Depuración de custodios para evitar el tráfico de drogas en los penales
El tráfico de drogas en los Centros Penitenciarios es común, antiguo y sucede en todas las cárceles de la república mexicana, asegura Álvaro De la Peña Angulo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en el Estado.
El tráfico de drogas en los Centros Penitenciarios es común, antiguo y sucede en todas las cárceles de la república mexicana, asegura Álvaro De la Peña Angulo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en el Estado.

El tráfico de drogas en los Centros Penitenciarios es común, antiguo y sucede en todas las cárceles de la república mexicana, asegura Álvaro De la Peña Angulo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en el Estado. “En todo el país, en todas las cárceles, en todos los Ceresos que existen, pues obviamente, ahí es una población como si fuera una ciudad, pero con paredes, se dan muchos vicios, se pueden generar muchos vicios”.

Y es que a principio de mes, José Francisco García Velázquez, custodio del Centro de Readaptación Social (CERESO) de Comondú, fue sorprendido cuando intentaba ingresar marihuana al reclusorio; en mayo, Jesús Rahgner Torres Moreno, director del CERESO de La Paz, aceptaba que el tráfico de drogas se daba en el Centro de Readaptación, “muchas veces, por falta de personal [y] por corrupción dentro de los mismos guardias penitenciarios”; así también, mientras Alfonso Ledezma Alcántar era director del penal, algunos periódicos locales hacían notar que existía tráfico de drogas en el CERESO de La Paz; por esto, el secretario explica que el tráfico de drogas en los CERESOs “no es nuevo”, que “esto es de siempre”, pero que seguirán luchando.

Así, después de haber sido detenido García Velázquez, se aseguró que ningún custodio en el Estado tuviese negocios sucios, por lo que hoy apunta el secretario de Seguridad Pública que en Baja California Sur «no hay venta de nada por parte del gobierno del Estado, de ninguna autoridad de Seguridad Pública, al interior de los reclusorios». Es decir, que el antiguo problema acabará con la firmeza de su propia mano.

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