A oscuras el Parque Nuevo Sol
Parque Nuevo Sol
El Parque Nuevo Sol solo funciona con… sol.

La Paz, Baja California Sur.- Los niños juegan en las sombras, las risas se pierden en los columpios de noche, y las madres, los padres y las abuelas que llevan a sus pequeños al Parque Nuevo Sol no aguantan más el deterioro del lugar de esparcimiento más amplio que ofrecen los gobiernos a al menos cuatro colonias de La Paz. Y es que al despeñarse el sol, este parque cae en la penumbra sin que ninguna sola lámpara sea encendida, y aunque el problema se ha prolongado por más de tres semanas, no hay autoridad que busque solucionarlo.

“Diario pasan en friega los policías, por aquí por la Carabineros, y como si no se dieran cuenta de que el parque está oscuro, olvidado, no hacen nada”, lamenta la señora Cecilia Rendón, quien lleva a sus hijas al parque cerca de cuatro veces por semana, después de trabajar. Sin embargo las horas de juego se han visto disminuidas porque teme que sus hijas se lastimen en los juegos por la noche, puesto que no se enciende una sola luz: “y llegamos a la casa y pues estas todavía traen pila –señalando a dos pequeñas que le dan vueltas como lunas, mientras ríen-, así que imagínate, pues sí me afecta, la verdad”.

Esperanza Lara es bisabuela de un inquieto pequeño, según comenta la señora de 71 años, que no deja de pedir “llévenme al parque” todos los días, y “como sus papás trabajan y se queda solito, viendo la tele, pues yo lo traigo”, explica. Doña Esperanza no sólo considera un peligro el que los niños jueguen en columpios, resbaladeros, sube y baja y toboganes completamente a oscuras, sino que “por mi edad”, dice, “pues es difícil atinarle al piso, y si me caigo, a mi edad…”. Además, señala, “qué tal si un hombre se mete, no sé, a hacerle algo a los niños, dios guarde, por eso pues lo traigo nada mas un ratito, ni modo”.

Algunos niños, como Diego, de ocho años, considera que no hay problema con que no funcionen las luminarias del parque, pues asegura que es suficiente “con la luz de la luna”, pero su padre, Diego Geraldo, no piensa igual, y hace un llamado “a las autoridades competentes, a quien corresponda, que por favor pongan atención en este tipo de espacios, que pongan luz, que lo solucionen, porque mucho se habla del valor y de que los niños son el futuro, pero olvidan cosas tan sencillas como estas”.

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