Divide opiniones la inminente instalación de parquímetros en el centro de La Paz
Desde su trinchera, los oficiales de Tránsito, como el sub oficial Silverio Martínez, opinan que la mejor opción son los parquímetros, en lugar de los espacios amarillos por dos horas, pues les quita tiempo apegarse a esa diligencia.
Desde su trinchera, los oficiales de Tránsito, como el sub oficial Silverio Martínez, opinan que la mejor opción son los parquímetros, en lugar de los espacios amarillos por dos horas, pues les quita tiempo apegarse a esa diligencia.

El tema de los parquímetros en las principales calles del centro de la ciudad, donde el deprimido comercio busca alternativas constantes, causa disímiles opiniones entre los comerciantes, haciendo obvio que no existe unión entre estos y que cualquiera que sea la decisión final incomodará a más de uno. Por su parte, el Cabildo del XIII Ayuntamiento aprobó el pasado mes “el dictamen con el que se solicita al Congreso del Estado autorización para ‘celebrar contrato’ de concesión para la prestación del servicio público de estacionamiento pre-pagado en vía pública”, lo que significa que los parquímetros son casi un hecho.

Algunos comerciantes muestran un incipiente connato de organización en contra de la medida, pues argumentan que sólo alejará más a la gente, además de que furtivamente se habla de negocios extraños por parte de los diputados, ya que éstos han manifestado estar en contacto con líderes de la zona, pero los comerciantes dicen no estar representados por nadie (recordemos que de ser aprobada la instalación de parquímetros se otorgará una concesión por 20 años a la empresa ganadora del proyecto, es decir, muy buen negocio).

A favor de la medida se muestra, por ejemplo, el propietario de “Ferretería La Estrella”, quien asegura que los detractores de los parquímetros lo hacen por motivos personales, señalando particularmente al dueño de un hotel en la zona, argumentando que estaciona hasta cuatro coches de su propiedad en la misma calle, un caballo hecho de palma y una carreta, lo que definitivamente ocupa más espacio del estrictamente necesario. El propietario de la ferretería sostiene que la ley se debe aplicar sin preguntar, pues “es muy difícil poner de acuerdo a tanto pendejo”.

En la otra esquina (no en un sentido literal), se encuentra la dueña de un sitio de internet y refacciones para computadora, quien está completamente en contra de la medida pues menciona que el beneficio será sólo para la empresa que ponga los parquímetros y “para unos cuantos” más. A su juicio lo que necesita el centro para reactivarse económicamente es mayor difusión, plazas, más actividades culturales y “negocios ancla”, como tianguis.

Igualmente, hay quien no cree que exista solución, con o sin parquímetros. Sobre la calle Madero un enérgico propietario de boutique indica que “es cuestión cultural” la raíz del problema, pues el 80% (cálculo personal) de los estacionamientos en el centro está ocupado por propietarios de negocios o empleados de tiendas como Sears, cuando ellos son quienes deberían estacionarse “a unas cinco cuadras” para dejar estacionamientos libres a sus propios clientes. Salió de su tienda y señaló al menos siete autos que aseguró eran de los dueños de las joyerías, boutiques, paleterías, etc. donde autos esperaban pacientes, justo a la puerta de las tiendas, como una suerte de drive thru. Además, mencionó también el problema del hotelero, sus coches, su caballo y su carreta, así como fue señalado el gerente de pseudo prestigiado bar frente al kiosco del malecón, quien ha mantenido por seis meses una Cherokee blanca estacionada sobre Madero, sin moverla para nada y cubierta de polvo (¿cuánto debería si hubiese parquímetro?).

Desde su trinchera, los oficiales de Tránsito, como el sub oficial Silverio Martínez, opinan que la mejor opción son los parquímetros, en lugar de los espacios amarillos por dos horas, pues les quita tiempo apegarse a esa diligencia.

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