Insiste CANACOPE en el aumento a las tarifas del transporte público
A lo Ernesto Cordero, Barocio García insiste en que las familias pueden vivir bien, pagando los precios que desean los transportistas públicos, porque en la ciudad se ganan al menos dos salarios mínimos.
A lo Ernesto Cordero, Barocio García insiste en que las familias pueden vivir bien, pagando los precios que desean los transportistas públicos, porque en la ciudad se ganan al menos dos salarios mínimos.

Las tarifas en el transporte público deben aumentar, pues el precio del combustible degrada las ganancias de los transportistas y de los concesionarios. “Con lo que se saca de la operación del transporte, pues no alcanza para todo, aunque hay gente que dice que los transportistas ganan dinero”, pero de los $1,000 aproximados que recolectan diario, $800 son destinados para diesel, restando sólo $200 para el concesionario, el chofer y sus familias, ampara Sara Barocio García, directora de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (CANACOPE) en La Paz.

Explica que los gastos permean la compra de tecnología, como control de pasaje, contador de dinero, neumáticos y demás. Por tal motivo, debe haber un fuerte aumento al transporte, derivado de la “presión de los costos del combustible”, detalla.

Recuerda Barocio García la situación del 2008, cuando solicitando un aumento al transporte, concesionarios y choferes se fueron a para laboral. Desde antes y hasta la fecha, el gremio del transporte público 36 veces ha instado a aumentar el precio a los pasajeros, pero muy pocas veces les han hecho caso, tomando de ejemplo, la directora local de CANACOPE, que la administración pasada les negó el cobro general de –ahí les va- $13 –lo que muchos agradecen-. Igualmente, señala que han presentado propuesta al ayuntamiento para obtener un subsidio de combustible, pero después de cuatro meses y medio de la propuesta, no les ha atendido. Un a de las propuestas es cobrar $6.50 a toda persona, obrero, estudiante, usuario casual, personas de la tercera edad y discapacitados, mas la propuesta no ha procedido.

El ayuntamiento es consciente de la crisis económica, expuso, y de que el transporte “no opera sin combustibles (…) … y saben una cosa, si el gobierno sigue con esa resistencia, de no hacer una reunión de Cabildo para analizar qué tiene el transporte aquí, pues un día va a parar”.

“No lo han liberado el transporte, el transporte sigue en manos del gobierno, cuando el transporte sea privado va a ser liberado”, pronosticó.

 “Son mentiras”, dijo respecto a que las tarifas no puedan modificarse o negociase sin el Comité de Transporte, pues “ellos piensan que no han hecho el Consejo de Transporte Municipal y por eso no se permite el aumento de las tarifas, cuando la Ley dice que no. Es el propio ayuntamiento que lo conforma el Cabildo en pleno y el síndico municipal quien toma la decisión”

A lo Ernesto Cordero, Barocio García insiste en que las familias pueden vivir bien, pagando los precios que desean los transportistas públicos, porque en la ciudad se ganan al menos dos salarios mínimos.

Justifica que aún cuando el precio del diesel ha aumentado equitativamente –más bien dicho, bajo una proporción basada en estudios institucionales- en todo el país, y que aún cuando en Mazatlán, por dar un ejemplo, la tarifa general es de $6, en transporte urbano que cuenta con clima artificial, en la ciudad de La Paz las rutas no son tan cortas como algunos las aprecian, por lo que el cobro es justo. “Hay demasiadas rutas, aquí ya las rutas no son cortas, son largas”, argumentó, agregando que en ciudades más grandes el cobro también es menor a causa de la cantidad de usuarios que viajan en transporte público. Asimismo, asegura que el transporte no tiene calidad “porque la misma ciudadanía, el mismo usuario del transporte lo destruye (…) y no hay quién castigue a esa gente porque destruya el transporte”. Situación por demás verdadera.

Para terminar más rápido, dijo “la operación del transporte no nada más es responsabilidad del concesionario, es responsabilidad del gobierno del Estado y del gobierno municipal, de los usuarios, de los concesionarios, del que lo usa, del que lo opera y de quien lo dirige con sus leyes y reglamentos, pero toda la vida se le ha dejado al concesionario solo. El gobierno nunca ha traído un programa de apoyo para apoyar al transporte, para que sea mejor. No para que sea nuevo, para que sea mejor”.

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