Exigen a hotelero “que regrese el Faro Viejo”
protesta faro viejo
Después de los discursos, los ánimos se caldearon por lo que los asistentes decidieron proseguir con la protesta desplazándose en una marcha por toda la avenida Miguel Ángel Herrera hacia las instalaciones del Hotel Pueblo Bonito Sunset.

Cabo San Lucas, Baja California Sur.- Más de 50 ciudadanos representativos de este puerto turístico se manifestaron este lunes por la tarde en la Plaza Amelia Wilkes Ceseña, (la plaza mas antigua de la ciudad y ubicada en el Centro Histórico de Cabo San Lucas) exigiendo al sinaloense Ernesto Coppel, propietario de los hoteles Pueblo Bonito Blanco, Pueblo Bonito Rosé y Pueblo Bonito Sunset, que regrese a la comunidad el inmueble histórico “EL Faro Viejo” ubicado en la parte del Oceáno Pacífico de esta ciudad.

Al grito de “Coppel entiende el Faro no se vende”, “el Faro Viejo es nuestro y Cabo San Lucas no es coppelandia”, al menos cincuenta activistas realizaron un bloqueo por más de media hora en las afueras de los hoteles pueblo Bonito Sunset y Pacífica en Cabo San Lucas para exigir al gobierno la recuperación del acceso al monumento federal.

La marcha convocada a las 4 de la tarde en la Plaza Amelia Wilkes del día 19 de noviembre se inició en un clima muy pacífico, la impuntualidad característica de los sanluqueños, el arribo de simpatizantes a cuenta gotas, provocaba más risas que lamentos -No somos muchos, pero somos machos-, decían para animarse.

Los convocantes a esta manifestación para exigir al gobierno la recuperación del acceso al Faro Viejo de Cabo Falso, fueron la Asociación Civil Yenekamú y el grupo choyeros apoyados en todo momento por el movimiento Yo soy 132 Los Cabos.

A pesar de la poca participación los asistentes de San José del Cabo, La Paz y Cabo San Lucas, escucharon atentamente los discursos preparados por los profesores Domingo Saiza, Gregorio Herrera, Leopoldo Hernández y Virginia Güereña Mills, vocales, secretario y presidenta de la ONG encargada de la creación de museos en la localidad. El conocido “Profe Polo” explicó que desde tiempos inmemoriales esta tierra ha sido codiciada por numerosos extranjeros y, que por ello, no es extraño que en la actualidad existan neo-piratas que intenten arrebatar las riquezas naturales e históricas de los habitantes de Los Cabos, por lo que es responsabilidad de cada uno de los cabeños luchar por no dejarse arrebatar sus tesoros.

Por su parte, Virginia Güereña, leyó una carta enviada por conocidos activistas de la ciudad de La Paz, Eleazar Gámez Rascón y Sandino Gámez Vázquez quienes en apoyo a esta lucha escribieron: “De todas las luchas que los sudcalifornianos realizan para proteger su patrimonio natural y cultural, la defensa del Faro Viejo concentra todas las cargas simbólicas y prácticas que están definiendo nuestro presente y nuestro futuro.

Al respecto, Virginia Güereña explicó que en la carta, los activistas expresaron que el Faro Viejo es “un edificio histórico desprotegido por la entidad encargada de resguardarlo, un terreno circundante privatizado con la connivencia de los tres niveles de gobierno, un acceso cerrado a los habitantes locales, una empresa inmobiliaria a la que no importa la historia ni la población local, sino sólo la maximización de sus ganancias. Aquí y ahora nuestros monumentos históricos son como las fuentes de agua que protegemos contra la minería tóxica, como las fuentes de vida marina que cuidamos en nuestros esteros y bahías, como las rocas con formas que hemos convertido en símbolos en nuestras comunidades: bienes colectivos, valiosos y escasos que no pueden estar sujetos al criterio de mercaderes. Cabe decir que el Faro Viejo de Cabo Falso de Cabo San Lucas no es cualquier faro. Es, doblemente, el faro más sudcaliforniano del mundo”, señalaron.

Después de los discursos, los ánimos se caldearon por lo que los asistentes decidieron proseguir con la protesta desplazándose en una marcha por toda la avenida Miguel Ángel Herrera hacia las instalaciones del Hotel Pueblo Bonito Sunset, propiedad del empresario Ernesto Coppel Kelly, quien desde hace cinco años mantiene bloqueado el acceso al monumento.

Una vez llegado el contingente las consignas como: “Coppel entiende, el Faro no se vende y el Faro Viejo es nuestro” arreciaron. También se repartieron flyers en español e inglés a los turistas, y aunque el flujo vehicular nunca dejó de fluir, sí se provocó una ralentización para entregar la información a todas aquella persona que bajaba sus vidrios para recibir los panfletos.

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