Perla Taddie García

 El día de ayer tuve una breve conversación con el director de la Casa de la Cultura del Estado de B.C.S donde abordamos un poco sobre la historia del recinto, los talleres, su misión…la información básica de la institución.  Al llegar me percaté de la belleza del edificio fundado en 1886 para servicios médicos, su arquitectura colonial y sus nuevos pisos y frondosas jardineras crean un contexto ideal para la enseñanza del arte.

Estando adentro una amable secretaria me hizo el favor de pasarme a la oficina de Ulises Cota Montaño –director desde hace un año- para poder llevar a cabo mi  “entrevista” . Mi primer tema fue la función y responsabilidad social de la institución, a lo cual el amable director me dice “Ay es que me agarras desprevenido” entonces sumergió su cabeza en la pantalla de su PC para leerme un archivo que contenía los apartados como “Misión, visión..entre otros”. El tipo no pudo darme la información por sí mismo, lo cual denota que no está atento de la responsabilidad que tiene como de su trabajo mismo.

Decidí no decepcionarme tan pronto no tomando tan a pecho el incidente, así proseguí  cuestionándolo acerca de la necesidad de que las áreas administrativas de instituciones de arte sean comandadas por personas con una preparación artística o al menos un aficionado del arte. Su cara se vio insegura, sus labios temblaron un poco y respondió: “no, no es necesario estudiar algo así, porque nosotros apoyamos a los artistas haciendo exposiciones…” lo cual me dejó totalmente anonadada, pues ese pensamiento me parece ilógico, en primera porque para poder apoyar el arte debes tener un bagaje cultural que incluya una referencia de conocimiento del arte, sino cómo podrás comprender la necesidad de una formación artística, cómo podrás entusiasmarte por tu trabajo sino tienes referencias.

Seguida la plática le pedí que me hablara sobre la importancia de una formación artística en los niños a lo que sólo pudo contestarme “es bueno para la disciplina” sí, es muy bueno para la disciplina pero ¿qué más? Me parecían respuestas atolondradas de un jovencito de secundaria pillado por la maestra por no poner atención a la clase.

Es evidente que el señor Ulises Cota Montaño, está ahí gracias a su buena suerte, pues cualidades para ser la arteria principal de la Casa de la Cultura del ESTADO le falta sangre.

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