cabo San Lucas porque de nuevo se le presentó una parálisis facial que le afectaba el lado izquierdo de la cara

Mayra Mendoza acudió la tarde del domingo al Hospital General de Cabo San Lucas porque de nuevo se le presentó una parálisis facial que le afectaba el lado izquierdo de la cara, con fuertes dolores. No llevaba muchas esperanzas de encontrar cura, pues en la mañana se había presentado por el mismo problema y la regresaron después de inyectarle algo “contra el dolor”. Su problema era que el dolor era intenso y necesitaba, aunque fuera para salir del paso, algo que se lo calmara. Además, Mayra Mendoza, limpiadora eventual en viviendas, no tenía dinero ni para unas pastillas, pero cuenta (ella pensaba) con su Seguro Popular.

Cuando llegó a urgencias a las seis de la tarde, se encontró con decenas de personas apiñadas, y el corazón se le fue a los pies. Al paso que las recibían, no tendría posibilidades de salir de ahí antes de las doce de la noche, y vive en una colonia “fea y sin transporte público”. Si no tenía dinero para pastillas, menos para un taxi, y donde yo vivo los taxistas no quieren ir “porque ni las patrullas van de noche”.

¿Apendicitis? eso puede esperar.

¿Apendicitis? eso puede esperar.

Mayra no estaba sola en sus desgracias; esperando desde las tres y media de la tarde se encontraba otra enferma de apendicitis esperando sentada en una silla y un poco más allá una muchachita de quince años embarazada, que acudió porque sentía dolores e hipertensión con riesgo de aborto, y así docenas de casos, cada cual más triste.

Bueno, Mayra comienza el mismo viacrucis de la mañana. La déspota – recepcionista que la atiende, con cara cansada, le dice que su problema es de medicina familiar y que regrese el martes, pues hasta entonces no hay consultas, y que por tanto ni la registra. “Pues ahora no le podemos hacer nada”. “pero me duele mucho”, dice Mayra. “No hay turno, tenemos exceso de trabajo y faltan médicos; si quiere ponga una queja, así a lo mejor nos dan a nosotros más dotación”.

IMSS

En Hospital General la espera no es tan dulce, como lo constató esta adolescente embarazada.

Ingénua, Mayra acude al teléfono de quejas donde, un Licenciado autonombrado Martín De La Cruz, de Contraloria, atiende respetuosamente los requerimientos de Mayra en nombre de su superiora, Licenciada Ariadna Araceli Ocampo Ávila, que no está para éstos asuntos, y menos un domingo en la tarde después de haber festejado el Halloween. Luego el licenciado pide hablar con la recepcionista, pero sin éxito. A Mayra la mandan por un tubo. Bueno, al menos uno fue amable.

Al final Mayra acude a una de las casas que limpia, donde le prestan cien pesos para irse a atender al Hospital Reforma para que, después de pagar, la atiendan en chinga. No en vano los Similares están llenos de pobres.

Y Mayra sigue acordandose de aquel bonito anuncio que la llevó a inscribirse y pagar el Seguro Popular…


* * *


Una Respuesta de Ni Seguro ni Popular

  1. Pacho Cercer 02/11/2015 en 6:24 PM

    Una bola de mentirosos…todo empezo con Tony Chaparro Agundez y …los otros mafiosos…..Leonel el borracho y Narciso…..una familia nefasta….lo bueno es que ya los mandaron pa la casa.

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