El escritorio Público, Parte I

Perla Taddie García

 “Quitar el Escritorio Público del Centro histórico
de La Paz, es quitarle lo histórico”
                                                                                                                 -Rogelio Askins-

En el callejón Bañuelos, junto a las oficinas de Hacienda, encontramos un puesto de madera con pinturas de peces y réplicas de pinturas rupestres, en ese pequeño espacio se esconden los tesoros de vida de un personaje muy peculiar; Rogelio Askins.
En el callejón Bañuelos, junto a las oficinas de Hacienda, encontramos un puesto de madera con pinturas de peces y réplicas de pinturas rupestres, en ese pequeño espacio se esconden los tesoros de vida de un personaje muy peculiar; Rogelio Askins.

En el callejón Bañuelos, junto a las oficinas de Hacienda, encontramos un puesto de madera con pinturas de peces y réplicas de pinturas rupestres, en ese pequeño espacio se esconden los tesoros de vida de un personaje muy peculiar; Rogelio Askins, propietario y fundador (hace aproximadamente 35 años) del “Escritorio Público”.

 A simple vista encontramos una fotocopiadora, máquinas de escribir, una guillotina antigua y muchos papeles. Pero nadando en ese mar de tintas viejas y oficios traspapelados reposan los recuerdos de una interesante vida.

Originario de  la “región Lagunera” Torreón ,Coahuila el señor Rogelio Askins llegó hace más de cuarenta años a la Ciudad de La Paz.

Al llegar, gracias a su título de Contador Público y Estenógrafo “qué es estenógrafo, todos preguntan eso… así les digo a todos; estenógrafo es una y mil maneras de defraudar al fisco” -comenta entre risas- obtuvo trabajo en el antiguo Banco de La Perla de La Paz, con Don Antonio Ruffo “yo era el que hacía los cheques, hacía la conversión de la libra esterlina y mandábamos pagar la mercancía que llegaba de allá del extranjero.”

Después de algunos años de trabajar para los Ruffo, decidió abrir el famoso “Escritorio Público” donde a la fecha sigue laborando como fiscal, ayuda a las personas a hacer sus declaraciones, hojas de impuestos, etc.

Para el año del 2005, con las remodelaciones del malecón, al Escritorio Público intentaron “reubicarlo” “y yo les decía: ¡no me muevan de aquí, hombre! les hago el escritorio de cristal, bonito. No, que vas pa fuera, me decía, pero les gané y así me dicen ahora ¿porqué no le hacen un quiosquito de material bonito.No, porque entonces dicen ¿quién lo hizo?….y me echan pa fuera.” 

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