Terrenos en Cabo San Lucas

Adiós Londres, nos vemos Río

Londres 2012 se despidió en medio de un espectáculo colorido y melódico; entregó la estafeta a Río de Janeiro 2016.

Londres 2012 se despidió en medio de un espectáculo colorido y melódico; entregó la estafeta a Río de Janeiro 2016.

LONDRES, 13 de agosto.- La capital británica despidió 17 días de Juegos Olímpicos con una estremecedora fiesta multicolor en la que se abrazaron las dos pasiones más británicas y más internacionales del mundo: el deporte y la música.

La ceremonia en la capital del pop se convirtió en un mega recital por el que pasaron estrellas como Annie Lennox o George Michael, leyendas “resucitadas” como John Lennon o Freddie Mercury, supermodelos, funambulistas, tres mil 500 voluntarios y un pulpo gigante.

“Mostraron al mundo lo mejor de la hospitalidad británica”, elogió el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, quien describió los trigésimos Juegos como “felices y gloriosos”.

Sebastian Coe, presidente del comité organizador de los Juegos, insistió en el legado que el evento deja: “Esto puede ser el final de dos semanas gloriosas en Londres. Pero lo que iniciamos no se detendrá ahora. El espíritu de los Juegos inspirará a una generación”.

Al igual que en la inauguración dirigida por Danny Boyle, la clausura celebrada en una apacible noche londinense logró combinar el toque “british” con el carácter mundial del evento.

La fiesta ante más de 80 mil  espectadores en el estadio Olímpico, donde pocos días antes la velocidad de Usain Bolt entraba en la leyenda del deporte, se desarrolló sobre un escenario con la forma de una “Union Jack” pintada por el artista Damien Hirst.

Un Winston Churchill surgido desde dentro del Big Ben inició el show dando paso al God Save The Queen. La banda Madness y los Pet Shop Boys ofrecieron un primer aperitivo musical y el grupo Stomp hizo vibrar con su espectáculo de percusión a una Londres en miniatura dispuesta sobre el escenario.

Al ritmo de la Orquesta Sinfónica de Londres y el grupo vocal Urban Voices Collective volvieron a desfilar los atletas de los 204 países participantes.

Un barrendero negro apareció en el centro del escenario bailando pasos de samba. Un guardia británico blanco intentó retirarlo, pero el brasileño le contagió su ritmo y el escenario quedó invadido por un carnaval carioca.

Se extingue el fuego

El pebetero de Londres 2012 se desintegró al ritmo de Take That en las 204 partes que lo formaban y dio paso a un fénix gigante de luces y fuego que presidió el estadio hasta que la bailarina Darcey Bussel apagó la llama.

En un final sorprendente y espectacular, el pebetero se desintegró poco antes de la medianoche, 17 días después de prender el espíritu olímpico en la ciudad, pero creó un fénix gigante de veinte metros de ancho que quedó suspendido encima de la audiencia.

Las 204 piezas que formaban el pebetero, una representando a cada país competidor, se separaron paulatinamente formando una especie de cúpula de fuego mientras un fénix aparecía por encima del estadio y el grupo Take That interpretó Rule the World.

Los cuatro integrantes del grupo hicieron levantar a la mayor parte de la audiencia hasta que un espectáculo de fuegos de artificio puso fin a la actuación y dio paso a Darcey Bussel, que apareció sobrevolando el despejado cielo londinense con dos alas gigantes. Después de aterrizar en el centro de la pista, Bussel interpretó junto a cuatro bailarines del Royal Ballet vestidos con crestas mohicanas y otras doscientas artistas una intensa coreografía con el tema Spirit of the Flame, compuesto para la ocasión por David Arnold, autor de la banda sonora de cinco películas de James Bond.

Con el final de la coreografía, el pebetero terminó de abrirse y fue la bailarina Bussel que, con un hipotético soplo, apagó las 204 pequeñas llamas, que no volverán a impregnar al mundo de espíritu olímpico hasta Río de Janeiro 2016.

El pebetero, uno de los secretos mejor guardados antes de que empezaran los Juegos, estaba formado por 204 piezas transportadas por todas las delegaciones participantes que se unieron en una acción espectacular en la ceremonia inaugural.

La ubicación del pebetero, que en la ceremonia de apertura estuvo situado en el centro del estadio Olímpico, también fue motivo de polémica ya que se colocó en el interior del recinto, en un extremo de la pista, por lo que no era visible desde fuera.

En la ceremonia de clausura, la llama estuvo en el tercer sitio diferente desde que empezaron los Juegos, en la misma zona de la pista donde estuvo durante la celebración de las pruebas atléticas, pero algo más centrada.


* * *


Anúnciate en Peninsular Digital

 

¿Quires anunciarte en Peninsular Digital?

Aquí puedes descargar nuestras tarifas.

Email de contacto: publicidad@peninsulardigital.com.