Denuncian acoso sexual en Tránsito municipal
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Gabriela Delgado Lemus, trabajadora adscrita a la DGSPPPyTM, casada con un oficial de la dependencia municipal, señala que ha sido víctima de acoso sexual por parte del comandante Juan Antonio Zazueta.

La Paz, Baja California Sur.- Algo que se ha sabido siempre y que entre los muros de la dependencia es un pedido de auxilio, ahora sale a la luz de manera definitiva. Dentro de la Dirección General de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal (DGSPPPyTM) de La Paz priva el acoso sexual y laboral de parte de altos mandos en contra de oficiales y empleadas de confianza.

Gabriela Delgado Lemus, trabajadora adscrita a la DGSPPPyTM, casada con un oficial de la dependencia municipal, señala que ha sido víctima de acoso sexual por parte del comandante Juan Antonio Zazueta, y abuso laboral del sargento Julio César Serrano Leyva, ambos confabulados con el fin de que el primero sacié sus bajos instintos con la trabajadora de confianza o que ésta renuncie a su empleo en el intento.

Delgado Lemus dirigió una carta a la presidenta municipal Esthela de Jesús Ponce Beltrán, al contralor José Luis Taylor Ojeda y a los regidores paceños, en donde describe una serie de abusos cometidos en su contra y solicita ayuda de las autoridades para detener este acoso sexual que ya afecta gravemente su vida diaria.

“El comandante Zazueta empezó a acosarme diciéndome que yo le gustaba desde hace tiempo atrás y que él no iba a decir nada que era un caballero y que nadie se iba a enterar y así se la llevaba diciéndome cosas hasta que le puse un alto y le dije que si no me dejaba de acosar le iba a decir a mi esposo y a todos los que correspondiera y contestándome que no me iban a hacer caso porque él estaba muy palanca y que mejor accediera andar con él y que iba a mover sus influencias para que bajaran de la moto a mi esposo (también es policía) y cambiaran de área junto conmigo. Incluso me tacha de mal elemento y de altanera y mala conducta porque no acudí a sus provocaciones indecorosas y me quería andar metiendo mano a mi persona y darme besos que obvio nunca jamás le permití hacerlo en ningún momento (sic)”, cita un fragmento de la misiva.

Las autoridades municipales recibieron esta información el 22 de julio y aún no han declarada nada oficialmente.

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