Si ASUDESTICO no lo hace, que sea la policía

El tiempo compartido, el otro cártel (I)
dama golpeada
En lastimoso estado dejaron tres vendedores de tiempo compartido a una dama, a quien golpearon por un incidente vial.

La Paz, Baja California Sur.- A raíz de la publicación la pasada semana de una nota, donde contábamos la brutal paliza de que fue objeto una señora por parte de unos vendedores de tiempo compartido del Grand Solmar (de la familia Bulnes), encabezados por una violenta mujer con antecedentes penales y orden de búsqueda en Estados Unidos, una cascada de información nos ha llegado a la redacción sobre los promotores y sus irregularidades: Desde que la OPC golpeadora mantiene una relación extramarital con uno de los ejecutivos del Grupo (¡Si Don Luis Bulnes levantara la cabeza!), hasta que algunos promotores (OPC) “se completan” los ingresos promoviendo la venta de sustancias ilegales o incluso, la prostitución de menores. De ASUDESTICO, ni sus luces.

Tras nuestra investigación que iremos publicando en estas páginas, nos queda claro que salvo Villas del Palmar, donde la dirección si se preocupa por la preparación y supervisión de sus colaboradores, el resto del sector se caracteriza por una especie de “subasta de clientes” donde los diversos desarrollos solo califican sus equipos en base a los resultados de parejas arrastradas a las presentaciones, sin cuidar ni su comportamiento, sus mentiras y engaños, su agresividad contra turistas y sus ilegales actividades (incluso realizadas desde sus puestos de trabajo, cabinas de información propiedad de las empresas). De nada sirve vestir el sector con títulos de diplomados, si entre los sujetos titulados (muchos de ellos honorables personas) se cuelan verdaderos delincuentes protegidos por sus empresas, sea por su alta productividad o por sus favores sexuales.

Es hora que intervenga la autoridad municipal para regular este gremio, e incluir dentro de los expedientes de cada uno de los “diplomados” un análisis de su pasado delictuoso. Tal como está la guerra de los cárteles de la droga, con asesinatos a diario, lo que nos falta es una ejecución de un OPC por parte de otro cártel por venta o deudas de drogas.

Sr. Presidente Municipal Antonio Agúndez, a usted le hablamos para que tome cartas en el asunto antes de que ocurra una desgracia más; es hora de encarar el problema de los OPCs. No creemos que Julio Castillo, del Consejo Coordinador Empresarial pueda ayudarle mucho, pues es muy difícil que él le hable recio a sus patrones.

 

SEl tiempo compartido, el otro cártel (II)

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