Mi energía sale por las yemas de mis dedos: Guadalupe Parrondo

Guadalupe Parrondo

Guadalupe Parrondo

Guadalupe Parrondo, considerada por la critica especializada como la mejor pianista de la república mexicana, quien se presentará en la Sala de Conciertos La Paz (SCON), concedió una entrevista exclusiva para Peninsular Digital, he aquí la primera entrega, la cual tiene la intención de mostrar otra perspectiva acerca de esta gran artista.

Más allá de la pianista, ¿quién es Guadalupe Parrondo?
 Aparte de ser pianista, soy pianista. Pero, también me gusta, por ejemplo, disfrutar de una buena comida; de hecho, soy muy dada a hacer de comer, me gusta inventar, no desperdicio la comida, invento lo que sea para no tirarla y de ahí he sacado algunas recetas originales Parrondo.

Eso por un lado, y bueno, mi trabajo es estudiar; entonces, sí paso muchas horas practicando, también me pongo a jugar con la computadora, me encanta hacer diseñitos y dibujitos, pero no soy buena para eso, pero es mi juguete, es mi diversión. Fuera de eso, no me queda tiempo para más.

Cuando tengo tiempo, las películas más nuevas las veo casi un año después. Me gusta mucho el teatro, hace mucho que no voy, pero me gusta el teatro.También salgo a caminar a los viveros de Coyoacán, cada vez que el tiempo me lo permite, que lo debería uno hacer todos los días, pero… Y disfrutar de los árboles, del aire libre, del buen aire, pues eso me gusta. Y ahora estoy fascinada de ver el mar, a La Paz es la primera vez que vengo, y hasta ahorita lo que he visto me encanta.

¿Qué es lo que le molesta, qué no tolera?
Me molesta la injusticia, la violencia, eso me prende, me enoja muchísimo, pero lo tengo que trabajar porque a veces no está en uno resolver esta parte de la condición humana; pero, eso me prende al grado de que me he llegado a enfermar, entonces tengo que manejarlo fríamente, pero es algo que no soporto.

¿Qué soñaba cuando era niña?
Yo nací entre pianos, mi papá era técnico de pianos, afinaba pianos, reconstruía pianos, órganos, me llevaba a las iglesias cuando afinaba órganos de tubos, entonces adquirí una buena condición auditiva, tengo oído absoluto, para mi desgracia, porque no soporto ninguna desafinación, ni de cantantes, ni de violinistas, ni de nadie que no lo pueda controlar; y es una molestia, más que un privilegio. Me he tenido que salir de funciones por las desafinaciones, no lo tolero. Bueno, tengo educado el oído, y mi papá me enseñó las primeras notas, con lo que él me enseñó primero de oído, haciendo como molde, él se ponía en el teclado, movía los dedos y yo con mis manitas encima, pues aprendía gráficamente y aprendi varias letras, con las cuales di yo mi primer recital, tenía yo 4 años.


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