Rogelio Cuéllar extasiado con La Paz y La Paz extasiada con Cuéllar

Rogelio Cuéllar se encuentra totalmente extasiado con la ciudad y sus estudiantes, ha recorrido desde el Panteón de los San Juanes hasta las marinas, fotografiando y capturando la esencia inconfundible de nuestro mágico desierto. (foto Gabriel Larios)

Rogelio Cuéllar se encuentra totalmente extasiado con la ciudad y sus estudiantes, ha recorrido desde el Panteón de los San Juanes hasta las marinas, fotografiando y capturando la esencia inconfundible de nuestro mágico desierto. (foto Gabriel Larios)

El consagrado fotógrafo Rogelio Cuéllar está en nuestra ciudad. En otro de sus afortunados aciertos, el Instituto Sudcaliforniano de Cultura, nos trae este regalo que es absolutamente invaluable. En este momento imparte el Taller de Retrato Fotográfico, en la Sala Codex Península, del Centro Cultural La Paz, al que asiste una decena de fotógrafos y pintores que buscan ir más allá de sí, a través de las enseñanzas y experiencias de este gran maestro de la fotografía en México y el mundo.

Cuéllar tiene un bagaje impresionante, ha retratado a artistas de la talla de Emile Michelle Cioran, Juan Rulfo, José Saramago, Carlos Monsiváis, Julio Cortázar, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Adolfo Bioy Casares, Mario Vargas Llosa, Álvaro Mutis, Augusto Monterroso, Juan Villoro, Mario Bellatín, entre otra gran cantidad de ponderados personajes admirados por todos.

Con sus alumnos es cercano, besucón y abrazador, “es un placer estar aquí, compartir, verlos, tocarlos, es soberbio”, pero también es exigente como todo buen artista. “Muévete para allá, toma este encuadre, a ti te quiero aquí”. Refleja un dinamismo y una extrovertida manera que recuerda a locos como Dalí y Buñuel.

Es considerado prosélito de la tradición fotográfica que emprendieron Manuel Álvarez Bravo, Tina Modoti, Héctor García, Nacho López y Mariana Yampolsky. Inició en 1967 como periodista, publicando como freelance en diversos periódicos. Actualmente es buscado por los medios para obtener alguna participación suya. Después de 30 años de trabajo, se ha dedicado a trabajar paisajes y personajes urbanos, pero, sobre todo, inclinándose por la vena del desnudo y el erotismo.

Se encuentra totalmente extasiado con la ciudad y sus estudiantes, ha recorrido desde el Panteón de los San Juanes hasta las marinas, fotografiando y capturando la esencia inconfundible de nuestro mágico desierto. “Estoy muy feliz, porque una de las dinámicas del taller es que vemos el trabajo de cada quien para ver sus intereses y de ahí analizamos y vamos viendo la fotografía”. 

“Primero que nada, toda imagen fotográfica es un texto, hay una gramática específica para la narrativa visual (…) más que hablar de teorías y demás, sobre sus trabajos comenzamos a analizar posición, temática, contraste, definición, poca definición, mucha definición, profundidad de campo, velocidades”. Los asistentes manejarán exteriores, retratos, desnudos y paisajes. “Aquí hay el privilegio de que hay unos paisajes hermosos, hay una riqueza de fauna y flora espléndida (…) entonces, en cuanto a retrato, analizaremos desde un Cartier Bresson hasta un Ansel Adams…”.

“Mi teoría del desnudo es que todos los cuerpos son muy interesantes y muy bellos, hay que saberlos mirar y fotografiar. En el desnudo la mirada no me interesa, el rostro, si aparece, que aparezca con los ojos cerrados, no es por pudor sino porque la mirada es muy fuerte. En el retrato me interesa mucho la mirada, si no tengo la mirada, no tengo el retrato”.

Cuéllar enfatizó que lo importante es que, después de su partida, los asistentes creen lazos y se entre en una dinámica cotidiana para formar un grupo de fotógrafos para proyectar trabajos artísticos de suma calidad.

“Yo creo que toda mi vida he hecho fotografía. Cuando estudiaba la prepa quería ser pintor y comencé a hacer fotografía y, literalmente, a los 17 años, cuando revelo mi primer rollo y se me revela “la” fotografía como posibilidad del lenguaje personal (…) cambió en mí, primero, el tomar conciencia de que por medio de la fotografía podía captar parte de la realidad desde una óptica personal, totalmente subjetiva, no existe el concepto que la fotografía es objetiva, es cada cabecita, cada idea, cada universo, es una visión, una forma de ver, desde la flor de la pitahaya hasta el paisaje inmenso o los pescadores, o sea, la vida cotidiana”.

Actualmente tiene entre manos el proyecto de publicar 4 libros, uno de retratos, titulado “El rostro de las letras”, otro más, titulado “El rostro de la plástica”;  uno de desnudos y otro más sobre la vida cotidiana.

El taller que imparte en nuestra ciudad culmina este viernes, a lo que Rogelio dice “debieron ser 2 semanas, mínimo”, no obstante, nos visitará dentro de 6 meses aproximadamente, mas con un interés personal, el de retratar distintas caras del estado, además de fortalecer lazos con quienes ha tomado cariño en esta breve visita al desierto peninsular.


* * *


Anúnciate en Peninsular Digital

 

¿Quires anunciarte en Peninsular Digital?

Aquí puedes descargar nuestras tarifas.

Email de contacto: publicidad@peninsulardigital.com.