Porfirio Díaz, el referente de EPN

El único referente en México para medir lo que ha pasado con el desastre de Peña Nieto es, aunque muchos no lo acepten, el porfiriato

El único referente en México para medir lo que ha pasado con el desastre de Peña Nieto es, aunque muchos no lo acepten, el porfiriato.

En ningún otro período del país se refleja con mayor claridad la falta de perspectiva e imaginación gubernamental y la base de su fracaso.

La envidia despertada en el Benemérito por la eficacia militar de Porfirio Díaz llevó al “impasible” a tomar la decisión de liquidar al ejército, la base política de donde se nutría el creciente prestigio y la personalidad del general Díaz.

Apenas hubo vencido a Maximiliano de Habsburgo, Juárez liquidó a decenas de miles de militares republicanos para detener a toda costa la popularidad del General.‎ Ante una débil economía, los despedidos engrosaron las filas del desempleo, de los atracadores de pueblos y caminos, de los mendicantes.

‎Sin embargo, pudo más la corrupción de burócratas y policías que el ejército y la fortalecida Guardia Rural, destinada a combatir todos los frentes abiertos a la delincuencia por un sistema económico agotado. Juárez murió en medio de un sistema económico fallido.

Al llegar al poder don Porfirio, se canalizaron todas las energías al mantenimiento de la paz “a cualquier precio” para modernizar al país. Las divisas “poca política y mucha administración” y la más convincente de “pan o palo” pusieron su sello en el gobierno.

La alianza porfirista con las clases acomodadas, los caciques regionales y los extranjeros influyentes, necesitó de la “pax porfiriana”, de las guardias rurales, del ejército y de la policía secreta para apaciguar la rebeldía de pueblos miserables, de indios y campesinos despojados por hacendados.

Sin piedad se disolvieron todas las manifestaciones de rechazo a la llegada de inversionistas a los sectores claves de la producción. Las palabras “yaquis”, “mayas”, “Tomochic” son el auténtico estribo de ese concepto de modernización.

La fuerza del Estado se destinó a escoltar y patrullar la seguridad de los inversionistas extranjeros. Reprimir y aplicar hasta la “ley fuga” a quienes se opusieran, o se creyera que lo hacían , a esos altos designios del poder.

La enseñanza de don Porfirio es que, para modernizar a un país desigual, polarizado, atrasado, es precisa la represión indiscriminada.‎ La modernización requiere, antes que nada, estabilidad y sobre todo, orden político, dijo en 1880.

Efectivamente, el jalón del crecimiento, que no desarrollo, fue espectacular, mientras duró y la gente aguantó por hambre y necesidad. Sus niveles jamás se habían logrado en este país. La respuesta de los pobres fue brutal, más que su castigo.

El modelo, como el de Díaz: vertical y autoritario

Cuando, a más de cien años de la deposición del dictador, el sistema mexicano quiso adoptar el modelo de modernización vertical y autoritario, las estructuras crujieron. No se estudiaron ni se propiciaron bien las condiciones. ¿Por qué?

‎Primero, porque los “gobernantes” sintieron que habían llegado a tomar posesión. Debían aplicar los mismos procedimientos que les habían funcionado a ellos y a sus ancestros políticos.

Segundo, porque no tomaron en cuenta ni el entorno, ni los pareceres de los diversos factores reales de interés y de poder que coinciden en un país de ya más de 120 millones de habitantes‎. Sus órdenes no estaban hechas para pasar por ningún filtro.

Tercero, porque se embarcaron en la adopción de un modelo, el famoso Pacto por México, que no fue propuesto por el grupo gobernante, sino por elementos oportunistas de la oposición que vieron en él su propio salvavidas para la sobrevivencia en el nuevo presupuesto.

En relación al primer punto, ellos quisieron traslapar al Valle de México su idea de gobierno absolutamente corporativo. El poder al servicio de las empresas proveedoras de bienes en las que ellos habían sido designados accionistas, desde que arribaron por primera vez al Estado de México.

Constructoras, armadoras, ensambladoras, ‎asfaltadoras, procesadoras de artículos de todo tipo, inmobiliarias, refaccionarias, sociedades de crédito a la vivienda popular, al consumo, al entretenimiento, etc. como socias y cogobernantes simultáneas de una casta de individuos intocables y prepotentes, los nuevos mandarines.

Los aparatos de justicia, procuración e impartición, a su exclusivo servicio. Inmunidad e impunidad para cualquier decisión de gobierno, buena o mala. Aplausos del respetable.

En relación al segundo, porque jamás pensaron en compartir ni un pedacito de su poder. Ellos llegaban por todo. Y su voluntad tenía que acatarse. Ellos iban a escoger a sus padrinos capitalistas, para poder desplazarlos en su momento.

‎Escogieron a un solo grupo económico: aquél que representaba a los empresarios que habían sostenido su campaña, sus ocurrencias y sus dislates. Cuando mucho, a otros que se derivaran de la misma matriz. Nadie más.

Estos procederes se han ido confirmando conforme avanza el período del “gobierno” en todas las ramas de actividad, desde la construcción, hasta la radiodifusión. La feria del reparto de concesiones y favores pasa frente a los competidores de la economía sin que puedan reaccionar.

AMLO y Josefina rebasarían al PRD y al PAN

En el tercer asunto, porque si bien es cierto que las castas dirigentes del PRD y del PAN que propusieron la idea de un Pacto todoabarcante y omnisciente, no lo hicieron con saña, ni con la idea de poner una trampa disfrazada, acabaron ofreciendo un auténtico trabuco, deslumbrante y facineroso.

Ellos actuaron como se actúa en política, con lo que se tiene, decía Bertold Brecht . Echando mano de su pragmatismo y de su propia indefensión, al verse avasallados en sus números electorales por candidatos que no obedecían a sus designios.

Las estructuras de los candidatos presidenciales de los dos partidos de oposición iban a rebasar con el tiempo, nada más pasaran las campañas, a los débiles liderazgos formales que los capitaneaban. Algo tenían que hacer, entonces, para sobrevivir en el ánimo de los nuevos gerifaltes federales, porque se habían quedado sin base social.

Y ese algo, resultó ser la medicina ideal, el Pacto por México, un esperpento para un grupo sin ideas, sin programa, sin ninguna visión para gobernar. Educado en el inmediatismo de la provincia, en el Estado reactivo, no propositivo, sin armas para enfrentarse a los monopolios y a los tiburones del poder que seguramente iban a sojuzgarlos.

Un Pacto que, por su inmediatismo nacional, capturó el oportunismo de todos los partidos políticos que no quisieron quedarse en la orilla, que optaron por subirse al carro del triunfo espectacular, a cualquier precio.

Nadie reclamó con una mínima actitud patriótica, ni un gramo de inteligencia o prospectiva para hacerle ver al país que era dañino ‎ese procedimiento de abandonar el Estado, perder la Nación en aras de un modelo entreguista de enclave, favorecedor de las potencias extranjeras. ¡El porfirismo, prueba superada!

El resultado económico del Pacto es de lástima

Ni los infaltables padres de la patria que para esto, y mucho menos, se pintan solos, ni los comentócratas de la televisión ni los ideólogos de los principales centros de estudio del país‎, ni los grandes maestros universitarios “de izquierda” repararon en negar su obsecuencia a este mamotreto.

Una idea anexionista que puede ser considerada, desde ahora, en un nivel más expuesto que cualquier tratado extranjerizante, que cualquier modelo regresivo de apoyo incondicional al capital extranjero, que cualquier acta de rendición nacional. De ese tamaño.

El resultado económico del Pacto es de lástima. Sólo evidenció a sus firmantes. Jamás se va a aplicar, no porque los gobernantes se opongan, sino por las condiciones internacionales del mercado petrolero que esta vez evidenciaron en calzones a un gobierno polko.

El resultado político es fatal. Inexplicablemente salió fortalecido el inane PAN. El PRD, por los excesos de su dirigencia ligada al crimen, y el PRI, por su natural inclinación a toda justificación de sus dirigentes, se fueron a la picota.

El resultado social es verdaderamente lastimoso. Millones de mexicanos perjudicados por una política económica escondida tras las faldas del Pacto, sin una sola idea de gasto, menos de distribución de riqueza o de generación de empleo‎, juzgado por la historia.

Ahora que reventó el Pacto, qué es lo que resta? Un “gobierno” sin bases nacionales, sin la mínima aprobación popular, sin arrestos para proseguir. Puras amenazas, intentos de manotazos, creencias de que tienen poder real.

Un “gobierno” juzgado en el país y en el exterior por sus excesos contra la población, contra las reglas elementales de convivencia internacional. Un “gobierno”‎no sólo naufragado, sino puesto contra la pared por la opinión pública y por los poderes reales que despreció.

Eso es lo que tenemos. ¡Lástima, Maragrito!

Índice Flamígero: Reconozco mucho a todos los lectores, colegas y amigos las condolencias con motivo de la pena que embarga a la familia Rodríguez por la dolorosa pérdida de Erick. Al respecto don Alfredo Álvarez Barrón y El Poeta del Nopal me han enviado este hermoso epigrama que también agradezco: ” Quién iluminó la vida, / iluminará la muerte / y esa verdad se convierte / en actitud comedida; / deja la luz encendida / para seguir el ejemplo, / una llamada a destiempo / nos convierte en peregrinos, / pero todos los caminos / conducen al mismo templo.” + + + Con su permiso y el de los señores editores, el Índice Político no se publicará el jueves y el viernes. Reanudaré mi conversación con usted, Dios mediante, el próximo lunes.

www.indicepolitico.com / pacorodriguez@journalist.com / @pacorodriguez


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