Nueva vida para la Animita
Animita
Este sábado 25 de mayo niños y jóvenes iniciaron murales alrededor de la capilla, dibujos seleccionados tras un concurso, y las bardas ya se ven llenas de color.

La Paz, Baja California Sur.- La historia de La Animita del Camino Real jamás será olvidada. Luego de que la tradicional capilla que conmemora el heroico sacrificio del niño José Lino de Jesús Manríquez Martínez para salvar la vida de su padre quedara olvidada entre el mito urbano, los comercios y el desinterés, la Fundación Trasviña, presidida por la profesora Blanca Rosa Trasviña Aguilar, se ha dispuesto a rescatarla, logrando ya resultados que son, más que visibles, palpables.

Este sábado 25 de mayo niños y jóvenes iniciaron murales alrededor de la capilla, dibujos seleccionados tras un concurso, y las bardas ya se ven llenas de color.

Actualmente sólo resta la construcción de una banqueta frontal y la construcción de un teatro al aire libre justo detrás de la capilla, el cual llevará por nombre Unidad Cultural La Animita.

Esta leyenda sudcaliforniana data del siglo XIX, a finales de la Segunda Intervención Francesa. José Lino de Jesús Manríquez Martínez era hijo del sargento José Miguel Manríquez, del pelotón del general Manuel Márquez de León. A mediados de 1866 el gobernador Antonio Pedrín fue derrocado por el general Pedro María Navarrete, representante de Francia en la media península, quien mandó fusilar capitanes, sargentos y soldados rasos liberales, entre ellos don José Miguel Manríquez. Se dice que el día del fusilamiento de su padre el pequeño José Lino, de apenas once años de edad, pidió recibir la pena de muerte en lugar de su padre, petición que le fue concedida, no sin antes torturarlo arrastrándolo por la ciénaga. Al sargento Manríquez se le ordenó enterrar el cuerpo de su hijo, y lo hizo donde hoy se erige La Animita del Camino Real.

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