Erik I. Murillo

En un reportaje especial,  plasmado en la portada principal del Semanario Zeta de Tijuana, hablan acerca del nepotismo en Baja California Sur por los gobiernos de Leonel Cota Montaño y Narciso Agúndez.

Aunque este tema no es exclusivo de Baja California Sur, la evidencia y obviedad de los funcionarios de alto nivel del estado, hacen que diferentes medios toquen este incómodo tema. Los priistas y panistas, se quejan, gritan, lloran y condenan los actos de corrupción de la entidad, pero no se sabe, si es por la convicción que tienen de servicio a la comunidad o por la envidia que les corroe al no ser ellos quienes están en el poder para emplear a sus cercanos.
¿O que no se acuerdan los del PRI la sarta de atrocidades y corruptelas que hicieron en el gobierno federal y estatal mientras estuvieron en el poder? , ¿No se acuerdan del ex gobernador Mercado Romero, famoso por los escándalos de enriquecimiento ilícito y negocios sucios? Y qué decir de los de Acción Nacional, que también han saltado a la fama por sus casos de nepotismo en varias entidades del país, como en Veracruz y el DF, en donde la presidenta del partido de la Ciudad de México, Mariana Gómez, fue acusada de beneficiar con jugosos contratos a familiares y allegados de Margarita Zavala, esposa del presidente Calderón.

A pesar de que estos funcionarios del jetset sudcaliforniano están violando la Ley de Responsabilidades  de Servidores Públicos de Baja California Sur que dice textualmente en el artículo 46 párrafo XII “Abstenerse de intervenir o participar indebidamente en selección, nombramiento, designación, contratación, promoción, suspensión, remoción, cese o sanción de cualquier servidor público, cuando tenga interés personal, familiar o de negocios en el caso, o pueda derivar alguna ventaja o beneficio…”, no se hace nada, y no se hace nada porque ellos imparten y procuran la justicia, jugando el papel de juez y parte, sin que alguna autoridad realmente los regule.

El Semanario Zeta dice, que cuando el ex priista Leonel Cota Montañó llegó al poder en Baja California Sur, empleó a 40 familiares aproximadamente, que fueron ubicados dentro del gobierno del estado, en el Municipio de Los Cabos y La Paz.

Pero Leonel Cota no es el único que al parecer ha pecado de nepotista, Narciso Agúndez, su más grande pupilo, también ha hecho su trabajo. El mandatario estatal, según lo publicado en Zeta, plagó la nómina de familiares en el gobierno del estado y del “honorable” Municipio de Los Cabos en puestos estratégicos de la administración.

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