Son 200 mil metros cuadrados que Ernesto Coppel presuntamente no quiere otorgar al Ayuntamiento cabeño.

Intenta desarrollador agandallarse áreas de donación

Los Cabos, Baja California Sur .-  El empresario Ernesto Coppel, desarrollador de los Hoteles Pueblo Bonito,  Quivira Golf Club, Monte Cristo y The Towers and Pacífica; intenta despojar a los sanluqueños de 200 mil metros cuadrados en una zona por demás privilegiada por sus vistas naturales.

El empresario pretende, aunque la ley lo obliga, dejar de donar esta superficie que se destinará para disfrute público, para lo cual busca contar con la anuencia del gobierno de Los Cabos encabezado Jesús A. Castro.

Como es sabido, todo desarrollador que intente invertir en el municipio de Los Cabos, deberá entregar por Ley como donación municipal el diez por ciento de la superficie desarrollada urbanizada; donación que normalmente se destina a áreas de equipamiento (escuelas, bomberos) o bien, para construir parques equipados para el disfrute de los habitantes del lugar.

En el caso del Proyecto Quivira Golf Club, propiedad del empresario Ernesto Coppel, por lo urbanizado, y conforme a ley, le corresponden al municipio, y por tanto a la Ciudad de Cabo San Lucas 200 mil metros cuadrados, mismos que según en investigación de este medio, a los precios que comercializa el proyecto, equivalen a 60 millones de dólares (1,200 millones de pesos).

Pero, el desarrollador Ernesto Coppel, a quien el pueblo de Cabo San Lucas lo recuerda no por sus inversiones en este destino, sino por el “secuestro” del Faro Viejo, así como la reciente construcción de una lavandería industrial, la cual modificó el “escurrimiento” natural del agua en época de lluvias afectando a cientos de familias, que cada año terminan con sus hogares inundados, se quiere “arreglar” con el actual gobierno cabeño.

Fuentes cercanas al inversionista Ernesto Coppel, señalaron a este medio que es el mismo empresario quien ha dicho en los denominados “Briefing” que buscará acordar con el actual ayuntamiento un arreglo, y no otorgar ese 10% de donación que le corresponde por ley a la Ciudad de Cabo San Lucas, y pagarlo en especie.

Si la administración de Jesús A. Castro le dijera no al empresario Coppel y le exigiera el diez por ciento de la superficie urbanizada, la cual le corresponde a este destino por ley, se podría construir un Gran Club de Playa para las familias de Cabo San Lucas, sin duda un gran acierto del actual cuerpo edilicio. O, con los mil doscientos millones que vale el predio, resolver el problema de servicios para todas las invasiones. Seguiremos el rastro del terreno.

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