Prostitutas, borrachos y bronquistas irrumpen la tranquilidad de un fraccionamiento que fue emblemático en Cabo San Lucas.

El Pedregal ya no es lo que era

Los Cabos, Baja California Sur.- Pese a los esfuerzos de un equipo de seguridad que hace el mejor posible trabajo, el uso intensivo que trae el turismo barato, el sexual y el “algo más”, comienza a imposibilitar la tranquilidad y calidad del emblemático fraccionamiento construido a base de esfuerzo y tesón por Don Manuel Díaz Rivera y su esposa.

Mochileros AirBnB, renteros de casas “HomeAway” y mil combinaciones adicionales, han dado como resultado que elementos fiesteros celebren bacanales a altas horas de la madrugada introduciendo prostitutas, alcoholes y otros “atractivos”, que merodeen por las casas personas “con acceso autorizado” y que se descuide aspectos fundamentales del fraccionamiento en aras del negocio de la hostelería irregular.

Con la desleal competencia ejercida por sistemas que no respetan ni el pago de impuesto, ni el registro de clientes e “invitadas”, ni los horarios de expedición de alcohol, actuando sin licencias municipales, menos estatales o federales y con el ánimo de lucro desmedido a corto plazo, avanza el desprestigio del que un día fuera reconocido como uno de los mejores fraccionamientos turísticos de América del Norte, a cambio de las monedas libres de carga fiscal de otros servidores turísticos.

Que todo sea por el dólar.

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