La reforma migratoria que no llega

Diana Cuevas

 Declaraciones importantes, pero insuficientes políticamente 

Obama mencionó que mantendrá su rechazo a la criminalización migratoria y “a que gente que trabaja y aporta a esta gran nación sea tratada como delincuente”. Declaración que es importante, pero insuficiente políticamente.
Obama mencionó que mantendrá su rechazo a la criminalización migratoria y “a que gente que trabaja y aporta a esta gran nación sea tratada como delincuente”. Declaración que es importante, pero insuficiente políticamente.

Ayer el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, se reunió con su homólogo estadounidense, Barack Obama para externarle su rechazo a la Ley SB 1070 decretada en el estado de Arizona y en la cual se criminaliza a indocumentados hispanos por su aspecto físico.

Argumentado los principios discriminatorios de los que parte, lo más que pudo lograr Calderón al respecto fue una declaración por parte del presidente Obama quien mencionó que mantendrá su rechazo a la criminalización migratoria y “a que gente que trabaja y aporta a esta gran nación sea tratada como delincuente”. Declaración que es importante, pero insuficiente políticamente para lograr una mejoría en las condiciones en las que viven cientos de miles de connacionales en el vecino país del norte.

No hay que olvidar que en lo que va de la alternancia panista en el poder –Vicente Fox, hablaba de llevarnos “la enchilada completa” con Bush, con una reforma migratoria donde congresistas estadunidenses aprobarían una «reforma que traiga orden, legalidad y seguridad al migrante- dicha reforma migratoria no se ha podido concretar.  De esta manera las noticias para las familias mexicanas que viven en Estados Unidos, no sólo no avanzan sino que empeoran, tal y como lo demuestra la ley SB 1070.

Difícilmente dicho escenario mejorará si tenemos en cuenta que la migración irregular significa enormes ganancias para la economía estadounidense, la cual por cierto, se encuentra en la crisis más profunda de su historia.

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