Aumentan protestas contra el proyecto Cabo Cortés

Mientras que ecologistas insisten en que se romperá el equilibrio ecológico, el representante del grupo español Hansa que hará el desarrollo, dice que ya tienen todos los permisos 

Advirtió Juan Castro que el megaproyecto turístico e inmobiliario de Cabo Cortés se desarrollará a muy poca distancia de uno de los últimos tres arrecifes de coral vivos en América del Norte, declarado reserva natural en 1995 con vistas a su protección.
Advirtió Juan Castro que el megaproyecto turístico e inmobiliario de Cabo Cortés se desarrollará a muy poca distancia de uno de los últimos tres arrecifes de coral vivos en América del Norte, declarado reserva natural en 1995 con vistas a su protección.

Al rechazo de grupos ecologistas en contra el proyecto de desarrollo Cabo Cortés en Cabo Pulmo, se sumaron las del residente más antiguo del lugar, Juan Castro y un grupo de vecinos que integran la asociación Vive Cabo Pulmo.

Advirtió Juan Castro que el megaproyecto turístico e inmobiliario de Cabo Cortés se desarrollará a muy poca distancia de uno de los últimos tres arrecifes de coral vivos en América del Norte, declarado reserva natural en 1995 con vistas a su protección.

El proyecto del grupo español Hansa Urbana, es el más ambicioso previsto en la costa del estado de Baja California Sur, ya que prevé la construcción de una marina de 490 posiciones, miles de habitaciones de hotel, casas campestres y en general vivienda y servicios para más de 40 familias, que multiplicadas por 4 personas por familia, sería un tercio más de la población total del Estado.

Toda una pequeña ciudad será construida muy cerca de la playa, comercios, una pista de aterrizaje y tres campos de golf, a los que se sumará una planta de desalinización de agua, con un costo presupuestado de 500 millones de dólares.

Por el momento, el balneario es casi secreto: unos cuantos pequeños hoteles y restaurantes junto a un club de buceo, contadas casas de estadounidenses ecologistas o bohemios.

El arrecife data de hace 25.000 años, tiene 25 metros de fondo, alberga bancos de miles de peces, es hogar de cientos de especies, desde pequeñas conchas hasta meros de más de un metro. En sus huecos habitan las morenas y, un poco más allá, merodean los tiburones.

«El proyecto destruirá el arrecife», denuncia Juan Castro, que un día, maravillado, descubrió el increíble mundo submarino, declarado en 2005 patrimonio natural de la humanidad por la Unesco.

Este ex recolector de perlas que se ha declarado adversario del proyecto Cabo Cortés es apoyado por organizaciones no gubernamentales tanto regionales como internacionales, reiteró que no se hicieron los estudios ambientales indicados, porque los hicieron de tal forma que favorecieran al promotor.

Por su parte el representante del grupo Hansa, Sergio Tabansky dijo: «No queremos polémicas, queremos colaboración en la protección del medio ambiente, y somos totalmente transparentes».

Agregó que el 60% del terreno permanecerá como una reserva ecológica y que la primera fase de nuestro proyecto, que se desarrollará en 25 años, sólo afectará 450 hectáreas en las que se construirán 2.500 habitaciones en los próximos cinco años», señaló.

«Tenemos todas las autorizaciones, tras los estudios ambientales realizados por las autoridades», agrega Tabansky, precisando que el proyecto de Cabo Cortés no tocará las dunas.

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