Canciones y Vals en el Jardín

Canciones y Vals en el JardínEn el marco del programa “Hacia nuestros centenarios”, se diseña un proyecto para retomar la manera en que se celebraban las fiestas populares en el antiguo Jardín Velasco (construido en 1876) a principios de los años veintes. Por esta razón el pasado veintiséis de mayo el Ballet Folklórico “Calafia”, vestido a la usanza, se dio cita en la plaza de la ciudad, junto al exquisito tándem conformado por “el distinguido tenor chihuahuense José Luis Ordoñez, acompañado del impecable pianista Fernando García Torres”, como bien lo menciona Perla Taddie.

José Luis Ordóñez, “una de las voces más importantes de nuestro país”, aclara el Director de Culturas Populares e Indígenas y Coordinador de los Festejos del Bicentenario, en Baja california Sur, José Guadalupe Ojeda Aguilar, es sin duda un personaje que gusta de la vida. Se nota en su simpatía y desenvolvimiento, le gusta vivir. “Me parece que estoy participando no sólo en un concierto de la época de valses sino en una evocación”. Para él, el hecho de que esta sea representación de una costumbre del pasado y que se realice en el mismo lugar, que ha cambiado muy poco, es una especie de catarsis. José Luis Ordóñez se mostró cercano al público, bromeando, cantando con ellos, buscando alentarlos para hacer progresar la cultura en nuestra ciudad: “espero que el público empuje este tipo de proyectos, porque son los que hacen crecer a una población. La cultura y la educación. […] hay que pedir este tipo de proyectos.”

El maestro Fernando García Torres no dejó de sonreír en los ensayos. Con sus treinta y cinco años de experiencia, Chopin, Beethoven y Mozart en la cabeza, allegado al recuerdo de cuando era pequeño y su madre tocaba los mismos valses que interpretaría la siguiente noche en el Jardín, García Torres podía sentir, de antemano, el gusto que iba a causar el concierto en las personas: “El público va a venir, va a estar entretenido y se va a identificar, desde los jóvenes hasta las personas de la tercera edad.” Nos confesó que algunas piezas nunca las había interpretado antes, pero “en cuanto las toqué, me fueron familiares.”, platica. Además afirmó que lo mismo pasaría con quienes escucharan por primera vez las piezas: “si no las hemos escuchado [al hacerlo por primera vez] las hacemos nuestras.”

Utilizar espacios históricos para representaciones artísticas es sin duda un agregado desmedido a la experiencia de vivir un espectáculo. De un tiempo para acá la buena cultura ha ganado terreno en las costumbres de los sudcalifornianos y no existe otra manera de fortalecerla más que con la asistencia a dichos espectáculos, con ejercer el poder y la obligación de la opinión.

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