De peladaje y depre
Como si los hubiese atacado el dengue, los parroquianos en Los 7 Pilares están turulatos, aplatanados, zombies, derrengados, estragados, pálidos y como ausentes.
Como si los hubiese atacado el dengue, los parroquianos en Los 7 Pilares están turulatos, aplatanados, zombies, derrengados, estragados, pálidos y como ausentes.
Al Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas le preocupa la creciente intervención de los militares en la sociedad mexicana, donde realizan actividades propias de la policía.
«Mi nagual es ese gato nocturno de cola anillada al que los biólogos llaman Basariscus astutus, pero que a mí me gusta llamar babisuri; se oye mejor. Cuando en la oscuridad mi energía vital deja este envoltorio carnal y entra en él, puedo vivir la noche y viajar a las estrellas.
Alrededor de El Bolas, joven desesperado de El Calandrio, la señora aquella traza un círculo de cenizas, justo en medio de la ramada que el bajo mundo porteño conoce como Los 7 Pilares, sitio de lo más libertario al que el infelizaje porteño acude en busca de consuelo a los sofocones que un verano y un Reich de 12 años en retirada les deja, inclemente.
Estamos los sudcalifornianos, desde que somos estado, metidos en una búsqueda: la de construir el andamiaje de la patria chica que queremos. ¿Es esto posible? ¿Se puede diseñar el solar conforme a un plan? Si configuramos los rieles de su economía…, ¿incidimos en el resto de su ser social?
Quitados de la pena, o sea, sin pesar alguno que les enturbie el gozo de sentirse vivos, la runfla de muertosdehambre que cada mediodía, tarde y noche se divierte hasta el amanecer en Los 7 Pilares, está en lo suyo: espantando la calor, viviendo y bebiendo a la salud de quien se deje.
“Es más efectivo El Viejo Chamán yaqui que una tele; cómo no”—declara a la perrada reunida en Los 7 Pilares El Bolas, joven perceptivo de El Calandrio.
“En el nombre del padre y del hijo y etcétera”, masculla el hombre aquel, todo vestido de negro y muy negra la mirada (como si personaje de un drama garcialorquiano fuese), antes de prenderse del ambarino gollete de la panzuda.
Hasta no hace mucho, ser zurdo era algo pecaminoso, malo, equivocado, torcido. ¿Cuántas historias refieren la persecución familiar y social contra los zurdos, esos tipos (y tipas) malhechos, a los que es necesario corregir, por su bien?