Hablando de blindaje: “no puedo darle continuidad a algo que no existe” dice el Secretario de Seguridad
El secretario de seguridad pública anuncia un nuevo programa, con los mismos objetivos, pero con un nombre más feo: “Programa Sellamiento”.
El secretario de seguridad pública anuncia un nuevo programa, con los mismos objetivos, pero con un nombre más feo: “Programa Sellamiento”.

“No puedo darle continuidad a algo que no existe”, señala Álvaro De la Peña Angulo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en el Estado, cuando habla de “blindaje” en Baja California Sur (BCS).

La protección de puertos aéreos, marítimos y terrestres del Estado no es tema ligero, pues la mayoría de los crímenes en la entidad ocurren en zonas de alta inmigración de paisanos de distintas regiones de México, como ocurre en Cabo San Lucas, que ocupa el primer espacio en la nota verdaderamente roja de BCS. Es por eso que De la Peña Angulo insiste en que los problemas ya estaban cuando él llegó y que el blindaje jamás existió. Entendemos entonces que no era otra cosa más que el título de un programa estatal para bajar recursos federales. “Yo considero que hace falta todavía, la palabra blindaje es muy fuerte, muy amplia, y no me atrevería a decir eso [que BCS está blindada]”.

Por tal motivo, el secretario de seguridad pública anuncia un nuevo programa, con los mismos objetivos, pero con un nombre más feo: “Programa Sellamiento”. “Estamos hablando de un sellamiento con el Ejército, con la Marina, con nosotros, para que tengamos un verdadero control en Pichilingue, en los aeropuertos, saber quién entra al Estado y saber perfiles de personas que podrían venir a delinquir de otros Estados al nuestro”.

El antiguo programa es un tema en el que prefiere “no abundar”, pero que está claro que para él no funcionó y no cumplía con lo que expresaba, es decir, no había tal blindaje: al llegar a los puertos del Estado las personas no eran registradas en una base de datos (y siguen no siéndolo), no se tenían huellas dactilares de perseguidos en otras entidades (y así se continúa), la entrada y salida de Baja California Sur estaba (y sigue estando) tan abierta como la mente de un hippie en el San Francisco de 1967, por lo que después de reconocer que el Ejército Mexicano y la Armada de México han hecho un excelente trabajo, se comprende que la coordinación entre fuerzas del orden y la acción estatal no han sido suficientes.

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