Blanco y Negro
Pues el PRI mandó a volar a la abeja mayor del Panal, con todo y sus abejitas y hasta su miel.
Pues el PRI mandó a volar a la abeja mayor del Panal, con todo y sus abejitas y hasta su miel.
Por más que me quiera deslindar de opiniones “machaconas”, la realidad –y el asco- me meten, una y otra vez, en temas que deberían estar en el arcón de los tiliches olvidados. Y es que la política y los políticos, casi todos los medios de comunicación y sus “comunicólogos” y el gobernador y sus colaboradores, han olvidado la gravísima responsabilidad que deben guardar a los habitantes de la entidad.
A primera vista, lo que ocurre en Texcoco, Estado de México, parece cosa de locos. Pero sólo parece.
Cuando escribí la novela Caídos del cielo del infierno, en una parte escribo que si sería Dios o el diablo quien puso a José Rosas Villavicencio, en la vereda para que encontrara las bolas de cobre, que fueron el inicio de la historia de Santa Rosalía y sus minas.
Los mexicanos que tenemos capacidad de raciocinio, nos preguntamos la razones por las que los Diputados Federales, no ponen fin a la Comisión de Salarios Mínimos y toman la decisión de comisionar a Senadores, Diputados Federales, Diputados locales, Gobernadores, empleadores y verdaderos representantes de los obreros para determinar los salarios mínimos en el país.